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Opiáceos

Por

Gerald F. O’Malley

, DO, Grand Strand Regional Medical Center;


Rika O’Malley

, MD, Albert Einstein Medical Center

Última revisión completa ago 2017
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Recursos de temas
  • Los opiáceos se usan para el alivio del dolor, pero también provocan sensación de bienestar y, si se usan en exceso, dependencia y adicción.

  • Consumir una cantidad elevada de opiáceos puede resultar mortal, normalmente por parada respiratoria.

  • Para detectar opiáceos se pueden realizar análisis de orina.

  • Las estrategias de tratamiento incluyen la desintoxicación (interrupción del consumo de opiáceos), la sustitución (sustituyéndolos por otra sustancia y reduciendo gradualmente su dosis), y el mantenimiento (sustituyéndolos por otra sustancia que se tome de manera indefinida).

  • El asesoramiento psicoterapéutico continuo y el apoyo resultan esenciales en todas las estrategias de tratamiento.

"Opiáceo" es un término para una serie de sustancias derivadas de la adormidera y sus variaciones sintéticas y semisintéticas. Los opiáceos tienen un uso médico legítimo como fármacos potentes que alivian el dolor. Entre ellos se incluye la codeína (que tiene un bajo potencial para crear dependencia), la oxicodona (sola y en varias combinaciones, como oxicodona más paracetamol [acetaminofeno]), la meperidina, la morfina, la pentazocina y la hidromorfona. La metadona por vía oral y el fentanilo administrado en parches sobre la piel se utilizan para tratar el dolor crónico grave. La heroína, ilegal en muchos países y que se utiliza en otros para aplicaciones de tratamientos muy limitados, es uno los opiáceos más potentes.

El abuso de opiáceos es relativamente frecuente debido a que estos fármacos son fácilmente accesibles y originan una sensación intensa de bienestar. Se puede desarrollar dependencia a cualquier opiáceo. (Véase también Uso y abuso de drogas y otras sustancias.)

Cuando se consumen opiáceos para tratar un episodio breve de dolor intenso (por ejemplo, el de una quemadura o un hueso roto), la dependencia grave y la adicción son muy poco frecuentes. Muchas personas que toman opiáceos para aliviar el dolor durante varios días sufren algunos síntomas leves de abstinencia cuando los dejan; sin embargo, las personas que los toman durante mucho tiempo para tratar el dolor crónico presentan un riesgo elevado de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias.

Puede desarrollarse tolerancia después de unos días de consumo continuado de opiáceos. Es decir, se necesita cada vez más droga para sentir los mismos efectos que se sentían al principio con una cantidad menor. Algunas personas pueden llegar a ser más tolerantes a ciertos efectos que otras. Aunque las personas con un trastorno por consumo de sustancias a menudo presentan tolerancia a un fármaco, el hecho de tener tolerancia, por sí mismo, no significa que una persona sufra un trastorno por consumo de sustancias.

¿Sabías que...?

  • Tomar opiáceos para aliviar el dolor de una lesión reciente, bajo la supervisión de un médico, rara vez conduce a la adicción.

  • Tomar opiáceos durante el embarazo puede causar adicción en el feto y síntomas de abstinencia en el recién nacido.

Síntomas

Efectos inmediatos

Los opiáceos atenúan el dolor y son sedantes potentes que provocan tranquilidad y somnolencia. También pueden causar euforia.

Otros efectos menos deseables son

  • Estreñimiento

  • Náuseas y vómitos

  • Enrojecimiento facial

  • Prurito

  • Confusión (sobre todo, a edad avanzada)

Los productos que resultan de la degradación (metabolismo) del opiáceo meperidina pueden dar lugar a convulsiones.

Cuando se consumen junto con ciertas sustancias, los opiáceos pueden causar un trastorno grave llamado síndrome serotoninérgico. Este síndrome se caracteriza por confusión, temblores, espasmos musculares involuntarios, agitación, sudoración excesiva y aumento de la temperatura corporal.

Sobredosis

Consumir una dosis alta de un opiáceo de una vez (sobredosis) es potencialmente mortal. La respiración se vuelve peligrosamente lenta y superficial y puede interrumpirse. Los pulmones pueden llenarse de líquido. La presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal pueden disminuir, y las pupilas se contraen (llegan a ser del tamaño de cabezas de alfiler). Con el tiempo, la persona pierde el conocimiento o fallece, por lo general a causa de una parada respiratoria. La combinación de opiáceos con alcohol u otros sedantes es potencialmente mortal.

Efectos a largo plazo

Los opiáceos por sí mismos no causan muchas complicaciones a largo plazo, aparte del desarrollo de dependencia. Algunas personas tienen efectos secundarios menores como estreñimiento crónico, sudoración excesiva, somnolencia o disminución de la libido. No obstante, muchas de las complicaciones son efecto del uso de jeringuillas compartidas y de la inyección de sustancias desconocidas junto con el opiáceo.

