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COVID-19

Coronavirus Disease 2019; COVID

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa oct 2021
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Datos clave

Un coronavirus recién identificado oficialmente llamado SARS-CoV-2 causa el COVID-19, una enfermedad respiratoria aguda que puede ser grave.

A finales del 2019 se informó por primera vez en Wuhan, China, de COVID-19 y desde entonces se ha extendido ampliamente en todo el mundo. Para obtener información actualizada sobre el número de casos y muertes, véase Centers for Disease Control and Prevention: 2019 Novel Coronavirus y el World Health Organization's Novel Coronavirus (COVID-19) situation reports.

Transmisión de la COVID-19

El COVID-19 se transmite principalmente de persona a persona a través de gotitas respiratorias producidas cuando una persona tose, estornuda, canta, practica ejercicio o habla. El virus se transmite tanto a través de grandes gotas respiratorias que pueden recorrer distancias cortas como a través de pequeños aerosoles de partículas respiratorias que pueden permanecer en el aire durante varias horas y recorrer distancias más largas (> 6 pies [1,8 metros]) antes de ser inhaladas. En general, cuanto más estrecha y prolongada sea la interacción con una persona infectada, mayor es el riesgo de transmisión del virus. Factores como la distancia a la que se encuentra una persona infectada, la duración del tiempo en presencia de una persona infectada, el volumen de aire y la dirección y la velocidad del flujo de aire pueden contribuir a este riesgo. Las personas también pueden contraer una infección por COVID-19 al tocar con la mano algo que contiene el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos con dicha mano.

El virus suele ser transmitido por una persona con síntomas de la infección, pero puede ser transmitido por personas antes de que presenten síntomas (presintomáticas) e incluso por personas que están infectadas pero nunca desarrollan síntomas (asintomáticas).

La reciente variante delta del virus SARS-CoV-2 se transmite más fácilmente que las variantes anteriores.

Síntomas de la COVID-19

La mayoría de las personas infectadas con COVID-19 tienen síntomas leves o ningún síntoma, pero algunos se enferman gravemente y mueren. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Fiebre

  • Tos

  • Falta de aliento o dificultad respiratoria

  • Escalofríos o temblores repetidos con escalofríos

  • Fatiga

  • Mialgias

  • Dolor de cabeza (cefaleas)

  • Dolor de garganta

  • Nueva pérdida del olfato o del gusto

  • Congestión o secreción nasal

  • Náuseas o vómitos

  • Diarrea

Los síntomas suelen aparecer transcurridos unos 2 a 14 días después de la infección, con mayor frecuencia entre 4 y 5 días.

El riesgo de enfermedad grave y muerte en personas con COVID-19 aumenta con la edad, en personas fumadoras y en personas con otros trastornos médicos graves, como cáncer, enfermedades cardíacas, pulmonares, renales o hepáticas, anemia de células falciformes (anemia drepanocítica), diabetes, obesidad o trastornos inmunocomprometidos. El riesgo de enfermedad grave y muerte disminuye entre las personas vacunadas contra la COVID-19.

Además de la enfermedad respiratoria, que puede ser grave y provocar la muerte, otras complicaciones graves incluyen

Se ha informado en niños de una complicación poco frecuente llamada síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) que puede estar relacionada con la COVID-19. Los síntomas de estas enfermedades pueden ser similares a los de una enfermedad poco frecuente llamada enfermedad de Kawasaki Enfermedad de Kawasaki La enfermedad de Kawasaki produce inflamación de los vasos sanguíneos de todo el organismo. La causa de la enfermedad de Kawasaki es desconocida, pero puede estar asociada con una infección... obtenga más información Enfermedad de Kawasaki y consisten en fiebre, dolor abdominal y erupción cutánea. Se ha descrito una complicación similar en adultos jóvenes y de mediana edad (síndrome inflamatorio multisistémico en adultos [MIS-A]).

