Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Uveítis Causada por enfermedades del tejido conectivo

Por Emmett T. Cunningham, Jr., MD, PhD, MPH, Professor of Ophthalmology;Director, Stanford University;The Uveitis Service, California Pacific Medical Center and Clinic

Información:
para pacientes

1 iOS Android

Algunas enfermedades del tejido conectivo producen inflamación del tracto uveal.

Espondiloartropatías

Las espondiloartropatías seronegativas (ver Resumen de espondiloartropatías seronegativas) representan una causa frecuente de uveítis anterior. La AR, en cambio, no está asociada con uveítis aislada, pero puede causar escleritis, que a su vez puede producir una inflamación secundaria del tracto uveal. La inflamación ocular es más frecuente en la espondilitis anquilosante, pero se ve también en la artritis reactiva, la enfermedad intestinal inflamatoria (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) y la artritis psoriásica. La uveítis es clásicamente unilateral, aunque son frecuentes las recidivas que pueden alternar entre los dos ojos. Es más frecuente la afección en los hombres que en las mujeres. La mayoría de los pacientes, independientemente del sexo, son positivos para el HLA-B27.

El tratamiento requiere un corticoide tópico y un cicloplegicomidriático. En ocasiones, se necesitan corticoides perioculares. Los casos crónicos graves pueden requerir el uso de agentes inmunosupresores no corticoideos (p. ej., metotrexato, microfenolato mofetilo).

Artritis idiopática juvenil (antes conocida como AR juvenil)

La artritis idiopática juvenil produce una iridociclitis crónica bilateral en niños, sobre todo su variedad oligoarticular (ver Artritis idiopática juvenil (AIJ)). Sin embargo, al contrario de la mayoría de las formas de uveítis anterior, la de la artritis idiopática juvenil no suele producir dolor, fotofobia ni inyección conjuntival, sino sólo borrosidad visual y miosis, y por eso se denomina a veces iritis blanca. La uveítis asociada con la artritis idiopática juvenil es más frecuente en niñas que en niños.

Las crisis recurrentes de inflamación se tratan mejor con un corticoide tópico y un cicloplegicomidriático. El control a largo plazo a menudo requiere el uso de un agente inmunosupresor no corticoideo (p. ej., metotrexato, microfenolato mofetilo).

Sarcoidosis

La sarcoidosis (Ver también Sarcoidosis) es responsable del 10 al 20% de las uveítis, y aproximadamente el 25% de los pacientes con esta enfermedad desarrolla uveítis. La uveítis sarcoidea es más común en la raza negra y en el adulto mayor.

Puede aparecer practicamente cualquier signo o síntoma de uveítis anterior, intermedia, posterior o difusa. Los hallazgos más sugestivos incluyen los granulomas conjuntivales, los precipitados queráticos grandes sobre el endotelio corneano (también llamados precipitados granulomatosos o en grasa de carnero), los granulomas de iris y la vasculitis retiniana. La biopsia de las lesiones sospechosas proporciona el diagnóstico de certeza; habitualmente se realiza sobre la conjuntiva y pocas veces en los tejidos intraoculares debido al riesgo asociado con ese procedimiento.

El tratamiento suele consistir en corticoides tópicos, perioculares o sistémicos junto con un ciloplegicomidriático. Los pacientes con inflamación moderada o grave pueden requerir un agente inmunosupresor no corticoideo (p. ej., metotrexato, microfenolato mofetilo, azatioprina).

Enfermedad de Behçet

La enfermedad de Behçet es rara en los Estados Unidos, es una causa común de uveítis en Oriente Medio y Extremo Oriente (Ver también Enfermedad de Behçet).

Los hallazgos típicos consisten en una intensa uveítis anterior con hipopión, vasculitis retiniana e inflamación de la papila óptica. El curso clínico suele ser grave, con múltiples recurrencias.

El diagnóstico requiere la presencia de manifestaciones sistémicas asociadas, como úlceras aftosas, genitales o bucales, dermatitis, que incluye eritema nodoso, tromboflebitis o epididimitis. Las aftas bucales pueden biopsiarse para confirmar la presencia de una vasculitis oclusiva. No existen estudios de laboratorio para diagnosticar la enfermedad de Behçet.

El tratamiento con corticoides locales y sistémicos y un cicloplegicomidriático puede mejorar las exacerbaciones agudas, pero la mayoría de los pacientes finalmente requieren corticoides sistémicos y un agente inmunosupresor no corticoide (p. ej., ciclosporina, clorambucilo) para controlar la inflamación y evitar las complicaciones graves del tratamiento corticoideo prolongado. En pacientes seleccionados que no responden a otros tratamientos, han sido eficaces los agentes biológicos como los interferones y los inhibidores del factor de necrosis tumoral.

Enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH)

La enfermedad de VKH es un trastorno sistémico infrecuente caracterizado por uveítis asociada con anomalías cutáneas y neurológicas. Esta enfermedad es especialmente frecuente en personas de descendencia asiática, india o indoamericana. La afección es más común en mujeres entre los 20 y los 40 años que en los hombres. La etiología es desconocida, aunque hay fundadas sospechas de que se trata de una reacción autoinmunitaria contra las células que contienen melanina en la capa uveal, la piel, el oído interno y las meninges.

Los síntomas neurológicos tienden a aparecer precozmente e incluyen acúfenos, disacusia (agnosia auditiva), vértigo, cefalea y meningismo. Por lo general, los hallazgos cutáneos son más tardíos y consisten en vitiligo parcheado (sobre todo en los párpados, la región lumbar y las nalgas), poliosis (parches localizados de pelo cano) y alopecia, que a menudo afecta la cabeza y el cuello. Las posibles complicaciones oculares incluyen cataratas, glaucoma, edema de papila y coroiditis. Las complicaciones a largo plazo son cataratas, glaucoma, fibrosis subretiniana y neovascularización coroidea.

El tratamiento temprano incluye corticoides locales y sistémicos y un cicloplegicomidriático. Muchos pacientes también requieren inmunosupresores no esteroides (p. ej., metotrexato, azatioprina, micofenolato de mofetilo).

Recursos en este artículo