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Rotura del rodete glenoideo

Por Paul L. Liebert, MD, Tomah Memorial Hospital, Tomah, WI

El rodete glenoideo (o labrum glenoideo), que sirve de amortiguador en la articulación del hombro, puede romperse como consecuencia de una lesión.

La articulación de los hombros es una articulación esférica o enartrosis (articulación tipo bola y receptáculo) que permite que los brazos realicen movimientos de rotación interna y externa, así como movimientos hacia delante y hacia atrás y también hacia los lados (ver Anatomía de la articulación del hombro). El hombro tiende a ser inestable. Ha sido comparado con una pelota de golf asentada en un soporte de salida porque el receptáculo (cavidad glenoidea) es muy plano y pequeño en comparación con la pelota (cabeza del húmero). Para mejorar la estabilidad, la cavidad se hace más profunda gracias a una estructura cartilaginosa (rodete o labrum) insertado en el borde de la cavidad glenoidea. El rodete se puede desgarrar durante las actividades deportivas, especialmente en deportes de lanzamiento o como resultado de una caída sobre el brazo extendido.

Cuando el rodete se rompe, el deportista siente un dolor intenso en el hombro durante los movimientos, por ejemplo, cuando lanza una pelota de béisbol. Este malestar puede ir acompañado de chasquidos y crujidos con sensación de bloqueo en el hombro.

Para realizar el diagnóstico puede ser necesario realizar una resonancia magnética.

Como tratamiento inicial se hace fisioterapia. Si los síntomas no desaparecen, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

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