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Apendicitis en niños

Por

William J. Cochran

, MD, Geisinger Clinic

Última revisión completa jul 2017
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Datos clave
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La apendicitis es la inflamación e infección del apéndice.

  • La apendicitis parece desarrollarse cuando el apéndice se obstruye, bien por material fecal duro (los llamados fecalitos o fecalomas) o por ganglios linfáticos intestinales inflamados, lo que ocurre con varias infecciones.

  • El dolor comienza habitualmente alrededor del ombligo y luego se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen, aunque también puede extenderse por todo el abdomen, haciendo que los niños se vuelvan irritables o apáticos.

  • El diagnóstico es complejo y puede requerir análisis de sangre, ecografía, tomografía computarizada, resonancia magnética nuclear o laparoscopia.

  • El apéndice inflamado se extirpa quirúrgicamente.

(Para los adultos, ver Apendicitis.)

El apéndice es una pequeña porción del intestino, del tamaño de un dedo, que no parece tener ninguna función corporal esencial. Sin embargo, la apendicitis es una urgencia médica que exige intervención quirúrgica. Este trastorno es poco frecuente en los niños menores de 1 año pero se vuelve más frecuente a medida que los niños crecen, y su frecuencia es mayor en los adolescentes y los adultos hacia la tercera década de la vida.

La apendicitis parece desarrollarse cuando el apéndice se obstruye, bien por materia fecal endurecida (los llamados fecalitos o fecalomas) o por ganglios linfáticos intestinales inflamados, como ocurre en diversas infecciones. En cualquier caso, el apéndice se inflama y las bacterias crecen en su interior. La ingestión de objetos extraños y las infecciones debidas a ciertos gusanos parásitos (como strongiloidiasis) también pueden causar apendicitis, aunque es muy poco frecuente.

Complicaciones de la apendicitis

Si la apendicitis no se detecta ni se trata, el apéndice se puede perforar y crear un foco de infección fuera del intestino (absceso) o derramar el contenido intestinal en la cavidad abdominal, causando una infección grave (peritonitis). En cerca del 25% de los niños con apendicitis, el apéndice ya está perforado cuando llegan al hospital.

Síntomas

La apendicitis casi siempre causa dolor. El dolor comienza en la mitad del abdomen alrededor del ombligo y a continuación se dirige al cuadrante inferior derecho abdominal. El dolor, sobre todo en lactantes y niños pequeños, es más difuso que localizado en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Los niños más pequeños pueden ser menos capaces de señalar con precisión la localización del dolor y pueden mostrarse muy irritables o agitados. El abdomen suele doler cuando el médico lo palpa, por lo general en la zona situada sobre el apéndice.

Una vez ha comenzado el dolor, muchos niños tienen vómitos y rechazan la comida. Es frecuente la aparición de febrícula (de 37,7 a 38,3 ºC). Esta forma de presentación es distinta de la que aparece en los niños con gastroenteritis vírica, en la que los vómitos, de modo característico ocurren antes y el dolor y la diarrea se presentan más tarde. La presencia de diarrea importante no es frecuente entre los niños que tienen apendicitis.

Diagnóstico

  • Ecografía

  • A veces, otras pruebas de diagnóstico por la imagen

  • A veces laparoscopia

El diagnóstico de apendicitis en niños es complejo y difícil por muchas razones. Muchos trastornos causan síntomas similares, incluyendo gastroenteritis vírica, divertículo de Meckel, invaginación intestinal y enfermedad de Crohn. A menudo, los niños no presentan los síntomas y signos característicos en la exploración física, particularmente cuando el apéndice no está en su posición habitual en el cuadrante inferior derecho del abdomen.

Muy a menudo el médico hace una ecografía, que no expone al niño a radiación. Si el diagnóstico no está claro, el médico puede indicar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN). Cuando el médico sospecha apendicitis, por lo general prescribe la administración de líquidos y antibióticos por vía intravenosa mientras espera los resultados del análisis de sangre y las radiografías.

Si el diagnóstico no está claro, el médico puede realizar una laparoscopia, en la que se pasa un pequeño dispositivo de visualización a través de la pared del abdomen para visualizar su interior. Si se detecta apendicitis durante la laparoscopia, el médico puede extirpar el apéndice con el propio laparoscopio. De forma alternativa, en especial en niños cuyos síntomas y hallazgos no son característicos de apendicitis, los médicos pueden, simplemente, practicar exploraciones físicas reiteradas. El empeoramiento o no de los síntomas y de la sensibilidad a la palpación a lo largo del tiempo ayuda al médico a decidir si se trata de una apendicitis.

Pronóstico

Con tratamiento temprano, el pronóstico general para los niños que sufren apendicitis es muy bueno. Menos del 1% de los niños tratados mueren a causa de la apendicitis.

Si el niño no recibe tratamiento hasta que el apéndice se rompe, lo que ocurre con mayor frecuencia en niños menores de 3 años de edad, el pronóstico es peor. En niños pequeños, la tasa de mortalidad puede llegar al 80%. La rotura es menos frecuente entre los niños en edad escolar, cuya tasa de mortalidad es del 10 al 20%. Aproximadamente del 10 al 25% de los niños que se someten a cirugía para una rotura de apéndice sufren complicaciones.

Si no se trata, la apendicitis rara vez puede desaparecer por sí sola. Es más, la apendicitis no tratada suele progresar y provoca peritonitis, un absceso abdominal y, a veces, la muerte.

Tratamiento

  • Apendicectomía

  • Antibióticos por vía intravenosa

El mejor tratamiento de la apendicitis es la extirpación quirúrgica del apéndice inflamado (apendicectomía). Antes de la cirugía, los médicos administran antibióticos por vena, lo que disminuye el riesgo de complicaciones. Recientemente se ha estado estudiando si la administración de antibióticos sin cirugía puede tratar la apendicitis. Aunque el tratamiento únicamente con antibióticos parece funcionar en algunos niños, otros todavía necesitan una intervención quirúrgica. En Estados Unidos los médicos siguen recomendando cirugía.

La apendicectomía es una cirugía bastante simple y segura; los niños que no presentan complicaciones, como una rotura de apéndice, requieren una permanencia en el hospital de apenas 2 o 3 días. Si el apéndice se ha perforado, el médico lo extrae y lava el abdomen con líquido, administra antibióticos durante varios días y está atento a la detección de posibles complicaciones, como pueden ser la infección y la obstrucción intestinal.

En un porcentaje que se sitúa alrededor del 10 al 20% de los casos, los cirujanos encuentran un apéndice normal mientras hacen una apendicectomía. Este resultado no se considera un error médico, pues retrasar una cirugía cuando parece probable una apendicitis tiene consecuencias graves. Cuando se encuentra un apéndice normal, el cirujano busca dentro del abdomen otra causa del dolor. El médico habitualmente extirpa un apéndice normal para eliminar la posibilidad posterior de apendicitis.

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