Incontinencia urinaria en niños

PorTeodoro Ernesto Figueroa, MD, Nemours/A.I. duPont Nemours Hospital for Children;
Keara N. DeCotiis, MD, Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children
Revisado porAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado sept 2025
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La incontinencia urinaria se define como la emisión involuntaria de orina que ocurre dos o más veces al mes después de que se haya completado el entrenamiento para ir al baño. La incontinencia puede ser continua (constante durante todo el día) o puede ir y venir (intermitente).

La incontinencia intermitente puede estar presente:

  • Durante el día (incontinencia de día [anteriormente llamada incontinencia diurna])

  • Por la noche (incontinencia nocturna, enuresis o mojar la cama (si la incontinencia ocurre solo durante el sueño, se denomina enuresis nocturna)

Tanto la duración del proceso de control de esfínteres como la edad a la que los niños logran la continencia urinaria es muy variable. Sin embargo, alrededor del 90% de los niños logran la continencia urinaria diurna a la edad de 5 años. La continencia nocturna puede tardar más en alcanzarse.

La enuresis nocturna o la incontinencia nocturna afectan a cerca del 20% de los niños a los 5 años y alrededor del 10% a los 10 años. Cerca del 0,5 al 3% de los adultos continúan teniendo episodios de incontinencia nocturna (enuresis nocturna). El médico toma en consideración estos plazos a la hora de diagnosticar la incontinencia urinaria. Dado que la duración del proceso de control de esfínteres es muy variable, no se suele considerar que los niños pequeños tienen incontinencia diurna si son menores de 5-6 años o incontinencia nocturna si son menores de 7 años de edad. La incontinencia urinaria es un síntoma de un problema, no es un diagnóstico, por lo que los médicos buscan una causa subyacente.

La incontinencia diurna es más frecuente en las niñas que en los niños varones. La incontinencia nocturna es más frecuente entre los niños varones y entre los niños que tienen antecedentes familiares de incontinencia nocturna.

El patrón de micción de una persona evoluciona y pasa del que se produce durante la infancia al que se produce durante la edad adulta. En el patrón de los lactantes, las contracciones de la vejiga se producen por reflejo, de manera que la orina no se detiene por las contracciones del esfínter urinario (músculos implicados en la expulsión de orina de la vejiga). En el patrón adulto, las contracciones de la vejiga son suprimidas por las señales del cerebro. Las personas aprenden a controlar el esfínter urinario durante el entrenamiento para ir al baño.

Causas de la incontinencia urinaria en niños

El patrón de incontinencia ayuda al médico a determinar la posible causa. Si el niño nunca ha tenido un periodo seco de forma constante durante el día, el médico puede considerar la posibilidad de que exista un defecto congénito, una anomalía anatómica o ciertos comportamientos que puedan derivar en incontinencia.

Varios trastornos poco frecuentes, pero potencialmente graves, afectan la anatomía normal o la funcionalidad de la vejiga, lo que puede derivar en incontinencia urinaria. Por ejemplo, un defecto de la médula espinal, como la espina bífida, puede causar una funcionalidad nerviosa anómala de la vejiga y provocar incontinencia. Algunos lactantes tienen un defecto congénito que impide que la vejiga o la uretra se desarrollen por completo, lo que lleva a una pérdida de orina casi constante (incontinencia total). Otro tipo de defecto congénito provoca que los conductos que conectan los riñones a la vejiga (uréteres) terminen en una localización anómala de la vejiga o incluso fuera de esta (como en la vagina, en la uretra o en la superficie del cuerpo), causando incontinencia (véase Uréteres fuera de lugar). Algunos niños tienen una vejiga hiperactiva que sufre espasmos o se contrae fácilmente, lo que provoca incontinencia, mientras que otros tienen dificultad para vaciar la vejiga.

Algunos comportamientos pueden conducir a la incontinencia diurna, especialmente en las niñas. Tales comportamientos incluyen orinar con poca frecuencia y orinar adoptando una posición incorrecta (por ejemplo, sentarse en la taza del inodoro con las piernas demasiado juntas). En esta posición, la orina puede acumularse en la vagina durante la micción y, a continuación, gotear después de ponerse de pie. Algunas niñas experimentan espasmos de la vejiga al reír, dando lugar a lo que los médicos llaman incontinencia por risa.

