Diabetes mellitus tipo 2 en niños y adolescentes

Revisión completa: ene 2026 PorNeha Suresh Patel, DO, University of Pennsylvania School of Medicine | Revisión de colegas realizada porMichael SD Agus, MD, Harvard Medical School
Última actualización: abr 2026
v105347379_es
Vista para pacientes

La diabetes mellitus tipo 2 se caracteriza por resistencia a la insulina y una secreción inadecuada de insulina en relación con las necesidades fisiológicas. Los síntomas iniciales se relacionan con la hiperglucemia e incluyen polidipsia, polifagia, poliuria y visión borrosa. El diagnóstico se basa en la medición de la glucemia. El tratamiento consiste en dieta, ejercicio y medicamentos que reducen los niveles de glucosa, incluidos la metformina, la insulina y medicamentos inyectables y orales distintos de la insulina. Las complicaciones tardías son las enfermedades vasculares, la neuropatía periférica, la nefropatía y la predisposición al desarrollo de infecciones. Las complicaciones pueden retrasarse o prevenirse con un control glucémico adecuado.

La creciente prevalencia de la obesidad infantil ha llevado a un aumento de la incidencia de la diabetes tipo 2 infantil, y a un incremento en la proporción de diagnósticos de diabetes tipo 2 en relación con los de diabetes tipo 1 en niños (1, 2). La diabetes tipo 2 se diagnostica típicamente a principios de la adolescencia con el inicio de la pubertad, cuando la resistencia a la insulina aumenta naturalmente y hay un crecimiento rápido y cambios puberales. (Véase también Obesidad en los niños y Obesidad en los adolescentes).

Aproximadamente el 75% de los niños con diabetes tipo 2 tienen obesidad (3). Sin embargo, existe una heterogeneidad considerable, y la relación entre la obesidad y la edad de aparición de la diabetes tipo 2 es menos clara en algunos grupos étnicos (p. ej., niños asiáticos, particularmente japoneses) (3).

Referencias generales

  1. 1. Gesuita R, Eckert AJ, Besançon S, et al. Frequency and clinical characteristics of children and young people with type 2 diabetes at diagnosis from five world regions between 2012 and 2021: data from the SWEET Registry. Diabetologia. 2025;68(1):82-93. doi:10.1007/s00125-024-06283-5

  2. 2. Wagenknecht LE, Lawrence JM, Isom S, et al. Trends in incidence of youth-onset type 1 and type 2 diabetes in the USA, 2002-18: results from the population-based SEARCH for Diabetes in Youth study. Lancet Diabetes Endocrinol. 2023;11(4):242-250. doi:10.1016/S2213-8587(23)00025-6

  3. 3. Cioana M, Deng J, Nadarajah A, et al. The Prevalence of Obesity Among Children With Type 2 Diabetes: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Netw Open. 2022;5(12):e2247186. Published 2022 Dec 1. doi:10.1001/jamanetworkopen.2022.47186

Etiología de la diabetes tipo 2 en niños y adolescentes

En la diabetes tipo 2, el páncreas produce insulina, pero hay distintos grados de resistencia a la insulina y la secreción de insulina es insuficiente para satisfacer la mayor demanda causada por la resistencia a la insulina (deficiencia relativa de insulina).

El inicio del diabetes tipo 2 suele coincidir con el pico de resistencia a la insulina fisiológica de la pubertad, lo que puede conducir a síntomas de la hiperglucemia en adolescentes previamente compensados.

La causa de la diabetes tipo 2 no es la destrucción autoinmune de las células beta sino una compleja interacción entre muchos genes y los factores ambientales, que difieren entre las diferentes poblaciones y pacientes.

La diabetes tipo 2 en los niños es diferente de la diabetes tipo 2 en los adultos (1). En los niños, se acelera el deterioro de la función de las células beta y el desarrollo de complicaciones relacionadas con la diabetes.

