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Hemorragia intracerebral

Por

Elias A. Giraldo

, MD, MS, California University of Science and Medicine School of Medicine

Última revisión completa feb 2018
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Datos clave
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Una hemorragia intracerebral es un derrame de sangre dentro del cerebro.

  • La hemorragia intracerebral suele ser debida a una hipertensión arterial crónica.

  • El primer síntoma suele ser un dolor de cabeza intenso.

  • El diagnóstico se basa principalmente en los resultados de las pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • El tratamiento puede incluir la reducción de los factores que pueden contribuir a la hemorragia (como la reducción de la tensión arterial si es muy alta) y, en raras ocasiones, la eliminación mediante cirugía de la sangre acumulada.

La hemorragia intracerebral representa alrededor del 10% de todos los accidentes cerebrovasculares, pero es la causante de un porcentaje mucho más alto de muertes debidas a dichos accidentes. Entre las personas de más de 60 años, la hemorragia intracerebral es más frecuente que la hemorragia subaracnoidea (hemorragia alrededor del cerebro, más que en su interior).

Estallidos y roturas: causas del accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico)

Cuando los vasos sanguíneos cerebrales son débiles, anormales o soportan una presión inusual, se puede producir un accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico). En este tipo de accidentes cerebrovasculares, se produce hemorragia en el interior del cerebro, como una hemorragia intracerebral. También puede haber hemorragia entre las capas interna y media del tejido que recubre el encéfalo (en el espacio subaracnoideo), dando lugar a una hemorragia subaracnoidea.

Estallidos y roturas: causas del accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico)

Causas

En la mayoría de los casos, la hemorragia intracerebral es consecuencia de

Los factores de riesgo que pueden contribuyen este tipo de hemorragia son los siguientes

  • Consumo de cigarrillos

  • Obesidad

  • Una dieta poco saludable (como por ejemplo una dita rica en grasas saturadas, grasas trans y calorías)

El consumo de cocaína o anfetaminas causa hipertensión arterial, temporal pero muy alta, y hemorragia. En algunas personas mayores, una proteína anormal llamada amiloide se acumula en las arterias del cerebro. Esta acumulación (llamada angiopatía amiloide) debilita las arterias y causa hemorragia.

Las causas menos frecuentes incluyen anomalías congénitas de los vasos sanguíneos, un bulto en las arterias del cerebro (aneurisma cerebral), una conexión anormal entre las arterias y las venas (malformación arteriovenosa) dentro del cráneo, lesiones, tumores, inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis), trastornos hemorrágicos y el uso de anticoagulantes en dosis demasiado altas. Los trastornos hemorrágicos y el uso de anticoagulantes incrementan el riesgo de morir de una hemorragia intracerebral.

Síntomas

La hemorragia intracerebral comienza de manera repentina. Con frecuencia se presenta un dolor de cabeza intenso. En muchas personas, una hemorragia intracerebral causa un cambio en el estado de conciencia, a menudo en cuestión de segundos o unos minutos. La persona afectada puede ser menos consciente de su entorno y menos capaz de comprender, recordar y pensar con claridad. Son frecuentes las náuseas, los vómitos y las convulsiones.

Si la hemorragia es leve, la conciencia puede no verse afectada y el dolor de cabeza o las náuseas pueden ser leves o estar ausentes.

Se desarrollan repentinamente síntomas que sugieren una disfunción cerebral y empeoran de forma constante a medida que la hemorragia se expande.

Algunos síntomas, como debilidad, parálisis, pérdida de la sensibilidad y entumecimiento, suelen afectar un solo lado del cuerpo. Las personas son incapaces de hablar o están confusas. La visión queda afectada o se pierde vista. Uno o ambos ojos pueden ser incapaces de moverse en ciertas direcciones. Como consecuencia, los ojos pueden apuntar hacia direcciones distintas.

Diagnóstico

  • Tomografía computarizada o resonancia magnética nuclear

  • Un análisis de sangre para medir el azúcar en sangre

  • Análisis de sangre para determinar si se coagula normalmente

Por lo general, el médico puede sospechar la presencia de una hemorragia intracerebral en función de los síntomas del paciente y de los resultados de la exploración física.

