Descripción general de la diabetes mellitus

PorErika F. Brutsaert, MD, New York Medical College
Revisado porGlenn D. Braunstein, MD, Cedars-Sinai Medical Center
Revisado/Modificado Modificado dic 2025
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La diabetes mellitus es un trastorno en el que el organismo no produce suficiente cantidad de insulina y/o no responde normalmente a la insulina, lo que provoca que las concentraciones de azúcar (glucosa) en sangre sean anormalmente elevadas.

  • Los síntomas de la diabetes pueden consistir en un aumento de la micción y de la sed, y las personas afectadas pueden perder peso incluso si no lo intentan.

  • El diagnóstico se realiza midiendo la glucemia.

  • También la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos e incrementar el riesgo de infarto de miocardio, de accidente cerebrovascular (ictus, infarto cerebral, derrame cerebral), de enfermedad renal crónica y de pérdida de visión.

  • La diabetes puede dañar los nervios y causar problemas en el sentido del tacto.

  • Las personas con diabetes deben seguir una dieta saludable que sea baja en carbohidratos refinados (incluido el azúcar), grasas saturadas y alimentos procesados. También necesitan hacer ejercicio, mantener un peso saludable y, por lo general, tomar medicamentos para reducir las concentraciones de azúcar en sangre y promover la pérdida de peso si su peso está por encima de un nivel saludable.

Entre el 11 y el 14% de los adultos de todo el mundo sufren diabetes. Se suele utilizar el término «diabetes mellitus», y no sencillamente «diabetes», para designar esta enfermedad con el fin de distinguirla de la deficiencia de arginina vasopresina, que solía llamarse diabetes insípida (un trastorno relativamente poco frecuente que no afecta a los niveles de glucosa en sangre pero que, al igual que la diabetes mellitus, causa un aumento de la micción).

Azúcar en sangre

Los tres principales nutrientes que componen la mayoría de los alimentos son los carbohidratos, las proteínas y la grasa. Los azúcares son uno de los tres tipos de carbohidratos, junto con el almidón y la fibra.

Existen muchos tipos de azúcares. Algunos son simples y otros complejos. La sacarosa (azúcar de mesa) está constituida por dos azúcares más simples llamados glucosa y fructosa. La lactosa (azúcar de la leche) está formada por glucosa y por un azúcar simple llamado galactosa. Los carbohidratos de los almidones, como el pan, la pasta, el arroz y otros alimentos similares son cadenas largas formadas por distintas moléculas de azúcar simple. Antes de que el organismo pueda absorber la sacarosa, la lactosa, los carbohidratos y otros azúcares complejos, las enzimas del tubo digestivo deben descomponerlos en azúcares simples.

Por lo general, cuando el cuerpo absorbe los azúcares simples, los transforma todos en glucosa, que es un combustible importante del organismo. La glucosa es el azúcar que se desplaza por el torrente sanguíneo y que las células recogen. El cuerpo también puede producir glucosa a partir de grasas y proteínas. «Azúcar» en sangre quiere decir, en realidad, glucosa en sangre.

¿Sabías que...?

  • Existen varios tipos de azúcar, el "azúcar en sangre" se mide mediante un análisis de glucosa en sangre.

Insulina

La insulina, una hormona secretada por el páncreas (un órgano situado detrás del estómago que también produce enzimas digestivas), regula la cantidad de glucosa presente en la sangre. La glucosa del torrente sanguíneo estimula al páncreas para que produzca insulina. Esta insulina ayuda a que la glucosa pase de la sangre a las células. Una vez en el interior de las células, se convierte en energía de uso inmediato o se almacena como grasa o como glucógeno o almidón hasta que sea necesaria.

