El citomegalovirus (CMV, herpesvirus humano tipo 5) puede causar infecciones de gravedad variable. A menudo se produce un síndrome de mononucleosis infecciosa con ausencia de faringitis significativa. La enfermedad focal grave, incluida la retinitis, puede desarrollarse en personas que viven con el VIH y en receptores de trasplantes de órganos y otros pacientes inmunodeprimidos. La enfermedad sistémica grave se observa en recién nacidos y pacientes inmunodeficientes. El diagnóstico con pruebas de laboratorio es útil para confirmar la enfermedad grave y se basa en cultivo, pruebas serológicas, biopsia o detección de antígenos o de ácido nucleico. El tratamiento de la enfermedad grave, en particular la retinitis, se realiza con ganciclovir y otros antivirales.
El CMV (virus herpes humano tipo 5) se transmite a través de la sangre, los líquidos corporales (incluida la leche materna humana) o los órganos trasplantados. La infección también puede contraerse de forma transplacentaria o durante el parto, o a través del contacto sexual.
La prevalencia de CMV aumenta con la edad. Aproximadamente el 80% de los adultos tienen infección por CMV en todo el mundo (lo que da lugar a infección latente de por vida) (1). Las personas de grupos socioeconómicos más bajos y aquellas que residen en entornos con recursos limitados generalmente tienen una seroprevalencia más alta. En América del Norte, para la adultez joven, casi la mitad de las mujeres en los Estados Unidos y una cuarta parte de las mujeres en Canadá han adquirido el CMV (2).
(Véase también Generalidades sobre las infecciones por virus herpes y Infección congénita y perinatal por citomegalovirus.)
Referencias generales
1. Zuhair M, Smit GSA, Wallis G, et al. Estimation of the worldwide seroprevalence of cytomegalovirus: A systematic review and meta-analysis. Rev Med Virol. 2019;29(3):e2034. doi:10.1002/rmv.2034
2. Dana Flanders W, Lally C, Dilley A, Diaz-Decaro J. Estimated cytomegalovirus seroprevalence in the general population of the United States and Canada. J Med Virol. 2024;96(3):e29525. doi:10.1002/jmv.29525
Síntomas y signos del citomegalovirus
Las infecciones adquiridas a menudo pueden ser asintomáticas.
La enfermedad febril aguda, denominada mononucleosis por CMV, puede provocar hepatitis con aumento de las aminotransferasas (en general, subclínica sin ictericia) y linfocitosis atípica similar a la de la mononucleosis infecciosa por el virus Epstein-Barr (EBV).
El síndrome posperfusión o postransfusional puede desarrollarse entre 2 y 4 semanas después de una transfusión con hemoderivados contaminados por CMV. El síndrome se manifiesta con fiebre de entre 2 y 3 semanas de duración y las mismas manifestaciones que la mononucleosis por CMV.
La infección congénita por CMV puede ser asintomática o causar aborto, muerte fetal intrauterina o neonatal. Las complicaciones de la enfermedad incluyen daño extenso del hígado y del sistema nervioso central.
En pacientes inmunocomprometidos, el CMV (citomegalovirus) es una causa importante de morbilidad y mortalidad. La enfermedad suele producirse como resultado de la reactivación del virus latente. También pueden verse comprometidos los pulmones, el tubo digestivo o el sistema nervioso central. En el tracto gastrointestinal, también puede producirse una enfermedad ulcerosa del colon (con dolor abdominal y hemorragia digestiva) o del esófago (con odinofagia). El CMV puede ser prevalente en el contexto del postrasplante (1). En pacientes con VIH avanzado, el CMV puede causar retinitis en aproximadamente el 30% de los pacientes con anomalías retinianas visibles en el fondo de ojo (2). Sin embargo, en la era posterior a la terapia antirretroviral (TAR), la incidencia de retinitis por CMV ha disminuido significativamente.
Referencias de los signos y síntomas
1. Atabani SF, Smith C, Atkinson C, et al. Cytomegalovirus replication kinetics in solid organ transplant recipients managed by preemptive therapy. Am J Transplant. 2012;12(9):2457-2464. doi:10.1111/j.1600-6143.2012.04087.x
2. Ude IN, Yeh S, Shantha JG. Cytomegalovirus retinitis in the highly active anti-retroviral therapy era. Ann Eye Sci. 2022;7:5. doi:10.21037/aes-21-1814
Diagnóstico del citomegalovirus
Detección de antígeno CMV o ADN (a través de reacción en cadena de la polimerasa [PCR por sus siglas en inglés])
Pruebas serológicas
Biopsia de tejido para examen histopatológico en pacientes inmunodeprimidos
A veces, cultivos virales
Detección urinaria de CMV en lactantes
Se sospecha infección por CMV en
Personas inmunocompetentes con síndromes similares a la mononucleosis
Pacientes inmunocomprometidos con síntomas gastrointestinales, pulmonares, del sistema nervioso central (SNC) o de la retina
Recién nacidos con enfermedad sistémica
Solo se requieren pruebas de laboratorio para confirmar la infección primaria por CMV en individuos inmunocompetentes si debe diferenciarse de otra infección o enfermedad grave, en particular, de un trastorno tratable, como la infección primaria por VIH.
