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COVID-19

(Enfermedad por Coronavirus 2019; COVID)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Revisado médicamente feb. 2022 | Modificado jun. 2022
Vista para pacientes
Recursos de temas

COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China, y desde entonces la infección se ha extendido ampliamente en todo el mundo. Para obtener información actualizada sobre el número de casos y muertes, véase Centers for Disease Control and Prevention (CDC): COVID Data Tracker (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades [CDC por sus siglas en inglés]: Seguimiento de datos sobre la COVID) y el WHO Coronavirus (COVID-19) Dashboard (Panel de la OMS sobre el coronavirus [COVID-19]).

Los determinantes sociales de la salud (condiciones en los lugares donde las personas nacen, viven, aprenden, trabajan y juegan) afectan una amplia gama de riesgos y resultados para la salud, como la exposición a la infección por SARS-CoV-2, COVID-19 grave y muerte, así como acceso a pruebas, vacunación y tratamiento (véase CDC: Risk for COVID-19 Infection, Hospitalization, and Death By Race/Ethnicity). En los Estados Unidos, las tasas de casos de COVID-19, hospitalización y mortalidad son más altas en algunos grupos minoritarios raciales y étnicos, incluso entre las personas negras, hispanas o latinas, indias americanas y nativas de Alaska.

Transmisión de COVID-19

El virus SARS-CoV-2 se transmite mediante el contacto estrecho entre personas, principalmente a través de las gotitas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda, canta, practica ejercicio o habla. La propagación se produce a través de gotas respiratorias de gran tamaño que pueden recorrer distancias cortas y aterrizar directamente en las superficies mucosas o a través de pequeños aerosoles de partículas respiratorias que pueden permanecer en el aire durante varias horas y recorrer distancias más largas (> 6 pies [1,8 metros]) antes de ser inhaladas. La diseminación del virus también puede ocurrir a través del contacto con superficies contaminadas (fómites) por secreciones respiratorias, si una persona toca una superficie contaminada y luego toca una membrana mucosa de la cara (ojos, nariz, boca). Se sabe que tanto los pacientes asintomáticos como los sintomáticos pueden transmitir el virus, lo que dificulta el control de la diseminación.

Una persona es más contagiosa durante los días previos y posteriores a la aparición de los síntomas, momento en el cual la carga viral en las secreciones respiratorias es mayor. El virus SARS-CoV-2 se transmite fácilmente entre las personas. El riesgo de transmisión está directamente relacionado con la cantidad de virus a la que está expuesta una persona. En general, cuanto más estrecha y prolongada es la interacción con una persona infectada, mayor es el riesgo de transmisión del virus.

Factores como la distancia a la que se encuentra una persona infectada, el número de personas infectadas en la habitación, la duración del tiempo de contacto con personas infectadas, el volumen de aire, la actividad generadora de aerosoles (p. ej. cantar, gritar o hacer ejercicio), la ventilación y la dirección y la velocidad del flujo de aire pueden contribuir a este riesgo. Las variantes Delta y Ómicron del virus SARS-CoV-2 se transmiten más fácilmente que las variantes anteriores (véase CDC: Delta Variant: What We Know About the Science [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Variante Delta: Conocimiento científico] y CDC: Omicron Variant: What You Need to Know [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Variante Ómicron: Qué debemos saber).

El 30 de noviembre de 2021, los Estados Unidos designaron a Ómicron como Variant of Concern (Variante objeto de preocupación). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han estado colaborando con otros expertos en salud pública mundial para aprender sobre Ómicron.

Los eventos o las situaciones de supertransmisión desempeñaron un papel extraordinario a la hora de impulsar el brote de SARS-CoV Síndrome respiratorio agudo severo (SARS) Los coronavirus son virus RNA con envoltura que causan enfermedades respiratorias de diversa gravedad, desde el resfriado común hasta la neumonía mortal. Numerosos coronavirus, descubiertos... obtenga más información de 2003 y también pueden desempeñar un papel principal en el brote actual de COVID-19. Las situaciones de supertransmisión son aquellas en las que un pequeño número de casos contribuye en gran proporción a la transmisión de la enfermedad. Esto último se debe probablemente a una combinación de factores biológicos, ambientales y de comportamiento.

Las situaciones con riesgo elevado de transmisión incluyen centros de congregación de personas (p. ej. residencias geriátricas, centros de atención a largo plazo, residencias de estudiantes, prisiones, barcos) así como ambientes abarrotados y poco ventilados, como servicios religiosos realizados en lugares cerrados, gimnasios, bares, clubes nocturnos, restaurantes sin terraza e instalaciones de envasado de carne. Estas situaciones implican una alta densidad de población y, a menudo, dificultades para mantener las precauciones de seguridad. Los residentes de las residencias geriátricas también están en alto riesgo de enfermedad grave debido a la edad y los trastornos médicos subyacentes.

Cuarentena y aislamiento

Se están aplicando medidas de cuarentena y aislamiento en un intento por limitar la propagación local, regional y global de este brote. (Véase también CDC: Quarantine and Isolation.)

La cuarentena está concebida para aislar y restringir el movimiento de las personas que tuvieron "contacto estrecho" con una persona contagiosa para que no infecten a otras personas.

  • El contacto estrecho se refiere a haber estado a menos de 6 pies (aproximadamente 2 metros) de una persona infectada por SARS-CoV-2 durante un total de 15 minutos o más durante un período de 24 horas. Una persona infectada puede comenzar a propagar la infección 2 días antes del inicio de los síntomas o antes de una prueba positiva, si es asintomática.

  • Para los alumnos desde preescolar hasta 12º grado en un ambiente de clase interior o exterior donde las mascarillas se usaron de forma correcta y constante, el contacto estrecho se define como haber estado a menos de 3 pies (aproximadamente1 metro) de una persona infectada (véase CDC: Close Contact [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Contacto estrecho).

La cuarentena comienza el día del contacto estrecho, que se considera el día 0 (el recuento de los días de cuarentena comienza el día 1). Las personas que no tienen actualizada su pauta de vacunación contra la COVID-19 deben permanecer en cuarentena hasta el día 5 y usar una mascarilla que se ajuste bien hasta el día 10. Si la cuarentena no es factible, la persona debe usar una mascarilla que se ajuste bien en todo momento cuando esté cerca de otros hasta el día 10.

Las siguientes personas que tuvieron contacto estrecho con una persona infectada no necesitan ponerse en cuarentena, pero deben usar una mascarilla que se ajuste bien hasta el día 10:

  • Personas cuyo estado de vacunación contra la COVID-19 está actualizado

  • Personas que contrajeron la COVID-19 (confirmada por una prueba vírica de SARS-CoV-2 positiva) dentro de los 90 días previos a la exposición

Una persona expuesta, incluso si es asintomática y con independencia de su estado de vacunación, debe someterse a una prueba vírica de SARS-CoV-2 de 5 a 7 días después de la exposición.

