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Cardiopatías durante el embarazo

Por Lara A. Friel, MD, PhD, Associate Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Sciences, University of Texas Health Medical School at Houston, McGovern Medical School

La mayoría de las mujeres con cardiopatías, entre ellas las valvulopatías (como prolapso de la válvula mitral) y algunos defectos congénitos que afectan al corazón, pueden dar a luz sin problemas a niños sanos, sin ningún efecto permanente de esta enfermedad en las funciones del corazón o en la esperanza de vida. Sin embargo, las que sufren de insuficiencia cardíaca moderada o grave antes del embarazo tienen un riesgo de complicaciones considerable. Antes de quedar embarazadas, dichas mujeres deben hablar con su médico para asegurarse de que su trastorno está siendo tratado con la mayor eficacia posible.

A las mujeres con determinados tipos de enfermedad cardíaca se les desaconseja el embarazo, puesto que este aumenta de forma importante el riesgo de muerte. Estos trastornos incluyen:

  • Hipertensión pulmonar (presión arterial alta en las arterias de los pulmones)

  • Ciertos defectos cardíacos congénitos, como el síndrome de Eisenmenger (una complicación de algunos defectos cardíacos) y, a veces, la coartación de la aorta

  • Síndrome de Marfan (un trastorno hereditario del tejido conjuntivo), en algunas ocasiones

  • Estenosis aórtica grave (estrechamiento de la apertura de la válvula aórtica del corazón)

  • Lesión cardíaca (miocardiopatía) producida en un embarazo anterior

Si las mujeres con uno de estos trastornos se quedan embarazadas, el médico les recomienda terminar el embarazo lo antes posible.

El embarazo requiere un mayor trabajo por parte del corazón; por lo tanto, el embarazo puede empeorar una enfermedad cardíaca o hacer que se presenten sus primeros síntomas. Por lo general, el riesgo de muerte de la mujer o del feto aumenta cuando la mujer ya sufre una afección cardíaca importante antes de quedarse embarazada. Sin embargo, dependiendo del tipo y la gravedad de la cardiopatía, pueden darse complicaciones graves en más del 10% de las mujeres. Estas complicaciones incluyen la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar), un ritmo cardíaco anómalo y accidentes cerebrovasculares.

El riesgo de problemas aumenta con el embarazo, ya que las exigencias cardíacas son cada vez mayores. Las mujeres embarazadas con alguna enfermedad cardíaca pueden sentirse inusualmente cansadas y necesitar reducir sus actividades diarias. En raras ocasiones, a mujeres con cardiopatías graves se les aconseja abortar al comienzo del embarazo. El riesgo también aumenta durante las contracciones y durante el nacimiento. Después del parto, las mujeres que sufren una enfermedad cardíaca grave pueden no encontrarse fuera de peligro durante 6 meses, en función del tipo de enfermedad cardíaca.

La enfermedad cardíaca en mujeres embarazadas puede afectar al feto, que corre el riesgo de nacer prematuramente. Las mujeres con ciertos defectos congénitos del corazón son más propensas a tener hijos con defectos similares. La ecografía puede detectar algunos de estos defectos antes del nacimiento del bebé. Si una cardiopatía grave empeora de repente en una mujer embarazada, el feto puede morir.

Miocardiopatía periparto

Las paredes del corazón (miocardio) pueden dañarse (miocardiopatía) al final del embarazo o después del parto. Este periodo de tiempo se denomina periodo periparto, y por lo tanto dicho trastorno se conoce como miocardiopatía periparto. Se desconoce su causa. Este trastorno tiende a ocurrir en las mujeres con una de las siguientes características:

  • Han tenido varios embarazos.

  • Tienen 30 años o más.

  • Están embarazadas de más de un feto.

  • Sufren preeclampsia (un tipo de hipertensión arterial que ocurre durante el embarazo).

En algunas mujeres, la función cardíaca no vuelve a la normalidad después del embarazo. La miocardiopatía periparto acostumbra a volver a aparecer en los embarazos siguientes, especialmente si la función cardíaca no ha vuelto a la normalidad. Por ello, las mujeres que han sufrido este trastorno a menudo son disuadidas de quedar embarazadas de nuevo.

La miocardiopatía periparto puede producir una insuficiencia cardíaca, que se trata como de costumbre, salvo que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los antagonistas de la aldosterona (espironolactona y eplerenona) no se utilizan.

Valvulopatías

Idealmente, los trastornos de las válvulas cardíacas se diagnostican y tratan antes de que las mujeres se queden embarazadas. Los médicos a menudo recomiendan un tratamiento quirúrgico a las mujeres con trastornos graves.

Las válvulas más frecuentemente afectadas son las válvulas aórtica y mitral. Los trastornos que causan el estrechamiento de la abertura de una válvula cardíaca (estenosis) son especialmente peligrosas. La estenosis de la válvula mitral puede dar lugar a la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar) y una frecuencia cardíaca rápida e irregular (fibrilación auricular).

Las mujeres con prolapso de la válvula mitral suelen tolerar bien el embarazo.

Tratamiento

  • Evitar determinados medicamentos durante el embarazo

  • Durante el parto, inyección epidural

Los médicos aconsejan a las mujeres embarazadas seguir las pautas mencionadas a continuación:

  • Programar reconocimientos o revisiones frecuentes

  • Evitar engordar en exceso

  • Evitar el estrés

  • Descansar lo suficiente

La anemia, si aparece, se trata oportunamente.

Ciertos medicamentos utilizados para tratar los trastornos del corazón no se utilizan durante el embarazo, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), los antagonistas de la aldosterona (espironolactona y eplerenona) y ciertos medicamentos utilizados para tratar alteraciones del ritmo cardíaco (fármacos antiarrítmicos, como la amiodarona). Que sigan administrándose otros medicamentos para el corazón durante el embarazo depende de la gravedad del trastorno y de los riesgos que suponen para el feto. Por ejemplo, la warfarina suele evitarse porque puede aumentar el riesgo de defectos congénitos. Sin embargo, puede administrarse a mujeres con una válvula cardíaca mecánica porque la warfarina reduce el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos en estas válvulas. Estos coágulos pueden ser mortales.

Si el corazón no está funcionando bien, se puede administrar digoxina (utilizada para tratar la insuficiencia cardiaca) y se aconseja a la mujer que limite sus actividades tanto como sea posible a partir de las 20 semanas de embarazo.

Durante el parto, el dolor se trata según sea necesario. Si la mujer padece una cardiopatía grave, los médicos pueden inyectarle un anestésico en la zona lumbar, en el espacio comprendido entre la columna vertebral y la capa externa del tejido que cubre la médula espinal (espacio epidural). Este procedimiento se denomina inyección epidural. Este anestésico bloquea la sensibilidad en la médula espinal inferior, reduce la respuesta al estrés que produce el dolor y la necesidad de empujar. El objetivo es reducir el estrés cardíaco. Los esfuerzos durante el parto agotan el corazón, porque hacen que este trabaje más. Dado que estas mujeres no pueden empujar, el bebé puede tener que ser extraido con fórceps o ventosa.

La inyección epidural no debe usarse en mujeres con estenosis aórtica. En su lugar se administra un anestésico local o, en caso necesario, un anestésico general.

Las mujeres son vigiladas de cerca inmediatamente después del parto y revisadas periódicamente por un cardiólogo durante varias semanas después.