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Convulsiones febriles

Por

M. Cristina Victorio

, MD, Northeast Ohio Medical University

Última revisión completa mar 2020
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Datos clave
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Las convulsiones febriles son crisis convulsivas desencadenadas por fiebre de 100.4° F (unos 38° C).

  • La mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas y están causadas por la fiebre debida a una infección menor.

  • Una convulsión febril es el primer signo de un trastorno neurológico no reconocido previamente.

  • A veces, los médicos indican análisis de sangre y una punción lumbar para descartar trastornos graves que puedan provocar convulsiones.

  • Los niños generalmente necesitan medicamentos para detener la convulsión solo si dura 5 minutos o más para minimizar el riesgo de una convulsión de larga duración o de un estado epiléptico.

  • La mayoría de los niños no necesitan tomar medicamentos para prevenir las convulsiones.

Las convulsiones son una descarga eléctrica anómala, no regulada, de las células nerviosas del encéfalo o de parte del mismo. Esta descarga eléctrica anómala puede causar

  • Convulsiones

  • Movimientos involuntarios

  • Conciencia alterada

  • Sensibilidad anormal

Las convulsiones consisten en rigidez y sacudidas y violentas e involuntarias de los músculos de una gran parte del cuerpo.

Las convulsiones febriles ocurren en alrededor del 2 al 5% de los niños de 6 meses a 5 años de edad, pero mayoritariamente afectan a niños entre 12 meses y 18 meses de edad. Un ataque que se produce en un niño con fiebre y que tiene 6 años o más, no se considera una convulsión febril. (Véase también Convulsiones en niños.)

Las convulsiones febriles suelen afectar a varios miembros de una misma familia.

La mayoría de las convulsiones febriles duran mucho menos de 15 minutos, y cerca de dos tercios de los niños que tienen una convulsión febril nunca tienen otra.

¿Sabías que...?

  • La mayoría de los niños que sufren una convulsión febril nunca vuelven a sufrir otra.

Pueden ser simples o complejas:

  • Simples: Todo el cuerpo se agita (lo que se denomina crisis convulsiva generalizada) durante menos de 15 minutos y los niños suelen perder el conocimiento. Más del 90% de las convulsiones febriles son simples. Este tipo de convulsión febril no se produce más de una vez en un periodo de 24 horas.

  • Complejas: todo el cuerpo se agita durante 15 minutos o más (de forma constante o con pausas) o bien se agita un solo lado del cuerpo o una sola parte del cuerpo (denominada convulsión parcial o focal) o bien las convulsiones ocurren al menos 2 veces en 24 horas. Los niños con convulsiones febriles complejas son ligeramente más propensos a desarrollar un trastorno convulsivo en una época posterior de la infancia.

Después de la convulsión febril, los niños a menudo parecen confundidos o no son ellos mismos durante unos minutos. El periodo de confusión (periodo postictal) a veces dura hasta unas pocas horas.

Las convulsiones febriles son resultado de la propia fiebre. Muy a menudo, la fiebre está causada por una infección que, por sí misma, sería menor, como por ejemplo una infección respiratoria vírica o una infección del oído. En estos casos, la infección y la crisis convulsiva son inofensivas. Una parte importante de la definición de las convulsiones febriles es que la fiebre y las convulsiones no están causadas por una infección encefálica, como la meningitis o la encefalitis.

Estado epiléptico febril

El estado epiléptico hace referencia a una única convulsión de larga duración o a varias convulsiones más breves que tienen lugar sin que el niño recupere la conciencia entre las mismas. Las convulsiones febriles que duran más de 30 minutos se consideran estado epiléptico febril. Si no reciben tratamiento de inmediato, los niños con estado epiléptico corren el riesgo de sufrir daño cerebral y de otros órganos, así como insuficiencia respiratoria.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • A veces, una punción lumbar, análisis de sangre o imágenes cerebrales

Dado que los padres no pueden saber si el niño sufre una infección cerebral, si presenta fiebre y una crisis convulsiva por primera vez o está muy enfermo deben llevarlo a urgencias inmediatamente para una valoración clínica.

