Colangitis biliar primaria (CBP)

(Cirrosis biliar primaria)

Revisión completa: mar 2026 PorTae Hoon Lee, MD, Icahn School of Medicine at Mount Sinai | Revisión de colegas realizada porMinhhuyen Nguyen, MD, Fox Chase Cancer Center, Temple University
Última actualización: mar 2026
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Vista para pacientes

La colangitis biliar primaria (CBP, antes conocida como cirrosis biliar primaria) es una hepatopatía autoinmunitaria caracterizada por destrucción progresiva de los conductos biliares intrahepáticos que ocasiona colestasis, cirrosis e insuficiencia hepática. Los pacientes suelen no desarrollar síntomas en el momento del diagnóstico, pero podrían experimentar fatiga o síntomas de colestasis (p. ej., prurito, esteatorrea) o cirrosis (p. ej., hipertensión portal, ascitis). Las pruebas de laboratorio revelan colestasis, aumento de las concentraciones de IgM y, en forma típica, anticuerpo antimitocondrial en el suero. La biopsia hepática podría ser necesaria para el diagnóstico y la estadificación. El tratamiento incluye ácido ursodesoxicólico, seladelpar, elafibranor, bezafibrato, colestiramina (para el prurito), suplementos de vitaminas liposolubles y, por último, para la enfermedad avanzada, trasplante de hígado.

Etiología de la colangitis biliar primaria

La colangitis biliar primaria es la hepatopatía asociada con mayor frecuencia con colestasis crónica en los adultos. La mayor parte (95%) de los casos ocurre en mujeres de entre 40 y 70 años (1). La colangitis biliar primaria también revela agrupación familiar. También contribuye una predisposición genética que involucra principal, pero no exclusivamente, a los alelos HLA. Los desencadenantes ambientales, el microbioma intestinal y la desregulación inmunitaria probablemente también desempeñen un papel.

En el 90 al 95% de los casos se detectan anticuerpos contra antígenos ubicados sobre la membrana mitocondrial interna (2, 3). Estos anticuerpos antimitocondriales (AMA), que representan el pilar serológico para el diagnóstico de la colangitis biliar primaria, no son citotóxicos y no están involucrados en la lesión de los conductos biliares.

La colangitis biliar primaria se asocia con otras enfermedades autoinmunitarias, como esclerosis sistémica, síndrome de Sjögren, síndrome CREST (también conocido como esclerodermia limitada) y tiroiditis autoinmunitaria (1).

Las células T atacan a los conductos biliares pequeños. Los linfocitos T CD4 y CD8 atacan directamente a las células del epitelio biliar (1). El desencadenante de este ataque inmunológico a las vías biliares es desconocido. La exposición a antígenos extraños, como infecciosos (bacterianos o virales) o tóxicos, podría ser el evento instigador. Estos antígenos extraños podrían poseer una estructura similar a la de las proteínas endógenas (mimetismo molecular) y la reacción inmunológica posterior sería autoinmunitaria y se autoperpetuaría. La destrucción y la pérdida de los conductos biliares afecta la síntesis y la secreción de bilis (colestasis). A continuación, la retención de materiales tóxicos, como ácidos biliares, genera una lesión adicional, en particular de los hepatocitos. Luego, la colestasis crónica promueve la inflamación de las células hepáticas y la formación de cicatrices en las áreas periportales. A la larga, la inflamación hepática puede disminuir a medida que la fibrosis hepática progresa hacia la cirrosis.

La colangitis biliar primaria negativa para AMA se caracteriza por autoanticuerpos, como anticuerpos antinucleares específicos de la CBP (anti-gp210/anti-sp100), y tiene una evolución clínica y una respuesta al tratamiento similares a las de la colangitis biliar primaria (2, 3). Sin embargo, no hay AMA.

Referencias de la etiología

  1. 1. Tanaka A, Ma X, Takahashi A, Vierling JM. Primary biliary cholangitis. Lancet. 2024;404(10457):1053-1066. doi: 10.1016/S0140-6736(24)01303-5

  2. 2. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al. Primary Biliary Cholangitis: 2018 Practice Guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology. 2019;69(1):394-419. doi: 10.1002/hep.30145

  3. 3. Tana MM, Hirschfield GM. Primary Biliary Cholangitis. JAMA. 2026;335(3):269-270. doi: 10.1001/jama.2025.20067

Síntomas y signos de colangitis biliar primaria

Alrededor de la mitad de los pacientes se presentan sin síntomas (1). Los signos y los síntomas pueden desarrollarse durante cualquier estadio de la enfermedad y pueden consistir en fatiga, signos de colestasis (y la malabsorción de lípidos resultante, que puede provocar deficiencias de vitaminas y osteoporosis), disfunción hepatocelular o cirrosis.

