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Lesiones de la médula espinal y de las vértebras

Por

James E. Wilberger

, MD, Drexel University College of Medicine;


Gordon Mao

, MD, Allegheny Health Network

Última revisión completa dic 2019
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Recursos de temas
  • La mayoría de las lesiones de la médula espinal son el resultado de accidentes automovilísticos, caídas, agresiones y lesiones deportivas.

  • Los síntomas, como la pérdida de sensibilidad, de fuerza muscular, y de funciones intestinales, hepáticas y sexuales, pueden ser temporales o permanentes.

  • Las imágenes de resonancia magnética (para evaluar la lesión del tejido blando, la médula espinal o los ligamentos) y/o la tomografía computarizada (para evaluar la lesión ósea) son la mejor manera de identificar la lesión.

  • El tratamiento comprende la inmovilización de la columna vertebral, fármacos para aliviar los síntomas, a veces cirugía y, habitualmente, rehabilitación.

La columna vertebral consta de 24 vértebras y el sacro. Las vértebras soportan la mayor parte del peso del cuerpo y, por lo tanto, están bajo mucha presión. Los discos de cartílago que se localizan entre las vértebras actúan como almohadillas y protegen los huesos. La columna vertebral forma un canal óseo protector que encierra la médula espinal.

La médula espinal es una larga y frágil estructura tubular que comienza al final del tronco del encéfalo y continúa hasta llegar a la parte inferior de la columna vertebral. Está constituida por nervios que transportan los mensajes entrantes y salientes entre el encéfalo y el resto del organismo. (Véase también Médula espinal.)

Las lesiones medulares pueden afectar las vértebras, la médula espinal o las raíces de los nervios raquídeos (ramas cortas de los nervios raquídeos), las cuales pasan a través de los espacios entre las vértebras. El haz de raíces nerviosas que se extiende desde la médula espinal (cauda equina o cola de caballo) también se puede lesionar. Las lesiones de la médula espinal causan daños o disfunción en los nervios en una de las siguientes maneras:

  • Sacudida por una contusión o traumatismo cerrado (como una caída o una colisión)

  • Presión (compresión) por huesos rotos, hinchazón o acumulación de sangre (hematoma)

  • Desgarros parciales o completos (sección)

Debido a que la médula espinal está rodeada y protegida por la columna vertebral, las lesiones de la columna o de su tejido conjuntivo (como los discos intervertebrales y los ligamentos, véase la figura Hernia de disco) también lesionan la médula espinal. Entre estas lesiones se incluyen las siguientes:

  • Fracturas

  • Separación completa (luxación) de las vértebras adyacentes

  • Desalineación parcial (subluxación) de las vértebras adyacentes

  • Laxitud de los elementos ligamentos de unión (compuestos de tejido conjuntivo) entre vértebras adyacentes

Los ligamentos se hacen a veces tan laxos que las vértebras se mueven libremente. Estas lesiones se consideran inestables. Cuando las vértebras se mueven, comprimen la médula espinal o su aporte sanguíneo y dañan las raíces de los nervios espinales. Una lesión inestable de la columna puede no dañar la médula espinal de inmediato. Por ejemplo, la lesión puede causar espasmos de los músculos que sostienen la columna vertebral que impiden que las vértebras se muevan mucho. Sin embargo, después de horas o días, los espasmos musculares pueden desaparecer, permitiendo que las vértebras se muevan libremente, lo que puede dañar la médula espinal.

Casi todas las personas con una lesión en la médula espinal tienen una lesión en la columna vertebral. Sin embargo, a veces los niños no la tienen (véase Lesiones de la médula espinal en niños).

La causa más común de lesiones de la médula espinal son los accidentes automovilísticos, que representan casi la mitad. Entre otras causas se incluyen caídas, lesiones deportivas, accidentes laborales y violencia (como heridas por arma blanca o arma de fuego).

Entre las personas mayores, las caídas son la causa más común. Las personas de edad avanzada también corren un mayor riesgo de lesiones medulares graves debido a afecciones como la osteoporosis y la artrosis (enfermedad articular degenerativa), que son más frecuentes entre las personas mayores.