En condiciones normales, la glucemia varía a lo largo del día. Aumentan después de una comida, cuando hay más glucosa en la sangre, y vuelven a los niveles previos a la comida aproximadamente 2 horas después de comer. Cuando los niveles de glucosa vuelven a los anteriores a la comida, la producción de insulina disminuye. La variación en la glucemia suele encontrarse dentro de un intervalo reducido, alrededor de 70 a 110 miligramos por decilitro (mg/dL) o 3,9 a 6,1 milimoles por litro (mmol/L) de sangre en condiciones normales. Si se ingiere una gran cantidad de carbohidratos, la glucemia aumenta. Las personas mayores de 65 años tienden a tener niveles ligeramente más altos, especialmente después de comer.

Si el organismo no produce la insulina necesaria para transportar la glucosa a las células o si las células dejan de reaccionar con normalidad ante la insulina (llamada resistencia a la insulina), la alta concentración sanguínea de glucosa resultante (hiperglucemia) sumada a una cantidad inadecuada de glucosa en las células, da lugar a los síntomas y a las complicaciones de la diabetes.

Diabetes tipo 1 y tipo 2

Hay 2 tipos principales de diabetes mellitus (diabetes), la diabetes tipo 1, que comprende del 5 al 10% de todos los casos de diabetes diagnosticados, y la diabetes tipo 2, que comprende del 90 al 95% de los casos de diabetes. El resto de las diabetes se encuadran en otros tipos menos comunes.

Diabetes de tipo 1

En la diabetes de tipo 1 (antes denominada diabetes insulinodependiente o diabetes de inicio juvenil), el sistema inmunitario del organismo ataca las células del páncreas productoras de insulina, y la mayoría de estas células son destruidas de forma permanente. El páncreas, por lo tanto, produce poca o ninguna insulina. En la mayoría de ellas, la enfermedad se manifiesta antes de los 30 años, aunque también puede aparecer más tarde. Los científicos creen que un factor ambiental (posiblemente una infección vírica o un factor nutricional en la infancia o en los primeros años de la edad adulta) provoca que el sistema inmunitario destruya las células pancreáticas productoras de insulina. Una predisposición genética hace que algunas personas sean más vulnerables que otras a los factores ambientales.

Diabetes de tipo 2

En la diabetes tipo 2 (antes denominada diabetes no dependiente de la insulina o diabetes de inicio adulto), el páncreas a menudo continúa produciendo insulina, algunas veces incluso a niveles superiores a los normales, en especial al principio de la enfermedad. Sin embargo, el organismo desarrolla resistencia a los efectos de la insulina, por lo que no hay suficiente insulina para satisfacer los requerimientos corporales. A medida que la diabetes tipo 2 progresa, la capacidad de producir insulina del páncreas disminuye. La diabetes tipo 2 solía ser poco habitual en niños y en adolescentes, pero la incidencia es cada vez mayor. Sin embargo, lo habitual es que comience a partir de los 30 años y se vuelva más frecuente con la edad.

Ciertos trastornos y algunos fármacos alteran la forma en que el organismo utiliza la insulina, lo que da lugar a una diabetes de tipo 2. Los niveles elevados de esteroides (a veces llamados glucocorticoides o corticoesteroides), más comúnmente debidos al uso de medicamentos esteroides, como la prednisona, o el , lo que da lugar a una diabetes de tipo 2. Los niveles elevados de esteroides (a veces llamados glucocorticoides o corticoesteroides), más comúnmente debidos al uso de medicamentos esteroides, como la prednisona, o elsíndrome de Cushing pueden dar lugar a un uso alterado de la insulina.

Prediabetes

La prediabetes es un trastorno en el que la concentración de glucosa en sangre es demasiado alta para ser considerada normal, pero no lo suficiente para ser catalogada como diabetes. Se padece prediabetes cuando la glucemia en ayunas se encuentra entre 100 mg/dL (5,6 mmol/L) y 125 mg/dL (6,9 mmol/L) o cuando la glucemia 2 horas después de una prueba de tolerancia a la glucosa se encuentra entre 140 mg/dL (7,8 mmol/L) y 199 mg/dL (11,0 mmol/L). La prediabetes conlleva un mayor riesgo de diabetes en el futuro, así como de cardiopatías. Perder del 5% al 10% del peso corporal mediante una alimentación adecuada y ejercicio reduce de forma considerable el riesgo de padecer diabetes.