Si el niño ha estado seco durante mucho tiempo y la incontinencia es de nueva aparición, el médico considera situaciones que puedan provocarla. Estas situaciones incluyen el estreñimiento, las infecciones, los hábitos alimentarios, el estrés emocional y el abuso sexual. La causa de la incontinencia de nueva aparición también puede encontrarse en algunas patologías que puede desarrollar el niño.

El estreñimiento, que se define como evacuaciones difíciles o poco frecuentes, es la causa más común de los cambios repentinos en la continencia urinaria en los niños. Las heces son más duras y a veces más grandes de lo normal y pueden ocasionar dolor durante la evacuación.

Las infecciones bacterianas de las vías urinarias y las infecciones víricas que conducen a la irritación de la vejiga (cistitis bacterianas o víricas) son causas infecciosas frecuentes.

Para impedir el escape de orina, muchos niños con incontinencia aprenden a cruzar las piernas o utilizar otras posiciones (maniobras de retención), como ponerse en cuclillas (a veces con la mano o el talón presionado entre las piernas). Estas maniobras de retención pueden aumentar la probabilidad de desarrollar una infección urinaria.

Los adolescentes sexualmente activos pueden tener dificultades urinarias a causa de ciertas infecciones de transmisión sexual.

Las causas relacionadas con la dieta incluyen la cafeína y los jugos ácidos, como el de naranja y el de tomate, que pueden irritar la vejiga y provocar pérdida de orina.

Los eventos estresantes, como el divorcio o la separación de los padres, una mudanza o la muerte de un familiar, pueden provocar que un niño desarrolle incontinencia urinaria (por lo general de forma temporal).

Los niños que son víctimas de abusos sexuales pueden desarrollar incontinencia urinaria.

Niños con diabetes mellitus, arginina vasopresina deficiencia (diabetes insípida central), resistencia a la arginina vasopresina, o anemia de células falciformes (y a veces el rasgo drepanocítico) pueden desarrollar incontinencia porque estos trastornos producen cantidades excesivas de orina.

Otros trastornos, como el trastorno de déficit de atención/hiperactividad, pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

Los niños con apnea obstructiva del sueño (AOS) pueden tener incontinencia, especialmente durante el sueño, porque los patrones de sueño alterados y los cambios hormonales causados por la AOS pueden llevar a mojar la cama.

Causas frecuentes de incontinencia urinaria

Las causas de la incontinencia urinaria varían dependiendo de si la se produce durante el día o principalmente por la noche.

En la incontinencia nocturna (enuresis, o mojar la cama), la mayoría de los casos no son resultado de un trastorno médico, sino de una combinación de factores, como los siguientes

  • Retraso del desarrollo

  • Entrenamiento para ir al baño que no se ha completado

  • Una vejiga que se contrae antes de que esté completamente llena

  • Ingerir demasiado líquido antes de acostarse

  • Problemas para despertarse (por ejemplo, si se duerme muy profundamente)

  • Antecedentes familiares

Si uno de los progenitores tuvo incontinencia nocturna, existe un 44% de probabilidades de que sus hijos la tengan. La probabilidad aumenta al 77% si ambos progenitores la tuvieron.

Hasta el 30% de los casos están causados por un problema médico subyacente (por ejemplo, una infección urinaria, estreñimiento o insuficiencia renal).

En la incontinencia diurna, las causas más habituales son las siguientes:

  • Una vejiga irritada a causa de una infección urinaria o porque algo la está presionando (como un recto lleno a causa del estreñimiento)

  • Estreñimiento

  • Reflujo uretrovaginal (también llamado micción vaginal), que puede ocurrir en niñas que orinan en una posición incorrecta o que tienen pliegues cutáneos adicionales en los labios vaginales, y puede provocar que la orina retroceda hacia la vagina y luego se escape cuando se ponen de pie

  • Debilidad de los músculos implicados en la expulsión de la orina de la vejiga (el esfínter urinario y el músculo de la vejiga)

  • Una vejiga que no se vacía por completo (vejiga neurógena) a causa de un defecto de la médula espinal o del sistema nervioso

Evaluación de la incontinencia urinaria en niños

En primer lugar, el médico trata de determinar si la incontinencia es simplemente un problema de desarrollo o bien si hay un trastorno asociado.