Si existe sospecha clínica, la infección se confirma mediante la detección en laboratorio del virus en muestras apropiadas; sin embargo, la detección de CMV en sangre o tejido solo por PCR o cultivo no confirma la enfermedad; para la enfermedad tisular invasora, la evidencia histopatológica sigue siendo el patrón de referencia. Sin embargo, cuando la biopsia no es práctica o factible (p. ej., en trasplantes) a menudo se mide la carga viral o antigenemia del CMV en sangre, ya que esto a menudo puede predecir la enfermedad en el contexto clínico apropiado, especialmente cuando los niveles son altos o están aumentando (1). En lactantes, el diagnóstico se puede basar en la detección del CMV en orina o saliva mediante PCR; el cultivo viral es más lento y laborioso, por lo que rara vez se realiza (2).
Las pruebas serológicas (p. ej., detección de IgM, IgG) también pueden ser útiles; la seroconversión puede demostrarse a través del desarrollo de anticuerpos IgM contra CMV e indica una infección nueva por CMV. Sin embargo, la enfermedad por CMV (citomegalovirus) también puede ser el resultado de la reactivación de la enfermedad latente en huéspedes inmunocomprometidos. La reactivación del CMV puede asociarse con detección del virus en la orina, otros fluidos corporales o tejidos y puede representar eliminación viral en lugar de infección activa. Por lo tanto, la biopsia y la confirmación histopatológica pueden ser necesarias para demostrar enfermedad invasiva. Si hay infección tisular, pueden ser visibles cuerpos de inclusión del CMV (núcleos en "ojo de lechuza"). La detección cuantitativa del antígeno del CMV o del ADN en sangre periférica también puede ser útil porque una carga viral elevada o creciente de CMV a menudo es altamente sugestiva de enfermedad invasora. Este tipo de detección de CMV puede ser particularmente útil en pacientes con inmunocompromiso grave asociado con síndromes clínicos compatibles en los que podría no ser posible la obtención de una biopsia.
La mononucleosis por CMV (citomegalovirus) puede distinguirse de la mononucleosis infecciosa (por EBV, Virus Epstein Barr) debido a la falta habitual de faringitis, una prueba de anticuerpos heterófilos negativa y la evaluación serológica negativa de CMV. La infección por CMV que afecta el hígado puede diferenciarse de otras hepatitis virales con pruebas serológicas para hepatitis.
Referencias del diagnóstico
1. Miller JM, Binnicker MJ, Campbell S, et al. Guide to Utilization of the Microbiology Laboratory for Diagnosis of Infectious Diseases: 2024 Update by the Infectious Diseases Society of America (IDSA) and the American Society for Microbiology (ASM). Clin Infect Dis. Published online March 5, 2024. doi:10.1093/cid/ciae104
2. Leber AL. Maternal and congenital human cytomegalovirus infection: laboratory testing for detection and diagnosis. J Clin Microbiol. 2024;62(4):e0031323. doi:10.1128/jcm.00313-23
Tratamiento del citomegalovirus
En la enfermedad grave, antivirales (p. ej., ganciclovir, valganciclovir, foscarnet, cidofovir, maribavir)
El tratamiento de la infección por CMV se basa en terapia antiviral sistémica. El valganciclovir oral y el ganciclovir intravenoso suelen ser opciones de primera línea; la administración intravenosa puede ser necesaria para la enfermedad grave. El foscarnet y el cidofovir generalmente se consideran agentes de segunda línea y pueden usarse si hay resistencia o intolerancia al ganciclovir; sin embargo, su uso está limitado por la nefrotoxicidad.
El maribavir es un antiviral oral más nuevo que puede usarse en el CMV postrasplante refractario o resistente y ofrece un perfil de seguridad favorable (1).
La reducción de la inmunosupresión suele ser necesaria en pacientes trasplantados para facilitar la eliminación viral.
Retinitis por CMV
Los fármacos utilizados para tratar la retinitis por CMV (citomegalovirus) en los regímenes de inducción y mantenimiento incluyen los siguientes (2):
Ganciclovir o valganciclovir
Foscarnet, con o sin ganciclovir
Cidofovir
Maribavir
La mayoría de los pacientes reciben terapia de inducción con ganciclovir IV o valganciclovir oral.
