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Fibrosis del hígado

Por

Jesse M. Civan

, MD, Thomas Jefferson University Hospital

Última revisión completa dic. 2019
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La fibrosis es la formación de una cantidad excesivamente grande de tejido cicatricial en el hígado. Se produce cuando el hígado intenta reparar y reemplazar las células dañadas.

  • Muchos trastornos pueden causar daño hepático.

  • La fibrosis en sí no causa síntomas, pero la cicatrización grave puede dar lugar a una cirrosis, que sí puede causar síntomas.

  • El diagnóstico de la fibrosis y la estimación de su gravedad se pueden establecer a menudo a partir de los resultados de análisis de sangre y pruebas de diagnóstico por la imagen, aunque a veces es necesaria una biopsia hepática.

  • Cuando es posible, el tratamiento se orienta a corregir el trastorno subyacente.

La fibrosis y la cirrosis no son trastornos específicos. Sino que son el resultado de otras causas de daño hepático.

La fibrosis se desarrolla cuando el hígado sufre un daño de forma repetida o continua. Después de un único episodio de lesión, incluso si es grave (como en la hepatitis aguda), el hígado suele repararse a sí mismo mediante la formación de nuevas células hepáticas y su unión a la red de tejido conectivo (estructura interna) que queda cuando mueren las células hepáticas. Sin embargo, si la lesión se repite o es continua (como ocurre en la hepatitis crónica), las células hepáticas intentan reparar el daño, pero los intentos dan lugar a tejido cicatricial (fibrosis). La fibrosis aparece más rápidamente cuando su causa es una obstrucción de las vías biliares.

Este tejido reemplaza las células del hígado y, a diferencia de estas, no realiza ninguna función. El tejido cicatricial puede distorsionar la estructura interna del hígado y alterar la circulación sanguínea hacia el hígado y en su interior, lo que limita la irrigación sanguínea a las células hepáticas. Sin la sangre suficiente, estas células mueren y se forma más tejido cicatricial. Además, la presión sanguínea en la vena que transporta la sangre desde los intestinos hacia el hígado (vena portal) aumenta; dicho trastorno se denomina hipertensión portal.

A veces la fibrosis se puede revertir si se identifica la causa rápidamente y se corrige. Sin embargo, después de meses o años de daños repetidos o continuos, la fibrosis se convierte en generalizada y permanente. El tejido cicatricial puede formar bandas en todo el hígado, destruyendo su estructura interna y alterando su capacidad de regeneración y de funcionamiento. Esta cicatrización grave se denomina cirrosis.

Causas

Diversos trastornos y fármacos pueden dañar el hígado de forma repetida o continua y, por lo tanto, causar fibrosis (véase la tabla Algunas enfermedades y fármacos que pueden causar fibrosis hepática).

Las causas más comunes en los Estados Unidos son

El hígado graso no alcohólico por lo general se presenta en personas que tienen exceso de peso corporal, diabetes o prediabetes y/o concentraciones elevadas de grasas (lípidos) y colesterol en la sangre. Esta combinación de factores de riesgo para la enfermedad del hígado graso a menudo se conoce como síndrome metabólico. En los últimos años, el síndrome metabólico que conduce a un hígado graso no alcohólico se ha vuelto cada vez más frecuente en Estados Unidos. A nivel mundial, la hepatitis B (véase la tabla Virus de la hepatitis) vírica es una causa frecuente. Algunas veces no se conoce la causa de la fibrosis.

Tabla
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Algunas enfermedades y fármacos que pueden causar fibrosis del hígado

Tipo

Ejemplos

Comentarios

Ciertos trastornos metabólicos hereditarios

Estos trastornos afectan a la absorción, descomposición y/o procesamiento (metabolización) de los alimentos en el cuerpo. Si los alimentos no se descomponen normalmente, las sustancias se pueden acumular en varios órganos (como el hígado) y causar daños.

Infecciones

Infecciones víricas, como la hepatitis B o la hepatitis C crónicas

Algunas infecciones pueden afectar prácticamente a todos los órganos del cuerpo, incluyendo el hígado. Algunas, como la hepatitis, afectan principalmente al hígado.

Trastornos autoinmunitarios

El cuerpo ataca a sus propios tejidos (una reacción autoinmunitaria).

En la colangitis biliar primaria y la colangitis esclerosante primaria, los conductos biliares se inflaman, se cicatrizan y se bloquean.

Trastornos que afectan al flujo sanguíneo hacia el hígado, en el hígado y desde el hígado

Síndrome de Budd-Chiari (obstrucción del flujo sanguíneo que sale del hígado por un coágulo de sangre)

Trombosis de la vena porta (obstrucción, a causa de un coágulo sanguíneo, de la principal vena que llega al hígado)

Enfermedad veno-oclusiva del hígado (obstrucción de las pequeñas venas situadas en el hígado)

Cuando la sangre no puede salir del hígado, el hígado aumenta de tamaño.

Cuando las células hepáticas no reciben suficiente sangre, mueren y son reemplazadas por tejido cicatricial.

