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Trastorno de personalidad límite

Por

Andrew Skodol

, MD, University of Arizona College of Medicine

Última revisión completa ene 2020
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Datos clave

El trastorno de personalidad límite se caracteriza por un patrón generalizado de inestabilidad en las relaciones, la autoimagen, los estados de ánimo y el comportamiento, además de la hipersensibilidad al posible rechazo y abandono.

  • Las personas con un trastorno de personalidad límite temen el rechazo y el abandono, en parte porque no quieren estar solas.

  • Los médicos diagnostican un trastorno de personalidad límite basándose en síntomas específicos, que incluyen cambios frecuentes en las relaciones, la autoimagen y el estado de ánimo y comportamiento autodestructivo e impulsivo.

  • La psicoterapia puede reducir los comportamientos suicidas, ayudar a aliviar la depresión y ayudar a las personas con este trastorno a funcionar mejor, pero a veces se necesitan medicamentos para disminuir los síntomas.

Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.

Las personas con trastorno de personalidad límite no toleran la soledad y pueden recurrir a acciones autodestructivas para sobrellevarla o evitarla. Pueden hacer esfuerzos desesperados para evitar el abandono, incluida la invención de crisis. Por ejemplo, pueden intentar el suicidio como una forma de comunicar su angustia y lograr que otras personas les rescaten y les cuiden.

Las estimaciones de la incidencia del trastorno de personalidad límite son variables. En Estados Unidos afecta probablemente entre un 2% y casi un 6% de la población general. Se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Con el tiempo, los síntomas tienden a disminuir en la mayoría de las personas.

A menudo también están presentes otros trastornos. Entre estos factores se incluyen los siguientes

Causas

Los genes y los factores ambientales pueden contribuir al desarrollo del trastorno de personalidad límite.

Ciertas personas pueden tener una tendencia genética a reaccionar mal ante el estrés de la vida, lo que las hace más propensas a desarrollar un trastorno de personalidad límite y otros trastornos mentales. Además, el trastorno de personalidad límite tiende a ser hereditario, lo que sugiere que esta tendencia puede ser, en parte, heredada. Los familiares de primer grado de personas con este trastorno son 5 veces más propensas a sufrir el trastorno que la población general.

Las situaciones de estrés durante la primera infancia pueden contribuir al desarrollo del trastorno de personalidad límite. Muchas personas con trastorno de personalidad límite sufrieron maltrato físico o abuso sexual, separación de los cuidadores y/o pérdida de un progenitor cuando eran niños. La inseguridad del apego a sus cuidadores contribuye a los síntomas del trastorno de personalidad límite.

Síntomas

Los pacientes con trastorno de personalidad límite a menudo parecen más estables de lo que se sienten en realidad.

Miedo al abandono

Las personas con un trastorno de personalidad límite temen el abandono, en parte porque no quieren estar solas. A veces sienten que no existen en absoluto, a menudo cuando no tienen a nadie que les cuide. Con frecuencia se sienten vacías por dentro.

Cuando las personas con este trastorno sienten que están a punto de ser abandonadas, por lo general se muestran temerosas y enfadadas. Por ejemplo, los afectados pueden sentir angustia o ira cuando alguien importante para ellos llega unos minutos tarde o cancela un compromiso. Dan por sentado que estos contratiempos se deben a los sentimientos de esa persona respecto a ellos en lugar de pensar que pueden deberse a circunstancias externas. Pueden creer que la cancelación de un compromiso significa que la otra persona les rechaza y que ellos son malos. La intensidad de su reacción refleja su sensibilidad al rechazo.

Las personas con trastorno de personalidad límite pueden identificarse con otras personas y cuidar de ellas, pero solo si sienten que la otra persona estará a su disposición siempre que sea necesario. Aunque desean relaciones íntimas y se preocupan por los demás, les resulta difícil mantener relaciones estables. Tienden a tener expectativas muy altas sobre cómo deberían actuar las personas que sienten cercanas, y sus sentimientos sobre una relación pueden fluctuar de forma rápida e intensa.

Ira

Las personas con trastorno de personalidad límite tienen dificultades para controlar su ira y, a menudo, se muestran enojadas de forma inapropiada e intensa. Pueden expresar su ira con sarcasmo hiriente, amargura o diatribas airadas. Su ira se dirige a menudo contra amigos cercanos, parejas sentimentales, familiares y, a veces, contra los médicos, porque se sienten desatendidos o abandonados.

Después del arrebato, a menudo se sienten avergonzados y culpables, lo que refuerza su sentimiento de ser malos.

Personalidad cambiante

Las personas con trastorno de personalidad límite tienden a cambiar su visión de los demás de forma abrupta y drástica. Por ejemplo, pueden idealizar a alguien al principio de la relación, pasar mucho tiempo juntos y compartirlo todo. De repente, pueden sentir que la otra persona no les quiere lo suficiente y desilusionarse. Entonces pueden menospreciar a esa persona o enojarse con ella.

