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Coronavirus y síndromes respiratorios agudos (COVID-19, MERS y SARS)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última modificación del contenido jul 2020
Información: para pacientes
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Los coronavirus son virus RNA con envoltura que causan enfermedades respiratorias de diversa gravedad, desde el resfriado común hasta la neumonía mortal.

Numerosos coronavirus, descubiertos en aves de corral domésticas en la década de los años 1930, causan enfermedades respiratorias, gastrointestinales, hepáticas y neurológicas en animales. Únicamente se conocen 7 coronavirus causantes de enfermedad en los seres humanos.

La mayoría de las veces, 4 de los 7 coronavirus causan síntomas de resfriado común. Los tipos 229E y OC43 son los responsables del resfriado común; se descubrieron los serotipos NL63 y HUK1, que también se asociaron con el resfriado común. En raras ocasiones se pueden producir infecciones graves de las vías respiratorias inferiores, incluida la neumonía, sobre todo en lactantes, personas mayores y personas inmunocomprometidas.

Tres de los 7 coronavirus causan infecciones respiratorias en los seres humanos mucho más graves e incluso a veces mortales que los demás coronavirus y han causado brotes importantes de neumonía mortal en el siglo XXI:

  • SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus identificado como la causa de la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) que comenzó en Wuhan, China, a fines de 2019 y se ha diseminado por todo el mundo.

  • El MERS-CoV se identificó en 2012 como la causa del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).

  • El SARS-CoV fue identificado en 2002 como la causa de un brote de síndrome respiratorio agudo grave (SARS) que comenzó en China hacia finales de 2002.

Estos coronavirus que causan infecciones respiratorias graves son patógenos zoonóticos, que comienzan en animales infectados y se transmiten de los animales a las personas. El SARS-CoV-2 presenta una transmisión significativa de persona a persona.

COVID-19

COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China, y desde entonces la infección se ha extendido ampliamente en todo el mundo. Para obtener información actualizada sobre el número de casos y muertes, véase Centers for Disease Control and Prevention: 2019 Novel Coronavirus y World Health Organization's Novel Coronavirus (COVID-2019) situation reports (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: nuevo coronavirus 2019 e Informes de situación de la Organización Mundial de la Salud sobre el nuevo coronavirus).

Transmisión de COVID-19

Los primeros casos de COVID-19 se relacionaron con un mercado de animales vivos en Wuhan, China, lo que sugiere que el virus se transmitió inicialmente de los animales a los seres humanos. La transmisión de persona a persona se produce a través del contacto con secreciones infectadas, principalmente a través del contacto con gotitas respiratorias grandes, pero también podría ocurrir a través del contacto con una superficie contaminada por gotitas respiratorias y posiblemente por la transmisión de pequeñas gotitas respiratorias en forma de aerosol. Los investigadores aún están estudiando con qué facilidad se transmite este virus de persona a persona. Se sabe que los pacientes sintomáticos, así como los asintomáticos y los presintomáticos, pueden transmitir el virus. El virus parece más transmisible que el SARS.

Los superdifusores desempeñaron un papel extraordinario en la conducción del brote de SARS de 2003 y también pueden desempeñar un papel importante en el brote actual de COVID-19 y estimar la transmisibilidad. Un superdifusor es un individuo que transmite una infección a un número significativamente mayor de personas que un individuo infectado promedio. Las personas con síntomas mínimos o sin síntomas también pueden transmitir la enfermedad, lo que dificulta el control del brote.

Las situaciones con alto riesgo de transmisión incluyen instituciones como residencias geriátricas, centros de atención a largo plazo, cárceles y embarcaciones. Estas situaciones implican una alta densidad de población y, a menudo, dificultades para mantener las precauciones de seguridad. Los residentes de las residencias geriátricas también están en alto riesgo de enfermedad grave debido a la edad y los trastornos médicos subyacentes.

Se están aplicando medidas de cuarentena y aislamiento en un intento por limitar la propagación local, regional y global de este brote. El cumplimiento estricto de estas medidas ha dado resultados satisfactorios en el control de la propagación de la infección en áreas seleccionadas.

