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Infección por el virus del papiloma humano (VPH)

(Verrugas genitales; condilomas acuminados; verrugas venéreas)

Por

Sheldon R. Morris

, MD, MPH, University of California San Diego

Última revisión completa abr 2020
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El virus del papiloma humano (VPH) produce verrugas. Algunos tipos de VPH causan verrugas en la piel y otros tipos causan verrugas genitales (crecimientos dentro o alrededor de la vagina, el pene o el recto). La infección por algunos tipos de VPH puede provocar cáncer. El VPH es un virus de transmisión sexual.

  • Los diferentes tipos de virus del papiloma humano (VPH) causan diferentes infecciones, como las verrugas genitales visibles y menos visibles en el cuello uterino (cérvix), la vagina, la vulva, la uretra, el pene y el ano, así como las verrugas comunes de la piel.

  • La verrugas genitales crecen rápidamente y en ocasiones producen dolor urente.

  • Algunos tipos de infección por VPH aumentan el riesgo de desarrollar cáncer en cuello uterino, vagina, vulva, pene, ano y garganta.

  • Las verrugas visibles se pueden identificar en función de su aspecto, mientras que para detectar las menos visibles deben explorarse el cuello uterino y el ano.

  • La vacuna previene las infecciones causadas por la mayoría de los tipos de virus del papiloma humano (VPH) que producen cáncer.

  • Por lo general, las verrugas visibles se eliminan con láser, por congelación (crioterapia) o mediante cirugía, pero a veces hay que aplicar ciertos fármacos.

El VPH es la enfermedad de transmisión sexual (ETS) más frecuente. El VPH es tan común que casi todos los hombres y mujeres sexualmente activos contraen el virus en algún momento de su vida. En Estados Unidos se infectan por el VPH alrededor de 14 millones de personas cada año. Antes de que se comercializara la vacuna contra el VPH, cada año aproximadamente entre 340 000 y 360 000 pacientes buscaban atención para las verrugas genitales causadas por el virus. A medida que cada vez más personas están siendo vacunadas contra el VPH, el porcentaje de personas con evidencias de infección por este virus ha ido disminuyendo.

La mayoría de las infecciones desaparecen en el plazo de 1 o 2 años, pero en algunos casos persisten. La infección persistente causada por algunos tipos de VPH puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Se conocen más de 100 clases de VPH. Algunos tipos producen verrugas cutáneas comunes, mientras que otros causan diferentes infecciones genitales:

  • Verrugas localizadas en los genitales externos (se ven con facilidad): estas verrugas están causadas por determinados tipos del VPH, sobre todo, los tipos 6 y 11. No obstante, es poco probable que los tipos 6 y 11 del virus causen cáncer. Estos tipos se transmiten por contacto sexual e infectan las zonas genital y anal.

  • Verrugas localizadas en los genitales internos (menos visibles): otros tipos del VPH, sobre todo los tipos 16 y 18, infectan el área genital, pero no dan lugar a verrugas visibles con facilidad. Producen verrugas planas diminutas en el cuello uterino o en el ano, que solo son visibles con un instrumento de aumento denominado colposcopio. Las verrugas también pueden aparecer en la vagina, la vulva, la uretra, el pene, el ano o la garganta. Estas lesiones, menos visibles, no suelen provocar síntomas, pero los tipos de VPH que las producen aumentan el riesgo de padecer cáncer cervical (en el cuello del útero), cáncer vaginal, cáncer vulvar, cáncer en el pene, cáncer anal o cáncer de garganta. Por lo tanto, estas verrugas deben ser tratadas. Contraer una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer relacionado con el virus del papiloma humano (VPH).

Los tipos del VPH que afectan a las áreas genitales y rectales se suelen propagar durante el coito vaginal o anal, pero también pueden contagiarse a través de otros tipos de contacto.

El VPH también puede transmitirse durante el sexo oral y, posteriormente, producir infecciones en la boca, además de aumentar el riesgo de cáncer de garganta.

¿Sabías que...?