Pueden sentirse dependientes durante un minuto y enfadarse por sentirse maltratados al minuto siguiente. Su actitud fluctúa en función de su percepción de la disponibilidad y el apoyo de los demás. Cuando se sienten apoyados, pueden mostrarse vulnerables y dependientes y, cuando se sienten amenazados o decepcionados, pueden enfadarse y menospreciar a los demás.

Las personas con trastorno de personalidad límite también pueden cambiar de forma abrupta y drástica la imagen que tienen de sí mismos, algo que se manifiesta cambiando repentinamente sus objetivos, valores, opiniones, carreras profesionales o amigos.

Los cambios en el estado de ánimo suelen durar unas pocas horas y con muy poca frecuencia duran más de unos pocos días. Las personas con este trastorno son tan sensibles a los signos de rechazo o crítica en sus relaciones que su estado de ánimo puede cambiar.

Comportamiento impulsivo y autolesiones

Muchas personas con trastorno de personalidad actúan de forma impulsiva, lo que a menudo da lugar a autolesiones. Pueden apostar, practicar sexo de forma arriesgada, comer en exceso, conducir imprudentemente, presentar problemas de consumo de sustancias o gastar en exceso.

Los comportamientos relacionados con el suicidio, incluidos los intentos de suicidio, las amenazas y la autolesión (por ejemplo, cortarse o quemarse) son muy frecuentes. Aunque muchos de estos actos autodestructivos no pretenden acabar con la vida, el riesgo de suicidio en estas personas es 40 veces mayor que el de la población en general. Alrededor del 8-10% de las personas con un trastorno de personalidad límite mueren por suicidio. Estos actos autodestructivos a menudo se desencadenan por el rechazo, el abandono percibido o la desilusión respecto a alguien cercano. Las personas también pueden autolesionarse para expresar sus sentimientos de ser malas o para revivir su capacidad de sentir cuando no se sienten reales o se sienten separadas de sí mismas (lo que se denomina disociación).

Otros síntomas

Las personas con un trastorno de personalidad límite con frecuencia se sabotean a sí mismas cuando están a punto de alcanzar un objetivo, de modo que los demás perciban que tienen dificultades. Por ejemplo, pueden abandonar la escuela justo antes de la graduación o arruinar una relación prometedora.

Cuando estas personas se sienten muy estresadas, pueden sufrir episodios breves de paranoia, síntomas que se asemejan a la psicosis (como alucinaciones) o disociación. El estrés suele tener su origen en la sensación de que nadie se preocupa por ellos (es decir, se sienten solos y abandonados) o en la sensación de sentirse rotos y sin valor. La disociación incluye no sentirse real (lo que se denomina desrealización) o sensación de separarse de su cuerpo o pensamientos (lo que se denomina despersonalización). Estos episodios son temporales y, por lo general, no son lo suficientemente graves como para considerarse un trastorno distinto.

Diagnóstico

  • Evaluación de un médico, en base a criterios específicos

Los médicos generalmente diagnostican los trastornos de la personalidad según los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), Quinta edición (DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association (Asociación estadounidense de psiquiatría).

Para que los médicos diagnostiquen un trastorno de personalidad límite, las personas afectadas deben tener antecedentes de relaciones y autoimagen inestables, además de un estado de ánimo y un comportamiento impulsivos, como lo demuestran al menos cinco de los siguientes elementos:

  • Hacen esfuerzos desesperados para evitar el abandono (real o imaginado).

  • Mantienen relaciones intensas e inestables en las que alternan entre la idealización y el menosprecio de la otra persona.

  • Con frecuencia cambian la imagen que tienen de sí mismos o su sentido del yo.

  • Actúan impulsivamente en dos aspectos como mínimo que podrían causarles daño (como sexo inseguro, atracones alimentarios o conducción imprudente)

  • Incurren repetidamente en conductas relacionadas con el suicidio, como intentar suicidarse o amenazar con hacerlo y autolesionarse.

  • Tienen cambios rápidos en el estado de ánimo, que por lo general duran solo unas horas y rara vez más de unos días.

  • Se sienten vacíos de forma crónica.

  • Se enojan de forma inapropiada e intensa o tienen problemas para controlar la ira.

  • Tienen pensamientos paranoicos temporales o síntomas disociativos graves (sentirse irreales o despegados de sí mismos), desencadenados por el estrés.

Además, los síntomas deben haber comenzado antes de la edad adulta.

Pronóstico

En la mayoría de las personas con trastorno de personalidad límite, los síntomas disminuyen drásticamente y a menudo se resuelven. Sin embargo, estas mejoras no necesariamente se traducen en la capacidad de mantener relaciones estables o mantener un trabajo. El objetivo de los tratamientos consiste en ayudar a las personas a funcionar mejor y reducir los síntomas.