Otros tipos y causas de diabetes

Otros tipos de diabetes mellitus representan una proporción menor de casos. Las causas son:

  • Embarazo (diabetes gestacional)

  • Diabetes monogénica

  • Diabetes autoinmune latente del adulto

  • Diabetes relacionada con fibrosis quística

  • Diabetes debida a destrucción o extirpación del páncreas (a veces llamada diabetes tipo 3c)

  • Otras enfermedades que afectan al páncreas como pancreatitis o hemocromatosis

  • Diabetes postrasplante

  • Diabetes relacionada con desnutrición

  • Trastornos endocrinos como el síndrome de Cushing o la acromegalia

  • Medicamentos, sobre todo glucocorticoides, betabloqueantes, inhibidores de la proteasa, antipsicóticos atípicos, inhibidores de puntos de control inmunitario e inhibidores de la calcineurina

La diabetes puede desarrollarse en personas con producción excesiva de hormona del crecimiento (acromegalia) y en personas con ciertos tumores secretores de hormonas. Igualmente, la pancreatitis grave o recurrente y otros trastornos que dañan directamente el páncreas pueden producir diabetes.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional ocurre en algunas mujeres embarazadas porque el embarazo causa resistencia a los efectos de la insulina.

Diabetes monogénica

Las formas monogénicas de diabetes están causadas por defectos genéticos que afectan la forma en que el páncreas secreta insulina, la acción de la insulina en el cuerpo u otros procesos en las células.

Diabetes autoinmune latente del adulto

La diabetes autoinmune latente es una variante de diabetes que se desarrolla en la edad adulta y en la que están presentes uno o más autoanticuerpos. Progresa más lentamente que la diabetes tipo 1 clásica y algunos adultos no necesitan insulina cuando las anomalías de la glucosa en sangre aparecen por primera vez. Esta forma de diabetes puede diagnosticarse inicialmente como diabetes tipo 2.

Diagnóstico de la diabetes mellitus

  • Medir el nivel de glucosa en la sangre, a veces en ayunas o después de consumir una cantidad estándar de azúcar

El diagnóstico de diabetes (o prediabetes) se basa en la presencia de concentraciones sanguíneas de glucosa (glucemia) inusualmente altas. Los médicos pueden realizar pruebas de detección a personas que corren riesgo de diabetes pero no tienen síntomas, personas que tienen otras afecciones a menudo asociadas con la diabetes o personas con síntomas de diabetes.

Determinación de los niveles de glucosa en sangre

También se comprueba la glucemia si se refieren síntomas de diabetes, como aumento de la sed, de la micción o del apetito. De forma adicional, se mide la glucemia si existen trastornos que pueden ser complicaciones de la diabetes, como infecciones frecuentes, úlceras en los pies e infecciones por levaduras.

Para evaluar con exactitud las concentraciones de glucosa en sangre, los médicos suelen utilizar una muestra de sangre obtenida después de haber ayunado durante la noche. Se puede diagnosticar diabetes si las concentraciones de glucosa en sangre en ayunas son superiores a 126 mg/dL (7,0 mmol/L) o más. Sin embargo, es posible utilizar muestras de sangre tomadas sin ayuno (llamado nivel de glucosa aleatoria). En este caso, se considera normal cierto aumento en la glucemia, pero incluso entonces los valores no deben ser muy altos. La diabetes se puede diagnosticar si la medida de una concentración de glucosa en sangre tomada al azar (no obtenida después del ayuno) es superior a 200 mg/dL (11,1 mmol/L).

