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Introducción a los linfomas

Por Carol S. Portlock, MD, Professor of Clinical Medicine;Attending Physician, Lymphoma Service, Weill Cornell University Medical College;Memorial Sloan-Kettering Cancer Center

Los linfomas son cánceres de los linfocitos, que residen en el sistema linfático y en los órganos hematopoyéticos (formadores de sangre).

Se trata de cánceres de un tipo específico de glóbulos blancos (leucocitos) denominados linfocitos, que ayudan a combatir las infecciones. Los linfomas pueden desarrollarse a partir de los linfocitos B y de los linfocitos T. Los linfocitos T son importantes en la regulación del sistema inmunitario y para combatir las infecciones víricas. Los linfocitos B producen anticuerpos.

Los linfocitos se mueven por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo y de una compleja red de canales tubulares denominados vasos linfáticos (ver figura Sistema linfático: una defensa contra la infección). Los ganglios linfáticos, diseminados por toda la red de vasos linfáticos, albergan un gran número de linfocitos. Los linfocitos que se vuelven cancerosos (células de linfoma) pueden permanecer limitados a un solo ganglio linfático o extenderse a la médula ósea, al bazo o prácticamente a cualquier otro órgano.

Existen dos tipos principales de linfoma:

  • El linfoma de Hodgkin (anteriormente conocido como enfermedad de Hodgkin)

  • El linfoma no hodgkiniano

Los linfomas no hodgkinianos (o linfomas no Hodgkin) son más frecuentes que los linfomas de Hodgkin. El linfoma de Burkitt y la micosis fungoide son dos subtipos de linfoma no hodgkiniano.

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