Generalidades sobre la rehabilitación

Revisión completa: dic 2025 PorZacharia Isaac, MD, Brigham and Women's Hospital | Revisión de colegas realizada porBrian F. Mandell, MD, PhD, Cleveland Clinic Lerner College of Medicine at Case Western Reserve University
Última actualización: may 2026
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Vista para pacientes

La rehabilitación pretende facilitar la recuperación tras una pérdida de la función y reducir el dolor. La pérdida de función puede deberse a diversas afecciones, como lesiones traumáticas (p. ej., fractura, amputación de un miembro), trastornos neurológicos (p. ej., accidente cerebrovascular, lesión de la médula espinal, traumatismo encefálico, lesiones deportivas [p. ej., esguinces, roturas de tendones]), u otras afecciones musculoesqueléticas (p. ej., artrosis). La función también puede afectarse como resultado de enfermedad cardíaca o pulmonar, dolor crónico, o desacondicionamiento prolongado después de alguna enfermedad o cirugía. La rehabilitación puede involucrar

Para algunos pacientes, el objetivo es la recuperación completa con la totalidad de la función, sin restricciones; para otros, es recuperar la capacidad para realizar tantas actividades de la vida cotidiana como sea posible. Los resultados de la rehabilitación dependen de la naturaleza de la pérdida y la motivación del paciente. El progreso puede ser lento en pacientes mayores, con lesiones graves o con mal estado genetal de salud y en aquellos que carecen de fuerza muscular. La falta de motivación, los trastornos del estado de ánimo coexistentes, la falta de apoyo social y los factores socioeconómicos también pueden contribuir a un progreso más lento.

La rehabilitación puede comenzar en un hospital de cuidados agudos. En los Estados Unidos, los hospitales o unidades de rehabilitación suelen ofrecer una atención más extensa e intensiva, y deben ser considerados para los pacientes que tienen buen potencial de recuperación y pueden participar en una terapia enérgica y tolerarla (en general, 3 h/día). Muchas residencias ofrecen programas menos intensivos (en general, 1 a 3 h/día, hasta 5 días/semana) que duran más tiempo y por lo tanto se adaptan mejor a los pacientes menos capaces de tolerar la terapia (p. ej., los pacientes débiles o los ancianos). Programas de rehabilitación menos variados y menos frecuentes pueden ofrecerse en los ámbitos ambulatorios o en el hogar y son adecuados para muchos pacientes. Sin embargo, la rehabilitación ambulatoria puede ser relativamente intensiva (varias horas al día hasta 5 días/semana). Los servicios de fisioterapia domiciliaria pueden estar indicados en pacientes estables con deficiencias graves que no pueden asistir a las sesiones de tratamiento en un centro debido a la ubicación o la falta de transporte. La terapia en el hogar a menudo se usa después del reemplazo de rodilla, en pacientes con disfunción ambulatoria después de una caída, o si un paciente está confinado a su hogar debido a una enfermedad crónica.

Un abordaje interdisciplinario es esencial en rehabilitación porque la discapacidad puede conducir a una gama de desafíos (p. ej., depresión, falta de motivación para recuperar la función perdida, tensión financiera). Así, los pacientes pueden requerir intervención psicológica y ayuda de trabajadores sociales o profesionales de salud mental. Además, los miembros de la familia pueden requerir orientación para adaptarse a la discapacidad del paciente y aprender formas efectivas de apoyar su recuperación.

Derivación

Para iniciar la terapia de rehabilitación formal, el médico debe hacer una derivación o prescripción a un fisiatra, un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta, o un centro de rehabilitación. La derivación o prescripción debe establecer el diagnóstico y los objetivos de la terapia. El diagnóstico debe indicar el problema agudo que requiere terapia (p. ej., accidente cerebrovascular agudo de la arteria cerebral anterior izquierda con hemiparesia residual de la pierna derecha) o un problema funcional (p. ej., debilidad generalizada por reposo en cama). Un diagnóstico específico ayuda a establecer objetivos apropiados. Los objetivos deben ser lo más específicos posible (p. ej., entrenamiento para utilizar una prótesis, maximizar la fuerza muscular general y la resistencia global). Los médicos no familiarizados con la redacción de informes de derivación para rehabilitación pueden consultar a un especialista en medicina física y rehabilitación (o un fisiatra). Las precauciones relevantes, como las limitaciones en la frecuencia cardíaca en pacientes con enfermedad cardiopulmonar, las restricciones en el soporte de peso en pacientes con fracturas o baja densidad ósea, o modificaciones específicas en pacientes con riesgo de caídas, pueden ayudar a guiar los planes de tratamiento que instituyen los terapeutas.