Hemoglobina A1C

También se mide la concentración sanguínea de una proteína, la hemoglobina A1C (llamada hemoglobina glucosilada o glicosilada), que refleja las tendencias a largo plazo de las concentraciones de glucosa en la sangre de la persona en lugar de los cambios rápidos.

La hemoglobina es una sustancia de color rojo, que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos (eritrocitos). Cuando la sangre está expuesta a hiperglucemia durante un tiempo, la glucosa se une a la hemoglobina y forma hemoglobina glucosilada. El análisis de sangre de concentración de hemoglobina A1C se reporta como el porcentaje de hemoglobina que es A1C.

Medir la hemoglobina A1C permite diagnosticar la diabetes si el análisis se realiza en un laboratorio certificado (no con instrumentos domésticos ni en un consultorio privado). Si la concentración de hemoglobina A1C es del 6,5% o más, se padece diabetes. Si la concentración se encuentra entre el 5,7% y el 6,4%, se diagnostica prediabetes y las personas afectadas corren el riesgo de desarrollar diabetes.

Prueba analítica

Prueba de tolerancia oral a la glucosa

Se puede realizar otro tipo de análisis de sangre, una prueba de tolerancia oral a la glucosa, en ciertas situaciones, como cuando se efectúan pruebas de cribado de la diabetes gestacional en mujeres embarazadas o si se trata de personas de edad avanzada que tienen síntomas de diabetes, pero cuya glucemia en ayunas es normal. No obstante, no es una prueba que se realice de forma rutinaria para detectar la diabetes ya que es muy engorrosa.

Consiste en obtener una muestra de sangre para medir la glucemia en ayunas y, a continuación, dar a beber al paciente una solución especial que contiene una cantidad alta y precisa de glucosa. Durante las 2 o 3 horas siguientes se obtienen varias muestras de sangre, que se analizan para determinar si la glucemia aumenta de forma anómala.

Complicaciones de la diabetes

Algunas complicaciones de la diabetes evolucionan rápidamente como resultado de cambios repentinos en los niveles de glucosa en sangre que conducen a otros cambios en la química sanguínea. Estos incluyen hipoglucemia, cetoacidosis diabética e hiperglucemia hiperosmolar.

Otras complicaciones evolucionan más lentamente como resultado de años de daño causado por niveles altos de glucosa en sangre. La diabetes daña los vasos sanguíneos, haciendo que se estrechen y por lo tanto se restrinja el flujo sanguíneo. Dado que los vasos sanguíneos de todo el cuerpo se ven afectados, las personas pueden presentar muchas complicaciones de la diabetes.

Muchos órganos pueden verse afectados, en particular los siguientes:

La presencia de altos niveles de glucosa en la sangre también provoca alteraciones en el sistema inmunitario del cuerpo, por lo que las personas con diabetes mellitus son particularmente susceptibles a infecciones bacterianas y fúngicas.

Consideraciones de tratamiento en adultos mayores y personas con problemas médicos

El tratamiento de personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 se describe en Diabetes tipo 1 - Tratamiento y Diabetes tipo 2 - Tratamiento. Sin embargo, existen algunas consideraciones para el tratamiento de adultos mayores y personas con otros problemas médicos, independientemente del tipo de diabetes.

Las personas mayores y las personas con graves o numerosos problemas médicos necesitan seguir los mismos principios generales de control de la diabetes (educación, dieta, ejercicio y medicamentos) que las personas más jóvenes o más sanas. Sin embargo, puede que el riesgo de hipoglucemia (una baja concentración de glucosa en sangre) asociada a un control estricto de la glucemia sea peligroso para las personas debilitadas o con muchos problemas médicos.

Educación

Además de aprender sobre la diabetes en sí misma, las personas con múltiples trastornos médicos pueden tener que aprender a gestionar el control de su diabetes con el control de otros trastornos. Es especialmente importante que aprendan a prevenir complicaciones, como la deshidratación, la erosión de la piel y los trastornos circulatorios, y a controlar los factores que contribuyen a las complicaciones de la diabetes, como la hipertensión y los niveles altos de colesterol. Estos problemas son más frecuentes al envejecer, se tenga diabetes o no.