Síntomas de abstinencia

La abstinencia de opiáceos provoca síntomas desagradables, pero no es potencialmente mortal. Los síntomas pueden aparecer tan solo 4 horas después de la interrupción del consumo y tienen un pico máximo generalmente a las 48-72 horas. Suelen disminuir después de aproximadamente una semana, aunque dicho tiempo varía de forma considerable en función del tipo de opiáceo.

Cada opiáceo se elimina del organismo a una velocidad determinada, lo que condiciona la rapidez con que la abstinencia progresa y desaparece. Los síntomas de abstinencia son más graves en las personas que han consumido dosis elevadas de la sustancia durante un largo periodo de tiempo:

  • Al principio, se sufre ansiedad y se desea intensamente consumir la droga.

  • La respiración se acelera, y generalmente va acompañada de bostezos, transpiración, lagrimeo, secreciones nasales, pupilas dilatadas y retortijones en el estómago.

  • Después pueden aparecer hiperactividad, agitación y mayor nivel de alerta.

  • Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.

Otros síntomas de abstinencia son

  • Carne de gallina

  • Temblores

  • Espasmos musculares

  • Fiebre y escalofríos

  • Dolor muscular

  • Inapetencia

  • Náuseas y vómitos

  • Diarrea

El consumo de opiáceos durante el embarazo es especialmente grave, ya que la heroína y la metadona atraviesan la placenta fácilmente y llegan al feto (ver figura Cómo atraviesan la placenta los medicamentos). Dado que los bebés nacidos de madres dependientes han estado expuestos a las drogas que consumían sus madres, pueden desarrollar síntomas de abstinencia con rapidez, que incluyen

  • Temblores

  • Llanto agudo

  • Nerviosismo

  • Convulsiones

  • Respiración rápida

Si la madre consume opiáceos justo antes del parto, la respiración del bebé puede debilitarse.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • A veces, análisis de orina

La intoxicación aguda por opiáceos por lo general es evidente en función de lo que la persona o sus amigos le cuentan al médico y de los resultados de la exploración física. Si no está claro por qué la persona actúa de manera anómala, el médico puede hacer pruebas para descartar otras posibles causas de los síntomas, como hipoglucemia o traumatismos craneales. Los médicos también pueden hacer análisis de orina para detectar la droga. Se pueden realizar otras pruebas con el fin de descartar complicaciones.

Tratamiento

Una sobredosis de opiáceos requiere tratamiento de emergencia, pero el objetivo último (y difícil) del tratamiento es ayudar a la persona afectada a controlar su consumo de opiáceos. El tratamiento puede incluir

  • Tratamiento de urgencia

  • Desintoxicación

  • Posible tratamiento de mantenimiento (para las personas que no pueden dejar de consumir)

  • Rehabilitación

Tratamiento de urgencia

La sobredosis por opiáceos constituye una urgencia médica, que debe ser tratada con rapidez para prevenir la muerte. La función respiratoria puede llegar a requerir soporte, en ocasiones a través de ventilación mecánica, si la sobredosis causa una parada respiratoria.

Un medicamento denominado naloxona se administra como antídoto del opiáceo, y revierte rápidamente todos los efectos adversos. Por lo general se administra mediante inyección, pero recientemente se ha comercializado un aerosol nasal. Dado que algunas personas se agitan y manifiestan delirios de manera transitoria antes de recuperar la consciencia, se puede aplicar contención mecánica durante un breve periodo de tiempo. Puesto que la naloxona precipita los síntomas de abstinencia en personas dependientes de los opiáceos, se debe utilizar solo en casos necesarios (como cuando la respiración comienza a debilitarse).

Las personas en fase de recuperación de una sobredosis deben permanecer bajo observación durante unas horas hasta que hayan desaparecido los efectos de la naloxona, con el objeto de asegurarse de que no se producen efectos adversos derivados del opiáceo remanente. Si la persona ha consumido un opiáceo con efectos de larga duración (como la metadona o formas de lenta eliminación de otros opiáceos), por lo general debe permanecer bajo observación durante un periodo de tiempo mayor.

Si los síntomas vuelven a aparecer, se debe administrar otra dosis de naloxona, ingresar en un hospital o ambas cosas.

Desintoxicación

Existen varios enfoques para la desintoxicación:

  • Interrumpir el consumo de opiáceos y permitir que la abstinencia siga su curso («pasar el mono»)

  • Sustituirlo por una droga similar pero menos potente y, a continuación, disminuir progresivamente la dosis de esta y después interrumpir su consumo

En ambas estrategias de desintoxicación, a menudo es necesario un tratamiento para reducir los síntomas de abstinencia. El fármaco clonidina suele proporcionar algo de alivio, pero puede provocar efectos secundarios, como disminución de la presión arterial y somnolencia. La interrupción de la toma de clonidina puede ocasionar síntomas de abstinencia como inquietud, insomnio, irritabilidad, pulso acelerado y dolores de cabeza.

