Pruebas de esfuerzo para la evaluación pulmonar

Revisión completa: abr 2026 PorKaren L. Wood, MD, Grant Medical Center, Ohio Health | Revisión de colegas realizada porM. Patricia Rivera, MD, University of Rochester Medical Center
Última actualización: abr 2026
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Vista para pacientes

Las dos formas más comunes de prueba de esfuerzo que se utilizan para evaluar los trastornos pulmonares son las:

  • prueba de caminata de 6 minutos

  • Prueba de esfuerzo cardiopulmonar (PECP)

Prueba de la marcha durante 6 minutos

Esta sencilla prueba mide la distancia máxima que puede caminar un paciente a su propio paso en 6 min. La prueba está destinada a evaluar la capacidad funcional global; no proporciona información específica sobre la función de cada aparato o sistema individual implicado en la capacidad de esfuerzo (es decir, cardíaco, pulmonar, hematológico, musculoesquelético) y no puede cuantificar el esfuerzo del paciente. Esta prueba se utiliza para la evaluación preoperatoria y posoperatoria de pacientes que sufren trasplante pulmonar y cirugía con reducción del volumen pulmonar, para monitorizar la respuesta a intervenciones terapéuticas y rehabilitación pulmonar y para predecir la morbimortalidad en pacientes con trastornos vasculares cardíacos y pulmonares.

(PECP)

La prueba de esfuerzo cardiopulmonar se considera el estándar de oro para evaluar la intolerancia al ejercicio y la disnea en pacientes con trastornos pulmonares. Proporciona una evaluación integral de las respuestas integradas respiratorias, cardiovasculares, metabólicas y de los músculos periféricos al ejercicio. La prueba de esfuerzo cardiopulmonar es una prueba computarizada que proporciona un análisis continuo (respiración a respiración) del intercambio gaseoso respiratorio y de la función cardíaca en reposo y durante un período de ejercicio, cuya intensidad se aumenta de manera progresiva hasta que los síntomas limitan la realización de la prueba. Se recoge información acerca del flujo de aire, el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono y la frecuencia cardíaca y se utiliza para calcular otras variables. Durante la prueba de esfuerzo cardiopulmonar, se evalúan varias variables y no hay una única que sea diagnóstica de una causa para la limitación del esfuerzo. Por el contrario, se utiliza un enfoque integrado que incluye datos clínicos, tendencias durante el ejercicio y reconocimiento de los patrones subyacentes de las respuestas fisiológicas.

También pueden medirse los gases en sangre arterial. El ejercicio se realiza en una cinta sin fin o en un cicloergómetro; puede ser preferible utilizar este último porque es posible medir directamente la tasa de trabajo y porque la prueba está menos afectada por la obesidad.

La PECP (Prueba de esfuerzo cardiopulmonar) determina sobre todo si el paciente tiene una capacidad de esfuerzo máximo (VOmáx) normal o reducida y, si está reducida, sugiere causas probables (enfermedad cardíaca o pulmonar, mala condición física). La prueba de esfuerzo cardiopulmonar se utiliza para definir qué aparatos y sistemas contribuyen a los síntomas del paciente de disnea al esfuerzo e intolerancia al ejercicio y en qué magnitud. La prueba también es más sensible para detectar enfermedad temprana o subclínica que otras pruebas menos exhaustivas que se realizan en reposo. Ejemplos de sus aplicaciones son:

  • Evaluación de la capacidad de esfuerzo para detectar una discapacidad

  • Evaluación preoperatoria (1)

  • Diferenciación entre causas pulmonares, cardiovasculares, metabólicas y musculares periféricas de la intolerancia al ejercicio

  • Selección de candidatos para trasplante cardíaco

  • Evaluación del pronóstico en trastornos seleccionados (p. ej., cardiopatía, trastornos vasculares pulmonares, fibrosis quística)

La prueba de esfuerzo cardiopulmonar también puede ayudar a medir las respuestas a intervenciones terapéuticas y orientar la prescripción de ejercicios en programas de rehabilitación. En el seguimiento de la respuesta al tratamiento o de la progresión de la enfermedad, una PECP en estado estable que implique al menos 6 min de cargas de trabajo sostenidas de alta intensidad alcanzadas durante un esfuerzo máximo puede ser más útil que una intensidad que se incrementa de forma progresiva. La evaluación repetida en esta tasa de trabajo en el tiempo proporciona datos comparables y es sensible a la mejoría o el deterioro de la función cardiopulmonar.

Referencia

  1. 1. Thompson A, Fleischmann KE, Smilowitz NR, et al. 2024 AHA/ACC/ACS/ASNC/HRS/SCA/SCCT/SCMR/SVM Guideline for Perioperative Cardiovascular Management for Noncardiac Surgery: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Circulation. 2024;150(19):e351-e442. doi:10.1161/CIR.0000000000001285

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