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Infección de la vejiga

(Cistitis)

Por Talha H. Imam, MD, Attending Physician, Department of Nephrology, Kaiser Permanente

La cistitis es la infección de la vejiga.

  • Por lo general, la causa de la cistitis es bacteriana.

  • Los síntomas más frecuentes son la necesidad de orinar y el dolor o ardor durante la micción.

  • Los médicos por lo general pueden basar el diagnóstico en los síntomas, pero con frecuencia analizan una muestra de orina.

  • Para tratar la infección y, en muchos casos, los síntomas, se necesita tratamiento farmacológico.

Causas

Mujeres

La cistitis es frecuente entre las mujeres, particularmente durante el periodo fértil. Algunas mujeres tienen episodios repetidos de cistitis. Existen varias razones por las que las mujeres son propensas, siendo las más destacables la escasa longitud de la uretra y la proximidad de esta con la vagina y el ano, donde se localizan habitualmente las bacterias. Las relaciones sexuales también contribuyen de algún modo, porque el movimiento puede causar una cierta tendencia de las bacterias a alcanzar la uretra, desde donde ascienden hasta la vejiga. Las mujeres embarazadas son especialmente propensas a sufrir cistitis, porque el embarazo de por sí afecta el vaciado de la vejiga.

El uso de diafragma aumenta el riesgo de desarrollar cistitis, posiblemente porque el espermicida utilizado suprime las bacterias propias de la vagina y permite el crecimiento de las bacterias que causan cistitis. Mantener relaciones sexuales con un hombre que usa un condón recubierto con espermicida también aumenta el riesgo.

La disminución en la producción de estrógenos que ocurre después de la menopausia puede provocar el adelgazamiento de los tejidos vaginales y vulvares alrededor de la uretra (uretritis y vaginitis atróficas) y aumentar así la propensión de la mujer a episodios repetidos de cistitis. Además, una caída (prolapso) del útero o de la vejiga puede provocar el vaciado defectuoso de la vejiga y predisponer a la cistitis. El prolapso uterino o de la vejiga es más frecuente en mujeres que han tenido muchos hijos.

En casos especiales, la cistitis reaparece a causa de una conexión anómala entre la vejiga y la vagina (fístula vesicovaginal).

Hombres

La cistitis es menos frecuente entre los varones. En los hombres, una causa frecuente es la infección bacteriana de la próstata (ver Prostatitis), que causa episodios repetidos de cistitis y uretritis. Aunque los antibióticos eliminan rápidamente las bacterias de la orina que hay en la vejiga, la mayoría de estos fármacos no pueden penetrar lo suficiente en la próstata para curar rápidamente una infección localizada en esta glándula. Generalmente, el tratamiento antibiótico debería mantenerse durante semanas. En consecuencia, si se abandona antes de tiempo el tratamiento farmacológico, las bacterias que han quedado en la próstata vuelven a infectar la vejiga.

Ambos sexos

Si el flujo de orina resulta parcialmente bloqueado (obstruido) a causa de un cálculo en la vejiga o en la uretra, un agrandamiento de la próstata (en hombres), o un estrechamiento (estenosis) de la uretra, es menos probable que las bacterias que entren en el conducto urinario sean excretadas hacia fuera con la orina. Las bacterias que se quedan en la vejiga después de la micción pueden proliferar rápidamente. Las personas con obstrucciones prolongadas o repetidas del flujo urinario pueden desarrollar evaginaciones, que son como pequeñas bolsas (divertículos) que se forman en las paredes de la vejiga. Estas bolsas retienen orina después de la micción, aumentando el riesgo de infecciones.

La cistitis también puede ser causada por un catéter o cualquier instrumento que, colocado en las vías urinarias, pueda introducir bacterias en la vejiga. Tanto en hombres como en mujeres pueden desarrollarse conexiones anómalas entre la vejiga y el intestino (fístulas vesicoentéricas), lo que permite que la materia fecal pueda pasar del intestino a la vejiga y causa infecciones en la vejiga.

Algunas veces la vejiga se inflama sin que exista infección, un trastorno llamado cistitis intersticial (ver Cistitis intersticial:).

