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Cáncer de boca y garganta

(cáncer oral; cáncer de la orofaringe)

Por

Bradley A. Schiff

, MD, Montefiore Medical Center, The University Hospital of Albert Einstein College of Medicine

Última revisión completa jul 2018
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Datos clave
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Los cánceres de la boca y la garganta son cánceres que se originan en los labios, el techo, los lados o el suelo de la boca, la lengua, las amígdalas o la parte posterior de la garganta.

  • Los tumores malignos de la boca y la garganta pueden tener la apariencia de úlceras, protuberancias o áreas pigmentadas en la boca.

  • Para hacer el diagnóstico es necesaria una biopsia.

  • Para determinar el tamaño del cáncer o hasta qué punto se ha diseminado, se realizan diversas pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones.

  • El tratamiento depende de la ubicación, el tamaño y la extensión o diseminación del cáncer y puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia.

En el año 2018, se estima que el cáncer de boca y de garganta se desarrollará en cerca de 51 540 personas (37 160 hombres y 14 380 mujeres) en Estados Unidos, dando lugar a cerca de 10 030 muertes, la mayoría en hombres de más de 50 años.

Tipos de cáncer que se encuentra en la boca y la garganta

El carcinoma de células escamosas (que significa que el cáncer se desarrolla en las células escamosas que recubren el interior de la boca o la garganta) es con mucha diferencia el tipo más común de cáncer oral. Otros tipos, como el carcinoma verrugoso, el melanoma maligno y el sarcoma de Kaposi son mucho menos frecuentes.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo de los tumores malignos de boca y faringe son

  • Consumo de tabaco

  • Consumo de alcohol

  • Infección por virus del papiloma humano (VPH)

El consumo de tabaco causa muchos cánceres de boca y garganta. El hábito del tabaco incluye fumar cigarrillos, cigarros o pipa; mascar tabaco o masticar betel (una mezcla de sustancias que incluye el tabaco, también llamada paan); y el tabaco-dipping, que se deposita entre el labio y la encía. En Estados Unidos, fumar cigarrillos (especialmente más de 2 paquetes al día) es el principal factor de riesgo relacionado con el tabaco para el cáncer de boca y de garganta. Fumar cigarros puros también puede aumentar el riesgo. El hecho de fumar en pipa aumenta el riesgo de sufrir cáncer en la parte de los labios que está en contacto con el humo de la pipa. Masticar o aspirar tabaco aumenta el riesgo de desarrollar cáncer en las mejillas, las encías y la superficie interna de los labios, donde el tabaco tiene más contacto, en un 50%.

El consumo crónico o intenso de alcohol también incrementan el riesgo de cáncer de boca y garganta. El aumento en el riesgo es proporcional a la cantidad de alcohol consumida. También existe alguna evidencia de que el alcohol presente en los líquidos para enjuague bucal podría contribuir al cáncer oral cuando se utiliza de forma repetida durante largos periodos de tiempo.

El riesgo más elevado procede de la combinación de tabaco y alcohol en grandes cantidades; dicha combinación tiene una probabilidad dos o tres veces mayor de provocar cáncer que cualquiera de los dos agentes por separado. El uso combinado aumenta 100 veces el riesgo de cáncer bucal en mujeres, y 38 veces en hombres; el riesgo de cáncer de garganta aumenta 30 veces. Los pacientes que continúan con el hábito del tabaco y el consumo de alcohol después de haber padecido un cáncer de boca o de garganta tienen más del doble de probabilidades de presentar un segundo cáncer de boca o de garganta que el resto de la población.

La infección por el virus del papiloma humano (VPH), que cada vez es más frecuente, causa verrugas genitales y puede infectar la boca durante el sexo oral. El número de parejas sexuales y la frecuencia del sexo oral son factores de riesgo importantes. Ciertas cepas de este virus predisponen al cáncer de faringe y, en menor medida, al cáncer de boca. La infección por VPH multiplica por 16 el riesgo de cáncer de garganta y el VPH causa el 60% de los cánceres de garganta.

El sexo es también un factor de riesgo. Alrededor de las tres cuartas partes de los cánceres de boca y garganta ocurren en hombres.

El aumento de la edad, al igual que en la mayoría de los cánceres, aumenta el riesgo.

Otros factores que aumentan el riesgo de cáncer de boca son la irritación repetida producida por los bordes afilados de piezas dentales rotas, empastes o prótesis dentales mal ajustadas. También son factores de riesgo haberse sometido a múltiples radiografías previas de la cabeza y el cuello, la candidiasis crónica y la falta de higiene oral. La exposición al sol en exceso puede causar cáncer del labio.

