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Problemas de alimentación en niños pequeños

Por Stephen Brian Sulkes, MD, Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Algunos problemas de alimentación son de tipo conductual. A menudo los padres de niños pequeños se preocupan por si sus hijos no comen lo suficiente o comen demasiado, comen alimentos inadecuados, rehúsan comer ciertos alimentos o tienen comportamientos inapropiados a la hora de comer (como alimentar mascotas o tirar la comida al suelo). La mayoría de los problemas alimentarios no duran lo suficiente como para afectar al crecimiento y el desarrollo del niño. Las tablas de crecimiento (ver Crecimiento físico de lactantes y niños) ayudan a los padres a determinar si la tasa de crecimiento de sus hijos es un motivo de preocupación. Los padres deben consultar a un médico si sus hijos:

  • Reiteradamente hacen comentarios sobre su apariencia o peso

  • Perder peso

  • Comienzan a ganar peso a un ritmo más rápido de lo habitual

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA, ver Trastornos de la conducta alimentaria), como la anorexia o la bulimia nerviosa, no suelen aparecer hasta la adolescencia.

Niños que comen poco

En niños de cerca de 1 año de edad es frecuente una pérdida de apetito causada por un menor índice de crecimiento. Sin embargo, puede surgir un problema de alimentación si los padres o las personas que cuidan del niño intentan obligarle a comer o muestran demasiada preocupación por el apetito o los hábitos alimentarios del pequeño. La atención adicional que reciben los niños con un problema de conducta alimentaria por parte de los padres, que intentan persuadirlos y amenazarlos, puede inadvertidamente recompensar y reforzar la tendencia del niño a negarse a comer. Algunos niños vomitan como respuesta a los intentos de los padres por forzarlos a comer.

Es beneficioso disminuir la tensión y las emociones negativas relacionadas con las horas de la comida. Las escenas emocionales se evitan colocando la comida frente al niño y retirándola después de 20 o 30 minutos sin hacer comentario alguno. Al niño se le debe permitir comer lo que quiera del alimento ofrecido durante las horas de la comida y los refrigerios planificados para la mañana y la tarde. Hay que restringir los alimentos y líquidos distintos del agua en todos los demás momentos. A los niños pequeños se les deben ofrecer 3 comidas y de 2 a 3 refrigerios cada día. Las horas de la comida deben establecerse de acuerdo con el momento en que comen los demás miembros de la familia; hay que evitar distracciones, como la televisión o las mascotas. Se debe animar al niño a sentarse a la mesa. Los niños deben participar en la limpieza de cualquier alimento que cae al suelo, ya sea de forma intencionada o no. El uso de estas técnicas permite equilibrar el apetito del pequeño, la cantidad de alimento ingerido y las necesidades nutricionales.

¿Sabías que...?

  • La preocupación excesiva que muestran los padres sobre los hábitos alimentarios de sus hijos puede contribuir al desarrollo de un problema de conducta alimentaria.

Niños que comen en exceso

Comer en exceso es también un problema, causado por muchos factores. El exceso puede derivar en obesidad infantil (ver Obesidad en los adolescentes). Las células grasas, una vez formadas, no desaparecen. De este modo, los niños obesos tienen más probabilidades de ser obesos cuando sean adultos que los niños de peso normal. Dado que la obesidad infantil puede derivar en obesidad en la edad adulta (ver Obesidad), hay que evitarla o tratarla.

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