El tejido conjuntivo es el tejido resistente y a menudo fibroso que tiene la función de mantener unidas las estructuras corporales y proporciona resistencia y elasticidad. Los músculos, los huesos, el cartílago, los ligamentos y los tendones están formados principalmente por tejido conjuntivo. El Tejido conectivo se encuentra también en otras partes del cuerpo, como la piel y los órganos internos. Las características del tejido conjuntivo y de los tipos de células que este contiene varían según su localización en el organismo. El tejido conjuntivo normal es lo suficientemente fuerte para soportar el peso y la tensión requeridos para la parte del cuerpo que sostiene.
Existen alrededor de 200 trastornos que afectan el tejido conjuntivo. Los trastornos específicos que se comentan aquí incluyen los siguientes:
Algunos de estos trastornos no tienen una causa clara, algunos son hereditarios y otros se desarrollan con el tiempo debido al daño tisular. Ciertos trastornos hereditarios causan la formación anómala de tejido conjuntivo en todo el cuerpo. A menudo, las anomalías causadas por los trastornos del tejido conjuntivo, ya sean hereditarias o no, se desarrollan durante la infancia o la adolescencia y persisten durante toda la vida.
La mayoría de los trastornos del tejido conjuntivo se diagnostican basándose en los síntomas y hallazgos que los médicos observan durante un examen físico. Las radiografías revelan anomalías óseas que pueden estar asociadas a un trastorno del tejido conjuntivo. También puede ser útil una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su examen bajo el microscopio). Por lo general, el tejido se extirpa bajo anestesia local, que adormece la zona. El examen genético, a partir de una muestra de sangre u otras células, ayuda a diagnosticar algunos trastornos hereditarios.