En la mayoría de las personas, los síntomas se resuelven en una semana aproximadamente. Sin embargo, en algunas personas, los síntomas duran más tiempo, en la mayoría de los casos con dificultad respiratoria, tos y fatiga extrema, que a veces persisten durante semanas o meses. Las pruebas de detección de virus en estas personas no suelen mostrar ningún virus activo y, por lo general, estas personas no se consideran contagiosas.

Se sabe que la inmunidad después de la infección por otros coronavirus es temporal. La pandemia de COVID-19 no ha durado lo suficiente como para que los investigadores estén seguros de cuánto tiempo puede permanecer una persona inmune después de contraer la COVID-19. Sin embargo, recientemente se ha informado de un número muy pequeño de casos en los que las personas que se habían recuperado de COVID-19 enfermaron de nuevo con una cepa de SARS-CoV-2 genéticamente diferente. Hasta el momento, esta reinfección parece extremadamente rara teniendo en cuenta las decenas de millones de personas que han contraído COVID-19, pero los investigadores no saben lo que sucederá con el tiempo.

Diagnostico de la COVID-19

  • Pruebas para identificar el virus

Los médicos sospechan COVID-19 en personas que tienen síntomas de la infección. Un contacto cercano reciente con alguien que sufre COVID-19 aumenta la probabilidad de infección. Las personas que sospechan que pueden sufrir COVID-19 deben llamar a su médico antes de someterse a pruebas y antes de acudir a una clínica, a fin de que se tomen las precauciones adecuadas.

Se pueden realizar pruebas de virus, como una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), en las secreciones respiratorias superiores e inferiores (muestras de frotis nasales u orales) para identificar el virus. También se pueden realizar pruebas que detectan antígenos específicos del SARS-CoV-2, pero en general son menos precisas que las pruebas con PCR. (Véase también CDC: Overview of Testing for SARS-CoV-2 [COVID-19].)

Una persona debe someterse a pruebas para detectar el COVID-19 si

  • Presenta síntomas del COVID-19

  • Ha tenido contacto cercano (a menos de 6 pies [1,8 metros] de una persona infectada durante al menos 15 minutos a lo largo de un período de 24 horas) con alguien con COVID-19 confirmado

  • Han sido remitidos para ser examinados por su proveedor de atención médica o por el departamento de salud local o estatal o como parte de las pruebas de detección rutinarias en los lugares de trabajo u otros entornos, especialmente cuando los niveles de transmisión en la comunidad son elevados

Nota: las pruebas de anticuerpos (también llamadas pruebas serológicas) ayudan a determinar si la persona que se está haciendo la prueba estuvo infectada previamente, lo cual es importante para rastrear los casos y estudiar el virus. Las pruebas de anticuerpos no se utilizan para diagnosticar las infecciones actuales.

Prevención de la COVID-19

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  • 2 semanas después de su segunda dosis de una serie de 2 dosis, como la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 (mRNA) o la vacuna de Moderna contra la COVID-19 (mRNA), o

  • 2 semanas después de una vacuna de dosis única, como la vacuna de Johnson & Johnson contra la COVID-19 (vector de adenovirus), también conocida como vacuna de Janssen

Las personas deben evitar la exposición a este virus, algo que puede ser difícil porque algunas personas infectadas no saben que lo tienen. Es importante que las personas que no están completamente vacunadas practiquen el "distanciamiento social" (mantener una distancia de 6 pies [1,8 metros] entre las personas no convivientes) y usen una mascarilla facial o un paño que cubra la boca y la nariz cuando estén cerca de personas con las que no conviven.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan lo siguiente:

  • Las personas completamente vacunadas pueden reanudar muchas de sus actividades sin usar mascarilla o distanciarse físicamente, excepto cuando así lo exijan las leyes, regulaciones y normas locales, así como las directrices locales comerciales y laborales. Para maximizar la protección contra la variante delta y evitar la posible transmisión de este virus a otras personas, las personas completamente vacunadas deben usar mascarilla en público en interiores si se encuentran en un área de transmisión significativa o elevada. Las personas con un sistema inmunológico debilitado o las personas con mayor riesgo de enfermedad grave debido a la edad o a una afección médica subyacente deben tomar precauciones adicionales y llevar mascarilla cuando están con otras personas. El uso de mascarilla también es importante si usted convive con alguien cuyo sistema inmunológico está debilitado, corre un mayor riesgo de enfermedad grave o no está vacunado. Las personas que presentan un mayor riesgo de enfermedad grave o que conviven con alguien con un mayor riesgo pueden optar por llevar mascarilla con independencia del nivel de transmisión.

