La histoplasmosis es una enfermedad pulmonar y hematógena causada por Histoplasma capsulatum que a menudo se cronifica y suele desarrollarse tras una infección primaria asintomática. Los síntomas corresponden a los de la neumonía o de una enfermedad crónica inespecífica. El diagnóstico se realiza con la identificación del microorganismo en esputo o tejidos, o con pruebas específicas para la detección del antígeno en suero y orina. Cuando se necesita tratamiento, se realiza con anfotericina B o un azol.
(Véase también Generalidades sobre las micosis).
Histoplasma capsulatum es un hongo dimorfo que causa enfermedad pulmonar y hematógena. Prolifera como moho en la naturaleza o en cultivo a temperatura ambiente, pero se convierte en una pequeña célula de levadura (entre 1 y 5 micrómetros de diámetro) a 37° C y cuando invade las células de un huésped. La infección se produce tras la inhalación de conidios (esporas producidos por la forma micelio del hongo) presentes en el suelo o el polvo contaminado con deposiciones de aves o murciélagos. El riesgo de infección es mayor cuando la tala de árboles o la destrucción de edificios genera esporas en el aire (p. ej., en sitios de construcción en áreas habitadas por pájaros o murciélagos) o al explorar cuevas.
La histoplasmosis se produce en todo el mundo, incluidas partes de América Central y del Sur, África, Asia y Australia.
En los Estados Unidos, la incidencia anual promedio es de 1 a 2 casos por 100 000 habitantes (1). Las áreas endémicas de histoplasmosis incluyen los valles de los ríos Ohio y Misisipi (incluyendo estados del Sur y Sureste) que se extienden a partes del norte de Maryland, sur de Pensilvania, centro de Nueva York y Texas.
Los brotes asociados con cuevas de murciélagos se han producido esporádicamente en todo el mundo, incluso en América Latina, África y partes de Asia, y en Estados Unidos se han reportado en Florida, Texas y Puerto Rico.
Los factores de riesgo para histoplasmosis grave incluyen:
Exposición prolongada e intensa
Edad ≥ 55 años
Infancia
Inmunidad mediada por células T comprometidas (p. ej., en personas que tienen infección por VIH o un trasplante de órgano o que están tomando inmunosupresores como glucocorticoides o inhibidores del factor de necrosis tumoral)
El sitio inicial de la infección se encuentra en forma típica en los pulmones, donde H. capsulatum a menudo permanece localizado. Sin embargo, si no está contenido por respuestas inmunitarias mediadas por células que están intactas, el patógeno puede diseminarse por vía hematógena a otros órganos. La histoplasmosis generalizada progresiva es una de las infecciones oportunistas que definen a los pacientes con infección avanzada por VIH.
Referencia general
1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Facts and Stats About Histoplasmosis. April 24, 2024.
Signos y síntomas de la histoplasmosis
La mayoría de las infecciones por histoplasmosis son asintomáticas o levemente sintomáticas, especialmente en pacientes inmunocompetentes; por lo tanto, puede que inicialmente no se busque atención médica.
La histoplasmosis tiene 3 formas principales.
La histoplasmosis primaria aguda es un síndrome que se manifiesta con fiebre, tos, mialgias, dolor torácico y malestar general de intensidad variable. En ocasiones, se desarrolla neumonía aguda (que se evidencia en la exploración física y la radiografía de tórax). Los síntomas generalmente aparecen entre 3 y 17 días después de la inhalación de las esporas. Los síntomas generalmente desaparecen sin tratamiento en 2 semanas y rara vez duran más de 6 semanas.
La histoplasmosis cavitaria crónica se caracteriza por lesiones pulmonares muchas veces apicales, que se asemejan a una tuberculosis cavitaria. Las manifestaciones consisten en tos y disnea progresivas, que incluso pueden culminar en una disfunción respiratoria discapacitante. La enfermedad no se disemina.
La histoplasmosis diseminada progresiva se caracteriza por el compromiso del sistema reticuloendotelial, con hepatoesplenomegalia, adenopatías, compromiso de la médula ósea y, en ocasiones, úlceras bucales o digestivas. La evolución suele ser subaguda o crónica, con sólo síntomas inespecíficos y con frecuencia sutiles (p. ej., fiebre, cansancio, pérdida de peso, debilidad, malestar general); las personas afectadas con infección por VIH pueden empeorar inexplicablemente. El sistema nervioso central puede verse comprometidos, con meningitis o lesiones encefálicas localizadas. La infección suprarrenal es inusual, pero puede ocasionar enfermedad de Addison. La neumonía grave también es infrecuente, pero los pacientes con infección avanzada por VIH pueden desarrollar una neumonía aguda grave con hipoxia, además de hipotensión arterial, alteraciones del estado mental, coagulopatía o rabdomiólisis.