Si aparecen síntomas, la persona expuesta debe aislarse de inmediato hasta que una prueba negativa confirme que los síntomas no son atribuibles a la COVID-19.

El confinamiento separa a las personas con COVID-19 confirmada o sospechada de aquellas sin COVID-19. Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés) recomiendan el confinamiento para las personas con síntomas de COVID-19 y/o una prueba vírica de SARS-CoV-2 positiva. Las personas confinadas deben permanecer en el hogar y separadas de los demás o bien usar una mascarilla bien ajustada cuando necesiten estar cerca de otros miembros de la familia.

El confinamiento debe comenzar el día del inicio de los síntomas o de una prueba viral positiva, que se considera el día 0 (el recuento de días de confinamiento comienza el día 1) y dura al menos hasta el día 5.

  • La persona afectada puede abandonar el confinamiento el día 6 si es asintomática o si sus síntomas se están resolviendo (p. ej. sin fiebre durante ≥ 24 horas sin antipiréticos; los demás síntomas mejoran). Debe usar una mascarilla bien ajustada hasta el día 10 cuando esté cerca de otras personas.

  • Si la persona tiene acceso a una prueba de antígenos, dicha prueba puede realizarse el día 5 o después del período de confinamiento. Si el resultado de la prueba es positivo, el confinamiento debe continuar hasta el día 10. Si el resultado de la prueba es negativo y se han cumplido los criterios clínicos, el confinamiento puede abandonarse, pero se debe usar una mascarilla que se ajuste bien cuando se esté cerca de otros miembros de la familia en el hogar y en todos los demás lugares hasta el día 10.

  • Las personas con enfermedad grave deben confinarse al menos hasta el día 10.

Signos y síntomas del COVID-19

La gravedad y la constelación de síntomas en las personas con COVID-19 son variables. Algunas personas presentan pocos síntomas o ninguno, mientras que otras enferman gravemente y mueren. Los síntomas pueden incluir

  • Fiebre

  • Tos

  • Odinofagia

  • Congestión o secreción nasal

  • Falta de aliento o dificultad respiratoria (disnea)

  • Escalofríos o temblores repetidos con escalofríos

  • Nueva pérdida del olfato o del gusto

  • Cansancio

  • Dolor muscular

  • Cefalea

  • Náuseas o vómitos

  • Diarrea

El período de incubación (es decir, el tiempo transcurrido desde la exposición hasta el inicio de los síntomas) varía de 2 a 14 días, con una mediana estimada de sólo 2 a 4 días para la variante Ómicron. Muchas personas infectadas (probablemente hasta el 80%) son asintomáticas o presentan enfermedad leve, según la variante implicada. El riesgo de enfermedad grave y muerte en los casos de COVID-19 aumenta con la edad, en las personas fumadoras y en las personas con otros trastornos médicos graves, como cáncer, enfermedad cardíaca, pulmonar, renal o hepática, diabetes, enfermedades inmunocomprometidas, anemia de células falciformes (anemia drepanocítica) u obesidad grave (véase Symptoms of COVID-19 [Síntomas de la COVID-19] y Different Groups of People at Increased Risk for Severe Illness [Distintos grupos de personas con riesgo aumentado de sufrir enfermedad grave] de los CDC [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades]). La vacunación Vacunación contra la COVID-19 COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información reduce drásticamente el riesgo de enfermedad grave para todos los grupos de edad; las tasas de vacunación más bajas en los grupos más jóvenes han cambiado la edad demográfica de los pacientes hospitalizados (véase CDC: COVID Data Tracker [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Seguimiento de datos sobre la COVID]). La enfermedad grave se caracteriza por disnea, hipoxia y compromiso pulmonar extenso en las imágenes. Este cuadro puede derivar en insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica Generalidades sobre la ventilación mecánica La ventilación mecánica puede ser No invasivo, que involucra varios tipos de mascarillas Invasiva, que emplea intubación endotraqueal La selección y el uso de la técnica apropiada requiere la... obtenga más información , choque, fallo multiorgánico y muerte.

Aunque en general se cree que la infección por coronavirus confiere cierto grado de inmunidad frente a la reinfección, la duración y la eficacia de la inmunidad después de contraer la COVID-19 siguen siendo desconocidas. Los investigadores han encontrado anticuerpos neutralizantes en la mayoría de los pacientes después de la infección por SARS-CoV-2, pero estos títulos de anticuerpos disminuyen con el tiempo. Se ha identificado la reinfección con cepas de SARS-CoV-2 genéticamente diferentes. Esto último es más probable que ocurra > 3 meses después de la infección inicial, pero puede considerarse si los síntomas recurren apenas 45 días después de la infección inicial. También existen cada vez más pruebas de que la variante Ómicron tiene un mayor potencial de reinfección, con la evasión inmunitaria y la inmunidad decreciente postuladas como posibles explicaciones. Los síntomas asociados a la reinfección tienden a ser similares o más leves que los de las infecciones iniciales.

Se ha observado un síndrome inflamatorio postinfeccioso denominado síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) como una complicación muy poco frecuente de la infección por SARS-CoV-2. Tiene características similares a la enfermedad de Kawasaki Enfermedad de Kawasaki La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis que a veces compromete las arterias coronarias y tiende a afectar a lactantes y niños de 1 a 8 años de edad. Se caracteriza por fiebre prolongada... obtenga más información Enfermedad de Kawasaki o al síndrome de choque tóxico Síndrome de shock tóxico (TSS) El síndrome de shock tóxico está causado por exotoxinas de estafilococos o de estreptococos. Los síntomas son fiebre, hipotensión, exantema eritematoso difuso y alteraciones de las funciones... obtenga más información Síndrome de shock tóxico (TSS) . Los niños con MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico C) suelen presentar fiebre, taquicardia, signos de inflamación sistémica y compromiso multisistémico (p. ej. cardíaco, gastrointestinal, renal) entre 2 y 6 meses después de una infección por SARS-CoV-2 generalmente leve o incluso asintomática. Los casos que cumplen los criterios siguientes deben comunicarse a los departamentos de salud locales, estatales o territoriales como sospecha de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico C): individuos < 21 años con fiebre > 24 horas, pruebas de laboratorio de inflamación, signos de compromiso multisistémico grave (≥ 2 órganos) que requieren hospitalización y asociación de laboratorio o epidemiológica con infección reciente por SARS-CoV-2 (1 Referencias de los signos y síntomas COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). La vacunación parece proteger eficazmente contra la aparición de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico C) (2 Referencias de los signos y síntomas COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). También se ha informado de un síndrome inflamatorio multisistémico similar en adultos jóvenes y de mediana edad (MIS-A) (3 Referencias de los signos y síntomas COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ).