  • Las personas que no están vacunadas deben usar una mascarilla si están sanas (no presentan síntomas) cuando se encuentran en lugares públicos y cerca de personas con las que no conviven, especialmente cuando otras medidas de distanciamiento social son difíciles de mantener (la mascarilla no es un sustituto del distanciamiento social).

  • Todas las personas que estén enfermas y cerca de otras personas deben llevar mascarilla (véase CDC: Types of Masks and Respirators [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: Tipos de mascarillas y de respiradores]).

  • Toda persona que cuide de alguien debe llevar mascarilla.

Además, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) recomiendan las siguientes acciones rutinarias para ayudar a prevenir la propagación de los virus respiratorios:

  • Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente después de ir al baño, antes de comer y después de sonarse la nariz, toser o estornudar

  • Si no se dispone de agua y jabón, usar un desinfectante de manos a base de alcohol con al menos 60% de alcohol

  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar

  • Evitar el contacto cercano con personas que están enfermas

  • Quedarse en casa cuando esté enfermo

  • Cubrirse la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego tirar el pañuelo a la basura

  • Limpiar y desinfectar objetos y superficies que se tocan con frecuencia usando un aerosol de limpieza doméstico normal

  • Controlar la salud en busca de posibles síntomas y tomar la temperatura si aparecen

Cuarentena y aislamiento

Para ayudar a prevenir la transmisión, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan medidas de cuarentena y aislamiento.

La cuarentena es para personas que han estado expuestas o pueden haber estado expuestas al virus. Tiene por objeto separar y restringir el movimiento de los "contactos cercanos" para ver si se enferman dentro del periodo de incubación de 14 días. La siguientes personas deben permanecer en cuarentena durante 14 días después de su última exposición al virus:

  • Personas de contacto cercano que no presentan síntomas y que han dado negativo en las pruebas

  • Contactos cercanos que no presentan síntomas y no se han sometido a pruebas

Las personas que han sido completamente vacunadas contra la enfermedad y no muestran síntomas no necesitan ponerse en cuarentena después de un contacto cercano con alguien que tenía la COVID-19. Sin embargo, las personas completamente vacunadas deben someterse a una prueba de 3 a 5 días después de su exposición (incluso si no presentan síntomas) y llevar mascarilla en público en interiores durante 14 días después de la exposición o hasta que el resultado de la prueba sea negativo.

Si un contacto cercano recibe un resultado positivo, entonces esa persona debe aislarse durante al menos 10 días. El cumplimiento estricto de estas medidas se ha mostrado eficaz para controlar la transmisión de la infección en áreas específicas.

Un contacto cercano es una persona que

  • Se encontraba a menos de 6 pies (1,82 m) de una persona infectada (con o sin mascarilla) durante un total acumulado de 15 minutos o más durante un período de 24 horas a partir de las 48 horas antes de que esa persona desarrollara síntomas o fuera examinada (si no tenían síntomas)

Un contacto cercano también puede incluir a personas que

  • Proporcionaron atención domiciliaria a alguien enfermo de COVID-19

  • Tuvieron contacto físico directo con la persona enferma (la abrazaron o la besaron)

  • Compartieron utensilios para comer o beber

  • Estuvieron al alcance de las gotitas respiratorias emitidas por la persona enferma (por ejemplo, a través de un estornudo o tos)

El aislamiento está destinado a separar a las personas que son contagiosas de las que son susceptibles. Las personas siguientes deberían aislarse:

  • Personas que están enfermas con síntomas de COVID-19 y que no se han sometido a pruebas

  • Cualquier persona que haya dado positivo para SARS-CoV-2 (tenga o no síntomas)

Por regla general el aislamiento puede terminar 10 días después del inicio de los síntomas, siempre y cuando la persona haya estado sin fiebre durante al menos 24 horas sin el uso de medicamentos para reducir la fiebre y los síntomas estén mejorando. En las personas que nunca han tenido síntomas, el aislamiento puede suspenderse 10 días después de la fecha de su primera prueba positiva.

