Anisocoria

(Pupilas desiguales)

PorChristopher J. Brady, MD, Larner College of Medicine, University of Vermont
Reviewed BySunir J. Garg, MD, FACS, Thomas Jefferson University
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
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Vista para pacientes

La anisocoria es el tamaño desigual de las pupilas. Por sí misma, la anisocoria no causa síntomas.

Etiología de la anisocoria

La causa más frecuente de anisocoria es:

  • Fisiológica (una condición benigna presente en hasta el 20% de las personas) (1): La diferencia entre los tamaños de las pupilas en la anisocoria fisiológica es típicamente de aproximadamente 1 mm.

Para otras causas de anisocoria, véase tabla .

Tabla
Tabla

Muchos trastornos se acompañan de anisocoria debido a disfunción del iris o neurológica (p. ej., uveítis, accidente cerebrovascular, hemorragia subaracnoidea, glaucoma de ángulo cerrado agudo) pero generalmente se manifiestan con otros síntomas clínicamente significativos (p. ej., dolor ocular, cefalea, visión borrosa, náuseas, vómitos, alteración del estado mental, déficits neurológicos focales).

Referencia de la etiología

  1. 1. Steck RP, Kong M, McCray KL, Quan V, et al. Physiologic anisocoria under various lighting conditions. Clin Ophthalmol. 2018;12:85-89. Published 2018 Jan 4. doi:10.2147/OPTH.S147019

Evaluación de la anisocoria

El objetivo de la evaluación es dilucidar el mecanismo fisiológico de la anisocoria (1). Al identificar ciertos mecanismos (p. ej., síndrome de Horner, parálisis del tercer nervio craneal), los médicos pueden diagnosticar el trastorno oculto grave ocasional (p. ej., tumor, aneurisma) que se manifiesta con anisocoria.

Anamnesis

Anamnesis de la enfermedad actual: incluye la presencia, naturaleza y duración de los síntomas. Se anota cualquier antecedente de traumatismo cefálico u ocular.

La revisión por aparatos y sistemas busca síntomas que pueden sugerir una causa, como defectos del nacimiento o anomalías cromosómicas (defectos congénitos); ptosis, tos, dolor torácico o disnea (síndrome de Horner); lesiones genitales, adenopatías, erupciones o fiebre (sífilis) y cefaleas u otros síntomas neurológicos (síndrome de Horner o parálisis del tercer nervio craneal).

Antecedentes médicos: incluyen trastornos oculares conocidos y cirugías y exposición a fármacos.

Examen físico

Debe examinarse el tamaño de las pupilas y las respuestas fotomotoras con iluminacióin y en penumbra. Se evalúan la acomodación y los movimientos extraoculares. Se inspeccionan las estructuras oculares utilizando una lámpara de hendidura u otra amplificación para identificar alteraciones estructurales y ptosis. Se evalúan otros síntomas oculares mediante el examen del ojo si está indicado clínicamente. Debe examinarse una fotografía antigua del paciente o la licencia de conducir del paciente (si es posible, bajo amplificación) para ver si la anisocoria (y la ptosis, si corresponde) estaban presentes previamente.

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos son de particular importancia:

  • Ptosis

  • Anhidrosis

  • Pupilas que responden más a la acomodación que a la luz

  • Compromiso de los movimientos extraoculares

Interpretación de los hallazgos

Si la diferencia de tamaño es mayor en la oscuridad, la pupila más pequeña es anormal (porque la pupila debe dilatarse con la oscuridad para permitir que entre más luz). Las causas frecuentes incluyen síndrome de Horner y anisocoria fisiológica. La pupila pequeña en el síndrome de Horner no se dilata después de la instilación de un colirio midriático (p. ej., cocaína al 10%). En la anisocoria fisiológica, la diferencia en el tamaño de las pupilas también puede ser igual en la luz y la oscuridad.

Si la diferencia en el tamaño de las pupilas es mayor en la luz, la pupila más grande es anormal (porque la pupila debe contraerse con la luz para dejar entrar menos luz). Si los movimientos extraoculares están alterados, particularmente con ptosis, es probable una parálisis del tercer nervio craneal. Si los movimientos extraoculares están intactos, un oftalmólogo puede diferenciar mejor entre las causas instilando un colirio miótico (p. ej., pilocarpina al 0,1%). Si la pupila grande se contrae, la causa probablemente es una pupila tónica de Adie; si la pupila grande no se contrae, es probable que se deba a causas farmacológicas (p. ej., medicamentos anticolinérgicos o simpaticomiméticos instilados accidentalmente en el ojo) o a un daño estructural del iris (p. ej., traumático, quirúrgico).

Estudios complementarios

Las pruebas adicionales se guían por los síntomas y el trastorno subyacente sospechado. Los pacientes que presentan síndrome de Horner o parálisis del tercer nervio craneal suelen necesitar una RM o una TC y, en caso de síndrome de Horner, TC de tórax. En presencia de una pupila de Argyll Robertson se deben indicar pruebas de cribado para detectar infecciones de transmisión sexual.

Referencia de la evaluación

  1. 1. Gross JR, McClelland CM, Lee MS. An approach to anisocoria. Curr Opin Ophthalmol. 2016;27(6):486-492. doi:10.1097/ICU.0000000000000316

Tratamiento de la anisocoria

El tratamiento de la anisocoria propiamente dicha es innecesario. Se deben buscar trastornos subyacentes (p. ej., síndrome de Horner) y tratarlos como corresponda.

Conceptos clave

  • La anisocoria fisiológica es muy frecuente y causa < 1 mm de diferencia entre el tamaño de las pupilas; las diferencias mayores requieren evaluación.

  • El examen de las pupilas con luz y oscuridad y la inspección de una fotografía antigua o la licencia de conducir del paciente pueden ayudar a identificar la pupila anormal; el uso de gotas para dilatar y contraer la pupila y el examen ocular adicional pueden proporcionar información diagnóstica adicional.

  • Deben considerarse trastornos graves en los pacientes con síndrome de Horner o parálisis del tercer nervio craneal.

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