Los síntomas suelen desarrollarse de manera insidiosa. Hasta el 80% de los pacientes presentan prurito y fatiga (1). El prurito y la fatiga, junto con la sequedad de la boca y los ojos, pueden aparecer meses o años antes de otros síntomas. La fatiga puede acompañarse de síntomas cognitivos, como dificultad para concentrarse y niebla mental. Otras manifestaciones iniciales abarcan molestias en el cuadrante superior derecho del abdomen, hepatomegalia no dolorosa y firme, esplenomegalia, hiperpigmentación, xantelasmas e ictericia. Con el tiempo, aparecen las características y las complicaciones de la cirrosis. También pueden desarrollarse neuropatía periférica y otras enfermedades autoinmunitarias asociadas con la cirrosis biliar primaria.

Referencia de los signos y los síntomas

  1. 1. Tana MM, Hirschfield GM. Primary Biliary Cholangitis. JAMA. 2026;335(3):269-270. doi:10.1001/jama.2025.20067

Diagnóstico de la colangitis biliar primaria

  • Anamnesis y examen físico

  • Pruebas de laboratorio que incluyen pruebas hepáticas (incluida fosfatasa alcalina), pruebas de autoanticuerpos (anticuerpo antimitocondrial [AMA], anticuerpos específicos de la colangitis biliar primaria [CBP])

  • Estudios de diagnóstico por la imagen (p. ej., ecografía, CPRM o CPRE, elastografía) para excluir otras causas de colestasis

  • En ocasiones, biopsia hepática

El diagnóstico se confirma si se cumplen 2 de los 3 criterios siguientes (1):

  • Pruebas hepáticas en sangre: colestasis con aumento de la fosfatasa alcalina

  • Positividad para anticuerpos antimitocondriales (AMA) o autoanticuerpos específicos contra CBP (p. ej., anti-Sp100 o anti-gp210)

  • Biopsia hepática: colangitis destructiva no supurativa y destrucción de los conductos biliares interlobulillares

La CBP se sospecha en mujeres de mediana edad con síntomas clásicos (p. ej., prurito inexplicable, fatiga, molestias en el cuadrante superior derecho, ictericia) o con resultados de laboratorio que sugieren una enfermedad hepática colestásica: aumento de la fosfatasa alcalina (generalmente mayor que 1,5 veces el intervalo normal) y gamma-glutamil transpeptidasa (GGT) pero aminotransferasas mínimamente anormales (alanina aminotransferasa [ALT], aspartato aminotransferasa [AST], generalmente menos de 5 veces los valores normales). En los pacientes asintomáticos, la colangitis biliar primaria (CBP) se detecta de manera incidental cuando las pruebas hepáticas detectan alteraciones, por lo general, concentraciones elevadas de fosfatasa alcalina y GGT. La concentración sérica de bilirrubina suele ser normal en los estadios iniciales y la elevación indica una progresión de la enfermedad, con empeoramiento del pronóstico. El colesterol sérico también puede estar elevado.

Si se sospecha CBP, deben realizarse pruebas hepáticas en sangre, pruebas para medir la IgM sérica (aumentada en la CBP) y pruebas de AMA. Los ensayos de inmunoadsorción ligada a enzimas (ELISA) para el subtipo M2 de AMA tienen una sensibilidad de aproximadamente el 90% y una especificidad del 96% para la CBP (2); pueden producirse resultados falsos positivos en la hepatitis autoinmunitaria (tipo 1). También podrían identificarse otros autoanticuerpos (p. ej., anticuerpos antinucleares [ANA], anticuerpos antimúsculo liso, factor reumatoide). Debe excluirse una obstrucción biliar extrahepática.

Primero se debe realizar una ecografía, pero finalmente son necesarias la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) y, en ocasiones, la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para evaluar el sistema hepatobiliar y excluir otras causas de colestasis. La elastografía no invasiva (basada en ecografía o RM) es útil para evaluar fibrosis y cirrosis (1).