Vacunación

En la actualidad se utilizan múltiples vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo. En Estados Unidos, 3 vacunas han recibido la aprobación completa o la Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos (Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos):

  • La vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 (ARNm) recibió la aprobación completa de la FDA (Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos) el 24 de agosto de 2021 para su uso en personas de 16 años de edad y mayores y está disponible bajo Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos para su uso en personas de 5 a 15 años de edad. Se administra en una serie de 2 inyecciones, separadas por 3 semanas (véase también FDA Fact Sheet on the Pfizer-BioNTech vaccine [hoja informativa de la Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos sobre la vacuna de Pfizer-BioNTech]).

  • La vacuna de Moderna (mRNA) contra el COVID-19 se recibió en Estados Unidos el 18 de diciembre de 2020 para su uso en personas de 18 años o más y también requiere 2 inyecciones, pero se inoculan con 4 semanas de diferencia (véase también FDA Fact Sheet on the Moderna vaccine).

  • La vacuna de Johnson & Johnson COVID-19 (también conocida como la vacuna Janssen) (el vector es un adenovirus), se recibió en Estados Unidos el 27 de febrero de 2021 para su uso en personas de 18 años o más y requiere una sola inyección (véase también FDA Fact Sheet for Recipients and Caregivers: Janssen).

En agosto de 2021, la FDA (Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos) modificó las autorizaciones de las vacunas de Pfizer y de Moderna para permitir que se administrara una dosis adicional a personas con sistemas inmunológicos comprometidos de forma moderada a grave, como las que se han sometido a un trasplante de órganos sólidos. Esta dosis adicional debe administrarse al menos 28 días después de una serie inicial de 2 dosis.

La tercera dosis (dosis de refuerzo) está indicada para los siguientes receptores de la vacuna de Pfizer y de Moderna que completaron su serie inicial de 2 dosis hace al menos 6 meses:

  • Adultos mayores, 65 años o más

  • Personas de 18 años o más con una enfermedad subyacente

  • Personas de 18 años o más que viven en centros de cuidados a largo plazo

  • Después de considerar los riesgos y beneficios individuales, las personas de 18 años o más que trabajan o viven en entornos de alto riesgo, como centros de salud, escuelas, correccionales y refugios para personas sin hogar

Se pueden encontrar descripciones más detalladas de estos grupos en CDC web site (sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés). No se han finalizado las recomendaciones sobre una dosis adicional para otros grupos.

Se recomienda una segunda dosis (dosis de refuerzo) para los receptores de la vacuna de Johnson & Johnson que

  • Tienen 18 años o más y han recibido su primera dosis de la vacuna hace 2 o más meses

Las personas elegibles pueden optar por recibir una dosis de refuerzo de cualquier vacuna contra la COVID-19 disponible (Pfizer, Moderna o Johnson & Johnson), con independencia de la vacuna que recibieron inicialmente.