Signos de alarma

En los niños con incontinencia urinaria, ciertos signos y características son motivo de preocupación. Entre estos factores se incluyen los siguientes:

  • Signos o sospechas de abuso sexual

  • Sed excesiva, volumen excesivo de orina y pérdida de peso

  • Incontinencia durante el día en niños de 6 años de edad o mayores

  • Cualquier signo de daño neurológico, especialmente en las piernas

  • Signos de una anomalía de la columna vertebral

  • Incontinencia de aparición reciente en niños que han permanecido secos durante más de 1 año

Los signos de lesión de los nervios de las piernas consisten en debilidad o dificultad para mover una o ambas piernas y las quejas del niño de que las piernas "se sienten raras".

Los signos de una anomalía de la columna vertebral pueden incluir un hoyuelo profundo o una zona inusual de vello en la región lumbar.

Cuándo acudir al médico

Los niños que presentan algún signo de alarma deben acudir de inmediato a un médico con experiencia en el tratamiento de niños, a menos que el único signo de alarma sea la incontinencia diurna en niños de 6 años de edad o mayores. Los niños de este grupo de edad deben acudir al médico en algún momento, pero un retraso de una semana más o menos no es perjudicial.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del niño y su historial médico. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la incontinencia y las pruebas que pueden ser necesarias (véase tabla ).

Al tomar la historia clínica, el médico pregunta sobre cuándo comenzaron los síntomas, el momento de los síntomas, y si los síntomas son continuos (es decir, si hay pérdida constante) o van y vienen. Los padres pueden registrar el momento, la frecuencia y el volumen de orina en un diario miccional y la frecuencia, el tamaño y la consistencia de las heces en un diario de heces para ayudar a realizar un seguimiento de los síntomas de su hijo. Se puede anotar también la posición mientras se orina y la fuerza con que se emite el chorro de orina.

Algunos síntomas que sugieren una causa son:

El médico también pregunta sobre los antecedentes de lesiones en el momento del parto o defectos congénitos (como la espina bífida), trastornos neurológicos, trastornos renales e infecciones urinarias.

Los médicos examinan al niño para descartar la posibilidad de abuso sexual, que, a pesar de ser una causa poco frecuente, es demasiado importante como para pasarla por alto.

Los padres deben informar a los médicos sobre cualquier antecedente familiar de enuresis o de trastornos de las vías urinarias. Los médicos también hacen preguntas sobre cualquier factor estresante que ocurra cerca del inicio de los síntomas, incluyendo dificultades en la escuela, con los amigos o en casa (incluyendo preguntas sobre la relación de los padres). Aunque la incontinencia no es un trastorno psicológico, se puede producir un breve periodo de enuresis durante los momentos de estrés psicológico.

Los médicos preguntan sobre si el niño tiene debilidad de las piernas al correr o al permanecer en pie.

A continuación, realiza una exploración física. La exploración comienza de la manera siguiente:

  • Una revisión de los signos vitales en busca de fiebre (puede indicar una infección de las vías urinarias), pérdida de peso y sed excesiva (puede indicar diabetes) e hipertensión (puede indicar un trastorno renal)

  • Exploración de la cabeza y del cuello para descartar la presencia de amígdalas hipertróficas, respiración por la boca o crecimiento deficiente (puede indicar apnea obstructiva del sueño)

  • Exploración del abdomen para descartar la presencia de masas que sugieran retención fecal o vejiga llena.

  • Exploración de los genitales en las niñas para descartar enrojecimiento, adherencias (cuando los labios de la vagina se pegan), cicatrices o signos que sugieran abuso sexual.