La sustitución suele implicar la administración de fármacos como la metadona y la buprenorfina, que luego disminuye lentamente y finalmente se interrumpe por completo.

  • La metadona es un opiáceo que se toma por vía oral. Bloquea los síntomas de abstinencia y el deseo compulsivo de consumir otros opiáceos, especialmente la heroína. Dado que los efectos de la metadona duran más tiempo que los de otros opiáceos, se puede administrar con menor frecuencia, por lo general una vez al día, e ir reduciendo la dosis lentamente. Los médicos pueden comenzar la sustitución, pero después el uso de la metadona debe ser supervisado dentro de un programa de tratamiento con esta sustancia. Las dosis elevadas de metadona provocan a veces ritmos cardíacos anómalos (arritmias). Por lo tanto, las personas que reciben este fármaco son controladas estrechamente cuando se inicia el tratamiento o cuando se modifica la dosis.

  • La buprenorfina es una mezcla de agonista y antagonista opiáceo. Eso significa que posee algunos de los efectos de los opiáceos (agonista) pero también bloquea otros (antagonista). No requiere supervisión dentro de un programa especial y por ello los médicos que están habituados a su manejo pueden prescribirla en su propia consulta. En muchos países, la buprenorfina ha reemplazado a la metadona en los programas de desintoxicación.

La desintoxicación debe ir seguida por la rehabilitación para evitar la vuelta al consumo de opiáceos. El tratamiento continuo puede incluir asesoramiento y apoyo a largo plazo y fármacos como la naltrexona.

Mantenimiento

Para quienes recaen continuamente en el consumo de opiáceos (lo que se denomina adicción crónica y recurrente a los opiáceos) se prefiere otro enfoque, llamado mantenimiento. Consiste en sustituir la droga por otra prescrita que el usuario toma durante un periodo largo de tiempo (meses o años). La metadona, la buprenorfina o la naltrexona se pueden emplear como sustitutos de los opiáceos.

Mantener a los consumidores de opiáceos con dosis regulares de una de estas drogas les permite ser socialmente productivos, ya que no tienen que invertir tiempo en obtener el opiáceo ilegal, y porque las drogas utilizadas no interfieren en la actividad diaria de la manera en que lo hacen las drogas ilícitas. Para algunos usuarios de opiáceos, el tratamiento funciona. Para muchos, es necesario un mantenimiento de por vida.

La metadona suprime los síntomas de abstinencia y el deseo compulsivo de consumir opiáceos, sin provocar somnolencia ni euforia. Sin embargo, los consumidores de opiáceos deben presentarse una vez al día en la clínica donde se les dispensa la cantidad de metadona necesaria para prevenir síntomas de abstinencia graves, minimizar el deseo de consumo y ayudarles a realizar las actividades diarias.

La buprenorfina se utiliza cada vez más porque el médico la puede prescribir en su propia consulta. De esta manera, los consumidores de opiáceos no tienen que dirigirse a una clínica especializada.

La naltrexona es una droga que bloquea los efectos de los opiáceos (antagonista opiáceo). Antes de iniciar el tratamiento con naltrexona hay que encontrarse completamente desintoxicado de opiáceos o de lo contrario puede aparecer una reacción de abstinencia grave. Dependiendo de la dosis, los efectos de la naltrexona duran de 24 a 72 horas. Así, se puede administrar una vez al día o tan solo 3 veces por semana. Dado que este medicamento no tiene efectos opiáceo, es más útil en los usuarios de opiáceos que tienen una motivación fuerte para permanecer abstinentes y en los que no tienen una dependencia grave.

Rehabilitación

Independientemente del enfoque que se adopte, el asesoramiento psicoterapéutico y el apoyo continuos son esenciales. El apoyo puede incluir a médicos especialmente capacitados, enfermeras, orientadores, programas de mantenimiento con opiáceos, familiares, amigos y otras personas que padecen el mismo trastorno por consumo de sustancias (grupos de apoyo).

El concepto de la terapia comunitaria surgió hace casi 25 años como respuesta a los problemas de la adicción a la heroína. Los pioneros de este enfoque no farmacológico fueron Samaritan Daytop Village y Phoenix House. Los consumidores de opiáceos viven en un centro residencial durante un cierto periodo de tiempo. Estos programas ayudan a las personas a construir una nueva vida a través de la formación, la educación y la reorientación. Aunque las tasas de abandonamiento inicial son altas, estos programas han ayudado a muchas personas.

Siguen abiertas ciertas preguntas, como cuál ha sido el resultado real de estos programas y con qué extensión deben ser aplicados. Dado que dichos programas requieren muchos recursos para mantenerse, es posible que muchas personas no pueden asumir el esfuerzo económico.

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