En los ensayos clínicos, las 3 vacunas evitaron las complicaciones graves de COVID-19, incluidas las hospitalizaciones y las muertes. En un ensayo clínico, la vacuna fabricada por Pfize previno la enfermedad producida por COVID-19 en el 95% de las personas después de 2 dosis administradas con 3 semanas de diferencia. En un ensayo distinto, la vacuna fabricada por Moderna previno la enfermedad producida por COVID-19 en el 94,1% de las personas. Después de una dosis, la vacuna de Johnson & Johnson previno la enfermedad de COVID-19 en aproximadamente el 67% de las personas y la enfermedad grave/crítica de COVID-19 en el 85%. Es importante tener en cuenta que estos ensayos no se pueden comparar directamente porque se hicieron en diferentes grupos de pacientes en diferentes puntos de la pandemia. Actualmente se desconoce la duración de la protección de las vacunas. Las personas que presentan un sistema inmunológico Introducción al sistema inmunitario El sistema inmunitario defiende al organismo frente a la invasión de sustancias extrañas o peligrosas. Tales invasores pueden ser Microorganismos (comúnmente llamados gérmenes, como las bacterias... obtenga más información debilitado, como las que toman fármacos inmunodepresores Inmunodeficiencias secundarias Las inmunodeficiencias consisten en una disfunción del sistema inmunitario, que resulta en la aparición y en la recidiva de infecciones con una frecuencia mayor de lo habitual, además de ser... obtenga más información , pueden mostrar una respuesta disminuida a la vacuna. Actualmente no se sabe hasta qué punto las vacunas evitarán la propagación del virus que causa la COVID-19, por lo que las personas que han sido vacunadas deben seguir las medidas generales de prevención, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos.

La efectividad de la vacuna de Pfizer contra la variante delta se evaluó en un estudio exhaustivo. Después de 2 dosis, la vacuna de Pfizer tuvo una efectividad del 93,7% entre los pacientes con la variante alfa y del 88,0% entre los pacientes con la variante delta. Una dosis única de la vacuna fue notablemente menos eficaz contra cualquiera de las variantes y especialmente menos eficaz contra la variante delta.

Las personas que han presentado una reacción alérgica grave a una dosis previa de la vacuna de Pfizer o Moderna o a cualquier componente de la misma no deben recibirla (incluido el polietilenglicol [PEG]). Las personas no deben recibir la vacuna de Johnson & Johnson si tienen antecedentes de reacción alérgica grave a cualquiera de sus ingredientes.

Los efectos secundarios de las 3 vacunas son similares e incluyen

  • Dolor, hinchazón y enrojecimiento en el lugar de la inyección

  • Cansancio

  • Dolor de cabeza (cefaleas)

  • Mialgias

  • Escalofríos

  • Dolor articular

  • Fiebre

  • Náuseas

  • Malestar

  • Ganglios linfáticos inflamados

Los efectos secundarios suelen durar varios días. El número de personas que presentan efectos secundarios después de la segunda dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna contra el COVID-19 es superior al número de personas que los presentan tras la primera dosis.

Existe una remota posibilidad de sufrir una reacción alérgica grave. Esto último suele ocurrir entre unos minutos y 1 hora después de recibir una dosis de la vacuna y requiere tratamiento de emergencia (llame al teléfono de emergencias [911 en Estados Unidos] o vaya al hospital más cercano). Las personas que han sufrido reacciones alérgicas graves a otras vacunas o fármacos inyectables deben comentar con su médico el riesgo de una reacción alérgica y deben ser observadas después de recibir la vacuna. Los signos de una reacción alérgica grave consisten en

  • Dificultad respiratoria

  • Hinchazón de la cara y la garganta

  • Un latido cardíaco rápido

  • Una erupción cutánea grave en todo el cuerpo

  • Mareos y debilidad

Se han comunicado casos de miocarditis Miocarditis La miocarditis es la inflamación del tejido muscular del corazón (miocardio) que causa la muerte del tejido. La miocarditis puede tener su origen en muchos trastornos, como infecciones, toxinas... obtenga más información y de pericarditis Pericarditis aguda La pericarditis aguda es una inflamación del pericardio (el saco flexible con dos capas que envuelve el corazón) que comienza súbitamente, es dolorosa y causa que los fluidos y los componentes... obtenga más información Pericarditis aguda posteriores a la segunda dosis de las vacunas de Pfizer y de Moderna, lo que sugiere que puede haber un mayor riesgo de estos eventos después de la vacunación. Los receptores de la vacuna deben buscar atención médica de inmediato si tienen dolor torácico, dificultad respiratoria o sensación de que el corazón late con rapidez, palpita o late con fuerza después de la vacunación.