Síntomas

Las personas suelen sentir dolor en la parte afectada del cuello o de la espalda cuando la columna está lesionada. El área sobre la lesión puede ser sensible al tacto, sobre todo si hay una fractura. Los nervios situados en el lugar de la lesión y por debajo de esta funcionan de forma inadecuada cuando la médula espinal está lesionada, lo que causa pérdida de control muscular y de sensibilidad. Sin embargo, los niños pueden tener lesiones de la médula espinal en la que los nervios solo funcionan de forma inadecuada temporalmente y de forma breve. Pueden tener dolores en forma de relámpagos que atraviesan los brazos o las piernas.

La cantidad exacta de funcionalidad perdida en los brazos y las piernas y su extensión dependen de la ubicación de la lesión de la médula espinal. Por ejemplo, si la médula espinal se lesiona a la altura del cuello, la persona afectada puede perder movilidad y sensibilidad tanto en los brazos como en las piernas, mientras que una lesión ubicada más abajo puede provocar una disfunción solo en las piernas. Una persona puede perder el control de la capacidad de orinar o defecar y perder la funcionalidad sexual, con independencia de la ubicación de la lesión de la médula espinal.

Cuando el nervio se ve afectado, la pérdida de control muscular o de sensibilidad es temporal o permanente, parcial o total, dependiendo de la gravedad de la lesión. Una lesión que secciona la médula espinal o destruye las vías nerviosas en la médula espinal causa parálisis permanente, aunque un traumatismo cerrado que sacude la médula espinal causa pérdida temporal y puede durar días, semanas o meses. Algunas veces la hinchazón provoca síntomas que sugieren una lesión más grave de lo que realmente es, pero los síntomas suelen mejorar a medida que la hinchazón disminuye.

La pérdida parcial de control muscular da lugar a debilidad muscular. La parálisis suele corresponder a una pérdida completa. Cuando los músculos están paralizados, a menudo claudican (se vuelven flácidos), perdiendo su tono. Cuando se examinan los reflejos musculares con un martillo de reflejos, estos son débiles o inexistentes. Pero cuando se lesiona la médula espinal, la parálisis puede evolucionar semanas después y producir espasmos musculares involuntarios prolongados (lo que se denomina parálisis espástica). En este caso, los reflejos musculares son más fuertes de lo normal.

¿Dónde está dañada la médula espinal?

¿Dónde está dañada la médula espinal?

Complicaciones de una lesión de la médula espinal

Para las personas que están débiles o tienen parálisis, el movimiento es limitado o imposible. En consecuencia, presentan riesgo de desarrollar coágulos de sangre, úlceras por presión, acortamiento permanente de los músculos (contracturas), infecciones de las vías urinarias y neumonía.

Diagnóstico

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen

Las personas que tienen síntomas de lesión de la columna (como dolor significativo en los huesos del cuello o de la espalda) y los niños que tienen incluso síntomas leves de posible daño nervioso o dolores que se extienden hacia los brazos o las piernas, deben ser evaluados en un servicio de urgencias.

Las lesiones en la columna vertebral (que afectan los huesos) y la médula espinal se diagnostican mediante pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • Radiografías: después de una lesión, suele realizarse una radiografía. Las radiografías pueden realizarse de inmediato, por lo general, mientras la persona se encuentra todavía en urgencias. Las radiografías pueden mostrar lesiones vertebrales, pero no las lesiones de la médula espinal.

  • Tomografía computarizada (TC): tanto si se realiza o no una radiografía, la TC se realiza después de una lesión de columna. La TC es la prueba más precisa de las lesiones de la columna vertebral y puede mostrar la mayoría de las lesiones óseas.

  • Resonancia magnética nuclear (RMN): la RMN es la mejor prueba para las lesiones de la médula espinal y los ligamentos de la columna vertebral. Sin embargo, la TC se realiza generalmente antes de la RMN, ya que se obtiene con más rapidez y la RMN no muestra lesiones óseas con tanto detalle como lo hace la TC.