En los pacientes inmunosuprimidos la histoplasmosis puede diseminarse a la piel, la médula ósea, el cerebro, el hígado, el bazo y el sistema linfático. La lesión bucal en esta imagen se asemeja al chancro de la sífilis primaria, pero el examen reveló Histoplasma capsulatum.
Pueden ocurrir otras manifestaciones. La mediastinitis fibrosante, una forma crónica poco frecuente, provoca por último compromiso circulatorio. Se cree que la mediastinitis fibrosante se debe a una reacción inmunitaria excesiva a la presencia persistente de antígeno micótico no viable, que produce cicatrización y obstrucción de los vasos sanguíneos mediastínicos o de las vías aéreas.
La histoplasmosis ocular se refiere a un trastorno coriorretiniano asociado con exposición previa a H. capsulatum. Puede reflejar una infección remota, a menudo subclínica, por H. capsulatum, que provoca cicatrización coriorretiniana focal. Sin embargo, la relación causal directa sigue siendo debatida porque se han informado lesiones similares en pacientes sin evidencia serológica de histoplasmosis. La histoplasmosis ocular presunta puede presentarse con puntos ciegos, visión distorsionada (donde las líneas rectas parecen onduladas) y cambios en la percepción del color.
Las lesiones cutáneas ocurren comúnmente en pacientes inmunocomprometidos (1). Las lesiones son muy variables y pueden presentarse como pápulas, nódulos, placas, pústulas, úlceras o lesiones que se asemejan al molusco contagioso, erupciones acneiformes o eritema nodoso; pueden ser localizadas o generalizadas y pueden imitar otras dermatosis infecciosas o inflamatorias. Las lesiones de la mucosa oral son frecuentes y pueden ser difusas.
Referencia de los signos y los síntomas
1. Chang P, Rodas C. Skin lesions in histoplasmosis. Clin Dermatol. 2012;30(6):592-598. doi:10.1016/j.clindermatol.2012.01.004
Diagnóstico de la histoplasmosis
Histología y cultivos
Estudios de diagnóstico por la imagen (radiografía de tórax o TC)
Pruebas serológicas
Investigación de antígeno
El índice de sospecha clínica para histoplasmosis debe ser alto porque los síntomas suelen ser inespecíficos (1). El diagnóstico se basa en una combinación de sospecha clínica asociada con exposición epidemiológica y en los resultados de las pruebas de laboratorio, incluyendo cultivo, examen histopatológico y detección de antígenos o serología.
Se deben realizar estudios por la imagen (radiografía de tórax o tomografía computarizada) y pueden mostrar lo siguiente:
En la infección aguda: patrón normal, nodular diseminado o miliar
En la histoplasmosis pulmonar crónica: lesiones cavitarias en la mayoría de los pacientes
En la enfermedad progresiva: adenopatía hiliar con infiltrado nodular generalizado en alrededor del 50% de los pacientes
Puede ser necesario un lavado broncoalveolar o una biopsia tisular para obtener muestras con el fin de realizar exámenes histológicos; también deben indicarse pruebas serológicas, urocultivo, hemocultivo y cultivo de esputo (2). Debido a que el cultivo de Histoplasma puede suponer un riesgo biológico grave para el personal del laboratorio, este debe ser notificado del diagnóstico sospechado.
El examen microscópico histológico puede sugerir el diagnóstico con intensidad, en particular en pacientes con infección por VIH avanzada e infecciones extensas; en esos pacientes, pueden identificarse levaduras intracelulares en una muestra de sangre periférica o de la capa leucocitaria teñida con colorantes de Wright o Giemsa. El cultivo para hongos confirma el diagnóstico de histoplasmosis. La lisis-centrifugación o el cultivo de la capa leucocitaria aumentan el rendimiento de las muestras de sangre. Las sondas de ADN pueden identificar rápidamente el hongo una vez que prolifera en el laboratorio.
Los CDC recomiendan confirmación con pruebas de antígeno en orina mediante enzimoinmunoensayo (2), que son sensibles y específicas. El rendimiento aumenta cuando se analizan simultáneamente muestras de suero y orina; el antígeno Histoplasma está presente en el suero en el 80% de los pacientes con histoplasmosis diseminada y está presente en la orina en > 90% de estos pacientes (1). No obstante, se informaron casos de reactividad cruzada con otros hongos (Coccidioides immitis, Blastomyces dermatitidis, Paracoccidioides brasiliensis, Penicillium marneffei).
Referencias del diagnóstico
1. Wheat LJ, Freifeld AG, Kleiman MB, et al. Clinical practice guidelines for the management of patients with histoplasmosis: 2007 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2007;45(7):807-825. doi:10.1086/521259
2. CDC. Algoritmo de pruebas para histoplasmosis. May 13, 2024.
Tratamiento de la histoplasmosis
No se requiere tratamiento para nódulos pulmonares asintomáticos o infección aguda leve y autolimitada en pacientes inmunocompetentes.