Resolución de los síntomas

En la mayoría de los pacientes, los síntomas se resuelven en una semana aproximadamente. Sin embargo, algunos pacientes se deterioran clínicamente al cabo de una semana, evolucionando a enfermedad grave que incluye SDRA (síndrome de dificultad respiratoria aguda) Insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda (AHRF, ARDS) La insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda se define como hipoxemia grave (PaO2 (Véase también Generalidades sobre la ventilación mecánica.) La ocupación del espacio aéreo en la insuficiencia... obtenga más información Insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda (AHRF, ARDS) . Incluso los pacientes con enfermedad leve pueden presentar síntomas persistentes, como disnea, tos y malestar general, que pueden durar semanas o incluso meses. La enfermedad más prolongada parece ser más común en los pacientes con enfermedad grave. Las pruebas de PCR viral en pacientes pueden permanecer positivas durante al menos 3 meses, con independencia de los síntomas. Sin embargo, incluso los pacientes con síntomas persistentes por lo general no se consideran infecciosos, ya que rara vez e incluso en ningún caso es posible cultivar el virus en las vías respiratorias superiores de los pacientes una vez transcurridos 10 días de la enfermedad.

La COVID-19 también puede estar asociada a secuelas a largo plazo después de la enfermedad aguda (4 Referencias de los signos y síntomas COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ), y los síntomas pueden persistir durante meses. Esto último ha recibido muchos nombres, como COVID persistente, COVID de larga duración y síndrome o enfermedad pos-aguda por COVID-19, y según algunos estudios realizados en Estados Unidos se estima que afecta al 25 a 50% de todos los pacientes. Con frecuencia se refiere fatiga, debilidad, dolor, mialgias, disnea y disfunción cognitiva. Los factores de riesgo para la presencia de secuelas a largo plazo pueden consistir en presentación más grave de la enfermedad, edad avanzada, sexo femenino y enfermedad pulmonar preexistente. Recientemente se ha establecido una definición internacional de caso para ayudar al establecimiento del diagnóstico y a la investigación adicional de esta enfermedad (5 Referencias de los signos y síntomas COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ).

Referencias de los signos y síntomas

  • 1. Belay ED, Abrams J, Oster ME, et al: Trends in geographic and temporal distribution of US children with multisystem inflammatory syndrome during the COVID-19 pandemic. JAMA Pediatr 175(8):837-845, 2021. doi: 10.1001/jamapediatrics.2021.0630. PMID: 33821923; PMCID: PMC8025123.

  • 2. Zambrano LD, Newhams MM, Olson SM, et al: Effectiveness of BNT162b2 (Pfizer-BioNTech) mRNA vaccination against multisystem inflammatory syndrome in children among persons aged 12–18 years — United States, July–December 2021. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 71:52–58, 2022. doi: http://dx.doi.org/10.15585/mmwr.mm7102e1external icon

  • 3. Morris SB, Schwartz NG, Patel P, et al: Case series of multisystem inflammatory syndrome in adults associated with SARS-CoV-2 infection — United Kingdom and United States, March–August 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 69:1450–1456, 2020. doi: 10.15585/mmwr.mm6940e1

  • 4. Nalbandian A, Sehgal K, Gupta A, et al: Post-acute COVID-19 syndrome. Nat Med. 27(4):601-615, 2021. doi: 10.1038/s41591-021-01283-z. Epub 2021 Mar 22. PMID: 33753937.

  • 5. Soriano JB, Murthy S, Marshall JC, et al: WHO Clinical Case Definition Working Group on Post-COVID-19 Condition. A clinical case definition of post-COVID-19 condition by a Delphi consensus. Lancet Infect Dis S1473-3099(21)00703-9, 2021. doi: 10.1016/S1473-3099(21)00703-9. Epub ahead of print. PMID: 34951953; PMCID: PMC8691845.

Diagnóstico del COVID-19

  • Reacción en cadena de la polimerasa con transcripción reversa en tiempo real (RT-PCR, por sus siglas en inglés) u otras pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT, por sus siglas en inglés) de las secreciones respiratorias inferiores y del suero

  • Prueba de antígenos de las secreciones respiratorias inferiores

Las siguientes personas deben ser evaluadas para la COVID-19:

Las personas que participaron en actividades que les supusieron un mayor riesgo de COVID-19, como asistir a reuniones sociales multitudinarias o permanecer en lugares abarrotados cerrados sin un uso correcto y constante de la mascarilla, también pueden desear hacerse la prueba.

Las pruebas en el punto de atención y en el hogar pueden proporcionar resultados rápidos. Esta última puede ser una medida importante para identificar casos asintomáticos e interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2. Estas pruebas pueden formar parte de la detección sistemática en las escuelas, los lugares de trabajo u otros entornos, especialmente cuando los niveles de transmisión en la comunidad son elevados (véase CDC: Overview of Testing for SARS-CoV-2 [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Introducción a las pruebas de detección del SARS-CoV-2]).

Las pruebas diagnósticas para la COVID-19 están disponibles a través de laboratorios y de puntos de diagnóstico públicos y también se pueden hacer en el hogar. La elección del tipo de prueba diagnóstica y su interpretación deben estar influidas por la probabilidad de que la persona tenga COVID-19 sobre la base de la prevalencia de SARS-CoV-2 en la población y la presencia de síntomas, signos o contactos cercanos de COVID-19. La RT-PCR posee la mayor sensibilidad y especificidad y es la prueba inicial preferida para la detección de la COVID-19, particularmente en personas con signos o síntomas de COVID-19 o exposición cercana a alguien con COVID-19. Otras plataformas de pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT, por sus siglas en inglés) suelen ser ligeramente menos sensibles que la RT-PCR.

Las pruebas de detección de antígeno realizadas en el punto de atención o domiciliarias son menos sensibles que las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos, en particular al inicio de la infección, cuando la carga viral puede ser menor. Por lo tanto, puede ser necesario confirmar algunos resultados de las pruebas de antígenos (p. ej. una prueba con resultado negativo en una persona con síntomas) con una RT-PCR u otra prueba de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT, por sus siglas en inglés). Muchos kits de detección de antígenos también recomiendan repetir la prueba de forma sistemática a lo largo de varios días para aumentar la probabilidad de detección de infección. Algunas pruebas pueden no detectar la variante Ómicron (véase FDA: SARS-CoV-2 Viral Mutations: Impact on COVID-19 Tests [Agencia Federal para Alimentos y Medicamenttos, FDA: Mutaciones víricas del SARS-CoV-2: Impacto sobre la COVID-19]).

Las muestras aceptables para las pruebas diagnósticas de la COVID-19 son las nasofaríngeas, las orofaríngeas, el turbinado medio nasal, las de fosas nasales anteriores y las de saliva. Estas muestras pueden ser recogidas por un profesional de la salud o por cuenta propia, con la excepción de las muestras nasofaríngeas, que solo deben ser recogidas por un profesional de la salud debidamente entrenado y acreditado. La muestra óptima para la detección de la variante Ómicron aún no se ha determinado.

