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Fractura del hueso temporal

Por Sam P. Most, MD, Stanford University

El hueso temporal (el hueso del cráneo que contiene parte del conducto auditivo, el oído medio y el oído interno) puede fracturarse, por lo general a causa de un golpe en el cráneo.

  • Una fractura del hueso temporal puede causar parálisis facial, pérdida de audición, hematomas detrás del oído y hemorragia auricular.

  • Los médicos utilizan la tomografía computarizada (TC) para diagnosticar las fracturas del hueso temporal.

  • Si la fractura causa problemas debe aplicarse tratamiento, que en ocasiones incluye la cirugía.

Las fracturas del hueso temporal pueden causar diversas lesiones a las estructuras del oído interno. Estas lesiones incluyen la rotura del tímpano y el daño a los huesecillos (la cadena de pequeños huesos que conecta el tímpano al oído interno), la cóclea (órgano de la audición), el aparato vestibular (órgano del equilibrio en el oído interno) o el nervio que controla los músculos de la cara (nervio facial).

Síntomas

La persona presenta dolor y, a menudo, hemorragia auricular, sangre detrás del tímpano o hematomas de la piel detrás del oído. Otros síntomas y complicaciones varían dependiendo de la ubicación exacta de la fractura.

Algunas personas presentan parálisis facial en el lado de la fractura. La parálisis facial puede evolucionar inmediatamente o al cabo de algún tiempo y puede ser leve o grave.

Otro síntoma es la pérdida auditiva grave. La pérdida de audición puede ser consecuencia del daño a los tres pequeños huesos (llamados los huesecillos) que conectan el tímpano al oído interno o del daño a la cóclea o al nervio que conduce a la cóclea.

Si el aparato vestibular está dañado, la persona puede sentirse como si ella misma o su alrededor giraran (vértigo) o bien tener problemas de equilibrio.

A veces, el líquido procedente del cerebro y de la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) escapa del cerebro a través de la fractura y aparece como un líquido limpio que se filtra por el oído o la nariz. La fuga de este líquido indica que el cerebro está expuesto a una infección bacteriana potencialmente grave en el canal auditivo.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza con una tomografía computarizada (TC).

El médico también puede valorar la audición de la persona y la existencia de parálisis facial. Si se detectan problemas, se suelen practicar pruebas adicionales, como un examen auditivo detallado por parte de un audiólogo o pruebas de electrodiagnóstico (ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Electromiografía y estudios de conducción nerviosa) del nervio responsable del control del movimiento facial.

Tratamiento

El tratamiento es necesario solo si la fractura causa problemas.

Si la parálisis facial es inmediata y grave, puede ser necesaria la cirugía. Si la parálisis es leve o retardada, se suele prescribir un fármaco corticoesteroide administrado por vía oral.

Si la pérdida auditiva se debe a daños en la cadena de huesecillos, estos se reparan quirúrgicamente. La pérdida auditiva que tiene su origen en un daño en la cóclea o en su nervio suele ser permanente.

Si el vértigo es consecuencia de un daño que no puede ser reparado quirúrgicamente, la administración de benzodiazepinas puede proporcionar algún alivio. Es posible aprender a compensar los problemas causados por el vértigo (como pérdida de equilibrio) a través de una serie de ejercicios llamados ejercicios de rehabilitación vestibular.

Las personas con fuga de líquido cefalorraquídeo deben ser hospitalizadas. Si la fuga no se detiene por sí sola en unos pocos días, puede ser necesaria la cirugía o la inserción de un drenaje cerca de la médula espinal en la región lumbar (drenaje lumbar) para prevenir la infección.