Objetivos de la rehabilitación

La evaluación inicial establece objetivos para restablecer la movilidad y las funciones necesarias para realizar las actividades de la vida cotidiana, que incluyen el cuidado personal (p. ej., asearse, bañarse, vestirse, alimentarse, ir al baño), cocinar, limpiar, comprar, controlar los fármacos, manejo de las finanzas, utilizar el teléfono y viajar. El médico que realiza la derivación y el equipo de rehabilitación determinan qué actividades son alcanzables y cuáles son esenciales para la independencia del paciente. Una vez que se maximiza la función de estas actividades, se agregan objetivos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida.

Los pacientes mejoran a diferentes ritmos. Algunos ciclos de terapia duran sólo algunas semanas; otros son más extensos. Algunos pacientes que han completado la terapia inicial pueden requerir una adicional.

Cuestiones relacionadas con el paciente y el cuidador

La instrucción del paciente y el cuidador es una parte importante del proceso de rehabilitación, sobre todo después de que se le da de alta al paciente y se reincorpora a la comunidad. Se les enseña a los pacientes a mantener las funciones recién recuperadas y a reducir el riesgo de accidentes (p. ej., caídas, cortes, quemaduras) y discapacidades secundarias, como úlceras por presión, infecciones del tracto urinario, depresión y contracturas articulares. A los familiares se les enseña cómo ayudar al paciente a ser tan independiente como sea posible, de modo que no lo sobreprotejan (que conduce a la disminución de estado funcional y a la mayor dependencia) o desatiendan las necesidades primarias del paciente (que conduce a sentimientos de rechazo, que pueden causar depresión o interferir con el funcionamiento físico).

El apoyo emocional de sus familiares, cuidadores, y amigos es esencial. Puede adoptar muchas formas. El apoyo espiritual y el asesoramiento brindado por pares o asesores religiosos pueden ser indispensables para algunos pacientes.

Rehabilitación geriátrica

Las afecciones que requieren rehabilitación (p. ej., accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, fractura de cadera, amputación de extremidades) son frecuentes entre los pacientes de edad avanzada. Es muy probable que en estos casos el desacondicionamiento se presente ya antes de la aparición del problema grave que requiere rehabilitación.

Los ancianos, aun cuando tengan deterioro cognitivo, pueden beneficiarse con la rehabilitación. La edad por sí sola no es una razón para retrasar o negar la rehabilitación. Sin embargo, los adultos mayores pueden recuperarse más lentamente debido a una menor capacidad para adaptarse a un entorno cambiante, a menudo a causa de factores como los siguientes:

  • Inactividad física

  • Falta de resistencia

  • Depresión o demencia

  • Disminución de la fuerza muscular, movilidad articular, coordinación o agilidad

  • Trastorno del equilibrio

Se prefieren los programas diseñados en forma específica para pacientes mayores porque estos a menudo tienen objetivos diferentes y necesitan distintos tipos de atención que los pacientes más jóvenes. Cuando participan en programas dedicados a pacientes mayores, los propios pacientes tienen menos probabilidades de comparar su progreso con el de pacientes más jóvenes o de desalentarse. Como resultado, los aspectos de trabajo social de la atención posterior al alta pueden integrarse más fácilmente. Algunos programas están diseñados para situaciones clínicas específicas (p. ej., recuperación de la cirugía de fractura de cadera); los pacientes con enfermedades similares pueden trabajar juntos hacia metas comunes, alentándose entre sí y reforzando el entrenamiento de la rehabilitación.

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