El síndrome de obstrucción sinusoidal (enfermedad veno-oclusiva) a veces está causado por los alcaloides de la pirrolizidina. Estas sustancias están presentes en algunos productos a base de hierbas, como el té de rooibos (un arbusto), que a veces se utilizan por sus supuestos beneficios para la salud.

Fármacos o sustancias

Alcohol

Amiodarona

Clorpromazina

Corticoesteroides

Isoniazida

Metotrexato

Metildopa

Oxyphenisatin

Tolbutamida

La mayoría de los fármacos deben ser procesados en el hígado. Algunos pueden causar daño hepático.

Otros trastornos

Fibrosis hepática congénita

Hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis)

La fibrosis hepática congénita daña principalmente el hígado, la vesícula biliar y los riñones. Provoca fibrosis en el hígado y otros síntomas. Este trastorno está presente desde el nacimiento.

En el hígado graso no alcohólico, se acumula grasa en el hígado y se desarrolla fibrosis. Este trastorno tiende a aparecer en las personas que sufren síndrome metabólico.

Síntomas

La fibrosis por sí misma no causa síntomas. Los síntomas pueden ser debidos al trastorno que causa la fibrosis. Además, si la fibrosis progresa, se puede desarrollar cirrosis. La cirrosis puede provocar complicaciones (como hipertensión portal) que causan síntomas.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • En ocasiones, análisis de sangre, pruebas de diagnóstico por la imagen, o ambos tipos de pruebas

  • En ocasiones, biopsia hepática

Los médicos sospechan fibrosis cuando la persona sufre un trastorno o toma un medicamento que podría causar fibrosis o cuando los análisis de sangre rutinarios para valorar el hígado indican que está dañado o que no funciona correctamente. En este caso se realizan pruebas para confirmar el diagnóstico y, si se confirma la presencia de fibrosis, se realizan pruebas para determinar su gravedad. Estas pruebas pueden consistir en pruebas de diagnóstico por la imagen, análisis de sangre, biopsia hepática y en ocasiones pruebas de imagen específicas para determinar el nivel de rigidez del hígado.

Las pruebas de diagnóstico por la imagen, como la ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética nuclear (RMN), no permiten detectar la fibrosis cuando es incipiente o moderadamente avanzada. Sin embargo, estas pruebas pueden mostrar anomalías que pueden acompañar a la cirrosis y la hipertensión portal (como un agrandamiento del bazo o varices).

Ciertas combinaciones de los análisis de sangre permiten distinguir entre dos niveles de fibrosis:

  • Ausente o leve

  • Moderada a grave

Estas pruebas no permiten diferenciar de manera fiable entre los grados de fibrosis moderada y grave. La gravedad de la fibrosis ayuda a indicar el pronóstico en personas afectadas por hepatitis vírica crónica.

La biopsia hepática es la forma más segura de detectar y determinar el grado de desarrollo de la fibrosis e identificar el trastorno que la provoca. La biopsia se hace a menudo cuando el diagnóstico no es claro. También se realiza para determinar si la fibrosis ha progresado hasta cirrosis (por ejemplo, en personas con hepatitis C). Debido a que la biopsia hepática es invasiva y puede causar complicaciones, los médicos hacen en primer lugar análisis de sangre para determinar el nivel de fibrosis y luego hacen una biopsia hepática sólo si los análisis de sangre indican que la fibrosis es moderada o grave. Los médicos cada vez confían más en ciertas pruebas de diagnóstico por la imagen no invasivas especializadas, como alternativa a la biopsia.

Se pueden llevar a cabo pruebas de diagnóstico por la imagen especializadas para determinar la rigidez del hígado. Cuanto más rígido esté el tejido hepático, más grave puede ser la fibrosis. Estas pruebas (elastografía por ultrasonido, elastografía por resonancia magnética y fibroscan) utilizan ondas sonoras aplicadas en el abdomen para determinar la rigidez del tejido hepático. A diferencia de la biopsia hepática, estas pruebas no son invasivas y por tanto son preferibles a la biopsia. La elastografía por ecografía y la elastografía por RM se utilizan en personas con hepatitis C vírica para diagnosticar la fibrosis. Además, estas pruebas se practican en pacientes con enfermedad de hígado graso. Aunque la ecografía convencional puede ser poco fiable en las personas con sobrepeso extremo (que están en riesgo de enfermedad del hígado graso), se dispone de accesorios especializados que permiten realizar determinaciones fiables mediante elastografía por ecografía en las personas obesas.

Tratamiento

Los médicos se centran en el tratamiento de la causa, lo que a menudo detiene o ralentiza la formación de más cicatrices en el hígado y en ocasiones se traduce en una mejora. Este tratamiento puede incluir

Ningún fármaco disponible detiene la formación de tejido cicatricial de manera efectiva e inocua. Sin embargo, se están estudiando otros fármacos que pueden reducir la fibrosis. La silimarina, un potente antioxidante presente en una hierba medicinal que recibe el nombre de cardo mariano, a veces se usa para tratar la fibrosis. Parece ser inocuo (excepto cuando se combina con ciertos medicamentos para tratar la hepatitis C), pero no parece ser efectivo. El consumo de café puede ayudar a proteger el hígado contra la fibrosis.

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