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Retinopatía del prematuro

Por

Christopher M. Fecarotta

, MD, Phoenix Children’s Hospital;


Wendy W. Huang

, MD, PhD, Phoenix Children’s Hospital

Última revisión completa oct 2018
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Datos clave
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La retinopatía del prematuro es un trastorno de los prematuros en el que los vasos sanguíneos de la parte posterior de los ojos (retina) se desarrollan de modo anómalo.

  • La retinopatía del prematuro se asocia fuertemente con el nacimiento prematuro, y ocurre en la mayoría de los casos en niños nacidos antes de las 30 semanas de gestación en el útero.

  • En los casos más graves, el crecimiento rápido y anómalo de los vasos sanguíneos pequeños puede conducir a desprendimiento de retina y pérdida de visión.

  • Dado que los recién nacidos afectados no presentan síntomas, el diagnóstico se basa en la exploración cuidadosa por parte de un oftalmólogo.

  • Este trastorno suele ser leve y se resuelve sin tratamiento, pero los ojos deben ser supervisados por un oftalmólogo hasta que los vasos sanguíneos hayan madurado.

  • Si el trastorno es grave, los recién nacidos precisarán tratamiento con láser, inyecciones de bevacizumab o cirugía para evitar la pérdida de visión.

Los vasos sanguíneos de la retina comienzan a crecer en el feto a las 18 a 20 semanas de desarrollo en el útero y continúan creciendo hasta que el feto está a término. Cuando los bebés son muy prematuros, el crecimiento de los vasos sanguíneos que irrigan la retina puede interrumpirse durante un tiempo. Cuando se reanuda el crecimiento, tiene lugar de una forma desorganizada. Durante el rápido crecimiento desorganizado, los pequeños vasos sanguíneos pueden sangrar. En los casos más graves, este proceso causa finalmente el desprendimiento de la retina y la pérdida de la visión.

La retina

La retina

Los bebés prematuros corren un mayor riesgo de sufrir una retinopatía del prematuro si presentan trastornos graves como infecciones, hemorragias cerebrales o trastornos pulmonares (como displasia broncopulmonar). Los bebés prematuros que reciben oxígeno durante un tiempo prolongado (por ejemplo, porque sus pulmones están inmaduros) también corren un mayor riesgo.

Diagnóstico

  • Examen ocular

La retinopatía del prematuro no causa síntomas, por lo que el diagnóstico depende de un examen cuidadoso de la parte posterior de los ojos realizado por un oftalmólogo (un médico especializado en la valoración y el tratamiento de todo tipo de trastornos oculares). Por lo tanto, un oftalmólogo debe realizar exámenes rutinarios de los ojos de todos los recién nacidos prematuros que pesen menos de 1,5 kg al nacer o que hayan permanecido en el útero durante menos de 30 semanas. Las exploraciones de los ojos se repiten cada 1 o 3 semanas según las necesidades, hasta haberse completado el crecimiento de los vasos sanguíneos en la retina.

Los recién nacidos con retinopatías graves deben someterse a un control ocular de por vida, al menos una vez al año. Si se detecta precozmente, el desprendimiento de retina se puede tratar con cirugía para intentar evitar la pérdida de visión en el ojo afectado.

Pronóstico

La retinopatía suele ser leve y resolverse de forma espontánea. Sin embargo, en alrededor del 20 al 40% de los lactantes afectados que pesan menos de 1 kilogramo al nacer, el trastorno es grave y, en alrededor del 4%, progresa para causar desprendimiento de la retina y pérdida de la visión al cabo de 2 a 12 meses después del parto.

Los niños cuya retinopatía del prematuro se ha curado corren un mayor riesgo de desarrollar miopía, estrabismo y ambliopía. A algunos niños con retinopatía del prematuro moderada y curada les quedan cicatrices en la retina y corren riesgo de desprendimiento de retina en etapas posteriores de la vida. También se pueden producir glaucoma y cataratas, aunque son muy poco frecuentes.

Prevención

Cuando los recién nacidos prematuros necesitan oxígeno, los niveles se vigilan cuidadosamente para así utilizar la mínima cantidad de oxígeno necesaria. Los niveles de oxígeno se pueden controlar indirectamente con un pulsioxímetro (un sensor externo que mide el nivel de oxígeno en sangre a través de un dedo de la mano o del pie).

Tratamiento

  • Tratamiento con láser

  • Bevacizumab

  • En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica

En el caso de una retinopatía grave del prematuro, se lleva a cabo un tratamiento con láser en las porciones más externas de la retina. Este tratamiento detiene el crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos y disminuye el riesgo de desprendimiento de la retina y de pérdida de visión.

También se puede inyectar un medicamento llamado bevacizumab para detener el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos en la retina.

Si la retinopatía del prematuro conduce a un desprendimiento parcial o completo de la retina, a veces se practica cirugía para volver a adherir la retina e impedir más pérdida de visión.

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