Consulte las instrucciones para la aceptación de muestras por parte del laboratorio o las instrucciones contenidas en el kit de autodiagnóstico, porque no todas las plataformas de prueba y laboratorios pueden analizar todos los tipos de muestras. Para las muestras nasofaríngeas y orofaríngeas, utilizar solo hisopos de fibra sintética con varillas de plástico o de alambre. No utilizar hisopos de alginato de calcio o hisopos con varillas de madera, ya que pueden contener sustancias que inactivan algunos virus e inhiben las pruebas de PCR. Los hisopos deben colocarse inmediatamente en un tubo de transporte estéril que contenga de 2 a 3 mL de medio de transporte viral, medio de transporte de Amies o solución fisiológica estéril, a menos que se utilice una prueba diseñada para analizar la muestra directamente, como una prueba en el punto de atención. Mantener un control adecuado de la infección al recoger muestras.

Por razones de bioseguridad, los CDC ( Centers for Disease Control and Prevention) recomiendan que las instituciones locales no intenten aislar el virus en el cultivo celular ni realizar la caracterización inicial de los agentes virales en pacientes con sospecha de infección COVID-19.

Los resultados positivos de las pruebas realizadas en un laboratorio o en un centro de salud se comunican a los departamentos de salud locales y estatales. Algunos departamentos de salud locales también disponen de mecanismos para comunicar resultados positivos obtenidos mediante pruebas domiciliarias.

NOTA: Las pruebas serológicas, o de anticuerpos, no deben utilizarse para diagnosticar la enfermedad aguda por COVID-19, porque en la mayoría de los casos los anticuerpos se pueden detectar únicamente cuando han transcurrido entre 1 y 3 semanas desde del inicio de los síntomas. Existen 2 tipos diferentes de pruebas de anticuerpos. Una de las pruebas detecta anticuerpos que se dirigen al antígeno nucleocápside del SARS-CoV-2, que se utiliza para diagnosticar una infección previa por COVID-19. El otro tipo de prueba de anticuerpos detecta anticuerpos dirigidos contra el antígeno en espiga, que se utiliza para evaluar la respuesta inmunitaria a la vacuna contra la COVID-19 (véase CDC: Interim Guidelines for COVID-19 Antibody Testing [CDC: Directrices provisionales para las pruebas de anticuerpos de la COVID-19)].

Los hallazgos rutinarios de laboratorio en los casos con enfermedad más grave incluyen linfopenia, así como hallazgos menos específicos de concentraciones elevadas de aminotransaminasa (ALT, AST), concentraciones elevadas de lactato deshidrogenasa (LDH), dímero D, ferritina y marcadores inflamatorios elevados, como la proteína c-reactiva.

Los hallazgos en las imágenes de tórax pueden ser normales en la enfermedad leve y aumentar con la gravedad creciente de la enfermedad. Los hallazgos característicos son compatibles con neumonía viral e incluyen opacidades en vidrio esmerilado y consolidación en radiografía de tórax o TC de tórax. Las imágenes de tórax no se recomiendan como herramienta de detección sistemática para la COVID-19.

Tratamiento del COVID-19

  • Tratamiento de sostén

  • A veces, para la enfermedad de leve a moderada con riesgo elevado de enfermedad grave: nirmatrelvir en combinación con ritonavir; molnupiravir; anticuerpos monoclonales neutralizantes; remdesivir (corta duración)

  • Para la enfermedad grave: remdesivir; dexametasona; inmunomoduladores

El tratamiento de la COVID-19 depende de la gravedad de la enfermedad y de la probabilidad de que el paciente desarrolle una enfermedad grave. Este es un tema que evoluciona rápidamente con la aparición continua de nuevas publicaciones (véase National Institutes of Health (NIH) COVID-19 Treatment Guidelines [Directrices de tratamiento para la COVID-19 de los Institutos Nacionales de la Salud, NIH por sus siglas en inglés] y Infectious Diseases Society of America (IDSA) Guidelines on the Treatment and Management of Patients with COVID-19 [Directrices para el tratamiento y el control de pacientes con COVID-19 de la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas, IDSA por sus siglas en inglés]). Las Centers for Disease Control and Prevention (CDC) definitions of severity son las siguientes:

  • Enfermedad leve: pacientes que presentan cualquier signo o síntoma de COVID-19 (p. ej. fiebre, tos, dolor de garganta, malestar general, cefalea, dolor muscular) pero sin dificultad respiratoria, o disnea, o imágenes torácicas anormales

  • Enfermedad moderada: pacientes que presentan pruebas de enfermedad de las vías respiratorias inferiores obtenidas mediante valoración clínica o imágenes y una saturación de oxígeno (SpO2) ≥ 94% en el aire ambiente al nivel del mar

  • Enfermedad grave: pacientes que presentan frecuencia respiratoria > 30 respiraciones por minuto, SpO2 < 94% en el aire ambiente al nivel del mar (o, para los pacientes con hipoxemia crónica, una disminución > 3% desde el valor basal), relación entre la presión parcial de oxígeno arterial y la fracción de oxígeno inspirado (PaO2/FiO2) < 300 mmHg o infiltrados pulmonares > 50%

  • Enfermedad crítica: pacientes con insuficiencia respiratoria, choque séptico y/o disfunción multiorgánica

Tratamiento para pacientes con COVID-19 de leve a moderada que corren un riesgo elevado de progresión a enfermedad grave

Estos tratamientos están dirigidos a pacientes con COVID-19 de leve a moderada ambulatorios u hospitalizados por razones distintas a la COVID-19; no se han estudiado las opciones de tratamiento (aparte de remdesivir) en pacientes hospitalizados por COVID-19.

En la toma de decisiones terapéuticas debe considerarse la eficacia de determinados fármacos antivirales y anticuerpos monoclonales contra las variantes de circulación local (véase OpenData Portal: database of in vitro therapeutic activity against SARS-CoV-2 variants [Portal OpenData: base de datos sobre actividad terapéutica in vitro frente a las variantes del SARS-CoV-2]). Las opciones de tratamiento se enumeran en orden de preferencia según los datos disponibles en la actualidad y las variantes circulantes de SARS-CoV-2. La elección del tratamiento debe basarse en la disponibilidad del fármaco, la infraestructura para administrar el fármaco y los factores específicos del paciente, que incluyen la duración de los síntomas, las posibles interacciones farmacológicas y la insuficiencia hepática y renal. No hay datos sobre tratamientos combinados con las terapias actualmente disponibles; por lo tanto, solo debe administrarse 1 fármaco.

Los límites de suministro y las limitaciones de administración pueden requerir que los médicos prioricen a los pacientes que probablemente recibirán el mayor beneficio (p. ej. prevenir la hospitalización y la muerte). Esto incluiría a pacientes que están infectados en lugar de expuestos y pacientes no vacunados, vacunados de forma incompleta o vacunados que no se espera que generen una respuesta inmunitaria adecuada debido a enfermedades que suponen inmunocompromiso.

