La enterocolitis necrotizante es una lesión en el revestimiento interno del intestino. Este trastorno ocurre más frecuentemente en los recién nacidos que son prematuros, están gravemente enfermos, o ambas situaciones.
El abdomen puede estar hinchado, pueden aparecer heces con sangre, y el recién nacido puede vomitar un líquido verdoso o amarillo y parecer muy enfermo y aletargado.
El diagnóstico se confirma mediante la radiografía abdominal.
El tratamiento incluye detener la alimentación, pasar una sonda de aspiración hasta el estómago y eliminar el contenido del estómago para aliviar la presión, y administrar antibióticos y fluidos por vena (por vía intravenosa).
En los casos más graves se necesita tratamiento quirúrgico para extirpar el intestino dañado.
La mayoría de los casos de enterocolitis necrotizante ocurren en recién nacidos prematuros. Sin embargo, los recién nacidos a término que tienen problemas de salud, como un defecto cardíaco, también pueden desarrollarla.
Causas de la enterocolitis necrotizante
La causa de la enterocolitis necrotizante no se conoce por completo, pero está relacionada en parte con la inmadurez del intestino y con la falta de oxígeno o la irrigación sanguínea insuficiente al intestino. La disminución del flujo sanguíneo al intestino en un recién nacido prematuro enfermo puede provocar lesiones en la superficie interna del intestino. La lesión permite a las bacterias que viven de forma habitual en el intestino invadir y desgarrar la pared intestinal dañada.
La enterocolitis necrosante puede ocurrir en racimos o como brotes en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN). A veces, estos brotes pueden estar relacionados con bacterias específicas (como E. coli) o un virus, pero a menudo el microorganismo no se conoce.
Factores de riesgo de enterocolitis necrotizante
Además de la prematuridad, otros factores de riesgo incluyen lo siguiente:
Rotura prolongada de las membranas previa al parto (la madre rompe aguas más de 12 horas antes de que comience el parto): la pérdida de líquido amniótico puede provocar una infección en el feto.
Asfixia perinatal: este trastorno comporta una disminución de la irrigación sanguínea a los tejidos del recién nacido o una disminución del oxígeno en la sangre del recién nacido antes, durante o justo después del parto.
Cardiopatía presente al nacer (cardiopatía congénita): los defectos congénitos del corazón pueden afectar a la forma en que circula la sangre o a las concentraciones sanguíneas de oxígeno.
Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos): cuando se produce anemia, la sangre del recién nacido tiene dificultades para transportar un suministro adecuado de oxígeno.
Exanguinotransfusión: durante este procedimiento, la sangre del recién nacido se extrae y se reemplaza, lo que puede afectar a la irrigación sanguínea a los órganos.
Perturbación de las bacterias que residen en el aparato digestivo: el tratamiento con antibióticos o fármacos supresores de ácido puede estimular el crecimiento de bacterias potencialmente dañinas en el intestino del recién nacido.
Alimentación con fórmula: la leche materna contiene sustancias que ayudan a proteger las paredes del tubo digestivo que las fórmulas no tienen.
Síntomas de la enterocolitis necrotizante
Los recién nacidos con enterocolitis necrotizante pueden desarrollar hinchazón del abdomen y pueden tener dificultad para alimentarse. Pueden vomitar líquido teñido de verde o amarillo y puede visualizarse sangre en las heces. La piel del abdomen puede estar de coloración anormal.
Estos recién nacidos pronto parecen muy enfermos y aletargados y tienen una temperatura corporal baja y pausas repetidas en la respiración (apnea).
Complicaciones de la enterocolitis necrotizante
Si la lesión original progresa a través de la totalidad del grosor de la pared intestinal y la pared intestinal se desgarra (se perfora), el contenido intestinal pasa a la cavidad abdominal y causa inflamación y normalmente infección de la cavidad abdominal y su revestimiento (peritonitis).
Aparecen otras complicaciones si las bacterias entran en el torrente sanguíneo del recién nacido. Las bacterias pueden causar una infección potencialmente mortal (sepsis) y a veces la muerte.
El estrechamiento del intestino (estenosis intestinal) es la complicación más frecuente a largo plazo de la enterocolitis necrotizante. Las estenosis afectan del 10 al 36% de los bebés que sobreviven al episodio inicial de enterocolitis necrotizante y por lo general causan síntomas de 2 a 3 meses después del episodio.
El síndrome del intestino corto (un trastorno que causa diarrea y mala absorción de nutrientes [malabsorción]) afecta a cerca del 19% de los lactantes que necesitan cirugía para tratar la enterocolitis necrotizante.