Los factores de riesgo para diabetes tipo 2 incluyen (2, 3, 4):

Referencias de la etiología

  1. 1. Tryggestad JB, Willi SM. Complications and comorbidities of T2DM in adolescents: findings from the TODAY clinical trial. J Diabetes Complications. 2015;29(2):307-312. doi: 10.1016/j.jdiacomp.2014.10.009

  2. 2. Bellou V, Belbasis L, Tzoulaki I, Evangelou E. Risk factors for type 2 diabetes mellitus: An exposure-wide umbrella review of meta-analyses. PLoS One. 2018;13(3):e0194127. doi:10.1371/journal.pone.0194127

  3. 3. GBD 2021 Diabetes Collaborators. Global, regional, and national burden of diabetes from 1990 to 2021, with projections of prevalence to 2050: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2021. Lancet. 2023;402(10397):203-234. doi:10.1016/S0140-6736(23)01301-6

  4. 4. Hu S, Ji W, Zhang Y, Zhu W, Sun H, Sun Y. Risk factors for progression to type 2 diabetes in prediabetes: a systematic review and meta-analysis. BMC Public Health. 2025;25(1):1220. doi:10.1186/s12889-025-21404-4

Fisiopatología de la diabetes tipo 2 en niños y adolescentes

En la diabetes tipo 2, generalmente hay suficiente función de insulina para prevenir la cetoacidosis diabética (CAD) en el diagnóstico, pero los niños con diabetes tipo 2 a veces pueden presentarse con CAD (aproximadamente del 5 al 6%) (1, 2) o, menos comúnmente, con estado hiperosmolar hiperglucémico, también denominado síndrome hiperosmolar hiperglucémico no cetósico, en el que ocurre deshidratación hiperosmolar grave. El estado hiperosmolar hiperglucémico ocurre más a menudo durante un período de estrés o infección, por la falta de adherencia a los regímenes terapéuticos o cuando hay mayor afectación del metabolismo de la glucosa por fármacos (p. ej., glucocorticoides). Otros trastornos metabólicos asociados con resistencia a la insulina pueden estar presentes en el momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2 e incluyen:

La aterosclerosis en pacientes con diabetes tipo 2 comienza en la infancia o la adolescencia y aumenta notablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Referencias de fisiopatología

  1. 1. Dabelea D, Rewers A, Stafford JM, et al. Trends in the prevalence of ketoacidosis at diabetes diagnosis: the SEARCH for diabetes in youth study. Pediatrics. 2014;133(4):e938-e945. doi:10.1542/peds.2013-2795

  2. 2. Praveen PA, Hockett CW, Ong TC, et al. Diabetic ketoacidosis at diagnosis among youth with type 1 and type 2 diabetes: Results from SEARCH (United States) and YDR (India) registries. Pediatr Diabetes. 2021;22(1):40-46. doi:10.1111/pedi.12979

Síntomas y signos de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes

La presentación clínica de la diabetes tipo 2 es muy variable. Los niños a menudo son asintomáticos o mínimamente sintomáticos, y su condición puede detectarse solo en pruebas de rutina. Sin embargo, algunos niños se presentan con hiperglucemia sintomática (poliuria y frecuencia urinaria, polidipsia), estado hiperosmolar hiperglucémico o cetoacidosis diabética.

Incluso sin síntomas de hiperglucemia, los individuos con diabetes tipo 2 frecuentemente tienen sobrepeso u obesidad, así como hallazgos físicos sugestivos de resistencia a la insulina (p. ej., acantosis nigricans, acrocordones).

Signos dermatológicos de resistencia a la insulina
Acantosis nigricans

La acantosis nigricans es un engrosamiento de la piel con pigmentación que se desarrolla más típicamente en las axilas y la altura de la nuca (parte superior); en las personas de piel oscura, la piel puede tener un aspecto coriáceo (parte inferior). Con mayor frecuencia es una manifestación cutánea de intolerancia a la glucosa.

La acantosis nigricans es un engrosamiento de la piel con pigmentación que se desarrolla más típicamente en las axilas

... obtenga más información

Fotos cortesía de Thomas Habif, MD.

Acantosis nigricans (pliegue del codo)

Esta fotografía muestra acantosis nigricans (piel hiperpigmentada) en el pliegue del codo debido a resistencia a la insulina.

Esta fotografía muestra acantosis nigricans (piel hiperpigmentada) en el pliegue del codo debido a resistencia a la ins

... obtenga más información

RICHARD USATINE MD / SCIENCE PHOTO LIBRARY

Acantosis nigricans (etiquetas cutáneas)

Esta fotografía muestra acantosis nigricans (piel hiperpigmentada) y múltiples acrocordones debido a resistencia a la insulina.

Esta fotografía muestra acantosis nigricans (piel hiperpigmentada) y múltiples acrocordones debido a resistencia a la i

... obtenga más información

RICHARD USATINE MD / SCIENCE PHOTO LIBRARY

Perlas y errores

  • A pesar del error común, la cetoacidosis diabética puede ocurrir en niños con diabetes tipo 2.