  • Algunos tipos de VIH que causan verrugas genitales también pueden provocar cáncer.

Síntomas

En los hombres, las verrugas suelen aparecer en el pene, especialmente bajo el prepucio en los hombres no circuncidados, o en la uretra. En las mujeres, las verrugas genitales se producen en la vulva, en la pared vaginal, en el cuello uterino y en la piel que rodea el área vaginal. También pueden aparecer en el área que rodea el ano y en su interior, sobre todo en personas que practican sexo anal.

En muchos casos, las verrugas no causan ningún síntoma, pero en algunas personas producen dolor urente, prurito o malestar ocasionales.

Suelen aparecer de 1 a 6 meses después del contagio con el VPH. Al principio, consisten en crecimientos diminutos, blandos y húmedos, de color rosa o gris. Crecen con rapidez y se convierten en un bulto áspero e irregular, que, en algunos casos, crece hacia el exterior de la piel con un tallo estrecho. Su superficie rugosa les da el aspecto de una pequeña coliflor. A menudo crecen en forma de racimos.

Las verrugas crecen con más rapidez y se extienden por una zona más amplia en las mujeres embarazadas y en personas que tienen el sistema inmunitario debilitado, como es el caso de aquellos infectados por VIH.

Diagnóstico

  • Para verrugas genitales externas, una evaluación médica

  • Para las verrugas genitales internas, colposcopia o anoscopia

Las verrugas genitales externas suelen diagnosticarse en función de su aspecto. Si este es extraño, sangran, se convierten en úlceras abiertas (ulceración) o persisten después del tratamiento, deben ser extirpadas quirúrgicamente y examinadas al microscopio para verificar la presencia de un posible cáncer. Debido a que la sífilis puede causar ciertos tipos de verrugas genitales, los médicos suelen hacer un análisis de sangre para detectar la sífilis.

Se realiza una colposcopia (que consiste en el uso de una lente de aumento binocular para examinar el cuello uterino) para detectar las verrugas internas, menos visibles, en el cuello uterino. La anoscopia (uso de un tubo de visión para examinar el interior del ano) se hace para detectar la posible presencia de verrugas en el ano. Previamente se debe aplicar en la zona en cuestión un tinte que facilite la visión de las verrugas.

Se recoge una muestra de una verruga y se analiza con pruebas tales como la reacción en cadena de la polimerasa, PCR. Esta prueba crea múltiples copias de un gen, lo que permite identificar el material genético (ADN) único del VPH. Mediante esta prueba se confirma el diagnóstico del VPH y se identifica el tipo.

Por lo general, no se recomienda realizar pruebas de detección (cribado o screening) a las personas que no presentan síntomas. Las mujeres de 30 a 65 años son una excepción. Estas mujeres deben ser examinadas y sometidas a pruebas de detección cuando se les realiza una prueba Papanicolaou (Pap). Si se detecta el virus del papiloma humano (VPH), se realiza una colposcopia. A menudo se toma una muestra de tejido (biopsia) para examinarla al microscopio.

Prevención

Se puede elegir entre tres vacunas para vacunar contra el VPH:

  • Nonavalente: protege contra nueve tipos de VPH

  • Cuadrivalente: protege contra cuatro tipos de VPH

  • Bivalente: protege contra dos tipos de VPH

En la actualidad, en Estados Unidos solo se dispone de la vacuna nanovalente.

Las tres vacunas contra el VPH protegen frente a los dos tipos de VPH (tipos 16 y 18) que causan alrededor del 70% de los cánceres de cuello uterino. La vacuna cuadrivalente incluye protección frente a los dos tipos de VPH (los tipos 6 y 11), responsables de más del 90% de las verrugas genitales, mientras que la vacuna nonavalente añade protección frente a otros 5 tipos de VPH (los tipos 31, 33, 45, 52 y 58), que causan cerca del 15% de los cánceres de cuello uterino.

