Estrellas naranjas

Introducción a la enfermedad pericárdica

Revisión completa: abr 2026 PorBrian D. Hoit, MD, Case Western Reserve University | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: abr 2026
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Datos clave

La enfermedad pericárdica (del pericardio) afecta al pericardio, un saco flexible compuesto por dos capas, que envuelve el corazón.

El pericardio contribuye a mantener el corazón en su sitio, a evitar que se llene excesivamente de sangre y a protegerlo de posibles lesiones producidas por infecciones torácicas. El pericardio también lubrica el corazón cuando se contrae y ayuda al corazón a interactuar con el sistema nervioso. Aun así, no es indispensable para la vida. Si se extirpa, el efecto sobre el funcionamiento del corazón es mínimo.

Por lo general, el pericardio contiene entre sus 2 capas una cantidad suficiente de líquido lubricante para que una capa se pueda deslizar con facilidad sobre la otra. Este espacio entre las dos capas es muy pequeño. Sin embargo, en algunos trastornos se acumula líquido adicional en este espacio (denominado cavidad pericárdica), lo que provoca su agrandamiento.

De forma excepcional, puede que el recién nacido nazca sin pericardio o que presente defectos tales como zonas débiles u orificios. Estos defectos son peligrosos porque el corazón o un vaso sanguíneo principal pueden llegar a salir (herniarse) por un orificio del pericardio y quedar atrapados. En estos casos, la muerte puede producirse en minutos. Por ello, estos defectos se suelen corregir mediante una intervención quirúrgica. Si no es posible corregirlo, se extirpa la totalidad del pericardio. Otros trastornos se deben a infecciones, a heridas, fármacos, o a la diseminación de un cáncer.

El trastorno más frecuente del pericardio es la inflamación (pericarditis). La pericarditis puede ser:

  • Aguda (inflamación con síntomas que duran menos de 4 semanas)

  • Subaguda (inflamación con síntomas que duran más de 4 semanas, pero 3 meses o menos)

  • Crónica (inflamación con síntomas que se prolonga durante más de 3 meses)

La pericarditis también puede ser recurrente y reaparecer después de un período de 4 a 6 semanas sin síntomas.

Otros trastornos del pericardio incluyen

  • Derrame pericárdico

  • Pericarditis constrictiva

  • Fibrosis del pericardio

Un derrame pericárdico es la acumulación de líquido en el pericardio. El taponamiento cardíaco se produce cuando un gran derrame pericárdico impide que el corazón se llene de sangre de forma adecuada, y por lo tanto impide que el corazón bombee suficiente sangre al resto del cuerpo. El derrame pericárdico puede aparecer como consecuencia de una pericarditis o por sí solo, por otras razones.

La pericarditis constrictiva, que es poco frecuente, ocurre cuando el pericardio inflamado se vuelve grueso y fibroso, y sus capas se adhieren entre sí o al propio corazón. El pericardio engrosado y rígido, junto con la adherencia entre las capas, dificultan la contracción y relajación normales del corazón. La pericarditis constrictiva puede ser transitoria, por ejemplo si está provocada por una infección, o crónica, si se produce después de un trastorno que causa pericarditis aguda.

La fibrosis del pericardio (engrosamiento y cicatrización del pericardio) puede evolucionar después de una pericarditis causada por una infección en la que el derrame pericárdico es similar al pus (pericarditis purulenta). O bien la fibrosis del pericardio puede acompañar a un trastorno reumático sistémico como una artritis reumatoide. En los pacientes de edad avanzada, las causas comunes son tumores malignos, ataques cardíacos y la tuberculosis. La fibrosis del pericardio se diferencia de la pericarditis constrictiva en que tiende a causar menos daño estructural y a no afectar la función de bombeo del corazón.

El hemopericardio (acumulación de sangre en el interior del pericardio) puede provocar pericarditis, fibrosis pericárdica o taponamiento cardíaco. Entre las causas más frecuentes se encuentran las lesiones torácicas, lesiones derivadas de procedimientos médicos tales como cateterismo cardíaco y la inserción de un marcapasos, y la ruptura de un aneurisma de la aorta torácica.

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