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Introducción al crecimiento del pelo

Por Wendy S. Levinbook, MD, Hartford Dermatology Associates

El pelo se origina en los folículos pilosos, que se localizan en la dermis, la capa de la piel que se encuentra justo debajo de la capa superficial y por encima de la grasa subcutánea. Los folículos pilosos están presentes en todas las partes del cuerpo excepto en los labios, las palmas de las manos y las plantas de los pies. El pelo nuevo se origina en la matriz pilosa que se encuentra en la base del folículo piloso. Las células que viven en la matriz se multiplican y empujan hacia arriba. Estas células se deshidratan rápidamente, mueren y se compactan en una masa densa y dura que forma el tallo del cabello, que se compone de proteínas muertas y está cubierto por un revestimiento delicado (cutícula) de escamas similares a una lámina.

El cabello debe su color al pigmento llamado melanina, que también confiere el color de la piel. Los colores del cabello humano proceden de dos tipos de melanina: la eumelanina en el cabello negro o marrón, y la feomelanina en el cabello castaño o rojo. El color del pelo rubio se debe a la eumelanina diluida.

El cabello crece en ciclos. Cada ciclo consta de una larga fase de crecimiento seguida de una breve fase de transición y luego una fase corta de reposo. Al final de la fase de reposo se cae el pelo y empieza a crecer uno nuevo en el folículo, repitiendo así el ciclo. Las cejas y las pestañas tienen una fase de crecimiento de 1 a 6 meses. El pelo del cuero cabelludo tiene una fase de crecimiento de 2 a 6 años. Por lo general, cada día se caen 50 a 100 pelos del cuero cabelludo al alcanzar el final de la fase de reposo.

Las hormonas masculinas (los andrógenos, como la testosterona y la dihidrotestosterona), presentes tanto en los hombres como en las mujeres, aunque en cantidades diferentes, regulan el crecimiento capilar. La testosterona estimula el crecimiento de vello en el pubis y en las axilas. La dihidrotestosterona estimula el crecimiento del vello en la zona de la barba y la pérdida del cabello en el cuero cabelludo.

Los trastornos capilares incluyen el crecimiento excesivo del pelo (hirsutismo e hipertricosis, ver Aumento del vello corporal), la calvicie o alopecia (ver Pérdida del pelo (alopecia)) (incluyendo la alopecia areata, ver Alopecia areata) y el crecimiento del vello de la barba hacia el interior de la piel (pseudofoliculitis de la barba, ver Pelos encarnados en la barba). La mayoría de los problemas capilares no son graves y no suponen ningún riesgo, pero a menudo se perciben como problemas estéticos que requieren tratamiento. La caspa no es un trastorno capilar sino un trastorno cutáneo (dermatitis seborreica) del cuero cabelludo (ver Dermatitis seborreica).