La biopsia hepática no es necesaria en la mayoría de los pacientes, pero se requiere para confirmar la CBP con AMA negativo o con autoanticuerpos específicos de CBP negativos (1). La biopsia hepática ayuda a descartar otros diagnósticos colestásicos (enfermedad hepática inducida por fármacos, sarcoidosis, CBP, obstrucción biliar, hepatitis autoinmunitaria) o enfermedades hepáticas coexistentes (hepatitis autoinmunitaria o esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica [MASH], antes conocida como esteatohepatitis no alcohólica [NASH]). La biopsia hepática puede detectar lesiones patognomónicas en los conductos biliares, incluso en los estadios tempranos. A medida que la colangitis biliar primaria progresa, su morfología no permite distinguirla de otras causas de cirrosis. La biopsia hepática también ayuda a estadificar la colangitis biliar primaria, en especial para confirmar la presencia de cirrosis.

Algunos pacientes con CBP tienen hallazgos que se superponen con los de la hepatitis autoinmunitaria (ALT más de 5 veces el límite superior de la normalidad, IgG más de 2 veces el límite superior de la normalidad, anticuerpos antimúsculo liso positivos y hepatitis de interfase de moderada a grave en la biopsia hepática).

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al: Primary biliary cholangitis: 2018 Practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology. 69(1):394-419, 2019. doi: 10.1002/hep.30145

  2. 2. Xu Q, Zhu W, Yin Y. Diagnostic value of anti-mitochondrial antibody in patients with primary biliary cholangitis: A systemic review and meta-analysis. Medicine (Baltimore). 2023;102(45):e36039. doi:10.1097/MD.0000000000036039

Tratamiento de la colangitis biliar primaria

  • Suspender los agentes hepatotóxicos, incluido el alcohol

  • Ácido ursodesoxicólico (UDCA)

  • Agregar o cambiar a un agonista del receptor activado por proliferadores peroxisomales (PPAR) como terapia de segunda línea si la respuesta al UDCA es inadecuada

  • Tratamiento de las complicaciones (colestasis crónica, prurito e insuficiencia hepática)

  • En ocasiones trasplante hepático

Deben suspenderse el alcohol y los fármacos hepatotóxicos.

El ácido ursodesoxicólico (UDCA) en dosis de 13 a 15 mg/kg/día por vía oral disminuye la lesión hepática, prolonga la supervivencia y retrasa la necesidad de un trasplante de hígado (1). Alrededor del 40% de los pacientes no muestran una mejoría bioquímica después de 12 meses (fosfatasa alcalina inferior a entre 1,5 y 2 veces el límite superior de la normalidad y normalización de la bilirrubina total); pueden tener una enfermedad avanzada y requerir un trasplante de hígado en pocos años.

La colangitis biliar primaria (CBP) con AMA negativo tiene una respuesta similar al tratamiento con UDCA.

Los agonistas de PPAR (incluidos algunos fibratos) pueden usarse como terapia de segunda línea en pacientes que no responden adecuadamente al AUDC. Seladelpar (agonista de PPAR delta) (2) o elafibranor (agonista de PPAR alfa y delta) se usan en combinación con AUDC, o, para pacientes que no toleran el AUDC, como monoterapia. Ambos han demostrado ser eficaces en ensayos clínicos (2, 3).

Los fibratos, que son agonistas de PPAR alfa, también se usan como terapia de segunda línea (4). En pacientes que no responden adecuadamente al UDCA y no tienen acceso a seladelpar o elafibranor, se puede usar bezafibrato en combinación con UDCA. Se ha demostrado que el bezafibrato es más eficaz que el AUDC solo en los no respondedores al AUDC, pero no está disponible en Estados Unidos (5, 6). El fenofibrato, otro fibrato disponible en los Estados Unidos, no se ha estudiado tan bien en esta población, pero aún se utiliza. Los fibratos pueden causar elevación de las aminotransferasas y empeoramiento de la función renal, lo que debe controlarse.

Los agonistas del PPAR, incluidos los fibratos, no se recomiendan en la cirrosis descompensada (7, 8, 9).

El ácido obeticólico fue otro agente de segunda línea, pero se retiró voluntariamente del mercado estadounidense debido a problemas de seguridad (10).