Aunque la RMN es la técnica más adecuada para evaluar la médula espinal y los ligamentos de la columna vertebral, en algunas ocasiones no es posible debido a los dispositivos implantados, como los marcapasos. En estos casos, se puede realizar una mielografía por CT. La mielografía por TC es una tomografía computarizada (TC) que se realiza después de que el médico inyecte un medio de contraste radiopaco en el espacio que rodea la médula espinal. La mielografía por TC puede mostrar estructuras desplazadas que impactan sobre la médula espinal.

Pronóstico

Es más probable que haya recuperación si la parálisis es parcial y si el movimiento y la sensibilidad comienzan a recuperarse durante la primera semana después de la lesión. Si la función no se recupera en 6 meses, es probable que la pérdida sea permanente. Sin embargo, varios estudios han demostrado que la recuperación es posible hasta un año después de la lesión.

Tratamiento

  • Inmovilización

  • Cirugía para estabilizar la columna en caso necesario

  • Rehabilitación

Las personas que tienen una lesión de la médula espinal no deben ser movilizadas, excepto por el personal de urgencias. Los objetivos iniciales son asegurar que las personas puedan respirar y evitar daños posteriores. Por tanto, el personal de urgencias tiene mucho cuidado a la hora de inmovilizar el cuello cuando se mueve a una persona con una posible lesión de médula espinal. Habitualmente, se sujeta a la persona en un tablero rígido y almohadillado cuidadosamente para evitar sus movimientos. Se usa un collarín rígido para impedir el movimiento del cuello. Cuando la columna vertebral está gravemente dañada, las vértebras no se mantienen en su lugar o están rotas, lo que hace que la columna esté inestable. Por ello, incluso un ligero movimiento causa un desplazamiento de la columna vertebral y comprime la médula espinal. La compresión de la médula incrementa el riesgo de parálisis permanente.

La cirugía es necesaria para extirpar sangre y fragmentos de hueso si se han acumulado y presionan la médula espinal. Si la columna vertebral está inestable, las personas se inmovilizan hasta que el hueso y los otros tejidos hayan tenido tiempo de sanar. Algunas veces el cirujano implanta barras de acero para estabilizar la columna e impedir su movimiento y no causar lesiones adicionales. Si una lesión provoca solamente pérdida parcial de función, realizar la cirujía inmediatamente después de la lesión permite a la persona una recuperación funcional mayor y tener movilidad de nuevo. Sin embargo, el mejor momento para realizar la cirugía es discutible. La cirugía de la médula espinal la llevan a cabo neurocirujanos o cirujanos ortopédicos.

El tratamiento farmacológico es beneficioso.

  • Calmantes (analgésicos): si la lesión causa dolor, se administran analgésicos. Durante las primeras horas y días se suelen utilizar opiáceos. Los analgésicos más suaves, como el paracetamol (acetaminofeno) o el ibuprofeno, pueden utilizarse posteriormente.

  • Relajantes musculares: si se produce una parálisis espástica, se usan relajantes musculares como el baclofeno o la tizanidina.

El buen cuidado de enfermería puede ayudar a prevenir las complicaciones debidas al reposo en cama, tales como las úlceras por presión, las infecciones del tracto urinario, la formación de coágulos de sangre en las piernas y la neumonía.

Se están estudiando tratamientos experimentales para estimular el crecimiento de los nervios espinales. Por ejemplo, se extrae cierto tipo de glóbulos blancos (macrófagos) de la sangre para inyectarlos, posteriormente, en la espalda de la persona que presenta la lesión medular. Los macrófagos inyectados ayudan a acelerar la eliminación de productos de desecho generados por la reacción del cuerpo a la lesión y secretan sustancias que pueden ayudar a que los nervios se regeneren. Determinados fármacos aún en experimentación se inyectan en el espacio que rodea la médula espinal (epiduralmente) o se toman por vía oral. El uso de células madre (células no especializadas a partir del cual se pueden derivar otras células más especializadas) es otra posibilidad, pero este tratamiento requiere mucho más estudio.

La rehabilitación, incluida la fisioterapia y la terapia ocupacional, puede ayudar a las personas a recuperarse más rápidamente o de forma más completa. Los pacientes suelen necesitar apoyo emocional y con frecuencia asesoramiento y antidepresivos ya que la depresión, por lo general, se desarrolla cuando la lesión resulta en discapacidad.

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