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Infección neonatal hospitalaria

Por Mary T. Caserta, MD, Professor of Pediatrics, Division of Infectious Diseases;Attending Physician, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

Información:
para pacientes

Algunas infecciones se contagian tras el ingreso en la sala de recién nacidos y no de la madre en el útero o intraparto. En algunas infecciones (p. ej., estreptococos grupo B, virus herpes simple [HSV]), a veces no queda claro si la fuente es materna u hospitalaria.

La infección hospitalaria (nosocomial) es un problema principalmente para recién nacidos prematuros y recién nacidos de término con trastornos médicos que requieren hospitalización prolongada. Los recién nacidos de término sanos tienen tasas de infección < 1%. En los recién nacidos que se encuentran en unidades de cuidados especiales neonatales, la incidencia aumenta a medida que disminuye el peso de nacimiento. Las infecciones nosocomiales más frecuentes son infecciones del torrente sanguíneo asociadas a vías centrales (bacteriemia) y neumonía asociada a la atención de la salud.

Etiología

En los recién nacidos de término, la infección hospitalaria más frecuente es la infección cutánea por Staphylococcus aureus (tanto sensible a la meticilina como resistente a la meticilina). Aunque el personal de la sala de recién nacidos que es portador nasal de S. aureus es una posible fuente de infección, los recién nacidos y las madres colonizadas suelen ser el reservorio. El muñón umbilical, la nariz y la ingle son las localizaciones de colonización frecuentes durante los primeros días de vida. A menudo, las infecciones no se manifiestan hasta que el recién nacido se encuentra en su hogar.

En recién nacidos de muy bajo peso (< 1.500 g), los microorganismos grampositivos causan alrededor del 70% de las infecciones, la mayoría de las cuales son secundarias a estafilococos coagulasa-negativos. Los microorganismos gramnegativos, como Escherichia coli,Klebsiella,Pseudomonas,Enterobacter, y Serratia, son responsables de alrededor del 20% de los casos. Los hongos (Candida albicans y C. parapsilosis) causan aproximadamente el 10%. Los patrones de infección (y resistencia a antibióticos) varían según las instituciones y unidades, y se modifican con el tiempo. En ocasiones, se producen “epidemias” intermitentes cuando un microorganismo particularmente virulento coloniza una unidad.

Los múltiples procedimientos invasivos a los que son sometidos los recién nacidos de muy bajo peso (p. ej., cateterismo arterial y venoso prolongado, intubación endotraqueal, presión positiva continua en la vía aérea, sondas de alimentación nasogástricas o nasoyeyunales) favorecen la infección. Cuanto más prolongada es la estadía en unidades de cuidados especiales, mayor es la probabilidad de infección.

Prevención

Bañar a los recién nacidos con hexaclorofeno al 3% reduce la frecuencia de colonización por S. aureus, pero este producto puede causar neurotoxicidad, sobre todo en recién nacidos de bajo peso, y no se utiliza. La American Academy of Pediatrics recomienda el cuidado seco del cordón umbilical, pero esta práctica puede determinar altas tasas de colonización con S. aureus, y, en algunos hospitales, ha habido epidemias. Durante los brotes de enfermedad, la aplicación de triple colorante en la zona del cordón o de ungüento de bacitracina o mupirocina en el cordón, las narinas y el sitio de circuncisión reduce la colonización. No se recomiendan cultivos sistemáticos del personal ni del ambiente.

La prevención de la colonización y la infección en unidades de cuidados especiales neonatales exige disponer de espacio y personal suficiente. En cuidados intensivos, se requieren alrededor de 11,2 metros cuadrados (120 pies cuadrados)/lactante y alrededor de 2,4 m (8 ft) entre incubadoras y calefactores, de borde a borde en cada dirección. Se requiere una relación enfermero:paciente de 1:1 a 1:2. En cuidados intermedios, las habitaciones para múltiples pacientes deben proveer alrededor de 11,2 metros cuadrados (120 pies cuadrados)/lactante y alrededor de 1,2 m (4 ft) entre incubadoras o calefactores, de borde a borde en cada dirección. Se requiere una relación enfermero:paciente de 1:3 a 1:4. Se deben usar técnicas correctas, sobre todo para la colocación y cuidado de dispositivos invasivos, y para la limpieza meticulosa y desinfección o esterilización del equipo. La supervisión activa de la adhesión a las técnicas es esencial. Los protocolos formales basados en la evidencia para la inserción y el mantenimiento de los catéteres centrales han disminuido significativamente la tasa de infección del torrente sanguíneo asociada a la vía central. Del mismo modo, un grupo de procedimientos y protocolos que reducen la neumonía asociada a la salud en la UCI neonatal han sido identificados; estos incluyen la educación y capacitación del personal, la vigilancia activa para la neumonía asociada a la salud, elevar la cabecera de la cama de un neonato intubado 30 a 45° y proporcionar higiene bucal completa. La colocación del neonato en posición lateral con el tubo endotraqueal horizontal con el circuito del ventilador también puede ser útil.

Otras medidas preventivas incluyen la atención meticulosa a la higiene de las manos. La limpieza con preparados de alcohol es tan eficaz como el agua y jabón para reducir los recuentos de colonias bacterianas de las manos, pero si las manos están visiblemente sucias, deben lavarse con agua y jabón. Las incubadoras ofrecen limitado aislamiento protector; las partes externas e internas de las unidades se contaminan rápida e intensamente, y es probable que haya contaminación de las manos y los antebrazos del personal. Las precauciones universales respecto de sangre y líquidos orgánicos suman mayor protección.

Se realiza una vigilancia activa para la infección En una epidemia, es útil identificar la cohorte de recién nacidos enfermos o colonizados y asignarle un personal de enfermería distinto. Se requiere vigilancia continuada durante 1 mes después del alta a fin de evaluar la adecuación de los controles instituidos para terminar con una epidemia.

Por lo general, el tratamiento antimicrobiano profiláctico no es eficaz, acelera la aparición de bacterias resistentes y modifica el equilibrio de la flora normal del recién nacido. Sin embargo, durante una epidemia confirmada en una sala de recién nacidos, pueden considerarse antibióticos contra patógenos específicos; p. ej., penicilina para la profilaxis contra infección por estreptococos grupo A.

Deben administrarse vacunas inactivadas según el cronograma habitual (ver Cronograma de vacunación recomendado para los 0-6 años de edad) a cualquier lactante que se encuentre en el hospital en ese momento. Las vacunas de virus vivos (p. ej., la vacuna contra el rotavirus) no se dan hasta el momento del alta para evitar la propagación del virus de la vacuna en el hospital.

Conceptos clave

  • La infección nosomial es un problema principalmente para recién nacidos prematuros y recién nacidos de término con trastornos que requieren hospitalización prolongada.

  • Cuanto menor sea el peso al nacer, mayor es el riesgo de infección, particularmente en neonatos con catéteres centrales, tubos endotraqueales, o ambos.

  • La técnica meticulosa para insertar y mantener catéteres, tubos, y dispositivos es esencial para la prevención; los protocolos formales mejoran la adherencia.

  • Los antibióticos profilácticos no se recomiendan excepto posiblemente durante una epidemia de guardería confirmada que involucra a un patógeno específico.