El prurito puede controlarse con colestiramina en dosis de 4 a 16 g/día. Este fármaco fijador de aniones se une a las sales biliares y, por lo tanto, puede agravar la malabsorción de grasas. Si se administra colestiramina durante un período prolongado, debe considerarse el aporte de suplementos de vitaminas liposolubles. La colestiramina puede reducir la absorción del ácido ursodesoxicólico (UDCA), de manera que ambos fármacos no deben administrarse en forma simultánea. La colestiramina también puede disminuir la absorción de varios otros fármacos; si los pacientes toman cualquier medicamento que pueda verse afectado, se les debe indicar que no lo tomen en la hora previa ni en las 4 horas posteriores a la toma de colestiramina. Varios transportadores ileales de ácidos biliares (IBAT) muestran resultados prometedores para el tratamiento del prurito en la CBP.

Algunos pacientes con prurito responden al ácido ursodesoxicólico (UDCA) y a la luz ultravioleta; en otros puede estar indicada una prueba con rifampicina, naltrexona, sertralina, fenobarbital o un antihistamínico (1). Los ojos secos pueden tratarse con lágrimas artificiales, pilocarpina, cevimelina u otras terapias bajo la supervisión de un oftalmólogo; la xerostomía puede tratarse con sustitutos salivales, pilocarpina o cevimelina.

Los pacientes con malabsorción de lípidos debido a deficiencia de sales biliares deben recibir suplementos de vitaminas A, D, E y K (1). En presencia de osteoporosis, deben indicarse ejercicios con soporte de peso, bifosfonatos o raloxifeno, además de suplementos de calcio y vitamina D. En los estadios más avanzados, debe tratarse la hipertensión portal o las complicaciones de la cirrosis.

El trasplante de hígado logra resultados excelentes. La indicación general es la hepatopatía descompensada (puntuación en el Model for End-Stage Liver Disease [MELD] ≥ 15, hemorragia varicosa no controlada, ascitis refractaria, prurito que no responde al tratamiento y encefalopatía hepática) (1). Un estudio retrospectivo a largo plazo que incluyó a 785 pacientes de América del Norte y Europa sometidos a trasplante de hígado debido a colangitis biliar primaria informó tasas de supervivencia del 90% a los 5 años, del 81% a los 10 años, del 70% a los 15 años y del 53% a los 20 años (11). Los anticuerpos antimitocondriales tienden a persistir después del trasplante. La cirrosis biliar primaria recidiva en el 15% de los pacientes durante los primeros años y en > 30% a los 10 años. La colangitis biliar primaria recurrente después del trasplante hepático parece tener una evolución benigna. Rara vez se produce cirrosis (12).

Referencias del tratamiento

  1. 1. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al: Primary biliary cholangitis: 2018 Practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology. 2019;69(1):394-419. doi: 10.1002/hep.30145

  2. 2. Hirschfield GM, Bowlus CL, Mayo MJ, et al; RESPONSE Study Group. A Phase 3 Trial of Seladelpar in Primary Biliary Cholangitis. N Engl J Med. 2024;390(9):783-794. doi: 10.1056/NEJMoa2312100

  3. 3. Kowdley KV, Bowlus CL, Levy C, et al; ELATIVE Study Investigators’ Group; ELATIVE Study Investigators' Group. Efficacy and Safety of Elafibranor in Primary Biliary Cholangitis. N Engl J Med. 2024;390(9):795-805. doi: 10.1056/NEJMoa2306185

  4. 4. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al. Primary biliary cholangitis: 2021 practice guidance update from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology. 2022;75(4):1012-1013. doi: 10.1002/hep.32117

  5. 5. Corpechot C, Chazouillères O, Rousseau A, et al: A placebo-controlled trial of bezafibrate in primary biliary cholangitis. N Engl J Med. 2018;378(23):2171-2181. doi: 10.1056/NEJMoa1714519

  6. 6. Tanaka A, Hirohara J, Nakano T, et al: Association of bezafibrate with transplant-free survival in patients with primary biliary cholangitis. J Hepatol. 2021;75(3):565-571. doi: 10.1016/j.jhep.2021.04.010

  7. 7. National Library of Medicine. Dailymed. Elafibranor Updated June 10, 2024. Accessed December 4, 2025.

  8. 8. National Library of Medicine. Dailymed. Seladelpar Lysine Updated October 14, 2025. Accessed December 4, 2025.