El nirmatrelvir, un fármaco antiviral oral, administrado en combinación con ritonavir (envasado en forma de combinación denominada Paxlovid), recibió la Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) de la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la COVID-19 de leve a moderada en adultos y adolescentes (≥ 12 años de edad que pesan ≥ 40 kilogramos) con resultado positivo de la prueba viral directa de SARS-CoV-2 y que corren un riesgo elevado de progresión a COVID-19 grave, incluyendo hospitalización o muerte. La combinación de nirmatrelvir y ritonavir debe iniciarse tan pronto como sea posible después del diagnóstico de COVID-19 y dentro de los 5 días posteriores al inicio de los síntomas. (Véase también FDA EUA Factsheet.)

El nirmatrelvir inhibe una proteína del SARS-CoV-2 para detener la replicación del virus (un inhibidor de la proteasa) y se usa en combinación con el ritonavir (otro inhibidor de la proteasa que ya se utiliza para el tratamiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana [VIH)], lo que ralentiza el metabolismo del nirmatrelvir permitiendo que permanezca en el organismo durante más tiempo y a concentraciones más elevadas. La dosificación es de dos comprimidos de 150 mg de nirmatrelvir y un comprimido de 100 mg de ritonavir tomados conjuntamente por vía oral dos veces al día durante 5 días. Este tratamiento farmacológico no está autorizado durante más de 5 días consecutivos.

La combinación de nirmatrelvir/ritonavir se estudió en un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2.246 adultos sin hospitalización ≥ 18 años con un factor de riesgo preestablecido para la progresión a enfermedad grave o ≥ 60 años de edad con independencia de afecciones médicas crónicas preestablecidas. Ninguno de los pacientes había recibido una vacuna contra la COVID-19, no habían sido infectados previamente con COVID-19 y tenían un diagnóstico confirmado por laboratorio de infección por SARS-CoV-2. La combinación de nirmatrelvir/ritonavir redujo en un 88% la proporción de personas con hospitalización relacionada con COVID-19 o muerte por cualquier causa hasta el día 28 en comparación con el placebo (RR [riesgo relativo]: 0,12; IC [intervalo de confianza] del 95% 0,05, 0,25).

Los posibles efectos secundarios de la combinación nirmatrelvir/ritonavir incluyen alteración del sentido del gusto, diarrea, hipertensión arterial y dolores musculares. El uso del fármaco en personas con infección por VIH-1 no controlada o no diagnosticada puede inducir resistencia a los fármacos contra el VIH-1. La combinación de nirmatrelvir/ritonavir puede causar daño hepático, por lo que se debe tener precaución en pacientes con enfermedad hepática preexistente, anomalías de las enzimas hepáticas o hepatitis. El medicamento no se recomienda en pacientes con insuficiencia hepática o renal graves.

El fármaco combinado de nirmatrelvir/ritonavir tiene diversas interacciones medicamentosas graves conocidas y posibles; los fármacos concomitantes deben evaluarse antes de iniciar el tratamiento. Para obtener una lista completa de estas interacciones medicamentosas, véase FDA EUA Fact Sheet (Ficha descriptiva de la Autorización de Uso de Emergencia [EUA] de la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos [FDA]).

Tres terapias neutralizantes con anticuerpos monoclonales anti-SARS-CoV-2 (mAb) (bamlanivimab más etesevimab, casirivimab más imdevimab, sotrovimab) han recibido la Autorización de Uso de Emergencia [EUA, por sus siglas en inglés] de la FDA [Agencia federal de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés] para el tratamiento de la COVID-19 de leve a moderada en adultos no hospitalizados y pacientes pediátricos (restringidos a ≥ 12 años y que pesan ≥ 40 kilogramos para casirivimab más imdevimab y para sotrovimab) que corren un riesgo elevado de progresión a enfermedad grave (incluye a personas ≥ 65 años o personas que sufren ciertas enfermedades crónicas). Se ha demostrado que estos Acm (anticuerpos monoclonales) antivirales reducen el riesgo de hospitalización o de muerte en un 70 a 85% en comparación con el placebo en ensayos clínicos aleatorizados. Sin embargo, en Estados Unidos solo se recomienda actualmente sotrovimab debido a la alta prevalencia de la variante Ómicron en todo el país y la ineficacia de los demás Acm (anticuerpos monoclonales) contra esta variante.

El sotrovimab se administra en una sola infusión IV de 500 mg. Debe administrarse tan pronto como sea posible y dentro de los 10 días posteriores al inicio de los síntomas (véase FDA EUA Fact Sheet for Sotrovimab [Ficha descriptiva de la Autorización de Uso de Emergencia, EUA, de la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos, FDA]).

El sotrovimab se estudió en un ensayo controlado aleatorizado de 583 adultos no hospitalizados (> 18 años) con COVID-19 de leve a moderada con riesgo elevado de progresión a enfermedad grave. El 1% (3 de 291) de los pacientes que recibieron sotrovimab fueron hospitalizados > 24 horas o murieron, en comparación con el 7% (21 de 292) de los pacientes que recibieron el placebo. Esto último dio como resultado una reducción del riesgo absoluto del 6% y una reducción del riesgo relativo de hospitalización o muerte del 85% (1 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ).

Un tratamiento durante 3 días con remdesivir puede usarse en pacientes no hospitalizados con COVID-19 leve a moderado que tienen alto riesgo de progresión de la enfermedad. Debe iniciarse tan pronto como sea posible y dentro de los 7 días posteriores al inicio de los síntomas. El remdesivir se estudió para esta indicación mediante un ensayo controlado aleatorizado de 562 pacientes no vacunados con riesgo elevado de progresión a enfermedad grave. La administración de remdesivir de forma consecutiva durante 3 días dentro de los 7 días posteriores a la aparición de los síntomas condujo a una reducción relativa del 87% en la hospitalización o la muerte y a la reducción de las consultas médicas (CR [cociente de riesgo]: 0,19) hasta el día 28 en comparación con el placebo (2 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ).

El molnupiravir ha recibido la Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) de la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la COVID-19 de leve a moderada en adultos no hospitalizados ≥ 18 años de edad con resultados positivos de las pruebas virales directas de SARS-CoV-2 y con riesgo elevado de progresión a enfermedad grave, incluida la hospitalización o la muerte, y para aquellos pacientes cuyas opciones de tratamiento alternativas contra la COVID-19 autorizadas por la FDA no son accesibles o no son apropiadas desde el punto de vista clínico. El molnupiravir debe iniciarse tan pronto como sea posible después del diagnóstico de COVID-19 y dentro de los 5 días posteriores al inicio de los síntomas. (Véase también FDA EUA Factsheet for Molnupiravir.)

El molnupiravir es un fármaco antiviral oral que actúa mediante la introducción de errores en el código genético del virus SARS-CoV-2, lo que impide que el virus siga replicándose. el molnupiravir se administra en cuatro cápsulas de 200 mg por vía oral cada 12 horas durante 5 días. el molnupiravir no está autorizado para su uso durante más de 5 días consecutivos. El molnupiravir puede tener un efecto sobre la aparición de nuevas variantes de SARS-CoV-2 atendiendo a una preocupación teórica; sin embargo, los datos de genotoxicidad disponibles y el curso de tratamiento limitado de 5 días llevan a estimar que el riesgo es bajo.