La vacuna nonavalente y la vacuna cuadrivalente se recomiendan para todas las personas entre los 9 y los 26 años de edad que no fueron vacunadas previamente. La vacuna nonavalente puede resultar eficaz para los adultos de 27 a 45 años, que deberían comentar con su médico la posibilidad de recibir la vacuna. La vacuna bivalente se recomienda solo para niñas y mujeres, no para niños y hombres.

Estas vacunas se administran en forma de inyección en un músculo, normalmente en el brazo. La vacuna se administra preferiblemente a los 11 o 12 años de edad, pero su administración puede comenzar a los 9 años de edad. Los niños menores de 15 años reciben dos dosis; las personas de 15 años o más reciben tres dosis.

El uso correcto y habitual de los condones masculinos puede reducir el riesgo de infección por VPH y de trastornos relacionados con el VPH, como las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino. Los condones pueden no eliminar completamente el riesgo porque el VPH puede infectar áreas que no están cubiertas por el condón.

Otras medidas generales también contribuyen a prevenir la infección por VPH (y otras enfermedades de transmisión sexual):

  • Evitar prácticas sexuales de riesgo tales como cambiar a menudo de pareja sexual o mantener relaciones sexuales con prostitutas o con personas que tengan otras parejas sexuales.

  • Rápido diagnóstico y tratamiento de la infección (para evitar contagiar a otras personas)

  • Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas, seguida por el asesoramiento o el tratamiento de estos contactos

No practicar sexo (anal, vaginal u oral) es la forma más segura de prevenir las enfermedades de transmisión sexual, pero se trata de un método a menudo poco realista.

Tratamiento

  • Por lo general, láser, electrocauterización, congelación o cirugía

  • En algunas ocasiones, varios tratamientos tópicos

Si el sistema inmunitario está sano, suele conseguir finalmente controlar el VPH y eliminar las verrugas y el virus, incluso sin tratamiento. La infección por el VPH desaparece después de 8 meses en la mitad de las personas y dura más de 2 años en menos de 10% de los casos. Si las personas con verrugas genitales tienen el sistema inmunitario debilitado, necesitan tratamiento y, a menudo, las verrugas reaparecen.

Ningún tratamiento para las verrugas externas es completamente satisfactorio y hay algunos que resultan incómodos y dejan cicatrices. Las verrugas en los genitales externos se pueden eliminar con láser, mediante la utilización de una corriente eléctrica (electrocauterización), por congelación (crioterapia) o mediante cirugía. Se utiliza un anestésico local o general, dependiendo del número y tamaño de las verrugas que se van a eliminar.

De forma alternativa, puede aplicarse toxina de podofilina, imiquimod, ácido tricloroacético o sinecatequinas (un ungüento preparado a partir de extractos de té verde) directamente en las verrugas. Sin embargo, esta modalidad requiere varias aplicaciones durante semanas o meses y puede producir quemaduras en la piel circundante, además de ser ineficaz con bastante frecuencia. Después del tratamiento, puede haber dolor en el área. El imiquimod en crema causa menos quemaduras que los demás medicamentos, pero también es menos eficaz. Las verrugas pueden reaparecer después de administrar un tratamiento aparentemente eficaz.

Para las verrugas de la uretra, se usa un tubo de visualización (endoscopio) con accesorios quirúrgicos, que es la forma más eficaz de eliminarlas, pero este procedimiento requiere anestesia general. Fármacos tales como la tiotepa introducida en la uretra o el medicamento antineoplásico 5-fluorouracilo inyectado en la verruga suelen ser eficaces.

Se ha descubierto que las inyecciones de interferón alfa en la verruga son eficaces hasta cierto punto.

En los hombres, la circuncisión reduce el riesgo de contraer la infección por VPH, así como la infección por VIH y el herpes genital, pero no la sífilis.

Se debe examinar a todas las parejas sexuales para detectar verrugas genitales y otras enfermedades de transmisión sexual y administrar tratamiento, si fuese necesario. Las parejas sexuales deben someterse a exámenes periódicos para detectar una posible infección por el VPH.

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