Diagnóstico de la diabetes de tipo 2 en niños y adolescentes

  • Medición de glucosa o tolerancia a la glucosa anormales que cumplen con criterios diagnósticos (véase tabla )

  • Determinación del tipo de diabetes (p. ej., tipo 1, tipo 2, monogénica)

  • Prueba de péptido C, insulina y autoanticuerpos pancreáticos

  • Pruebas de laboratorio adicionales para evaluar comorbilidades metabólicas (p. ej., pruebas de función hepática, perfil lipídico en ayunas, relación microalbúmina-creatinina en una muestra de orina al azar)

El diagnóstico de diabetes y prediabetes se basa en mediciones anormales de glucosa o tolerancia a la glucosa que cumple los criterios diagnósticos utilizados por la American Diabetes Association (véase Diagnóstico de la diabetes en niños) (1).

Los niños sin autoanticuerpos, que son mayores de 10 años (o han comenzado la pubertad) al momento del diagnóstico, son obesos o presentan evidencia de comorbilidades metabólicas, suelen tratarse como si tuvieran diabetes tipo 2 (2).

La prediabetes se diagnostica cuando las medidas de glucosa se encuentran entre el rango normal y el rango diagnóstico de diabetes (véase tabla ). A veces se considera un estado precursor o de transición previo al desarrollo de la diabetes tipo 2, aunque los datos sobre la tasa de progresión o los riesgos específicos de la prediabetes son limitados en los niños (2).

Cribado de la diabetes tipo 2

Se recomienda comenzar el cribado a la edad de 10 años o al inicio de la pubertad en niños con sobrepeso que tengan ≥ 1 factor de riesgo adicional o afecciones asociadas con resistencia a la insulina. Las condiciones asociadas con la resistencia a la insulina son:

El cribado puede consistir en medición de la glucosa en ayunas, la hemoglobina glucosilada (HbA1C) y/o una prueba de tolerancia a la glucosa oral. Debe repetirse el cribado cada 2 o 3 años, o con mayor frecuencia si el perfil general de riesgo cardiometabólico está empeorando.

Cribado de comorbilidades y complicaciones

La monitorización de complicaciones agudas tanto de hipoglucemia como de hiperglucemia (incluidos CAD y SHH) se trata en la sección sobre Control glucémico; su manejo se trata en Complicaciones de la diabetes en niños y adolescentes. Para más detalle, véase Diabetes mellitus tipo 2 - Complicaciones y Complicaciones a largo plazo de la diabetes mellitus.

Al igual que en los adultos con diabetes tipo 2 (y a diferencia de los niños con diabetes tipo 1), la evaluación para detectar complicaciones a largo plazo (vasculares) en pacientes con diabetes tipo 2 comienza en el momento del diagnóstico. El cribado incluye evaluación de los pies, los ojos, la función renal y la proteinuria, y la tensión arterial.

Los pacientes con diabetes tipo 2 (a diferencia de aquellos con diabetes tipo 1, en quienes las complicaciones se desarrollan a lo largo de muchos años) a menudo tienen comorbilidades en el momento del diagnóstico, como enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica, hiperlipidemia e hipertensión. Los pacientes deben someterse a pruebas hepáticas, un perfil lipídico en ayunas, un perfil metabólico con medidas de la tasa de filtración glomerular y un índice proteína-creatinina en una muestra de orina al azar en el momento del diagnóstico (2). La medición de la tensión arterial y el cribado de salud mental deben realizarse en el momento del diagnóstico y en cada visita relacionada con la diabetes. Los exámenes de ojos y pies deben realizarse al diagnóstico y anualmente. En los niños con hallazgos clínicos sugestivos de complicaciones también se deben evaluar:

Referencias del diagnóstico

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S27-S49. doi:10.2337/dc25-S002

  2. 2. Shah AS, Barrientos-Pérez M, Chang N, et al. ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2024: Type 2 Diabetes in Children and Adolescents. Horm Res Paediatr. 2024;97(6):555-583. doi:10.1159/000543033

Tratamiento de la diabetes tipo 2 en niños y adolescentes

  • Dieta

  • Ejercicio

  • Medicación antihiperglucémica, que a veces incluye insulina

  • Control de la glucemia

Como sucede en la diabetes tipo 1, el control glucémico es la piedra angular del tratamiento. Esto puede lograrse mediante ciertas combinaciones de modificaciones del estilo de vida, incluyendo cambios en la dieta, actividad física y control del peso, medicación hipoglucemiante oral e insulina. Además, se hace mayor énfasis en la detección y manejo de los trastornos cardiometabólicos asociados y las complicaciones vasculares crónicas.