Signos y síntomas

Las personas con COVID-19 pueden tener pocos síntomas o ninguno, aunque algunas enferman gravemente y mueren. Los síntomas pueden incluir

  • Fiebre

  • Tos

  • Falta de aliento o dificultad respiratoria (disnea)

  • Escalofríos o temblores repetidos con escalofríos

  • Cansancio

  • Dolor muscular

  • Cefalea

  • Odinofagia

  • Nueva pérdida del olfato o del gusto

  • Congestión o secreción nasal

  • Náuseas, vómitos y diarrea

El tiempo de incubación se extiende entre 2 y 14 días después de la exposición al virus. La mayoría de las personas infectadas no presentarán síntomas o bien sufrirán enfermedad leve. El riesgo de enfermedad grave y muerte en los casos de COVID-19 aumenta con la edad y en las personas con otros trastornos médicos graves, como enfermedad cardíaca, pulmonar, renal o hepática, diabetes, enfermedades inmunocomprometidas u obesidad grave (índice de masa corporal > 40) (1, 2). La enfermedad grave se caracteriza por disnea, hipoxia y compromiso pulmonar extenso en las imágenes. Este cuadro puede derivar en insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica, choque, fallo multiorgánico y muerte.

Entre las complicaciones graves se cuentan, además de la enfermedad respiratoria que puede derivar en síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y la muerte, las siguientes:

Se ha observado un síndrome inflamatorio postinfeccioso muy poco frecuente denominado síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) como una complicación muy poco frecuente de la infección por SARS-CoV-2. Tiene características similares a la enfermedad de Kawasaki o al síndrome de choque tóxico. Los niños con MIS-C suelen presentar fiebre, taquicardia y síntomas gastrointestinales con signos de inflamación sistémica. Los casos que cumplen los siguientes criterios deben informarse a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) como sospecha de MIS-C: hospitalización, fiebre > 24 horas, pruebas de laboratorio de inflamación, signos de ≥ 2 órganos involucrados y asociación de pruebas de laboratorio o estudio epidemiológico con Infección por SARS-CoV-2 (3).

Referencias de los signos y los síntomas

Diagnóstico

  • Reacción en cadena de la polimerasa con transcripción reversa en tiempo real (RT-PCR) de las secreciones respiratorias inferiores y del suero

Las pruebas diagnósticas para el COVID-19 están cada vez más disponibles a través de laboratorios comerciales y hospitalarios además de los laboratorios de salud pública. La detección del antígeno en el punto de atención y los ensayos basados en PCR también están disponibles comercialmente. Los ensayos de detección de antígenos suelen ser menos sensibles que los basados en PCR.

Para las pruebas diagnósticas iniciales de la COVID-19, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) recomiendan la recolección y análisis de un solo hisopo nasofaríngeo de las vías respiratorias superiores. Las muestras siguientes son aceptables:

  • Una muestra nasofaríngea recogida por un profesional de la salud (muestra preferible, si está disponible)

  • Una muestra orofaríngea (de la garganta) recogida por un profesional de la salud

  • Hisopado nasal hasta la parte media del cornete recogido por un profesional de la salud o mediante una recogida propia supervisada in situ (utilizando un hisopo cónico flocado)

  • Una muestra de las fosas nasales anteriores recogida por un profesional de la salud o por recogida propia en el lugar de atención o en el hogar (utilizando un hisopo de poliéster)

  • Una muestra de lavado/aspirado nasofaríngeo o de lavado/aspirado nasal recogida por un profesional de la salud

Consultar el cumplimiento con las instrucciones de recogida de muestras del laboratorio, dado que no todos los programas de pruebas y laboratorios pueden ser capaces de analizar todos los tipos de muestras. Para las muestras nasofaríngeas y orofaríngeas, utilizar solo hisopos de fibra sintética con varillas de plástico o de alambre. No utilizar hisopos de alginato de calcio o hisopos con varillas de madera, ya que pueden contener sustancias que inactivan algunos virus e inhiben las pruebas de PCR. Los hisopos deben colocarse inmediatamente en un tubo de transporte estéril que contenga de 2 a 3 mL de medio de transporte viral, medio de transporte de Amies o solución salina estéril, a menos que se utilice una prueba diseñada para analizar la muestra directamente, como una prueba en el punto de atención. Mantener un control adecuado de la infección al recoger muestras.

