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Hepatitis C, crónica

Por

Sonal Kumar

, MD, MPH, Weill Cornell Medical College

Última revisión completa oct 2019
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La hepatitis C crónica es la inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis C y que ha durado más de 6 meses.

  • La hepatitis C a menudo no causa síntomas hasta después de haber dañado gravemente el hígado.

  • El diagnóstico de la hepatitis C crónica se basa en análisis de sangre.

  • Si la hepatitis C crónica ha causado cirrosis, la prueba de detección del cáncer de hígado se realiza cada 6 meses.

  • La hepatitis C crónica se trata con medicamentos antivíricos.

La hepatitis C aguda se cronifica aproximadamente en un 75% de los casos.

Se estima que, en Estados Unidos, entre 2,7 y 3,9 millones de personas sufren hepatitis C crónica. En todo el mundo, se estima que 71 millones de personas tienen hepatitis C crónica.

La hepatitis C crónica, si no se trata, causa cirrosis en el 20-30% de las personas afectadas. Sin embargo, la cirrosis puede tardar décadas en desarrollarse. El riesgo de cáncer hepático suele aumentar solo cuando existe cirrosis.

Existen diferentes tipos (genotipos 1 a 6) del virus de la hepatitis C, que a veces se tratan con diferentes medicamentos.

Síntomas

Muchas personas con hepatitis C crónica no presentan síntomas. Algunas personas tienen la sensación de estar enfermas (malestar general), pérdida de apetito, fatiga y malestar abdominal.

A menudo, los primeros síntomas específicos son los de la cirrosis o las complicaciones de la cirrosis. Estos síntomas pueden incluir

  • Agrandamiento del bazo

  • Capilares en forma de araña visibles en la piel (llamados angiomas aracnifoides)

  • Enrojecimiento de las palmas de las manos

  • Acumulación de líquido dentro del abdomen (ascitis)

  • Tendencia a sangrar (coagulopatía)

  • Ictericia (erupción y coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos)

  • Deterioro de la funcionalidad cerebral debido a una disfunción hepática (encefalopatía hepática)

La funcionalidad cerebral se deteriora porque el hígado gravemente dañado no puede eliminar las sustancias tóxicas de la sangre como lo hace normalmente. Estas sustancias se acumulan seguidamente en la sangre y alcanzan el cerebro. En condiciones normales, el hígado las elimina de la sangre, las descompone y posteriormente las excreta a la bilis (líquido amarillo verdoso que ayuda en la digestión) o a la sangre como subproductos inocuos (véase Funciones del hígado). El tratamiento de la encefalopatía hepática puede evitar que el deterioro de la funcionalidad cerebral se vuelva permanente.

Cribado

Determinadas personas deben hablar con su médico sobre hacerse la prueba de la hepatitis C, ya tengan o no síntomas que la sugieran.

Las personas que presentan las características siguientes deben someterse a pruebas de cribado de la hepatitis C:

  • Personas nacidas entre 1945 y 1965, con independencia del país de nacimiento

  • Actualmente consumen o se han inyectado alguna vez drogas ilícitas, aunque solo sea una vez o solo en el pasado remoto

  • Han inhalado sustancias ilícitas

  • Fueron tratadas con inyecciones (administradas por vía intravenosa o inyectadas en un músculo) para un problema de coagulación de la sangre antes de 1987

  • Recibieron una transfusión de sangre o un trasplante de órgano antes de julio de 1992

  • En la actualidad o alguna vez han recibido tratamiento con hemodiálisis de larga duración

  • Presentan resultados anormales en las pruebas hepáticas o enfermedad hepática crónica

  • Trabajan en atención sanitaria o en seguridad pública y han estado expuestas al contacto con la sangre de una persona afectada de hepatitis C a través de un pinchazo de aguja u otra lesión producida con un objeto punzante

  • Tienen infección por VIH

  • Alguna vez han estado en prisión

  • Son niños nacidos de mujeres con hepatitis C

Dichas pruebas son importantes porque los síntomas pueden no aparecer hasta que la infección haya dañado extensamente el hígado, años después de que las personas se infecten por primera vez.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

Los médicos pueden sospechar hepatitis C crónica cuando

  • La persona presenta los síntomas característicos.

  • Los análisis de sangre (realizados por otros motivos) detectan enzimas hepáticas anormalmente elevadas.

  • La persona ha sido diagnosticada previamente de hepatitis C aguda.