Síntomas

Los síntomas del cáncer de boca y de garganta varían en función de la zona donde se localice el tumor.

El cáncer de boca es, por lo general, indoloro durante un amplio periodo, pero finalmente a medida que el tumor crece aparece dolor. Cuando este aparece, por lo general se produce al tragar, como ocurre con el dolor de garganta. Se puede tener dificultad para hablar. Los carcinomas de células escamosas de la boca a menudo parecen llagas (úlceras) y tienden a crecer en profundidad. Las úlceras pueden ser manchas planas o ligeramente elevadas de color rojo (eritroplasia) o blanco (leucoplasia).

El cáncer de labio y de otras partes de la boca suele ser consistente al tacto y se adhiere a los tejidos subyacentes. En estas zonas, la mayoría de bultos o tumoraciones no cancerosos se desplazan con facilidad. Los cambios de color en las encías, la lengua o la mucosa bucal (revestimiento de la boca) también pueden ser el asiento de una lesión maligna. Una zona en la boca que recientemente ha adquirido un aspecto marrón o un tono oscuro puede ser un melanoma. A veces, sobre los labios, en la zona donde habitualmente se sostienen la pipa o el cigarrillo, aparece un área marrón, plana y pecosa (la mancha del fumador).

Normalmente, el cáncer de faringe causa un dolor de garganta que aumenta con la deglución, dificultad para tragar y hablar, y dolor de oído. En ocasiones, el primer signo de cáncer de faringe es un bulto en el cuello.

En la mayoría de los tipos de cáncer de boca y faringe, una vez que los síntomas hacen que sea difícil comer, el paciente comienza a perder peso.

Carcinoma espinocelular esofágico
Carcinoma espinocelular esofágico
Imagen proporcionada por Jonathan A. Barco, DMD.
Leucoplasia y carcinoma de células escamosas
Leucoplasia y carcinoma de células escamosas
Foto proporcionada por Jonathan A. Barco, DMD.

Diagnóstico

  • Endoscopia

  • Biopsia

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen para la estadificación

Para diagnosticar los cánceres de boca y de garganta, los médicos hacen una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su examen al microscopio) de cualquier área anormal que se encuentre durante la exploración. Solo una biopsia puede determinar si un área sospechosa es cancerosa. Si no se aprecia ningún crecimiento anómalo en la boca y el paciente tiene síntomas, se explora la faringe con un espejo especial y/o un tubo flexible provisto de una pequeña cámara (endoscopio). Se realiza una biopsia de cualquier área anormal detectada durante el examen.

Si la biopsia detecta un cáncer, se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen para determinar su extensión (estadio), como

Estas pruebas ayudan a determinar el tamaño y la localización del cáncer, si se ha diseminado a las estructuras cercanas, y si se ha diseminado a los ganglios linfáticos en el cuello. Los médicos también usan un endoscopio para mirar dentro de la boca y la garganta a fin de visualizar el cáncer en las estructuras cercanas. Los médicos hacen una laringoscopia (para ver dentro de la laringe), una broncoscopia (para ver dentro de las vías respiratorias) y una esofagoscopia (para ver dentro del esófago).

Cribado

Dado que la detección precoz mejora enormemente la probabilidad de curación, los médicos y los dentistas deben examinar a fondo la boca y la garganta durante cada examen médico y dental de rutina. La exploración debe incluir el área debajo de la lengua, donde el paciente normalmente no ve o detecta un crecimiento anormal hasta que este ha llegado a ser muy grande.

Pronóstico

Las tasas de supervivencia de las personas con un cáncer de boca y de garganta son variables, en función de

  • La localización original del tumor

  • Si se ha diseminado y hasta qué punto se ha diseminado (el estadio)

  • La causa

La tasa de curación del carcinoma de células escamosas de la boca es elevada si se extirpa la totalidad del cáncer junto con los tejidos circundantes normales antes de que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos. De media, más del 75% de los pacientes con un carcinoma de lengua que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos sobreviven al menos 5 años después del diagnóstico. Cerca del 75% de los pacientes con un carcinoma del suelo de la boca que no se ha diseminado sobreviven al menos 5 años después del diagnóstico. No obstante, si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos, la tasa de supervivencia a los 5 años disminuye en aproximadamente la mitad. Alrededor del 90% de los pacientes con un carcinoma del labio inferior sobreviven al menos 5 años, y el carcinoma rara vez se propaga. El carcinoma de labio superior tiende a ser más agresivo y tiende a extenderse.