Si está disponible, los CDC también recomiendan analizar muestras de las vías respiratorias inferiores. Para los pacientes para los que está clínicamente indicado (p. ej., aquellos que reciben ventilación mecánica invasiva), se debe obtener una muestra de aspirado del tracto respiratorio inferior o lavado broncoalveolar y analizarse así como una muestra del tracto respiratorio inferior. La recolección de esputo debe hacerse solo para aquellos pacientes con tos productiva. No se recomienda la inducción de esputo. (Véase CDC: Interim Guidelines for Collecting, Handling, and Testing Clinical Specimens from Persons for Coronavirus Disease 2019.) Por razones de bioseguridad, los CDC recomiendan que las instituciones locales no intenten aislar el virus en el cultivo celular ni realizar la caracterización inicial de los agentes virales en pacientes con sospecha de infección COVID-19.

Las pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2 están cada vez más disponibles en los EE. UU., y las restricciones previas en la selección de pacientes para las pruebas se están relajando. Los médicos deben juzgar si los síntomas y signos de un paciente son compatibles con COVID-19 y si las pruebas pueden afectar la atención del paciente o las medidas de salud pública. La epidemiología local de COVID-19, el curso de la enfermedad y los factores epidemiológicos del paciente, así como el contacto cercano con un caso confirmado de COVID-19 dentro de los 14 días del inicio de los síntomas, pueden ser un motivo para tomar la decisión de realizar la prueba. Si es epidemiológicamente apropiado, también se alienta a los médicos a investigar otras causas de enfermedad respiratoria similar (p. ej., gripe). Los pacientes asintomáticos también pueden ser candidatos para las pruebas basadas en las directrices locales de salud pública. (Véase CDC: Overview of Testing for SARS-CoV-2.)

El CDC suggests (Centro para el Control de Enfermedades) sugiere que las personas siguientes tengan prioridad elevada para someterse a la prueba de la COVID-19:

  • Pacientes hospitalizados

  • Personal sanitario de centros de salud, residencias y primeros auxilios que presenta síntomas

  • Residentes en centros de atención a largo plazo, otras residencias, prisiones y refugios que presentan síntomas

  • Personas identificadas a través de investigaciones de grupos de salud pública y contactos

Las áreas de transmisión sostenida variarán a medida que avance el brote. Para las áreas afectadas dentro de Estados Unidos, los médicos deben consultar a los departamentos de salud estatales o locales. Se han informado de la aparición de casos en todos los estados. Los CDC (centros para el control y la prevención de enfermedades) recomiendan evitar todos los viajes internacionales y de cruceros debido a la pandemia mundial; para obtener información actualizada, véase CDC: Coronavirus Disease 2019 Information for Travel.

Deben informarse a los departamentos de salud locales y estatales de los resultados positivos de las pruebas, los pacientes afectados requieren aislamiento estricto en el hogar o en un centro de salud.

NOTA: Las pruebas serológicas, o de anticuerpos, no deben utilizarse para diagnosticar la enfermedad aguda por COVID-19.

Los hallazgos rutinarios de laboratorio en los casos con enfermedad más grave incluyen linfopenia, así como hallazgos menos específicos de concentraciones elevadas de aminotransaminasa (ALT, AST), concentraciones elevadas de lactato deshidrogenasa (LDH), dímero D, ferritina y marcadores inflamatorios elevados, como la proteína c-reactiva.

Los hallazgos en las imágenes de tórax pueden ser normales en la enfermedad leve y aumentar con la gravedad creciente de la enfermedad. Los hallazgos característicos son compatibles con neumonía viral e incluyen opacidades en vidrio esmerilado y consolidación en radiografía de tórax o TC de tórax.

La puntuación MuLBSTA puede ser útil para predecir la mortalidad en pacientes con neumonía vírica debida a COVID-19 (1).

Referencia del diagnóstico

  • Chen N, Zhou M, Dong X, et al: Epidemiological and clinical characteristics of 99 cases of 2019 novel coronavirus pneumonia in Wuhan, China: a descriptive study (Características epidemiológicas y clínicas de 99 casos de neumonía por el nuevo coronavirus de 2019 en Wuhan, China: un estudio descriptivo). Lancet 395(10223): 507-513, 2020. doi: 10.1016/S0140-6736(20)30211-7