En las personas que han recibido la vacuna de Johnson & Johnson, existe una remota posibilidad de tener coágulos de sangre en los vasos sanguíneos del cerebro, el abdomen y las piernas junto con niveles bajos de plaquetas (células sanguíneas que ayudan al cuerpo a detener el sangrado). En estas personas, los síntomas comenzaron aproximadamente 1 o 2 semanas después de la vacunación. La mayoría de las personas que desarrollaron estos coágulos de sangre junto con niveles bajos de plaquetas eran mujeres de 18 a 49 años de edad. La posibilidad de que esto ocurra es remota. Las personas que presentan alguno de los síntomas siguientes después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson deben buscar atención médica de inmediato:

  • Dificultad respiratoria

  • Dolor torácico

  • Pierna hinchada

  • Dolor abdominal persistente

  • Dolores de cabeza intensos o persistentes o visión borrosa

  • Fácil aparición de hematomas o pequeñas manchas de sangre debajo de la piel más allá del lugar de la inyección

Tratamiento de COVID-19

  • Medicamentos para aliviar la fiebre y los dolores musculares

  • A veces, remdesivir y/o dexametasona

  • A veces, anticuerpos monoclonales

La mayoría de las personas con COVID-19 no requieren tratamiento.

Las directrices de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) recomendaron la administración de remdesivir (un fármaco antivírico) y dexametasona (un fármaco antiinflamatorio) para algunas personas con enfermedad grave. El tratamiento con remdesivir es el único tratamiento aprobado por la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el COVID-19 y se ha aprobado para ser utilizado solo en pacientes hospitalizados con COVID-19. Se están evaluando muchos fármacos en ensayos clínicos, pero no se dispone de suficiente información sobre su eficacia para recomendar su uso fuera de dichos ensayos clínicos. Múltiples ensayos clínicos efectuados con el fármaco retroviral para el VIH lopinavir/ritonavir y los fármacos contra la malaria (antipalúdicos) cloroquina e hidroxicloroquina han demostrado que dichos fármacos no son eficaces. Tampoco se dispone de ensayos clínicos aleatorios que documenten la utilidad del fármaco antiparasitario ivermectina para la prevención o el tratamiento de la COVID-19.

Tres anticuerpos monoclonales han recibido Autorización de Uso de Emergencia de la FDA (Agencia Federal para Alimentos y Medicamentos) para el tratamiento de la COVID-19 de leve a moderada en adultos y pacientes pediátricos (de 12 años de edad o más y con un peso mínimo de 88 libras [40 kg]) con COVID-19 y que corren un riesgo elevado de evolucionar a enfermedad grave (incluye a los mayores de 65 años o las personas que sufren ciertas enfermedades crónicas).

Las personas que se han recuperado del COVID-19 tienen anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2 en su sangre. Un estudio reciente encontró que el plasma sanguíneo de pacientes recuperados podría ayudar a la recuperación de pacientes seleccionados con síntomas leves. Los anticuerpos fabricados (anticuerpos monoclonales) contra el virus del SARS-CoV-2 han recibido autorización de emergencia de la FDA para el tratamiento del COVID-19 leve a moderada en pacientes seleccionados. Para ambos tratamientos nuevos, que solo se administran mediante infusión intravenosa, no hay suficientes datos de ensayos clínicos que recomienden a favor o en contra estos tratamientos, por lo que no deben considerarse estándar de atención.

Se puede tomar paracetamol (acetaminofeno) o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como el ibuprofeno, para aliviar la fiebre y los dolores musculares. A pesar de las preocupaciones anecdóticas iniciales, no hay evidencia científica de que el uso de AINE empeore la COVID-19. Del mismo modo, no hay pruebas científicas de que las personas con COVID-19 deban dejar de tomar medicamentos para la presión arterial llamados inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) o bloqueantes de los receptores de la angiotensina (BRA).

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