El molnupiravir se ha estudiado en un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo en 1433 pacientes no hospitalizados con COVID-19 de leve a moderada con riesgo elevado de progresión a COVID-19 grave y/o hospitalización. Los pacientes eran adultos ≥ 18 años con una afección médica crónica preestablecida o con mayor riesgo de infección por SARS-CoV-2 por otras razones que no habían recibido una vacuna contra la COVID-19. El 6,8% de las personas que recibieron molnupiravir fueron hospitalizadas o murieron dentro del período de seguimiento, en comparación con el 9,7% de las personas que recibieron un placebo. De las personas que recibieron molnupiravir, 1 murió durante el período de seguimiento, en comparación con 9 personas que recibieron placebo.

Los efectos secundarios observados en el ensayo incluyeron diarrea, náuseas y mareos. Molnupiravir no está autorizado para su uso en pacientes < 18 años de edad, ya que puede afectar el crecimiento óseo y cartilaginoso.

Molnupiravir no se recomienda para su uso durante el embarazo porque los estudios de reproducción en animales sugirieron que puede causar daño fetal cuando se administra a pacientes embarazadas. Se recomienda a las mujeres en edad fértil que utilicen un método anticonceptivo fiable de manera correcta y sistemática durante el tratamiento con molnupiravir y durante 4 días después de la dosis final. Se recomienda a los varones con potencial reproductivo sexualmente activos con mujeres en edad fértil que utilicen un método anticonceptivo fiable de manera correcta y sistemática durante el tratamiento con molnupiravir y durante al menos 3 meses después de la dosis final.

Tratamiento para pacientes con COVID-19 grave

Las opciones de tratamiento recomendadas para la infección grave incluyen el fármaco antiviral remdesivir, el corticosteroide dexametasona y otros fármacos inmunomoduladores como baricitinib, tocilizumab y sarilumab. Estos pueden usarse en combinación, y las decisiones terapéuticas deben tener en cuenta la fase de la enfermedad del paciente, a menudo caracterizada por el grado de hipoxia y apoyo respiratorio.

Los fármacos antivirales tienen más probabilidades de proporcionar beneficios en fases más tempranas del curso de la enfermedad cuando esta es consecuencia de la replicación viral activa, mientras que las terapias antiinflamatorias e inmunomoduladoras son más adecuadas para fases más avanzadas del curso de la enfermedad, cuando la respuesta inflamatoria del huésped y la desregulación inmunitaria dirigen el estado de la enfermedad. (Véase también NIH: Therapeutic Management of Hospitalized Adults With COVID-19.)

Las opciones de tratamiento para los pacientes que requieren oxígeno suplementario pero no apoyo respiratorio adicional son:

  • Remdesivir solo

  • Dexametasona sola

  • Remdesivir más dexametasona

El fármaco antiviral remdesivir está aprobado por la FDA para pacientes adultos y pediátricos ≥ 28 días y con un peso ≥ 3 kg que requieren hospitalización por COVID-19 (además de aquellos que tienen Covid-19 leve a moderada y alto riesgo de progresión a Covid-19 grave, incluso si no están hospitalizados). La dosis recomendada para adultos y pacientes pediátricos de ≥ 40 kg es una dosis de carga única de 200 mg administrada el día 1 a través de una infusión intravenosa seguida de dosis de mantenimiento de 100 mg desde el día 2 a través de infusión intravenosa. La dosis recomendada para pacientes pediátricos ≥ 28 días de vida y con un peso de 3 kg hasta menos de 40 kg es una dosis de carga única de 5 mg/kg en el día 1 a través de una infusión intravenosa, seguida de una dosis de mantenimiento de 2,5 mg/kg desde el día 2 a través de infusión intravenosa. La duración recomendada del tratamiento es de 5 a 10 días:

  • 10 días para los pacientes hospitalizados que requieren ventilación mecánica invasiva y/u oxigenación con membrana extracorpórea (OMEC)
  • 5 días para los pacientes hospitalizados y que no requieren ventilación mecánica invasiva y OMEC (extendido hasta 5 días adicionales en pacientes que no muestran mejoría clínica durante los primeros 5 días de tratamiento)

En un exhaustivo ensayo clínico aleatorizado (ACTT-1), remdesivir se asoció a una mejoría clínica más temprana para los pacientes que requieren oxígeno suplementario pero no ventilación mecánica u otros niveles más altos de apoyo (3 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). Esta reducción del tiempo necesario para la recuperación también se observó en un ensayo controlado aleatorizado ambulatorio (PINETREE) (2 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). Sin embargo, no se observó beneficio en 2 ensayos abiertos (Solidarity and DisCoVeRy).

En general, los estudios de remdesivir apoyan su uso temprano en la infección (antes de los días 7 a 10) cuando la replicación viral activa es más probable que contribuya a la enfermedad. El uso de remdesivir también se puede considerar en pacientes hospitalizados que no requieren oxígeno suplementario, aunque no se dispone de datos en esta población. Remdesivir no se recomienda para pacientes con una TFGe < 30 mL/minuto. La función renal debe controlarse antes del tratamiento con remdesivir y después del mismo. (Véase también NIH treatment guidelines on remdesivir.)

El corticoesteroide dexametasona (en una dosis de 6 mg administrada una vez al día durante un máximo de 10 días o hasta el alta hospitalaria, lo que ocurra primero) se recomienda generalmente en pacientes con COVID-19 que requieren oxígeno suplementario, pero no así en pacientes que no lo requieren. La dexametasona mostró un beneficio de supervivencia para aquellos que requieren oxígeno suplementario o ventilación mecánica en el ensayo RECOVERY (4 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). Es probable que su beneficio sea mayor en pacientes cuya enfermedad se debe a la respuesta inflamatoria a la infección. Si no se dispone de dexametasona, pueden usarse otros glucocorticoides (p. ej. prednisona, metilprednisolona, hidrocortisona).

La combinación de remdesivir y dexametasona se usa comúnmente en pacientes hospitalizados que requieren oxígeno suplementario dentro de los primeros 10 días de la enfermedad, cuando la replicación viral y la inflamación del huésped pueden estar contribuyendo a la presentación clínica.

Para los pacientes que requieren ventilación no invasiva (incluidos los sistemas de suministro de oxígeno de alto flujo):

  • La dexametasona se recomienda para todos los pacientes.

  • Se puede agregar remdesivir con especial consideración a los pacientes dentro de los 7 a 10 días posteriores al inicio de los síntomas.

  • Deben considerarse fármacos inmunomoduladores adicionales, en particular en pacientes con deterioro rápido o signos de inflamación sistémica.