Tratamiento

  • Sintomático

  • En ocasiones, remdesivir para enfermedad grave

  • En ocasiones, dexametasona para enfermedad grave

El tratamiento de la COVID-19 es principalmente sintomático. En la actualidad se han registrado más de 175 ensayos clínicos sobre tratamientos y vacunas, aun así los datos sobre la terapia eficaz siguen siendo escasos. Actualmente no existen tratamientos aprobados por la Agencia Estadounidense de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para la COVID-19, pero el agente antiviral remdesivir se ha puesto a disposición a través de una autorización de uso de emergencia de la FDA para pacientes con enfermedad grave (definida como que requiere oxígeno suplementario, ventilación, o soporte de oxigenación por membrana extracorpórea [ECMO]). Las directrices nacionales actuales advierten contra el uso de agentes terapéuticos fuera de los ensayos clínicos con la excepción de remdesivir y dexametasona (véase National Institutes of Health (NIH) COVID-19 Treatment Guidelines e Infectious Diseases Society of America (IDSA) Guidelines on the Treatment and Management of Patients with COVID-19 [Directrices de tratamiento para la COVID-19 de los Institutos Nacionales de la Salud y Directrices de tratamiento y supervisión de los pacientes con COVID-19 de la Sociedad Estadounidense para las Enfermedades Infecciosas). En cada paciente se deben sopesar los beneficios frente a los posibles riesgos para cada agente terapéutico.

El NIH COVID-19 Treatment Guidelines recomienda el uso de dexametasona (en una dosis de 6 mg una vez al día durante un máximo de 10 días) en pacientes con COVID-19 que son ventilados mecánicamente o requieren oxígeno suplementario. Se han utilizado terapias inmunomoduladoras que incluyen la infusión de inmunoglobulinas a través de plasma "convaleciente" e inhibidores de IL-1 e IL-6, pero no se dispone de datos suficientes para recomendar su uso habitual fuera de los ensayos clínicos. Otros fármacos utilizados son los derivados de la cloroquina, la azitromicina y los antirretrovirales. También hay un número insuficiente de datos para apoyar el uso de cualquiera de estos agentes fuera de los ensayos clínicos; las toxicidades asociadas a la cloroquina y a la hidroxicloroquina condujeron a una advertencia de la FDA de que no deben usarse fuera del ámbito hospitalario o de un ensayo clínico.

El tratamiento sintomático puede incluir cuidados críticos con ventilación mecánica y apoyo con vasopresores. Se recomiendan los primeros objetivos de las discusiones sobre la atención. El empleo de la oxigenación con membrana extracorpórea (OMEC) puede considerarse para pacientes con insuficiencia respiratoria grave. La puntuación de la Predicción de la Supervivencia con oxigenación por membrana Extracorpórea Respiratoria (RESP, por sus siglas en inglés) se desarrolló sobre la base de un estudio realizado sobre 2355 pacientes adultos con insuficiencia respiratoria aguda grave tratados con Oxigenación con Membrana Extracorpórea respiratoria (OMEC) entre 2000 y 2012 (1) y predice la supervivencia en adultos que reciben OMEC por insuficiencia respiratoria, pudiendo ayudar en la selección de pacientes con COVID-19 para el tratamiento con OMEC, aun así, no es un sustituto de la evaluación y juicio clínicos.

Las complicaciones de la enfermedad por COVID-19 también deben tratarse a medida que surgen. Los pacientes hospitalizados con COVID-19 pueden correr un riesgo mayor de eventos tromboembólicos. La profilaxis farmacológica debe administrarse según las pautas hospitalarias y debe mantenerse una alta sospecha clínica de eventos tromboembólicos. Se debe iniciar anticoagulación terapéutica si hay una sospecha elevada de tromboembolia y no se pueden obtener imágenes de confirmación.

El tratamiento con fármacos como el inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) o la terapia con bloqueantes del receptor de angiotensina II (BRA) debe continuarse, si es necesario, para condiciones médicas concomitantes pero no se debe instaurar como tratamiento para la COVID-19. No existen pruebas científicas de que el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) esté relacionado con peores resultados, y se puede usar acetaminofeno (paracetamol) o AINE durante el tratamiento de la COVID-19.

El control respiratorio del paciente con COVID-19 no intubado e intubado debe tener en cuenta la tendencia a la hipoxia. Las medidas adyuvantes no farmacológicas como el reposicionamiento frecuente y la deambulación pueden ser útiles. Las decisiones terapéuticas deben tomarse con objeto de controlar mejor al paciente, pero también se debe tener en cuenta el riesgo de exposición de los profesionales de la salud y el uso óptimo de los recursos. La intubación es un momento especial de riesgo de exposición del profesional sanitario a aerosoles infecciosos y debe realizarse con extremo cuidado.