  9. 9. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al. Primary biliary cholangitis: 2021 practice guidance update from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology. 2022;75(4):1012-1013. doi: 10.1002/hep.32117

  10. 10. Tana MM, Hirschfield GM. Primary Biliary Cholangitis. JAMA. 2026;335(3):269-270. doi: 10.1001/jama.2025.20067

  11. 11. Montano-Loza AJ, Hansen BE, Corpechot C, et al: Factors associated with recurrence of primary biliary cholangitis after liver transplantation and effects on graft and patient survival. Gastroenterology. 2019;156(1):96-107.e1. doi: 10.1053/j.gastro.2018.10.001. Epub 2018 Oct 6. Erratum in: Gastroenterology.158(1):288, 2020

  12. 12. Sylvestre PB, Batts KP, Burgart LJ, et al. Recurrence of primary biliary cirrhosis after liver transplantation: Histologic estimate of incidence and natural history. Liver Transpl. 2003;9(10):1086-1093. doi:10.1053/jlts.2003.50213

Pronóstico de la colangitis biliar primaria

La mediana de tiempo hasta el desarrollo de síntomas en pacientes asintomáticos es de aproximadamente 2 a 4 años (1), pero los pacientes pueden no desarrollar síntomas durante 10 a 15 años. La colangitis biliar primaria podría no afectar la calidad de vida durante muchos años. Una vez que se desarrollan los síntomas, la expectativa media de vida es de 10 años.

Con tratamiento, incluido el UDCA, la supervivencia a 10 años sin trasplante hepático es de aproximadamente el 80% (frente a aproximadamente el 60% en pacientes no tratados) (2).

Existen múltiples sistemas de puntuación para la estratificación del riesgo y para evaluar la respuesta al tratamiento (1). Los factores que predicen la progresión y la falta de respuesta al tratamiento son los siguientes (3, 4):

  • Mayores concentraciones séricas de fosfatasa alcalina y bilirrubina

  • Menor concentración de albúmina sérica y menor recuento de plaquetas

  • Mayor grado de fibrosis hepática

  • Edad más joven (< 45 a 50 años) al diagnóstico

  • Sexo masculino

El pronóstico es ominoso cuando desaparece el prurito, los xantomas disminuyen de tamaño, se desarrolla ictericia y las concentraciones de colesterol descienden.

Referencias del pronóstico

  1. 1. Lindor KD, Bowlus CL, Boyer J, et al: Primary biliary cholangitis: 2018 Practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology  2019;69(1):394-419.doi: 10.1002/hep.30145

  2. 2. Harms MH, van Buuren HR, Corpechot C, et al. Ursodeoxycholic acid therapy and liver transplant-free survival in patients with primary biliary cholangitis. J Hepatol. 2019;71(2):357-365. doi: 10.1016/j.jhep.2019.04.001

  3. 3. Tana MM, Hirschfield GM. Primary Biliary Cholangitis. JAMA. 2026;335(3):269-270. doi: 10.1001/jama.2025.20067

  4. 4. Tanaka A, Ma X, Takahashi A, Vierling JM. Primary biliary cholangitis. Lancet. 2024;404(10457):1053-1066. doi: 10.1016/S0140-6736(24)01303-5

Conceptos clave

  • La colangitis biliar primaria es una hepatopatía colestásica crónica y progresiva causada por un ataque autoinmunitario contra los pequeños conductos biliares y se presenta con mayor frecuencia en mujeres de 40 a 70 años.

  • La supervivencia a 10 años sin trasplante de hígado de los pacientes tratados es de aproximadamente el 80%.

  • Sospechar colangitis biliar primaria si los pacientes tienen aumentos inexplicados de fosfatasa alcalina y gamma-glutamil transpeptidasa pero con anormalidades mínimas de las aminotransferasas, sobre todo si tienen síntomas constitucionales o manifestaciones de colestasis (p. ej., prurito, osteoporosis, deficiencia de vitamina D).

  • Realizar determinaciones de IgM y anticuerpos antimitocondriales, y efectuar estudios de diagnóstico por imágenes (para descartar obstrucción biliar extrahepática). Considerar la biopsia hepática.

  • Suspender el uso de hepatotoxinas (incluido el alcohol) y tratar con ácido ursodesoxicólico, lo que puede retrasar la necesidad de un trasplante.

  • El manejo farmacológico incluye el ácido ursodesoxicólico como primera línea.

  • Seladelpar, elafibranor o fibratos son otros tratamientos de segunda línea.

  • El seladelpar, el elafibranor y el fibrato deben evitarse en la cirrosis descompensada.

  • El trasplante está indicado para la hepatopatía descompensada (puntuación MELD ≥ 15, hemorragia variceal no controlada, ascitis refractaria, encefalopatía hepática y prurito intratable).

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