Los niños con diabetes tipo 2 requieren la misma atención al control de la dieta y el peso, y al reconocimiento y manejo de la dislipidemia y la hipertensión que los adultos, aunque las recomendaciones de cribado no son idénticas (1). La mayoría de los niños con diabetes tipo 2 tienen obesidad (2), por lo que la modificación del estilo de vida es la piedra angular del tratamiento. También puede estar indicada la farmacoterapia.

Dieta y ejercicio

Todos los niños con diabetes tipo 2 deben recibir educación y apoyo integral en autocuidado para la diabetes, incluyendo educación nutricional, preferentemente con la participación de un nutricionista con experiencia en el manejo de niños con diabetes (1, 3). La mayoría de los pacientes deben ser alentados a bajar de peso y aumentar así la sensibilidad a la insulina.

Los pasos para mejorar la dieta, controlar la ingesta calórica y mejorar la actividad física son:

  • La eliminación de bebidas azucaradas y alimentos hechos de azúcares refinados y simples (p. ej., caramelos procesados y jarabes de maíz con alto contenido de fructosa)

  • Se debe desalentar la omisión de comidas y alentar las comidas en un horario ordenado (preferiblemente como familia, si es posible, y sin distracciones de otras actividades, p. ej., televisión, ordenador o videojuegos).

  • Evitar los entremeses durante todo el día.

  • Control del tamaño de las porciones

  • Limitación de las comidas hipergrasas e hipercalóricas en el hogar.

  • Aumento de la ingesta de fibras comiendo más frutas y verduras

  • Aumentar la actividad física a 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa al menos 3 días por semana (preferiblemente 5 a 7 días por semana).

  • Se debe limitar el tiempo en pantalla a < 2 horas al día, incluyendo televisión, tiempo no educativo en el ordenador, teléfonos celulares y otros dispositivos portátiles, y videojuegos.

Para niños de 3 a 13 años, la fórmula de 1000 calorías + (100 × edad del niño en años) proporciona una estimación de las necesidades calóricas diarias similar a las guías publicadas (4).

La cirugía metabólica (también llamada cirugía bariátrica o de la obesidad) puede considerarse para la pérdida de peso en niños de 12 años o más con diabetes tipo 2 y un índice de masa corporal ≥ 35 kg/m2 (3).

Tratamiento farmacológico

Para pacientes asintomáticos con hiperglucemia leve, puede intentarse terapia con cambios en el estilo de vida, pero si no se alcanzan los objetivos glucémicos en aproximadamente 3 a 6 meses, se debe considerar la metformina.

Metformina

La metformina es un sensibilizador de la insulina y es la medicación antihiperglucémica oral de primera línea más común administrada a pacientes < 18 años de edad. La metformina se inicia como monoterapia cuando el nivel inicial de HbA1C es < 8,5% (< 69 mmol/mol) sin acidosis o cetosis y se utiliza junto con terapia no farmacológica, incluida la modificación dietética y el ejercicio (3).

La metformina se debe iniciar con una dosis baja y se ingiere con alimentos para prevenir las náuseas y el dolor abdominal. La dosis se aumenta gradualmente hasta la dosis objetivo máxima (2 g/día) durante un período de 3 a 6 semanas. Si están disponibles, las formas de liberación prolongada de metformina pueden disminuir los efectos adversos gastrointestinales en algunos pacientes que no toleran las formulaciones tradicionales de este medicamento.

El objetivo del tratamiento es un nivel de HbA1C de al menos < 7% (< 53 mmol/mol), y preferiblemente < 6,5% (< 48 mmol/mol). Si esto no se puede lograr solo con metformina, se debe iniciar insulina basal o un agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1). Desafortunadamente, en alrededor de la mitad de los adolescentes con diabetes tipo 2, la monoterapia con metformina finalmente fracasa y se requiere insulina.

Insulina

La insulina también se inicia en niños que se presentan con diabetes tipo 2 más grave (HbA1C > 8,5% [> 69 mmol/mol]) (3); se pueden emplear glargina, detemir o insulina premezclada.