De media, más del 60% de los pacientes con un cáncer de garganta sobreviven por lo menos 5 años después del diagnóstico. Las tasas superan el 75% si la causa es el virus del papiloma humano (VPH) y son inferiores al 50% si la causa es cualquier otra.

Los pacientes con un cáncer causado por el VPH presentan una mejor tasa de supervivencia que los pacientes con una neoplasia similar causada por otros factores.

Prevención

Evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco puede, en gran medida, reducir el riesgo de aparición de la mayoría de los cánceres orales y de garganta. Otra medida preventiva es suavizar los bordes cortantes de los dientes o empastes fracturados. Evitar la exposición al sol y el uso de protección solar ayudan a reducir el riesgo de cáncer de labio. Cuando el Sol ha lesionado una parte importante del labio, el raspado quirúrgico o mediante láser de toda la superficie externa puede reducir la progresión del mismo hacia una lesión maligna.

Las vacunas contra el VPH actuales se dirigen a las cepas de VPH que provocan cánceres de garganta, por lo que la vacunación durante la infancia puede evitar el desarrollo de alguno de estos cánceres.

Tratamiento

  • Cirugía

  • Radioterapia, a veces combinada con quimioterapia (quimiorradiación)

Los pilares del tratamiento de las neoplasias de boca y faringe son la cirugía y la radioterapia. El médico selecciona el tratamiento en función del tamaño y la localización del cáncer.

En el cáncer de boca, la cirugía suele ser el tratamiento de elección. El médico extirpa la lesión y, a veces, también reseca los ganglios linfáticos localizados por debajo y detrás de la mandíbula y en el cuello. En consecuencia, la cirugía para las neoplasias de la boca puede ser desfigurante y psicológicamente traumática. La utilización, durante la cirugía inicial, de las técnicas de cirugía reconstructiva más recientes pueden mejorar la función y ayudar a restaurar la apariencia normal. Se pueden sustituir las piezas dentales que falten y partes de la mandíbula mediante prótesis. Puede requerirse terapia del habla y de la deglución después de intervenciones quirúrgicas importantes. Si el cáncer está avanzado, se administra radiación o quimiorradiación después de la cirugía.

Para las personas que no pueden someterse a una cirugía, la radioterapia es un primer tratamiento alternativo. La quimioterapia no se suele emplear como tratamiento inicial, pero se recomienda además de la radioterapia para las personas cuyo cáncer se ha diseminado a muchos ganglios linfáticos.

Para el cáncer de faringe, cada vez es más frecuente el empleo de la cirugía como tratamiento de elección. Nuevas técnicas permiten al médico operar a través de la boca y no a través de una incisión en el cuello. Algunas técnicas emplean un endoscopio para guiar la cirugía láser; otras utilizan un robot quirúrgico durante la cirugía. El cirujano controla los brazos del robot desde una consola y visualiza la intervención a través de una cámara conectada a un endoscopio introducido en la boca del paciente.

La radioterapia, o algunas veces la quimiorradiación, puede usarse después de la cirugía o como primer tratamiento. Tradicionalmente, los médicos han empleado la radioterapia para los cánceres en estadios iniciales y han añadido la quimioterapia cuando el cáncer está más avanzado. Un tipo específico de radioterapia, denominada radioterapia de intensidad modulada (intensity-modulated radiation therapy, IMRT), permite aplicar la radiación a un área muy circunscrita, lo que puede reducir los efectos secundarios.

Efectos secundarios del tratamiento

La radioterapia aplicada sobre la boca y la garganta causa muchos efectos secundarios como

  • Destrucción de las glándulas salivales, que ocasiona sequedad de boca y que puede provocar caries y otros problemas dentales

  • Escasa capacidad de los maxilares para curarse de problemas o lesiones dentales.

  • Osteorradionecrosis, una pérdida de hueso y partes blandas circundantes en la zona irradiada (tratada con radiación)

Debido a estos efectos adversos, todos los problemas dentales preexistentes deben tratarse por completo antes de aplicar dicha terapia. Así, se debe extraer cualquier pieza dental que pueda ocasionar problemas, dejando transcurrir el tiempo necesario para la cicatrización antes de administrar la radioterapia.

Asimismo, para los pacientes que han recibido radioterapia es fundamental una buena higiene dental porque, tras la exposición a la radiación, la boca cicatrizaría mal en caso de que fuera necesaria una cirugía dental (como puede ser una extracción). Dicha higiene consiste en exámenes periódicos y un meticuloso cuidado personal, con aplicaciones diarias de fluoruro en el domicilio. Si el paciente finalmente necesitase una extracción dental, la terapia con oxígeno hiperbárico puede ayudar a la cicatrización de la mandíbula evitando la osteorradionecrosis.

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