Síntomas

La cistitis causa una necesidad de orinar frecuente e imperiosa, y ardor o sensación dolorosa durante la micción. Estos síntomas suelen evolucionar durante varias horas o un día. La necesidad urgente de orinar puede causar una pérdida incontrolable de orina (incontinencia de urgencia), especialmente en las personas de edad avanzada. La fiebre es poco frecuente. Por lo general, la persona afectada siente dolor por encima del hueso púbico y a menudo también en la parte inferior de la espalda. Otro síntoma frecuente puede ser la micción nocturna (nicturia). A menudo, la orina es turbia, y puede contener sangre detectable a simple vista. En raras ocasiones, cuando la infección es el resultado de una conexión defectuosa entre la vejiga y el intestino o la vagina (fístula), puede llegar aire a la orina (neumaturia).

La cistitis a veces no causa síntomas, en especial en las personas de edad avanzada; en estos casos, se descubre cuando se hacen análisis de orina por otras razones. Entre las personas mayores, la cistitis también puede causar síntomas no relacionados con la micción, como fiebre o confusión. Las personas cuya vejiga funciona de forma inadecuada como consecuencia de una lesión nerviosa (vejiga neurogénica, ver Vejiga neurógena), o quienes llevan un catéter, pueden tener una cistitis sin síntomas hasta que aparece una infección renal o fiebre.

Diagnóstico

Habitualmente los médicos diagnostican la cistitis a partir de sus síntomas. Se recoge (en un envase esterilizado) una muestra de orina (ver Cómo obtener una muestra de orina estéril) del chorro medio, de modo que no se contamine con las bacterias de la vagina o del extremo del pene. Mojando en la orina una tira de papel especial, se realizan dos pruebas simples y rápidas para detectar sustancias que no suelen estar presentes. Estas tiras permiten la detección de nitritos que liberan las bacterias. Detectan también la esterasa leucocitaria (una enzima encontrada en ciertos glóbulos blancos), que puede indicar que el organismo está tratando de limpiar la orina de bacterias. En mujeres adultas, son estas las únicas pruebas necesarias.

Además, se puede examinar la muestra de orina al microscopio para determinar la cantidad de glóbulos rojos (eritrocitos) y glóbulos blancos (leucocitos) y detectar la posible presencia de bacterias. En algunos casos se realizan cultivos de orina, en el laboratorio, cultivando las bacterias obtenidas de una muestra de orina para identificar el número y el tipo de bacterias presentes. Si hay infección, por lo general se detecta una gran cantidad de un tipo concreto de bacterias.

Normalmente, en los hombres, para el cultivo de orina basta con una muestra de orina del flujo medio. En las mujeres, hay más probabilidades de que la muestra se contamine con bacterias de la vagina o de la vulva. Cuando la orina contiene solo una pequeña cantidad de bacterias o varios tipos diferentes a la vez, es probable que haya sido contaminada durante el proceso de recogida. Para asegurarse de que la orina no está contaminada, es frecuente que los médicos obtengan una muestra directamente de la vejiga mediante una sonda.

Para los médicos es importante encontrar la causa de las cistitis en unos grupos determinados. Se debe encontrar la causa en niños, en hombres de cualquier edad, en personas que tienen fiebre al menos durante 3 días o evidencian lesión renal y en algunas mujeres que presentan infecciones recurrentes (3 o más veces por año), en especial cuando van acompañadas de síntomas de obstrucción (incluyendo síntomas de cálculos renales). En estos grupos de personas existe una mayor probabilidad de encontrar una causa que requiera un tratamiento específico distinto de la administración de fármacos para combatir la infección (por ejemplo, un cálculo renal grueso). Los médicos pueden llevar a cabo pruebas de diagnóstico por la imagen, por lo general una ecografía o una tomografía computarizada (TC). A veces se realiza un estudio radiológico utilizando una sustancia radiopaca (visible en las radiografías) que se inyecta en una vena y que luego es excretada a la orina por los riñones (urografía intravenosa o UIV); dicho procedimiento se utiliza como alternativa a las ecografías o a la TC. Las secuencias radiográficas proporcionan imágenes de los riñones, los uréteres y la vejiga. La cistouretrografía miccional, que consiste en introducir una sustancia radiopaca en el interior de la vejiga y registrar su salida, es un buen método para que los médicos puedan estudiar el reflujo de orina desde la vejiga hacia los uréteres, particularmente en los niños; permite también identificar cualquier estrechamiento (estenosis) de la uretra. En la uretrografía retrógrada, la sustancia radiopaca se introduce directamente dentro de la uretra; es útil para la detección de una estenosis, una protuberancia o una conexión anómala (fístula) de la uretra, tanto en hombres como en mujeres. La observación directa del interior de la vejiga mediante un tubo flexible de visualización (cistoscopio) ayuda a diagnosticar el problema cuando la cistitis no desaparece con el tratamiento. El médico también intenta determinar la causa de la cistitis en los hombres que la sufren. La prostatitis, la causa más frecuente, por lo general se puede diagnosticar mediante exploración física y análisis de orina.