Los niños con CAD o SHH generalmente requieren insulina intravenosa inicial y luego pasan a recibir insulina subcutánea (3). Una vez resuelta la acidosis, se puede iniciar metformina.

Los requerimientos de insulina pueden disminuir rápidamente durante las primeras semanas de tratamiento a medida que aumenta la secreción endógena de insulina; la insulina a menudo puede ser interrumpida varias semanas después de recuperar el control metabólico aceptable.

Sin embargo, un paciente que recibe terapia combinada (a veces con insulina basal) y no alcanza los objetivos glucémicos también puede requerir bolos de insulina prandial (3).

Otros medicamentos antihiperglucémicos en niños

Si los pacientes no cumplen los objetivos con terapia dual con metformina e insulina basal, se pueden agregar agonistas del receptor de GLP-1 como parte de la terapia de intensificación. También pueden considerarse medicamentos por vía oral.

Liraglutida, exenatida de liberación prolongada y dulaglutida son agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón [GLP-1] que pueden usarse en niños > 10 años con diabetes tipo 2 y pueden ayudar a reducir las concentraciones de HbA1C (3). La semaglutida inyectable es otro agonista del receptor GLP-1 utilizado para el tratamiento de la obesidad en pacientes > 12 años de edad (5). Estos fármacos hipoglucemiantes inyectables no insulínicos estimulan la secreción de insulina dependiente de la glucosa y enlentecen el vaciado gástrico.

Liraglutida se administra como una inyección diaria, mientras que exenatida, dulaglutida y semaglutida de liberación prolongada se administran como inyecciones subcutáneas semanales, lo que puede mejorar el cumplimiento del paciente. Ambos medicamentos promueven la pérdida de peso, probablemente por el efecto de vaciamiento gástrico tardío y la reducción del apetito. Se ajustan las dosisd urante un período de semanas hasta alcanzar dosis terapéuticas para minimizar los efectos adversos gastrointestinales comunes, especialmente náuseas y vómitos. Los agonistas de GLP-1 pueden usarse si no se tolera la metformina o puede agregarse si no se alcanzan las concentraciones de HbA1C deseadas solo con metformina en los primeros 3 meses de tratamiento. Los agonistas de GLP-1 pueden usarse antes del inicio de la insulina para promover la pérdida de peso y el control de la glucemia.

Empagliflozina, canagliflozina y dapagliflozina son inhibidores del cotransportador-2 de sodio-glucosa (SGLT2) utilizados en niños > 10 años de edad con diabetes tipo 2 (1, 3, 6). SGLT2 es un transportador de glucosa que se encuentra en el túbulo proximal de los riñones. Es responsable de aproximadamente el 90% de la reabsorción de glucosa filtrada. Los inhibidores de SGLT2 actúan bloqueando la resorción acoplada de sodio y glucosa en los túbulos proximales, lo que aumenta la excreción renal de glucosa y disminuye los niveles de glucosa en sangre en pacientes con diabetes tipo 2. Estos medicamentos están contraindicados en pacientes con enfermedad renal terminal o en diálisis. Pueden aumentar el riesgo de cetoacidosis diabética y, en algunos casos, con niveles normales de glucosa en sangre debido al aumento de la excreción renal de glucosa. Los efectos adversos de estos medicamentos incluyen el aumento de la incidencia de infecciones urinarias y por levaduras genitales.

Control glucémico y niveles objetivo de HbA1C

Los pacientes con diabetes tipo 2 por lo general se controlan ellos mismos las concentraciones de glucosa en sangre con menor frecuencia que los pacientes con diabetes tipo 1, pero la frecuencia varía según el tipo de terapia farmacológica utilizada, las concentraciones de glucosa en ayunas y posprandiales, el grado de control de la glucemia considerado alcanzable y los recursos disponibles.

Los niños y adolescentes que reciben múltiples inyecciones diarias de insulina, los que están enfermos y aquellos con control subóptimo deben monitorizar los niveles de glucosa al menos 3 veces al día (7). Aquellos que están en regímenes estables de metformina más insulina de acción prolongada únicamente (es decir, sin insulina de acción corta en bolo) que están cumpliendo sus objetivos sin hipoglucemia pueden realizar el monitoreo con menor frecuencia, habitualmente 2 veces al día (en ayunas y 2 horas posprandiales). La frecuencia de la monitorización debe aumentar si no se están cumpliendo los objetivos de control glucémico, durante la enfermedad o cuando aparecen síntomas de hipoglucemia o hiperglucemia. Se deben ofrecer a los niños y adolescentes con diabetes tipo 2 con regímenes de insulina con múltiples inyecciones diarias o bombas de insulina sistemas de monitorización continua de la glucosa similares a los utilizados por las personas con diabetes tipo 1 (1).