Entre otros inmunomoduladores se encuentra el inhibidor de JAK baricitinib (o tofacitinib si no está disponible) o el inhibidor de IL-6 tocilizumab (o sarilumab si no está disponible). Estas recomendaciones se basan en análisis de subgrupos de numerosos ensayos clínicos aleatorizados (COV-BARRIER, ACTT-2) y abiertos (REMAP-CAP, RECOVERY) que mostraron un beneficio en la supervivencia con la adición de uno de estos fármacos en pacientes que requieren este nivel de apoyo respiratorio. Estos fármacos son inmunodepresores potentes, y el beneficio potencial debe sopesarse frente al riesgo inmunodepresor adicional en pacientes con sospecha de una infección bacteriana grave concomitante, infección micótica grave o con riesgo elevado de infecciones oportunistas debido a una enfermedad inmunodepresora subyacente. Véase NIH treatment guidelines on immunomodulators (directrices del tratamiento con inmunomoduladores de los Institutos Nacionales de la Salud, NIH) para obtener más detalles sobre la selección apropiada de pacientes para estas terapias.

Se recomienda la dexametasona para todos los pacientes que requieren ventilación mecánica u oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC). Se debe considerar la adición de tociluzumab dentro de las 24 horas posteriores al ingreso del paciente en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

Se han considerado muchas terapias para el tratamiento o la prevención de la COVID-19 que no se recomiendan actualmente:

  • El plasma de convalecencia no se recomienda actualmente para el tratamiento de pacientes hospitalizados con COVID-19. Los datos procedentes de varios ensayos clínicos aleatorizados y un exhaustivo registro asociado a un programa de acceso ampliado no mostraron un beneficio significativo en esta población y sugieren una asociación potencial con una mayor necesidad de ventilación mecánica. Puede considerarse en pacientes no hospitalizados con enfermedad de leve a moderada y riesgo elevado de progresión a enfermedad grave si no hay otras opciones de tratamiento disponibles.

  • La inmunoglobulina inespecífica (IVIG) y la terapia con células madre mesenquimatosas tampoco se recomiendan.

  • Se han utilizado terapias inmunomoduladoras adicionales que incluyen interferones, inhibidores de la quinasa e inhibidores de la interleucina, pero no se dispone de datos suficientes para recomendar su uso habitual fuera de los ensayos clínicos.

  • Otros fármacos que se han utilizado son azitromicina y antirretrovirales, pero no se dispone de datos suficientes para apoyar su uso fuera de los ensayos clínicos.

  • Múltiples ensayos clínicos realizados con el retroviral para el VIH lopinavir/ritonavir y los fármacos antipalúdicos cloroquina e hidroxicloroquina han demostrado que dichos fármacos no son beneficiosos. La combinación de la ausencia de beneficios y las toxicidades asociadas a la cloroquina y a la hidroxicloroquina ha llevado a recomendar que no se utilicen para el tratamiento de la COVID-19.

  • Tampoco existen ensayos clínicos aleatorizados que documenten la utilidad del fármaco antiparasitario ivermectina para la prevención o el tratamiento de la COVID-19 (5 Referencias del tratamiento COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información ). La FDA (Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos) y otras organizaciones han emitido advertencias sobre la toxicidad por el uso inapropiado de preparados de ivermectina destinados a animales de gran tamaño (véase FDA: Why You Should Not Use Ivermectin to Treat or Prevent COVID-19 [FDA: Por qué no debería emplearse ivermectina para el tratamiento o la prevención de la COVID-19]).

  • El inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) fluvoxamina se ha estudiado en 2 ensayos clínicos aleatorizados de pacientes ambulatorios sintomáticos con COVID-19 con beneficio incierto y tendencia potencial a aumentar el daño; por lo tanto, no se recomienda su uso fuera de un ensayo clínico.

Hasta diciembre de 2020, el comité de los NIH concluyó que no hay pruebas suficientes para recomendar a favor o en contra el uso de la OMEC en adultos con COVID-19 e hipoxemia refractaria (véase NIH COVID-19 Treatment Guidelines: Extracorporeal Membrane Oxygenation [December 17, 2020] [Directrices de los NIH para el tratamiento de la COVID-19: oxigenación con membrana extracorpórea [17 de diciembre de 2020]]).

Las complicaciones de la enfermedad por COVID-19 deben tratarse a medida que surgen. Los pacientes hospitalizados con COVID-19 pueden correr un riesgo mayor de eventos tromboembólicos. Las directrices en torno a la gestión de este mayor riesgo están evolucionando continuamente a medida que se publican datos (véase NIH: The COVID-19 Treatment Guidelines Panel's Statement on Anticoagulation in Hospitalized Patients With COVID-19 [Institutos Nacionales de la Salud, NIH: Declaraciones del panel sobre las directrices de tratamiento referentes a la anticoagulación en pacientes hospitalizados con COVID-19]). Actualmente, debe considerarse la anticoagulación Anticoagulantes Todos los pacientes con trombosis venosa profunda reciben anticoagulantes y en casos raros trombolíticos. Varios anticoagulantes son eficaces para el tratamiento de la trombosis venosa profunda... obtenga más información terapéutica en pacientes hospitalizadas no embarazadas que requieren suplementos de oxígeno, pero no requieren cuidados intensivos si tienen un dímero D elevado y no presentan riesgo de sangrado grave. El riesgo de eventos adversos por hemorragia supera al beneficio potencial en pacientes críticos. Se debe considerar la profilaxis anticoagulación farmacológica para todos los demás pacientes.

El tratamiento con fármacos como el inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) o la terapia con bloqueantes del receptor de angiotensina II (BRA) debe continuarse, si es necesario, para condiciones médicas concomitantes pero no se debe instaurar como tratamiento para la COVID-19. No existen pruebas científicas de que el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) esté relacionado con peores resultados, y se puede usar acetaminofeno (paracetamol) o AINE durante el tratamiento de la COVID-19.

El control respiratorio del paciente con COVID-19 no intubado e intubado debe tener en cuenta la tendencia a la hipoxia. Las medidas adyuvantes no farmacológicas como el reposicionamiento frecuente y la deambulación pueden ser útiles. Las decisiones terapéuticas deben tomarse con objeto de controlar mejor al paciente, pero también se debe tener en cuenta el riesgo de exposición de los profesionales de la salud y el uso óptimo de los recursos. La intubación es un momento especial de riesgo de exposición del profesional sanitario a aerosoles infecciosos y debe realizarse con extremo cuidado.

Referencias del tratamiento

Prevención de la COVID-19

  • Vacunación

  • Precauciones de exposición

Para ayudar a prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 a partir de los casos sospechosos, los profesionales de la salud deben utilizar precauciones convencionales con protección ocular para los contagios por contacto, por el aire. Las precauciones para evitar el contagio por el aire son particularmente relevantes cuando los pacientes están sometidos a procedimientos generadores de aerosoles.

