La diabetes puede causar complicaciones inmediatas y complicaciones a largo plazo. Las complicaciones inmediatas más graves son la hipoglucemia y la cetoacidosis diabética.
Las complicaciones a largo plazo suelen deberse a problemas de salud mental o a problemas de los vasos sanguíneos. Aunque los problemas en los vasos sanguíneos tardan años en manifestarse, cuanto mejor se controle la diabetes menor será la probabilidad de que aparezcan complicaciones.
Hipoglucemia
Los valores bajos de glucosa (hipoglucemia) se presentan cuando se administra demasiada insulina o cuando se toman dosis muy altas de fármacos antihiperglucemiantes, cuando el niño no come regularmente o cuando realiza actividades vigorosas durante un largo periodo de tiempo. Los síntomas de alarma incluyen confusión u otro comportamiento anómalo, y los niños a menudo parecen pálidos y/o sudorosos.
Para tratar la hipoglucemia se administra azúcar a los niños en cualquiera de sus formas, ya sean comprimidos de glucosa, caramelos, gel de glucosa o bebidas dulces, como un vaso de zumo de frutas. Si el niño es incapaz de comer o beber (por ejemplo, porque está confundido, desorientado, sufre una convulsión o está inconsciente), se le administra una inyección de glucagón.
Si no se trata, la hipoglucemia grave produce debilidad, confusión e incluso estado de coma o la muerte.
Los episodios de hipoglucemia raramente causan problemas a largo plazo en los adultos, los adolescentes y los niños mayores. Sin embargo, los episodios frecuentes de hipoglucemia en niños menores de 5 años pueden alterar el desarrollo intelectual. Además, los niños pequeños pueden no ser conscientes de los síntomas de alarma. Para minimizar la posibilidad de hipoglucemia, los médicos y los padres controlan muy de cerca a los niños pequeños con diabetes y permiten elevar ligeramente la concentración de glucosa en la sangre que pretenden alcanzar. Los sistemas de monitorización continua de la glucosa puede ayudar a los niños porque estos sistemas suenan una alarma cuando la glucosa cae por debajo de un rango especificado.
Cetoacidosis diabética
La cetoacidosis diabética está presente en el momento del diagnóstico en casi un tercio de los niños con diabetes tipo 1 y, a veces, está presente en el momento del diagnóstico en niños con diabetes tipo 2.
La cetoacidosis diabética también es frecuente entre los niños con diabetes de tipo 1 previamente diagnosticada. Aparece en un porcentaje que va del 1 al 10% de los niños con diabetes de tipo 1, por lo general a causa de que el niño no ha recibido su insulina. La cetoacidosis diabética también puede desarrollarse en niños que han sufrido episodios previos de la misma, se enfrentan a circunstancias sociales difíciles, están deprimidos o tienen otros problemas de salud mental, que pueden afectar a la forma en que controlan su diabetes. Los problemas relacionados con la administración de La cetoacidosis diabética también es frecuente entre los niños con diabetes de tipo 1 previamente diagnosticada. Aparece en un porcentaje que va del 1 al 10% de los niños con diabetes de tipo 1, por lo general a causa de que el niño no ha recibido su insulina. La cetoacidosis diabética también puede desarrollarse en niños que han sufrido episodios previos de la misma, se enfrentan a circunstancias sociales difíciles, están deprimidos o tienen otros problemas de salud mental, que pueden afectar a la forma en que controlan su diabetes. Los problemas relacionados con la administración deinsulina (por ejemplo, problemas con la bomba de insulina) pueden conducir rápidamente a una cetoacidosis diabética. La cetoacidosis diabética también puede ocurrir si los niños no reciben suficiente insulina durante la enfermedad (los niños que están enfermos necesitan más insulina).
Sin insulina, las células no pueden utilizar la glucosa presente en la sangre. Las células cambian a un sistema alternativo para obtener energía y descomponer la grasa, produciendo como subproductos unos compuestos denominados cetonas.
Las cetonas hacen que la sangre sea demasiado ácida (cetoacidosis), causando náuseas, vómitos, cansancio y dolor abdominal. El aliento del niño huele a quitaesmalte de uñas. La respiración se vuelve profunda y rápida, porque el organismo intenta corregir la acidez de la sangre (véase Introducción al equilibrio ácido-básico). Finalmente los niños presentan dolores de cabeza y pueden estar confusos o reducir su estado de alerta. La causa de estos síntomas puede ser la acumulación de líquidos en el cerebro (edema cerebral).