El nivel objetivo de HbA1C recomendado para la diabetes tipo 2 en la mayoría de los niños y adolescentes es < 6,5% (< 48 mmol/mol) (1, 3). Como con todos los objetivos glucémicos, los niveles se individualizan según los requisitos y características metabólicas del paciente. Para aquellos con mayor riesgo de hipoglucemia, puede ser apropiado un objetivo más alto (< 7% [< 53 mmol/mol]).

Las concentraciones de HbA1C deben medirse cada 3 meses en la mayoría de los niños con diabetes tipo 2, especialmente si se está empleando insulina o el control metabólico es subóptimo. En algunos niños con concentraciones estables de glucosa, estas pueden medirse dos veces al año.

Los niños con diabetes tipo 2 que no cumplen con los objetivos de HbA1C y/o glucosa en ayunas son candidatos a un tratamiento intensificado (p. ej., con insulina, incluida la dosificación de insulina en bolo, agonistas del receptor de GLP-1 y/o inhibidores de SGLT-2).

Referencias del tratamiento

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 14. Children and Adolescents: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S283-S305. doi:10.2337/dc25-S014

  2. 2. Cioana M, Deng J, Nadarajah A, et al. The Prevalence of Obesity Among Children With Type 2 Diabetes: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Netw Open. 2022;5(12):e2247186. Published 2022 Dec 1. doi:10.1001/jamanetworkopen.2022.47186

  3. 3. Shah AS, Barrientos-Pérez M, Chang N, et al. ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2024: Type 2 Diabetes in Children and Adolescents. Horm Res Paediatr. 2024;97(6):555-583. doi:10.1159/000543033

  4. 4. Arnold MJ, Harding MC, Conley AT. Dietary Guidelines for Americans 2020-2025: Recommendations from the U.S. Departments of Agriculture and Health and Human Services. Am Fam Physician. 2021;104(5):533-536.

  5. 5. Weghuber D, Barrett T, Barrientos-Pérez M, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adolescents with Obesity. N Engl J Med. 2022;387(24):2245-2257. doi:10.1056/NEJMoa2208601

  6. 6. Nadgir U, Ali SR, Gogate J, Shaw W, Antunes J, Fonseca S. Treatment With Canagliflozin Versus Placebo in Children and Adolescents With Type 2 Diabetes : A Randomized Clinical Trial. Ann Intern Med. 2025;178(9):1217-1226. doi:10.7326/ANNALS-24-04017

  7. 7. Copeland KC, Silverstein J, Moore KR, et al: Management of newly diagnosed type 2 Diabetes Mellitus (T2DM) in children and adolescents. Pediatrics 131(2):364-382, 2013. doi: 10.1542/peds.2012-3494

Conceptos clave

  • La diabetes tipo 2 es causada por resistencia a la insulina y deficiencia relativa de insulina debido a una compleja interacción entre muchos factores genéticos y ambientales (en particular la obesidad); va en aumento en frecuencia en niños y generalmente se diagnostica después de la pubertad.

  • La mayoría de los niños tienen hiperglucemia sintomática sin acidosis, con polaquiuria, polidipsia y poliuria; rara vez los niños con diabetes tipo 2 pueden presentar cetoacidosis diabética o estado hiperosmolar hiperglucémico.

  • Realizar cribado a niños en riesgo de diabetes tipo 2 o prediabetes.

  • Los niños con diabetes tipo 2 reciben tratamiento inicialmente con metformina y/o insulina; aunque la mayoría de los niños que requieren insulina en el momento del diagnóstico pueden hacer una transición exitosa a la monoterapia con metformina, cerca de la mitad acaban necesitando tratamiento con insulina.

  • Los agonistas de GLP-1 o los inhibidores de SGLT-2 pueden usarse en combinación con metformina para mejorar el control de la glucemia.

  • Los niños corren riesgo de complicaciones microvasculares y macrovasculares de la diabetes, que deben ser evaluadas con las pruebas de detección regulares.

quizzes_lightbulb_red
Test your KnowledgeTake a Quiz!
iOS ANDROID
iOS ANDROID
iOS ANDROID