La mejor manera de prevenir la enfermedad es estar al día con las vacunas Vacunación contra la COVID-19 COVID-19 es una enfermedad respiratoria aguda, a veces grave, causada por un nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Se informó de la presencia de COVID-19 por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China... obtenga más información . Además de vacunarse, las personas deben evitar la exposición al virus tomando las medidas recomendadas por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Los CDC varían sus recomendaciones con respecto a las medidas de prevención basadas en COVID-19 Community Levels. Los niveles pueden ser bajos, intermedios o altos y se determinan observando las camas de hospital que se utilizan, los ingresos hospitalarios y el número total de nuevos casos de COVID-19 en un área.

Para las personas ≥ 2 años, los CDC recomiendan usar un barbijo que se ajuste bien y cubra tanto la boca como la nariz:

  • Cuando está en lugares públicos cerrados en áreas donde el nivel comunitario de COVID-19 es alto, independientemente del estado de vacunación

  • Si está enfermo y necesita estar cerca de otros o está cuidando a alguien que tiene COVID-19

  • Si hay mayor riesgo de enfermedad grave, o si vive o pasa tiempo con alguien que tiene alto riesgo, en áreas donde el nivel comunitario de COVID-19 es intermedio y si un profesional de la salud le recomienda usar barbijo

  • Cuando se utiliza el transporte público y en espacios cerrados en centros de transporte (p. ej., aeropuertos, estaciones de tren), independientemente del nivel comunitario

Además de seguir las recomendaciones de los CDC, las personas pueden estar obligadas a usar barbijo de acuerdo con las leyes, las regulaciones o las normas locales o guías para su uso en lugares comerciales o laborales, y esto puede variar según el estado de vacunación. Las personas que tienen un mayor riesgo de enfermedad grave o que tienen a alguien en su hogar con mayor riesgo pueden optar por usar barbijo independientemente de los requisitos o el nivel comunitario de COVID-19. Las personas que tienen mayor riesgo de enfermedad grave son las que no están vacunadas, tienen un sistema inmunitario debilitado o una afección médica subyacente, están embarazadas o han estado recientemente embarazadas y las personas mayores de 65 años (Different Groups of People at Increased Risk for Severe Illness). Diferentes tipos de barbijos proporcionan distintos niveles de protección, incluyendo (en orden creciente de protección): barbijos de tela multicapa; barbijos quirúrgicos multicapa y KN95; y barbijos N95 (véase CDC: Types of Masks and Respirators).

  • Si existe un mayor riesgo de enfermarse gravemente con COVID-19, evite lugares con mucha gente y espacios cerrados que no reciban aire fresco del exterior

  • Si no tiene las vacunas actualizadas, mantenga una buena distancia social (alrededor de 1,80 m o 6 pies) de otras personas, especialmente si presenta mayor riesgo de enfermarse gravemente con COVID-19

  • Si es posible, mantener 1,80 m (6 pies) entre una persona que está enferma con COVID-19 y otros miembros del hogar

  • Lavarse las manos a menudo con agua y jabón; usar desinfectante para las manos con ≥ 60% de alcohol si no se dispone de agua y jabón

  • Limpiar y desinfectar de forma sistemática las superficies que se tocan con frecuencia

En el caso de determinados pacientes inmunocomprometidos, los anticuerpos monoclonales anti SARS-CoV-2 tixagevimab más cilgavimab han recibido la Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) de la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) como profilaxis previa a la exposición a la COVID-19. El uso está limitado a personas inmunocomprometidas de forma moderada a grave de 12 años o mayores o a personas para quienes la vacuna contra la COVID-19 está contraindicada debido a una reacción alérgica grave a la(s) vacuna(s) contra la COVID-19. No es un sustituto de la vacunación y no debe administrarse a individuos no vacunados que se espera que puedan generar una respuesta inmunitaria a la vacunación.

Las áreas de transmisión sostenida varían. Para las áreas afectadas dentro de Estados Unidos, los médicos deben consultar a los departamentos de salud estatales o locales. Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés) advierten de que los viajes aumentan la probabilidad de contraer y transmitir la COVID-19 y recomiendan evitar los cruceros a causa de la pandemia mundial; para obtener información actualizada, véase CDC: Coronavirus Disease Information for Travel (CDC: información sobre viajes durante la enfermedad por coronavirus).

Vacunación contra la COVID-19

La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad grave y la muerte por COVID-19, incluidas las variantes Delta y Omicron. Para obtener un comentario detallado sobre las vacunas aprobadas en los Estados Unidos, véase Vacunas contra COVID-19 Vacuna contro la COVID-19 Las vacunas contra la COVID-19 proporcionan protección contra la COVID-19. La COVID-19 es la enfermedad causada por la infección por el virus SARS-CoV-2. Existen múltiples vacunas contra la... obtenga más información .

Las vacunas disponibles en los Estados Unidos se administran como una serie primaria de 1, 2 o 3 inyecciones. Se ha demostrado que la protección contra la infección de una serie primaria disminuye con el tiempo. Para maximizar la protección contra la infección, la enfermedad grave y la muerte, se recomienda la administración de dosis de refuerzo entre 2 y 5 meses después de completar la serie primaria, lo que depende del grupo etario, los factores de riesgo para COVID-19 grave y el tipo de vacuna administrada en la serie primaria. Las personas que han recibido una dosis de refuerzo cuando son elegibles para ello se consideran "al día" en cuanto a su serie de vacunas.

Las vacunas de mRNA no contienen antígeno viral, sino que liberan un pequeño fragmento sintético de mARN que codifica el antígeno diana deseado (la proteína espiga). Después de ser captado por las células del sistema inmunitario, el mARN de la vacuna se degrada tras indicar a la célula que produzca el antígeno viral. El antígeno es liberado y desencadena la respuesta inmunitaria deseada para prevenir la infección grave en la exposición posterior al virus real.

Las vacunas con vectores virales contienen un fragmento de ADN, o material genético, que se utiliza para producir la proteína "espiga" distintiva del virus SARS-CoV-2, que luego desencadena la respuesta inmunitaria deseada:

En los Estados Unidos se utilizan dos vacunas de mRNA (BNT162b2 y mRNA-1273) y una vacuna con vector de adenovirus (Ad26.COV2.S) CDC: COVID-19 Vaccination Clinical & Professional Resources). En casi todas las situaciones, se prefieren las vacunas de ARNm sobre la vacuna con vector de adenovirus para las series primarias y las dosis de refuerzo debido al riesgo de eventos adversos graves. Existe una relación causal plausible entre la vacuna con vector de adenovirus y un evento adverso raro y grave que consiste en coágulos de sangre con concentraciones bajas de plaquetas (trombosis inducida por vacuna con síndrome de trombocitopenia, o VITTS) (véase CDC: Johnson & Johnson’s Janssen COVID-19 Vaccine Overview and Safety [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC: Introducción y Seguridad de la vacuna de Johnson & Johnson's Janssen contra la COVID-19]).

Más información

Vista para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: VER VERSIÓN PARA PÚBLICO GENERAL
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