En presencia de infección moderada, azoles
En presencia de infección grave, anfotericina B
(Véase también Medicamentos antimicóticos).
Las concentraciones séricas de itraconazol y Histoplasma deben controlarse durante la terapia (1, 2).
Los medicamentos antifúngicos azoles deben evitarse durante el primer trimestre del embarazo.
El fluconazol y el voriconazol pueden ser menos eficaces (1). El posaconazol y el isavuconazonio son activos contra H. capsulatum y puede ser eficaz para el tratamiento de pacientes con histoplasmosis. Se requieren más datos y experiencia para identificar el fármaco más apropiado en cada situación clínica.
Histoplasmosis primaria aguda
La histoplasmosis primaria aguda no requiere antifúngicos, salvo que no se observe mejoría espontánea transcurrido 1 mes o que el paciente esté inmunocomprometido (1, 3), en cuyo caso se indica tratamiento con itraconazol oral 3 veces al día durante 3 días y luego 2 veces al día durante 6 a 12 semanas. Se puede utilizar itraconazol de hiperbiodisponibilidad.
El fluconazol es menos eficaz, y otros azoles no están bien estudiados aunque se han utilizado con éxito.
La neumonía grave requiere terapia agresiva con anfotericina B.
Histoplasmosis cavitaria crónica
Para la histoplasmosis cavitaria crónica, se administra itraconazol oral durante 12 a 24 meses.
En presencia de enfermedad grave o ante la falta de respuesta o de tolerancia al itraconazol, deben usarse otros azoles o anfotericina B.
Histoplasmosis diseminada grave
En la histoplasmosis diseminada grave, el tratamiento de elección es anfotericina B liposomal por vía intravenosa 1 vez al día durante 2 semanas o hasta que el paciente esté clínicamente estable. Los pacientes pueden pasar luego a recibir itraconazol por vía oral 3 veces al día durante 3 días, y luego 2 veces al día durante 12 meses, una vez que descienda la fiebre y desaparezca la necesidad de soporte ventilatorio o vasopresor.
En pacientes con infección avanzada por HIV, se continúa con itraconazol hasta que los recuentos de células CD4 sean > 150 células/mcL con terapia antirretroviral (TAR) (4).
Referencias del tratamiento
1. Pappas P, Lentz RJ, Stover KR, et al. 2025 Clinical Practice Guideline Update by the Infectious Diseases Society of America on Histoplasmosis: Treatment of Mild or Moderate Acute Pulmonary Histoplasmosis in Adults, Children, and Pregnant People. Clin Infect Dis. Published online July 10, 2025. doi:10.1093/cid/ciaf258
2. Baddley JW, Wolf J, Ardura MI, et al. 2025 Clinical Practice Guideline Update by the Infectious Diseases Society of America on Histoplasmosis: Treatment of Asymptomatic Histoplasma Pulmonary Nodules (Histoplasmomas) in Adults, Children, and Pregnant People. Clin Infect Dis. Published online July 8, 2025. doi:10.1093/cid/ciaf257
3. Wheat LJ, Freifeld AG, Kleiman MB, et al. Clinical practice guidelines for the management of patients with histoplasmosis: 2007 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2007;45(7):807-825. doi:10.1086/521259
4. ClinicalInfo.gov. Guidelines for the Prevention and Treatment of Opportunistic Infections in Adults and Adolescents with HIV: Histoplasmosis. Accessed July 22, 2025.
Pronóstico de la histoplasmosis
La forma primaria aguda de la histoplasmosis casi siempre es autolimitada; sin embargo, muy rara vez puede provocar la muerte como resultado de una infección masiva.
La histoplasmosis cavitaria crónica puede provocar la muerte debido a insuficiencia respiratoria grave.
La histoplasmosis diseminada progresiva no tratada se asocia con alta mortalidad.
Conceptos clave
La histoplasmosis es una infección micótica común en áreas endémicas y se adquiere por la inhalación de esporas.
Es endémica en las cuencas de los ríos Ohio y Misisipí, y se extiende hacia áreas del norte de Maryland, el sur de Pensilvania, el centro de Nueva York y Texas.
Puede causar una infección pulmonar aguda primaria, una infección pulmonar cavitaria crónica o una infección diseminada progresiva.
El diagnóstico se basa en histopatología, cultivos y/o pruebas de antígeno.
En presencia de infección leve o moderada, administrar itraconazol.
Para la infección grave, utilizar anfotericina B liposomal, seguida de itraconazol.
La infección primaria aguda casi siempre es autolimitada.
La histoplasmosis diseminada progresiva no tratada tiene alta mortalidad.