Tratamiento

  • Psicoterapia

  • Fármacos o sustancias

El tratamiento general del trastorno de personalidad límite es el mismo que para todos los trastornos de la personalidad.

La identificación y el tratamiento de los trastornos coexistentes es importante para el tratamiento eficaz del trastorno de personalidad límite.

El tratamiento consiste en psicoterapia y determinados fármacos.

Psicoterapia

El principal tratamiento para el trastorno de personalidad límite es la psicoterapia. Las psicoterapias específicas para el trastorno de personalidad límite pueden reducir las conductas relacionadas con el suicidio, ayudar a aliviar la depresión y ayudar a las personas afectadas a funcionar mejor.

Estas terapias incluyen las siguientes:

  • Terapia conductual dialéctica

  • Entrenamiento de sistemas para la predictibilidad emocional y la resolución de problemas (STEPPS, por sus siglas en inglés)

  • Tratamiento basado en la mentalización

  • Psicoterapia centrada en la transferencia

  • Terapia centrada en esquemas

  • Tratamiento psiquiátrico general

La terapia conductual dialéctica ofrece sesiones individuales y grupales semanales y un terapeuta que está disponible también telefónicamente. El terapeuta actúa como un entrenador del comportamiento. El objetivo es ayudar a la persona a encontrar mejores formas de responder al estrés, por ejemplo a resistirse al deseo de comportarse de manera autodestructiva.

El STEPPS comporta sesiones grupales semanales durante 20 semanas. Las personas afectadas aprenden habilidades para manejar sus emociones, desafiar sus expectativas negativas y cuidarse mejor. Por ejemplo, aprenden a distanciarse de lo que están sintiendo en ese momento. Aprenden a establecer metas, evitar sustancias ilegales y mejorar sus hábitos de alimentación, sueño y ejercicio. También se les pide a estas personas que identifiquen un equipo de apoyo formado por amigos, familiares y profesionales de la salud que estén dispuestos a asesorarles cuando sufran una crisis.

La mentalización se refiere a la capacidad de las personas para reflexionar e interpretar su propio estado de ánimo (lo que sienten y por qué) y el estado de ánimo de los demás. El tratamiento basado en la mentalización ayuda a la persona a hacer lo siguiente:

  • Regular de manera efectiva sus emociones (por ejemplo, calmarse cuando está molesta)

  • Comprender cómo contribuye a sus propios problemas y dificultades con los demás

  • Reflexionar y entender cómo piensan y se sienten otras personas

Por lo tanto, ayuda a la persona a relacionarse con los demás con empatía y compasión, lo que también ayuda a los demás a comprenderla y apoyarla.

La psicoterapia centrada en la transferencia está enfocada en la interacción entre el paciente y el terapeuta. El terapeuta formula preguntas y ayuda a la persona a examinar autoimágenes y reacciones exageradas, distorsionadas y poco realistas en diversas situaciones. Se hace hincapié en el momento actual (incluida la forma en que la persona se relaciona con el terapeuta) más que en el pasado. Por ejemplo, cuando una persona tímida y tranquila se vuelve de repente hostil y discutidora, el terapeuta puede preguntarle si ha notado un cambio en los sentimientos y luego puede pedirle que piense cómo estaba experimentando al terapeuta y a sí misma cuando las cosas cambiaron. Los objetivos son

  • Permitir que la persona desarrolle un sentido más estable y realista de sí misma y de los demás

  • Aprender a relacionarse con los demás de una manera más sana a través de la transferencia al terapeuta

La terapia centrada en esquemas tiene como objetivo identificar patrones crónicos de inadaptación relacionados con el pensamiento, los sentimientos, el comportamiento y el afrontamiento (llamados esquemas) y reemplazar los pensamientos, sentimientos y comportamientos negativos por otros más saludables.

La gestión psiquiátrica general está diseñada por un médico de medicina general y no por un médico especialista. Se realizan sesiones de terapia individual semanal y algunas veces se emplean fármacos. La terapia prioriza la capacidad de trabajar para mejorar las relaciones con el fin de mejorar la independencia. También enseña a las personas con trastorno de personalidad límite a dar sentido a sus síntomas y comprender cuáles son los objetivos y los resultados esperados del tratamiento.

La psicoterapia de apoyo también es beneficiosa. El objetivo del terapeuta es establecer una relación emocional, alentadora y de apoyo con la persona y así ayudarle a desarrollar mecanismos de defensa saludables, especialmente en las relaciones interpersonales. Sin embargo, es posible que los tratamientos de apoyo, por sí solos, no reduzcan los problemas más inmediatos del trastorno de personalidad límite (como el comportamiento suicida y la autolesión) tan eficazmente como las otras psicoterapias más específicas para este trastorno.

Fármacos o sustancias

Cuando es necesario, los medicamentos se usan para tratar síntomas específicos. Estos medicamentos son

Sin embargo, los ISRS son solo ligeramente efectivos en personas con trastorno de personalidad límite.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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