  • Examen de los genitales en los niños varones para detectar cualquier irritación o úlceras en el pene o alrededor del ano o el recto (puede indicar abuso sexual)

  • Exploración de la columna vertebral para descartar defectos (por ejemplo, un mechón de pelo o un hoyuelo profundo en la parte baja de la espalda)

  • Exploración neurológica para valorar la fuerza de las piernas, la sensibilidad y ciertos reflejos; para esto último, el médico toca ligeramente el ano para ver si se contrae (el llamado reflejo anal o guiño anal) y, en los niños varones, pasa la mano suavemente por la cara interna del muslo para ver si el testículo del mismo lado asciende (el llamado reflejo cremastérico)

  • Se puede realizar una exploración rectal durante la exploración física para detectar estreñimiento, músculos debilitados alrededor del esfínter anal (disminución del tono rectal) u oxiuros

Tabla
Tabla

Pruebas complementarias

A menudo, los médicos pueden diagnosticar la causa mediante la historia clínica y una exploración física. Los médicos pueden hacer otras pruebas según lo que encuentren durante la evaluación (véase tabla ). Por ejemplo, para diagnosticar la diabetes mellitus y la resistencia a la arginina vasopresina, los médicos realizan análisis de sangre y de orina para verificar los niveles de glucosa (azúcar) y de electrólitos. Para diagnosticar una infección de las vías urinarias, los médicos realizan un análisis de orina y un cultivo de orina.

Prueba analítica

Si se sospecha un defecto congénito, pueden ser necesarias una ecografía de los riñones y la vejiga y radiografías de la columna vertebral. La ecografía también se puede utilizar para determinar el tamaño del recto. Se puede indicar una radiografía del abdomen para confirmar la presencia de una gran cantidad de heces.

También puede ser necesario un tipo especial de radiografía de la vejiga y los riñones denominado cistouretrografía miccional. Con esta prueba, se inyecta un medio de contraste en la vejiga mediante un catéter, que permite visualizar en las radiografías la anatomía de las vías urinarias, así como la dirección del flujo de orina.

Tratamiento de la incontinencia urinaria en niños

Disponer de información acerca de las causas y el curso de la incontinencia ayuda a disminuir el impacto psicológico negativo de los escapes de orina. El médico pregunta cómo está viviendo el niño la incontinencia, ya que podría afectar a la decisión de tratamiento.

El tratamiento de la incontinencia depende de la causa. Por ejemplo, una infección suele tratarse con antibióticos. Los niños con defectos congénitos o anomalías anatómicas pueden necesitar cirugía.

El tratamiento exitoso de la incontinencia urinaria también depende de la participación de los padres y del niño en el plan de tratamiento. Si el niño tiene retraso del desarrollo para su edad, no le molesta la enuresis o no está dispuesto a participar en el plan de tratamiento, este plan debe posponerse hasta que el niño esté listo para participar.

Los padres no deben castigar a los niños por la incontinencia urinaria. Ninguna medida de disciplina o castigo va a ayudar a los niños a dejar de mojar la cama. Los castigos solo aumentan sus niveles de estrés y ansiedad y causan una baja autoestima.

También pueden tomarse otras medidas en función de si la incontinencia ocurre durante la noche o durante el día.

Incontinencia nocturna (enuresis o mojar la cama)

Los médicos suelen indicar a los padres que comiencen con las modificaciones de comportamiento de su hijo. Las modificaciones incluyen las siguientes:

  • Hacer que el niño beba regularmente durante el día y limitar la ingesta de líquidos y alimentos 1 a 2 horas antes de dormir

  • Orinar 2 veces consecutivas antes de dormir (lo que se denomina doble micción)

  • Controlar el estreñimiento adecuadamente

La estrategia más eficaz a largo plazo es una alarma de enuresis (también llamada alarma de pipí). La alarma se activa cuando detecta humedad (orina). Luego emite un pitido o un tono fuertes o vibra para despertar al niño. Aunque inicialmente los niños continúan teniendo episodios de mojar la cama, con el tiempo, se condicionan a asociar la sensación de vejiga llena con la alarma y luego se despiertan para orinar antes de mojar la cama. Estas alarmas están disponibles sin receta médica.

Los niños tienen aproximadamente 7 veces más probabilidades de tener 14 noches seguidas secas y aproximadamente 9 veces más probabilidades de permanecer secos por la noche durante un tiempo aún más largo cuando usan una alarma para la enuresis nocturna en comparación con los niños que usan una alarma normal o aquellos que no usan una alarma para la enuresis nocturna. Los niños pueden necesitar usar una alarma para enuresis todas las noches incluso durante 4 meses antes de dejar de mojar la cama por completo.