Se mide el nivel de glucosa en sangre, porque, si el nivel es bajo, se pueden producir síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular.

También se realizan análisis de sangre para medir el número de plaquetas (que ayudan a coagular la sangre) y para determinar cuánto tiempo tarda la sangre en coagularse. La cantidad de plaquetas (recuento de plaquetas) puede ser baja por muchas razones. Un recuento bajo de plaquetas puede aumentar el riesgo de sangrado. La coagulación de la sangre puede verse afectada por una dosis de warfarina demasiado alta, insuficiencia hepática u otros trastornos.

Se realiza de inmediato una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) para confirmar el diagnóstico. Ambos procedimientos ayudan al médico a diferenciar un accidente cerebrovascular hemorrágico de uno isquémico. Estos procedimientos también detectan la cantidad de tejido cerebral lesionado y si la presión ha aumentado en otras zonas del cerebro.

Los médicos solicitan a veces una angiografía por TC (una TC realizada después de inyectar un agente de contraste en una vena) para determinar si la hemorragia continúa expandiéndose. Si continúa expandiéndose, el pronóstico es desalentador.

Pronóstico

El accidente cerebrovascular debido a una hemorragia intracerebral tiene peor pronóstico que el accidente cerebrovascular isquémico. Generalmente, la hemorragia intracerebral es extensa y catastrófica, sobre todo si la persona sufre hipertensión arterial crónica. Cerca de la mitad de las personas que padecen hemorragias extensas fallecen en unas semanas. Quienes sobreviven suelen recuperar, a lo largo del tiempo, la consciencia y ciertas funciones cerebrales. Sin embargo, la mayoría no recuperan todas la funciones cerebrales perdidas.

Las personas que sufren una hemorragia leve tienden a presentar una mejor recuperación que las que sufren un accidente cerebrovascular isquémico. El sangrado es menos destructivo para el tejido cerebral que la falta de oxígeno, como ocurre en los accidentes cerebrovasculares isquémicos.

Tratamiento

  • Monitorización y medidas de apoyo según sea necesario

  • Control de los factores de riesgo

  • Algunas veces, tratamientos para ayudar a la sangre a coagularse

  • En ocasiones, cirugía para retirar la sangre acumulada

Las personas con hemorragia intracerebral suelen ser ingresadas en una unidad de cuidados intensivos (UCI). Allí se les realiza un seguimiento estrecho, se les proporciona soporte para las funciones vitales (como la respiración) según sea necesario y se les administra tratamiento para cualquier problema que ocurra.

El tratamiento de la hemorragia intracerebral difiere del de un accidente cerebrovascular isquémico. No se administran fármacos anticoagulantes (como heparina y warfarina), trombolíticos ni antiagregantes plaquetarios (como la aspirina) porque agravan la hemorragia.

Si las personas que están tomando un anticoagulante tienen un accidente cerebrovascular hemorrágico, es necesario un tratamiento que ayude a coagular la sangre

  • Vitamina K, por lo general administrada por vía intravenosa

  • Transfusiones de plaquetas

  • Transfusiones de sangre en la que se han eliminado los glóbulos rojos y las plaquetas (plasma fresco congelado)

  • Una solución que contiene los factores de coagulación y otras proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre (complejo concentrado de protrombina)

La tensión arterial elevada se trata únicamente si está muy elevada. Si la tensión arterial disminuye demasiado o demasiado rápido se puede reducir el suministro de sangre a partes del cerebro que ya se han visto privadas de sangre a causa de la hemorragia. Entonces, la falta de sangre puede dar lugar a un accidente cerebrovascular isquémico en estas zonas del cerebro.

La cirugía para extraer la sangre acumulada y aliviar la presión intracraneal se lleva a cabo en contadas ocasiones, porque la propia intervención supone un riesgo importante de daño cerebral. Además, la eliminación de la sangre acumulada puede provocar una nueva hemorragia con el consiguiente daño cerebral y la posibilidad de derivar en discapacidad grave. Sin embargo, esta operación puede salvar la vida de la persona afectada si ésta tiene una gran hemorragia en el cerebelo (la parte del cerebro que ayuda a coordinar los movimientos del cuerpo).

Se administran anticonvulsivantes si se han producido convulsiones.

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