Una terapia de mantenimiento (supresora) con ganciclovir o valganciclovir se administra después de la inducción.
Como alternativa, puede administrarse foscarnet IV con o sin ganciclovir. Los efectos adversos del foscarnet por vía intravenosa son significativos e incluyen nefrotoxicidad, hipocalcemia sintomática, hipomagnesemia, hiperfosfatemia e hipopotasemia.
La terapia con cidofovir es otra alternativa. La eficacia de cidofovir es similar a la de ganciclovir o foscarnet. Los efectos adversos significativos, incluida la insuficiencia renal, limitan su uso. El cidofovir puede causar iritis o hipotonía ocular (presión intraocular baja). La nefrotoxicidad puede reducirse si el paciente recibe probenecid y prehidratación con cada dosis. No obstante, los efectos adversos del probenecid, como exantema, cefalea y fiebre, pueden ser bastante graves e impedir su utilización.
Maribavir es un medicamento oral para el tratamiento de la enfermedad por CMV (citomegalovirus) refractario. El maribavir tiene un mecanismo de acción novedoso, dirigido contra la cinasa UL97 viral, y previene la maduración viral. Es activo contra CMV resistente al ganciclovir. El maribavir no puede coadministrarse con ganciclovir o valganciclovir.
La terapia antiviral intravítrea se debe usar en combinación con la terapia sistémica para pacientes con retinitis por CMV que amenaza la vista de inmediato (es decir, una enfermedad que involucra o está cerca del nervio óptico o la mácula). Incluso los pacientes que reciben inyecciones oculares requieren terapia sistémica para prevenir la infección del ojo contralateral y los tejidos extraoculares por CMV.
Con cualquiera de los regímenes de mantenimiento, los médicos pueden considerar interrumpir la terapia de mantenimiento después de 3 meses de tratamiento del CMV (citomegalovirus) en personas con VIH que reciben terapia antirretroviral (TAR) y han tenido un recuento de CD4 ≥ 100 células/mL durante 3 meses (2).
Referencias del tratamiento
1. Monday LM, Keri V, Chandrasekar PH. Advances in pharmacotherapies for cytomegalovirus infection: what is the current state of play?. Expert Opin Pharmacother. 2024;25(6):685-694. doi:10.1080/14656566.2024.2353627
2. National Institutes of Health; Centers for Disease Control and Prevention; HIV Medicine Association of the Infectious Diseases Society of America Panel on Guidelines for the Prevention and Treatment of Opportunistic Infections in Adults and Adolescents with HIV— A Working Group of the Office of AIDS Research Advisory Council (OARAC). Guidelines for the Prevention and Treatment of Opportunistic Infections in Adults and Adolescents with HIV: Cytomegalovirus Disease. July 14, 2025. Accessed October 17, 2025.
Prevención del citomegalovirus
La profilaxis o tratamiento preventivo (seguimiento activo de los pacientes con el control de la carga viral y administración de antivirales para las personas con evidencia de infección) es eficaz para prevenir la enfermedad por CMV (citomegalovirus) en órganos sólidos o en receptores de trasplantes de células hematopoyéticas infectadas con CMV y con riesgo de enfermedad por CMV. Los fármacos empleados son ganciclovir, valganciclovir y foscarnet. El letermovir es un agente más nuevo con un mecanismo de acción novedoso que no está aprobado para el tratamiento de la enfermedad activa por CMV pero puede usarse para la profilaxis en el trasplante de médula ósea o de riñón (1). Tiene muchas interacciones medicamentosas significativas, incluyendo ciclosporina, tacrolimús, sirolimús y voriconazol.
Referencia de la prevención
1. Monday LM, Keri V, Chandrasekar PH. Advances in pharmacotherapies for cytomegalovirus infection: what is the current state of play?. Expert Opin Pharmacother. 2024;25(6):685-694. doi:10.1080/14656566.2024.2353627
Conceptos clave
Entre el 50 y el 80% de los adultos presentan una infección latente por CMV (citomegalovirus).
Cuando se infectan por primera vez por CMV, los niños y los adultos inmunocompetentes pueden presentar síntomas inespecíficos leves o, a veces, un síndrome tipo mononucleosis.
La infección congénita puede causar muerte fetal intrauterina o complicaciones posnatales graves, a veces mortales, como daño extenso del hígado o del sistema nervioso central.
Los pacientes gravemente inmunocomprometidos pueden tener una enfermedad grave que afecte la retina, los pulmones, el tubo digestivo o el sistema nervioso central.
Los medicamentos antivirales pueden ayudar a tratar la retinitis u otras enfermedades por CMV.
Los pacientes receptores de trasplantes en riesgo de infección por CMV requieren antivirales profilácticos o vigilancia estrecha para detectar los primeros indicios de infección.