¿Sabías que...?

  • No está claro si la limpieza de adelante hacia atrás o evitar el uso de ropa ajustada y no transpirable ayudan a prevenir las infecciones de la vejiga en las mujeres.

  • No hay pruebas de que el zumo de arándano ayude a prevenir infecciones.

Prevención

Las personas que tienen infecciones frecuentes en la vejiga pueden tomar dosis bajas de antibióticos de forma continua. Si las mujeres tienden a desarrollar infecciones de la vejiga después de la relación sexual, es posible que se les recomiende tomar una dosis de antibióticos inmediatamente después del coito. Se deben evitar los espermicidas y el uso del diafragma, y la mujer debe orinar tan pronto como sea posible después del coito. Las mujeres que toman antibióticos regularmente para prevenir las infecciones de vejiga pueden necesitar discutir las opciones anticonceptivas con su médico. Las mujeres posmenopáusicas con infecciones frecuentes de vejiga y vaginitis atrófica o con uretritis atrófica pueden utilizar cremas de estrógeno aplicadas en la vulva o unos supositorios de estrógenos que se introducen en la vagina.

Tomar líquidos abundantes puede ayudar a prevenir la cistitis. Esto se debe a que la acción de lavado de la orina arrastra las bacterias hacia fuera de la vejiga. Las defensas naturales del organismo eliminan el resto de las bacterias. Habitualmente se cree que limpiarse de adelante hacia atrás y evitar el uso de ropa interior ajustada y no transpirable son medidas que ayudan a las mujeres a prevenir las infecciones en la vejiga. Sin embargo, no puede afirmarse con toda seguridad la eficacia de estas estrategias.

Tratamiento

Por lo general, la cistitis se trata con antibióticos. Antes de prescribir antibióticos, el médico determina si la persona en cuestión padece algún trastorno que pueda agravar la cistitis, como diabetes o una deficiencia del sistema inmunitario (lo que reduce la capacidad de la persona afectada para combatir la infección), o bien una mayor dificultad para eliminar la orina, como cuando existe una anomalía estructural. Estos trastornos requieren un tratamiento con antibióticos cada vez más fuertes y durante un periodo de tiempo bastante prolongado, especialmente porque es probable que la infección reaparezca en el momento en que el paciente suspenda el tratamiento antibiótico. Las personas con estos trastornos también pueden sufrir infecciones causadas por hongos o bacterias inusuales y por lo tanto pueden requerir antibióticos distintos a los que se prescriben más comúnmente.

En las mujeres, la toma de un antibiótico por vía oral durante 3 días es generalmente eficaz si la infección no ha tenido complicaciones, aunque algunos médicos prefieren administrar una sola dosis. En las infecciones más persistentes, normalmente se toma un antibiótico durante 7 o 10 días. En los hombres, la cistitis suele ser causada por prostatitis y el tratamiento antibiótico es necesario durante algunas semanas.

Se dispone de diversos medicamentos que pueden aliviar los síntomas, especialmente la necesidad frecuente y persistente de orinar y el dolor al hacerlo. La fenazopiridina puede ayudar a reducir el dolor calmando los tejidos inflamados y se puede tomar durante un par de días, hasta que los antibióticos controlen la infección.

Para resolver una obstrucción física del flujo de orina o para corregir una anomalía estructural que aumente las probabilidades de infección, como es el caso del prolapso de útero o de vejiga, se requiere una intervención quirúrgica. En tanto no pueda procederse a la cirugía, se controla la infección evacuando la orina de la zona obstruida mediante una sonda. Por lo general, antes de la intervención se administra un antibiótico para reducir el riesgo de que la infección se propague por el organismo.

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