Las pruebas de la hepatitis crónica suelen comenzar con análisis de sangre para evaluar el funcionamiento del hígado y determinar si está dañado (pruebas hepáticas). Las pruebas hepáticas comportan la medida de las concentraciones de enzimas hepáticas y de otras sustancias producidas por el hígado. Estas pruebas pueden contribuir a confirmar o descartar el diagnóstico de la hepatitis C y determinar la gravedad de la lesión hepática.

Si las pruebas sugieren hepatitis, los médicos solicitan otros análisis de sangre para detectar el virus de la hepatitis B y C. Ambos pueden causar hepatitis crónica. Estos análisis de sangre pueden identificar partes de virus específicos (antígenos), anticuerpos específicos producidos por el cuerpo para combatir el virus y, a veces, material genético (ARN o ADN) del virus. Si los médicos tienen fuertes sospechas únicamente de hepatitis C crónica, pueden solicitar análisis de sangre solo para ese virus.

Si se confirma la hepatitis C crónica, los médicos también verifican la presencia de infección por VIH y de hepatitis B, porque estas infecciones a menudo se transmiten de la misma manera: a través del contacto con líquidos corporales, como sangre o semen.

Una vez diagnosticada la hepatitis C, se pueden realizar pruebas para determinar la extensión del daño hepático y buscar otras causas de enfermedad hepática. Las pruebas incluyen

  • Una biopsia hepática (con muy poca frecuencia)

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen especializadas, como la elastografía por ecografía y la elastografía por resonancia magnética

  • Análisis de sangre para medir las sustancias (denominadas marcadores) que indican la presencia de fibrosis y su extensión

Cribado del cáncer de hígado

Las personas con hepatitis C crónica deben someterse cada 6 meses a una prueba de cribado para el cáncer hepático. Las pruebas pueden incluir las siguientes:

  • Ecografía

  • A veces, medición de las concentraciones de alfa-fetoproteína

una proteína producida normalmente por las células hepáticas inmaduras de los fetos y que permite la detección de cáncer hepático ya que su nivel suele aumentar cuando existe dicho cáncer.

Tratamiento

  • Medicamentos antivirales

La hepatitis C crónica se trata con medicamentos antivíricos llamados antivíricos de acción directa. Generalmente se emplean varios fármacos al mismo tiempo.

La hepatitis C crónica debe tratarse a menos que la persona sufra otro trastorno que no responda al tratamiento y que acorte la esperanza de vida.

El tratamiento varía según el genotipo del virus de la hepatitis C que causa la infección, el grado de daño hepático y el tratamiento previo para la hepatitis C. Se están desarrollando nuevos fármacos antivíricos para tratar la hepatitis C, por lo que los tratamientos recomendados cambian rápidamente.

Existen muchos medicamentos antivíricos de acción directa para tratar la hepatitis C. Estos medicamentos son altamente efectivos y tienen efectos secundarios mínimos porque se dirigen directamente al virus. Entre ellos se encuentran sofosbuvir, daclatasvir, paritaprevir, ritonavir, ombitasvir, dasabuvir, telaprevir, boceprevir, simeprevir, elbasvir, grazoprevir, velpatasvir, glecaprevir y pibrentasvir (todos tomados por vía oral).

El tratamiento puede durar entre 8 y 24 semanas. El tratamiento de la hepatitis C puede eliminar el virus del cuerpo y de este modo detener la inflamación e impedir la cicatrización, que puede conducir a la cirrosis.

A veces se agrega ribavirina al régimen de tratamiento para aumentar la efectividad de los medicamentos antivíricos. Sin embargo, la ribavirina puede causar defectos congénitos. Los pacientes que tienen que tomar estos medicamentos, sean mujeres o varones, deben usar métodos anticonceptivos durante el tratamiento y hasta 6 meses después de finalizar el mismo.

Si la infección por hepatitis C crónica ha dañado gravemente el hígado, se puede plantear un trasplante hepático. Después del trasplante de hígado, las personas con hepatitis C a menudo reciben tratamiento con medicamentos antivíricos, lo que mejora sus probabilidades de curarse.

Después de completar el tratamiento, los médicos hacen análisis de sangre para determinar la cantidad de material genético del virus. Si no se detecta ninguna cantidad al cabo de 12 semanas o 24 semanas después de completar el tratamiento (según el régimen de medicamentos utilizado) es probable que las persona afectada esté curada.

Más información

Fármacos mencionados en este artículo

Nombre genérico Seleccionar nombres de marcas
Pibrentasvir
Glecaprevir
Simeprevir
VICTRELIS
Sofosbuvir
NORVIR
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