El niño es examinado por un médico y, en función de los hallazgos, en ocasiones se le somete a pruebas para descartar trastornos graves que puedan provocar convulsiones. Estas pruebas pueden incluir

  • Una punción lumbar y un análisis del líquido que rodea la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) para descartar meningitis y encefalitis

  • Análisis de sangre para medir el nivel de azúcar (glucosa), calcio, magnesio, sodio u otras sustancias para detectar trastornos metabólicos

  • A veces, se pueden tomar imágenes del encéfalo con resonancia magnética nuclear (RMN) o bien tomografía computarizada (TC) (si no se dispone de RMN).

  • A los niños que presentan ciertos síntomas o que sufren convulsiones repetidas se les puede realizar una electroencefalografía (EEG), una prueba que permite detectar la actividad eléctrica anormal en el encéfalo.

Pronóstico

Alrededor de un tercio de los niños presentan otras convulsiones febriles, pero por lo general sólo unas pocas convulsiones. Los niños son más propensos a tener convulsiones adicionales si tenían menos de 1 año de edad cuando presentaron la primera convulsión febril o si tienen familiares cercanos que hayan tenido convulsiones febriles.

Los niños que hayan sufrido una convulsión febril simple son ligeramente más propensos (alrededor del 2%) a desarrollar un trastorno convulsivo no relacionado con la fiebre (como convulsiones no febriles o epilepsia). Si los niños han tenido una convulsión febril compleja o tienen factores de riesgo adicionales (tales como retraso en el desarrollo o una historia familiar de convulsiones), el riesgo es mayor (hasta 10%).

En algunos niños, que tienen convulsiones muy prolongadas, se producen alteraciones cerebrales (identificadas mediante la RMN) que pueden dar lugar con posterioridad a convulsiones no febriles. En estos casos, los médicos no están seguros de si el hecho de haber sufrido una convulsión febril prolongada, por sí mismo, hace que sean más probables las convulsiones no febriles, o si algunos factores subyacentes hacen que los niños sean más propensos a tener tanto la convulsión febril prolongada como las convulsiones no febriles posteriores.

No se cree que las convulsiones febriles simples causen epilepsia u otras anomalías neurológicas. Sin embargo, una convulsión febril es a veces el primer signo de un trastorno neurológico o un trastorno convulsivo previamente no diagnosticados. A veces los médicos pueden mirar de forma retrospectiva y apreciar signos de este trastorno en los antecedentes clínicos del niño. A veces, no aparecen otros síntomas de este trastorno hasta más tarde. En cualquier caso, no se cree que la convulsión febril cause las anomalías.

Tratamiento

  • Fármacos para reducir la fiebre

  • Fármacos para detener la convulsión si ésta dura 5 minutos o más

Normalmente, las convulsiones febriles duran menos de 5 minutos y no se prescribe ningún tratamiento salvo los fármacos antipiréticos.

Los médicos suelen administrar medicamentos para detener una convulsión febril que dura 5 minutos o más a fin de prevenir el estado epiléptico. Estos medicamentos son el sedante lorazepam y los anticonvulsivos fenobarbital, fosfenitoína o levetiracetam. Estos fármacos se administran generalmente por vía intravenosa. Si no se puede administrar el fármaco por vía intravenosa, se puede introducir gel de diazepam en el recto o midazolam líquido por la nariz (vía intranasal). Diazepam y midazolam son sedantes similares al lorazepam que también detienen las convulsiones. Los niños que han recibido estos medicamentos o sufren convulsiones prolongadas o estado epiléptico son controlados cuidadosamente para detectar problemas respiratorios y de presión arterial.

Prevención

Si los niños han tenido una convulsión febril, los padres deben estar atentos y tratar la fiebre alta, ya que puede desencadenar convulsiones. Sin embargo, la convulsión febril se produce a menudo cuando aumenta la temperatura del niño, o antes de que los padres sepan que está enfermo y reconozcan la fiebre.

A los niños que únicamente han presentado unas pocas convulsiones febriles simples por lo general no se les administran los fármacos que se utilizan para prevenir las convulsiones adicionales (anticonvulsivantes, ver Uso de fármacos para tratar las convulsiones en los niños). No obstante, a los niños que han tenido muchas convulsiones febriles o bien convulsiones de larga duración pueden administrárseles dichos fármacos durante cierto periodo de tiempo. Si los niños que han sufrido una convulsión febril larga sufren una convulsión posterior que dura más de 5 minutos, los médicos pueden recetar gel de diazepam para su aplicación por vía rectal. Los niños pueden recibir tratamiento con este fármaco en su propio hogar.

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