Para ayudar a prevenir la propagación a partir de los casos sospechosos, los profesionales de la salud deben utilizar precauciones convencionales para los contagios por contacto, por el aire y por gotitas con protección ocular. Las precauciones para evitar el contagio por el aire son particularmente relevantes cuando los pacientes están sometidos a procedimientos generadores de aerosoles. Los pacientes con síntomas respiratorios deben ser identificados y se les debe colocar una mascarilla de inmediato al ingresar en cualquier centro de salud. Deben considerarse estrategias para controlar y conservar los suministros de equipos de protección personal (EPP); las herramientas están disponibles a través de los CDC. (Véase CDC: Infection Control Guidance for Healthcare Professionals about Coronavirus.)

Referencia del tratamiento

  • Schmidt M, Bailey M, Sheldrake J, et al: Predicting survival after extracorporeal membrane oxygenation for severe acute respiratory failure (Predicción de la supervivencia después de la oxigenación por membrana extracorpórea para la insuficiencia respiratoria aguda grave). The Respiratory Extracorporeal Membrane Oxygenation Survival Prediction (RESP) score (Puntuación de la Predicción de la Supervivencia con oxigenación por membrana Extracorpórea respiratoria [RESP, por sus siglas en inglés]).Am J Respir Crit Care Med 189 (11): 1374-1382, 2014. doi: 10.1164/rccm.201311-2023OC

Más información

Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS)

El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS por sus siglas en inglés) es una enfermedad respiratoria aguda grave causada por el coronavirus MERS (MERS-CoV).

La infección por MERS-CoV fue informada por primera vez en septiembre de 2012 en Arabia Saudita, pero en forma retrospectiva se confirmó un brote en abril de 2012 en Jordania. A lo largo de 2019, en todo el mundo, se notificaron cerca de 2500 casos de infección por MERS-CoV (con al menos 850 muertes relacionadas) procedentes de 27 países; todos los casos de MERS se han vinculado a través de viajes o residencia en países de la Península Arábiga y sus alrededores, con > 80% de afectación en Arabia Saudita. El mayor brote conocido de MERS fuera de la Península Arábiga se produjo en la República de Corea en 2015. El brote se asoció con un viajero que regresaba de la Península Arábiga. También se han confirmado casos en países de toda Europa, Asia, Norte de África, Oriente Medio y Estados Unidos, en pacientes que fueron trasladados allí para su atención o que enfermaron después de regresar de Oriente Medio.

Los estudios preliminares de seroprevalencia indican que la infección no es generalizada en Arabia Saudita.

La Organización Mundial de la Salud considera que el riesgo de contraer la infección por MERS-CoV es muy bajo para los peregrinos que viajan a Arabia Saudita para dirigirse a Umrah y Hajj. Para obtener información adicional sobre las peregrinaciones a Oriente Medio, véase World-travel advice on MERS-CoV for pilgrimages

La mediana de edad de los pacientes infectados por MERS-CoV es de 56 años, y la relación sexo masculino:femenino es de alrededor de 1,6:1. La infección tiende a ser más grave en pacientes de edad avanzada y con un cuadro preexistente como diabetes, cardiopatía crónica, o nefropatía crónica.

Transmisión del MERS-CoV

El MERS-CoV puede transmitirse de persona a persona por contacto directo, gotitas respiratorias (partículas > 5 micrómetros) o aerosoles (partículas < 5 micrómetros). Se ha establecido la transmisión de persona a persona a partir del desarrollo de la infección en individuos cuyo único riesgo fue el contacto estrecho con pacientes que tenían MERS.

Se cree que el reservorio del MERS-CoV son camellos dromedarios, pero se desconoce el mecanismo de transmisión de los camellos a los seres humanos. La mayoría de los casos notificados se referían a la transmisión directa de persona a persona en entornos de atención médica. Si se sospecha un MERS en un paciente, las medidas de control de infecciones deben iniciarse rápidamente para evitar la transmisión en entornos de atención médica.

Signos y síntomas

El período de incubación para el virus MERS-CoV es de alrededor de 5 días.