Dieta

Muchas personas mayores tienen dificultad para seguir una dieta saludable y equilibrada, que les permita controlar la glucemia y el peso. No es fácil cambiar las preferencias por ciertos alimentos y los hábitos dietéticos. Algunas personas tienen otros trastornos que también guardan relación con la alimentación y no saben cómo integrar las recomendaciones dietéticas de los diversos trastornos.

En ocasiones, no pueden controlar lo que comen porque alguien cocina para ellos en casa, en una residencia geriátrica o en otra institución. Si no son ellas mismas las que se preparan la comida, es necesario que quienes compran y cocinan entiendan también la dieta que necesitan. Suele ser beneficioso que tanto ellas como sus cuidadores consulten con un nutricionista el plan de alimentación más viable y saludable.

Ejercicio

Algunas personas pueden tener dificultades para incluir el ejercicio en su vida cotidiana, sobre todo si no han estado activas en el pasado o si tienen algún trastorno que limita su movimiento, como la artritis. Sin embargo, es posible incorporar el ejercicio en la rutina habitual. Por ejemplo, pueden caminar en vez de conducir o subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor.

Medicación

A algunas personas les resulta difícil tomar los antidiabéticos, sobre todo la insulina. Cuando la vista no es buena, resulta más difícil leer las escalas de dosificación en las jeringas de insulina. Las personas con artritis, con enfermedad de Parkinson o las que han sufrido un accidente cerebrovascular pueden tener problemas para manipular la jeringa. Si los trastornos de la visión u otras afecciones les impiden llenar correctamente la jeringa, el cuidador puede prepararlas con antelación y guardarlas en el refrigerador. Si las dosis de insulina que se inyectan son estables, se pueden adquirir jeringas precargadas. Los bolígrafos de insulina precargados son más adecuados para personas con limitaciones físicas. Algunos de estos dispositivos tienen números grandes y selectores de fácil manipulación.

Monitorización de los niveles de glucosa en la sangre (glucemia)

En algunas personas, una visión deficiente, la limitación de la destreza manual por artritis, los temblores, los accidentes cerebrovasculares u otras limitaciones físicas dificultan la supervisión de la glucemia. Cuando la vista no es buena, resulta más difícil leer los glucómetros. Sin embargo, algunos monitores tienen grandes pantallas numéricas que son más fáciles de leer. Otros proporcionan instrucciones y resultados audibles. Algunos miden la glucemia a través de la piel y no requieren que se extraiga una muestra de sangre. Se puede consultar a un especialista en diabetes al elegir el medidor más adecuado.

Hipoglucemia

La complicación más frecuente al tratar la hiperglucemia es la hipoglucemia. El riesgo es mayor en las personas que se encuentran débiles, cuya enfermedad requiere hospitalización frecuente o que toman varios fármacos. De todos los medicamentos disponibles para tratar la diabetes, los medicamentos de sulfonilurea de acción prolongada o la insulina son más propensos a causar concentraciones bajas de glucosa en sangre en personas con problemas médicos graves o numerosos y, especialmente, en personas mayores. Cuando se toman estos fármacos, también existe una tendencia mayor a presentar síntomas graves debidos a la hipoglucemia, como desmayos y caídas y dificultad para pensar o para utilizar determinadas partes del cuerpo.

En las personas mayores, la hipoglucemia puede ser menos evidente que en las más jóvenes. La confusión causada por la hipoglucemia se puede confundir con la demencia o el efecto sedante de los medicamentos. Además, las personas que tienen dificultad para comunicarse (como en caso de demencia o después de un accidente cerebrovascular) pueden no ser capaces de informar a nadie de sus síntomas.

Información del fármaco para el tema

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