La cetoacidosis diabética suele ser tratada en una unidad de cuidados intensivos. Los niños con cetoacidosis diabética también están deshidratados y frecuentemente presentan otros desequilibrios químicos en la sangre, como niveles anómalos de potasio y de sodio. Requieren la administración de líquidos por vía intravenosa para corregir la deshidratación. A menudo también necesitan soluciones de potasio por vía intravenosa para corregir los niveles bajos de potasio. Durante la cetoacidosis diabética los niños a menudo requieren la administración de insulina intravenosa. Cuando no recibe tratamiento, la cetoacidosis diabética evoluciona hacia el coma y la muerte.
A menudo, la cetoacidosis diabética puede prevenirse mediante el control en los días de enfermedad, un programa que consiste en administrar líquidos adicionales e insulina durante el periodo de la enfermedad y controlar la presencia de cetonas. Para prevenir el desarrollo de una cetoacidosis diabética y minimizar la necesidad de hospitalización, los niños y las familias deben usar tiras de prueba de cetonas para comprobar si hay cetonas en la sangre o en la orina. En los niños más pequeños, y en aquellos en los que es difícil obtener una muestra de orina, en los que tienen frecuentes episodios de cetoacidosis diabética, y en los pacientes que usan bombas de insulina es preferible realizar las pruebas en sangre. La prueba de cetonas debe hacerse cada vez que el niño enferma (sin importar el nivel de glucosa en sangre) o cuando la glucosa en la sangre está elevada. Los altos niveles de cetona pueden indicar una cetoacidosis diabética, especialmente si los niños también tienen dolor abdominal, vómitos, somnolencia o respiración rápida.
Esta tira reactiva muestra niveles de moderados a altos de cetonas en la orina.
DR P. MARAZZI/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Otra afección con síntomas similares a la cetoacidosis diabética se llama estado hiperglucémico hiperosmolar. Esto es más frecuente en adolescentes y adultos con diabetes tipo 2 y también requiere tratamiento hospitalario.
Efectos de los vasos sanguíneos
La diabetes finalmente causa el estrechamiento de los vasos sanguíneos grandes y pequeños. Este estrechamiento puede dañar muchos órganos diferentes. Aunque el estrechamiento de los vasos sanguíneos comienza a desarrollarse a los pocos años después del comienzo de la diabetes, la lesión de los órganos por lo general no se hace aparente hasta años más tarde y raramente está presente durante la infancia.
La lesión de los vasos sanguíneos pequeños con mayor frecuencia afecta a los ojos, a los riñones y a los nervios. El daño a los vasos sanguíneos oculares como consecuencia de la diabetes (llamada retinopatía diabética) puede causar pérdida de visión. La lesión de los riñones puede dar lugar a una insuficiencia renal. La lesión de los nervios puede dar lugar a entumecimiento, hormigueo o ardor en los brazos y las piernas. Estos problemas son más frecuentes entre los niños que sufren diabetes tipo 2 que entre los que sufren diabetes tipo 1. En los niños con diabetes de tipo 2, estos problemas también pueden estar presentes en el momento del diagnóstico o antes de este.
La lesión de los grandes vasos sanguíneos con más frecuencia afecta a las arterias del corazón y del cerebro. Los cambios en los vasos sanguíneos de los niños con diabetes pueden contribuir a la hipertensión arterial. El estrechamiento de las arterias del corazón puede causar un ataque al corazón. El estrechamiento de las arterias que irrigan el cerebro puede causar un accidente cerebrovascular. El infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular no suelen ocurrir durante la infancia pero pueden ocurrir en etapas posteriores de la vida.
Problemas de salud mental
Los problemas de salud mental (véase Apoyo) son frecuentes entre los niños con diabetes. Hasta la mitad de los niños desarrollan depresión, ansiedad u otros problemas psicológicos (véase Introducción a los trastornos de la salud mental en niños y adolescentes).
Dado que la insulina puede causar aumento de peso, los trastornos de la alimentación constituyen un grave problema en los adolescentes, que a veces se saltan su dosis de insulina para tratar de controlar el peso.
Los problemas de salud mental pueden afectar a la capacidad del niño para seguir su plan de comidas y los regímenes de medicamentos, lo que significa que su glucosa en sangre está mal controlada.
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