La mayoría de los casos informados ha implicado enfermedad respiratoria grave que requiere internación, con una tasa de mortalidad por caso de alrededor del 35%; sin embargo, al menos el 21% de los pacientes tenía síntomas leves o inexistentes. Son comunes la fiebre, los escalofríos, la mialgia y la tos. Los síntomas gastrointestinales (diarrea, vómitos, dolor abdominal) aparecen en casi un tercio de los pacientes. Las manifestaciones pueden ser lo bastante graves como para requerir tratamiento en una unidad de cuidados intensivos pero, recientemente, la proporción de estos casos ha disminuido marcadamente.

Diagnóstico

  • Reacción en cadena de la polimerasa con transcripción reversa en tiempo real (RT-PCR) de las secreciones respiratorias inferiores y del suero

Debe sospecharse MERS en pacientes que tienen una infección respiratoria baja febril aguda no explicada y que tienen alguna de las siguientes características dentro de los 14 días del inicio de los síntomas.

  • Viajan o residen en un área donde recientemente se ha informado de MERS o dónde podría haber ocurrido la transmisión

  • Contacto con un centro de atención médica donde se ha transmitido el MERS

  • Contacto cercano con un paciente enfermo con sospecha de MERS

El MERS también debe sospecharse en pacientes que han tenido contacto cercano con un paciente con sospecha de MERS y que tienen fiebre, en forma independiente de la presencia de síntomas respiratorios.

Las recomendaciones más recientes están disponibles en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (MERS: Interim Guidance for Healthcare Professionals [MERS: directrices transitorias para los profesionales de la salud]).

Las pruebas deben incluir RT-PCR en tiempo real de las secreciones respiratorias superiores e inferiores, idealmente tomadas de diferentes sitios y en diferentes momentos. Deben obtenerse muestras de suero del paciente y de todos sus contactos cercanos, incluso los asintomáticos, y de los trabajadores de la salud (para identificar MERS leves o asintomáticas). El suero se obtiene inmediatamente después de la sospecha de MERS, o después de que los contactos se han expuesto (suero agudo) y 3 o 4 semanas después (suero de convalescencia). Las pruebas se realizan en departamentos de salud estatales o en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

En todos los pacientes se observan anomalías en las imágenes de tórax, que pueden ser sutiles o extensas, unilaterales o bilaterales. En algunos pacientes, los niveles de LDH y AST son elevados, y las concentraciones de plaquetas y linfocitos son bajas. Pocos pacientes sufren una lesión renal aguda. Pueden desarrollarse coagulación intravascular diseminada y hemólisis.

Tratamiento

  • Soporte

El tratamiento del MERS es sintomático. Para ayudar a prevenir la propagación a partir de los casos sospechosos, los profesionales de la salud deben utilizar precauciones estándar para los contagios por contacto y por el aire.

No hay vacuna.

Más información

Síndrome respiratorio agudo severo (SARS)

Síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) es una enfermedad respiratoria aguda causada por el coronavirus SARS (SARS-CoV).

El SARS es mucho más grave que otras infecciones por coronavirus. El SARS es una enfermedad seudogripal que en ocasiones culmina en insuficiencia respiratoria progresiva grave.

El CoV-SARS se detectó por primera vez en la provincia de Guangdong, en China, en noviembre de 2002, desde donde se diseminó a más de 30 países. En este brote se informó de > 8000 casos en todo el mundo, con 774 muertes (una tasa de mortalidad de alrededor del 10%, que varió significativamente según la edad, desde < 1% en personas ≤ 24 años a > 50% en las de ≥ 65 años). La primera vez que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades desaconsejaron viajar a una región fue durante el brote de SARS-CoV. Este brote cedió y no se comunicaron nuevos casos desde 2004. Se presume que la fuente inmediata eran gatos civeta, que se vendían como alimento en un mercado de animales vivos y que probablemente habían sido infectados por el contacto con un murciélago antes de ser capturados para la venta. Los murciélagos son huéspedes frecuentes de los coronavirus.

SARS-CoV se transmite de una persona a otra por contacto personal cercano. Se cree que se transmite más fácilmente por las gotitas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose o estornuda.

El diagnóstico del SARS se basa en la evaluación clínica y el tratamiento es sintomático. La coordinación de las prácticas de control de infecciones rápidas y rígidas ayudó a controlar el brote de 2002 rápidamente.

Aunque no se han informado nuevos casos desde 2004, el SARS no debe considerarse erradicado porque el virus causante tiene un reservorio animal del cual posiblemente podría resurgir.

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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