Muchos supervivientes de enterocolitis necrotizante sufren retrasos o discapacidades del neurodesarrollo como parálisis cerebral, discapacidades de aprendizaje, trastorno por déficit de atención y retraso en el desarrollo del lenguaje y motor.
Diagnóstico de la enterocolitis necrotizante
Sangre en las heces
Radiografías de abdomen
Ultrasonidos
Análisis de sangre
A veces, se detecta sangre en las heces.
El diagnóstico de enterocolitis necrosante se confirma mediante la radiografía abdominal, que muestra el gas que se ha formado en la pared intestinal (neumatosis intestinal) o aire libre (aire fuera del tracto gastrointestinal) en la cavidad abdominal si la pared intestinal ha sido perforada. Los médicos también pueden solicitar una ecografía abdominal para observar el grosor de la pared intestinal, la neumatosis intestinal y la circulación sanguínea.
Se obtienen muestras de sangre para buscar bacterias y otras anomalías (por ejemplo, un recuento elevado de glóbulos blancos).
Tratamiento de la enterocolitis necrotizante
Alimentación interrumpida
Nutrición, líquidos y antibióticos administrados por vía intravenosa
A veces, cirugía o drenajes peritoneales
Los recién nacidos que sufren enterocolitis necrotizante permanecen ingresados en el hospital y reciben tratamiento en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).
Aproximadamente del 50 al 75% de los recién nacidos con enterocolitis necrotizante no necesitan cirugía. En estos recién nacidos, la alimentación se detiene inmediatamente. Los médicos pasan una sonda de aspiración hasta el estómago de los recién nacidos para eliminar el contenido, lo que disminuye la presión y ayuda a prevenir el vómito. Se administran alimentación y líquidos por vía intravenosa para mantener la hidratación y la nutrición y permitir que el intestino se cure. La infección se trata con antibióticos por vía intravenosa.
Los médicos realizan un seguimiento de estos recién nacidos repitiendo varias pruebas de sangre y radiografías abdominales.
Aproximadamente del 25 al 50% de los recién nacidos con enterocolitis necrotizante sí necesitan cirugía. Sin embargo, la cirugía es necesaria solo si hay perforación intestinal o parte del intestino está gravemente afectada. La cirugía consiste en la extirpación de la porción del intestino que no recibe suficiente sangre. Los extremos de intestino sano se hacen sobresalir hacia la superficie de la piel para crear una abertura temporal con el objeto de permitir la evacuación de los intestinos (ostomía). Posteriormente, cuando el bebé está sano, los extremos del intestino se vuelven a unir y se aloja de nuevo el intestino en la cavidad abdominal.
Los lactantes que pesan menos de aproximadamente 2,2 libras (menos de aproximadamente 1 kg) o que están gravemente enfermos al nacer pueden no sobrevivir a una cirugía más extensa, por lo que los médicos pueden colocar drenajes peritoneales en su cavidad abdominal. Los drenajes peritoneales permiten la evacuación del material abdominal infectado y pueden reducir los síntomas. El procedimiento ayuda a estabilizar a estos bebés para que se les pueda realizar una cirugía más adelante, cuando estén en condiciones menos críticas. En algunos casos, los bebés se recuperan sin necesidad de una intervención quirúrgica.
A veces, las estenosis requieren corrección quirúrgica.
Pronóstico de la enterocolitis necrosante
Los tratamientos médicos y quirúrgicos actuales han mejorado el pronóstico para los recién nacidos con enterocolitis necrosante. Alrededor del 75% de los recién nacidos afectados sobreviven. La tasa de supervivencia es menor para los lactantes que necesitan cirugía y para los lactantes que tuvieron un peso muy bajo al nacer.
Prevención de la enterocolitis necrosante
Los recién nacidos enfermos o prematuros deben ser alimentados con leche humana en lugar de fórmula porque la leche humana parece proporcionar cierta protección contra la enterocolitis necrosante. (La fórmula para prematuros es un sustituto apropiado si la leche humana no está disponible.) Además, el personal del hospital evita dar a estos recién nacidos fórmula altamente concentrada y toma medidas para prevenir las concentraciones bajas de oxígeno en la sangre. Siempre que sea posible, los antibióticos y los medicamentos depresores de ácido no se administran a los recién nacidos.
Existen algunos indicios de que los probióticos (bacterias "buenas") pueden ser eficaces para la prevención, pero este tratamiento es todavía experimental.
A las embarazadas con riesgo de parto prematuro se les pueden administrar esteroides (también llamados corticoesteroides o glucocorticoides) para ayudar a prevenir la enterocolitis necrotizante.