Cada año, la enuresis tiende a resolverse sin tratamiento en aproximadamente el 14% de los niños afectados a medida que crecen.

Algunos fármacos administrados por vía oral, como la desmopresina y la imipramina, pueden disminuir el número de episodios de enuresis nocturna. Sin embargo, la enuresis se reanuda en la mayoría de los niños cuando se suspenden los medicamentos. Se debe advertir a los padres y los niños sobre esta posibilidad para que los niños no se sientan devastados si la enuresis vuelve a aparecer. Más niños reciben DDAVP que Algunos fármacos administrados por vía oral, como la desmopresina y la imipramina, pueden disminuir el número de episodios de enuresis nocturna. Sin embargo, la enuresis se reanuda en la mayoría de los niños cuando se suspenden los medicamentos. Se debe advertir a los padres y los niños sobre esta posibilidad para que los niños no se sientan devastados si la enuresis vuelve a aparecer. Más niños reciben DDAVP queimipramina porque la imipramina rara vez puede causar la muerte súbita.

Incontinencia diurna

Las medidas generales pueden consistir en:

  • Intentar la realización de ejercicios de contención de la necesidad imperiosa de orinar (para fortalecer el esfínter urinario)

  • Ir espaciando gradualmente el número de visitas al baño (si se cree que el niño puede tener un músculo de la vejiga débil o micción disfuncional)

  • Cambiar el comportamiento (por ejemplo, retrasando la micción) a través del refuerzo positivo y la micción programada

  • Recordar al niño que tiene que orinar mediante un reloj que vibra o que emite una alarma (preferible a que sea un progenitor quien asuma el papel recordatorio)

  • Utilizar métodos que eviten la retención de orina en la vagina (por ejemplo, sentarse mirando hacia atrás en la taza del inodoro o sentarse mirando hacia adelante con las rodillas muy separadas)

  • Para promover la micción coordinada (utilizando biorretroalimentación), enseñar a los niños a ejercitar y controlar los músculos del suelo pélvico (el útero, la vagina, la vejiga, la uretra y el recto) y los músculos del abdomen

Los ejercicios de contención de la necesidad imperiosa de orinar implican decirle al niño que vaya al baño tan pronto como sienta ganas de orinar de forma urgente. Pero, una vez en el baño, se les pide que retengan la orina tanto tiempo como les sea posible. Cuando ya no la pueden retener más, deben comenzar a orinar pero luego parar y empezar a orinar cada pocos segundos. Este ejercicio fortalece el esfínter urinario y también da a los niños la confianza de que pueden llegar hasta el cuarto de baño antes de tener un escape de orina. Este ejercicio se debe enseñar después de que el niño haya sido valorado por un médico.

A las niñas con adherencias se les administra una crema que contiene estrógeno.

Ciertos medicamentos administrados por vía oral pueden ayudar a los niños con incontinencia diurna. La oxibutinina y la tolterodina pueden ser eficaces si la causa de la incontinencia es el espasmo de la vejiga. Solifenacina, darifenacina y mirabegrón pueden ayudar a los niños que tienen una vejiga hiperactiva. Ciertos medicamentos administrados por vía oral pueden ayudar a los niños con incontinencia diurna. La oxibutinina y la tolterodina pueden ser eficaces si la causa de la incontinencia es el espasmo de la vejiga. Solifenacina, darifenacina y mirabegrón pueden ayudar a los niños que tienen una vejiga hiperactiva.Medicamentos que se utilizan para tratar la incontinencia nocturna también pueden ayudar a los niños con incontinencia diurna.

Conceptos clave

  • Determinar por qué el niño es incontinente es esencial para el resultado del niño y su bienestar.

  • Muy a menudo, la incontinencia no está causada por un trastorno orgánico.

  • El tratamiento incluye cambios de comportamiento y, a veces, medicamentos.

  • Las alarmas son el tratamiento más eficaz para la enuresis nocturna.

  • La mayoría de los casos de enuresis nocturna (mojar la cama) mejoran a medida que el niño madura.

Fármacos mencionados en este artículo

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