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Trastornos del aprendizaje

Por Stephen Brian Sulkes, MD, Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Los trastornos del aprendizaje consisten en la falta de aptitud para adquirir, retener o usar ampliamente las habilidades específicas o la información, como consecuencia de deficiencias en la atención, la memoria o el razonamiento, y afectan a la actividad escolar.

  • Los niños afectados son lentos en el aprendizaje de los colores o las letras, en el desarrollo de la habilidad de contar o en la lectoescritura.

  • Los niños son evaluados por especialistas en aprendizaje, que les pasan una serie de pruebas académicas y de inteligencia.

  • El tratamiento consiste en un plan de aprendizaje adaptado a las habilidades del niño.

Los trastornos del aprendizaje son bastante distintos de la discapacidad intelectual (anteriormente llamada retraso mental, ver Discapacidad intelectual) y se dan en niños normales o incluso con alta función intelectual. Los trastornos del aprendizaje afectan solo ciertas funciones, mientras que en un niño con discapacidad intelectual las dificultades afectan ampliamente las funciones cognitivas. Existen tres tipos frecuentes de trastornos del aprendizaje:

  • Trastornos de lectura

  • Trastornos de la expresión escrita

  • Trastornos relacionados con las matemáticas

Por lo tanto, los niños con trastornos del aprendizaje pueden presentar una dificultad significativa para comprender y aprender matemáticas, pero no presentarla para la lectura y la escritura, además de manejarse bien en otras materias. La dislexia es el más conocido de los trastornos del aprendizaje, entre los cuales no se incluyen los debidos principalmente a dificultades de la vista, la audición y la coordinación o a alteraciones emocionales.

Aunque las causas de los trastornos del aprendizaje no se comprenden totalmente, incluyen anomalías en los procesos fundamentales del entendimiento o en el uso del lenguaje oral o escrito o en el razonamiento numérico y espacial.

Aunque se desconoce el número total de niños con trastornos del aprendizaje, se estima que un 5% de la población estadounidense en edad escolar recibe servicios de educación especial para los trastornos del aprendizaje. La incidencia de estos trastornos es mayor en los varones, en una proporción que puede ser de 5 varones por cada niña, aunque en las niñas estos trastornos frecuentemente no son reconocidos o diagnosticados.

El rendimiento en la escuela de muchos niños con problemas de comportamiento es deficiente y son analizados por pedagogos en busca de trastornos del aprendizaje. Sin embargo, algunos niños con ciertos tipos de trastornos del aprendizaje ocultan muy bien sus dificultades, evitando un diagnóstico y, por lo tanto, un tratamiento durante mucho tiempo.

¿Sabías que...?

  • Los trastornos del aprendizaje pueden darse en niños con una funcionalidad intelectual normal y alta.

Síntomas

Los niños pequeños son lentos para aprender los nombres de los colores o de las letras, para asignar palabras a los objetos familiares, para contar y para progresar en las demás habilidades iniciales del aprendizaje. Muestran retraso en el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Otros síntomas pueden ser un bajo nivel de atención, distracción (semejante al trastorno por déficit de atención con hiperactividad, ver Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)), habla titubeante y memoria escasa. Los niños afectados presentan dificultad para actividades que requieran coordinación de la motricidad fina, como pueden ser, por ejemplo, dibujar y copiar.

Los niños con trastornos del aprendizaje tienen dificultades para comunicarse. Inicialmente, algunos niños se frustran y más tarde aparecen problemas de comportamiento, tales como distraerse fácilmente, ser hiperactivos, aislados, tímidos o agresivos.

Diagnóstico

Los niños que no leen o aprenden en el grado esperado para sus capacidades verbales o intelectuales deben evaluarse. Deben realizarse pruebas de audición y visión, ya que un trastorno en dichos sentidos también afecta la lectura y la escritura. Los trastornos de la audición y la visión no deben confundirse con un trastorno del aprendizaje.

El médico examina a los niños para detectar posibles trastornos orgánicos. Se les somete a una serie de pruebas de inteligencia, verbales y no verbales, y pruebas académicas de lectura, escritura y habilidad aritmética. A menudo, estas pruebas son realizadas por especialistas y en la propia escuela del niño a partir de la solicitud de los padres.

Tratamiento

La educación adaptada individualmente es el tratamiento más eficaz para los trastornos del aprendizaje. Aunque no se ha demostrado su efectividad, a menudo se adoptan medidas tales como la eliminación de los aditivos alimentarios, el consumo de grandes dosis de vitaminas y el análisis de oligoelementos. No existe un tratamiento farmacológico que tenga un efecto importante en el rendimiento escolar, la inteligencia y la capacidad general de aprender. Debido a que algunos niños con trastorno del aprendizaje también tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, ciertos fármacos, como el metilfenidato, mejoran la atención y la concentración, aumentando la capacidad de aprendizaje de los niños.

Dislexia

La dislexia es un trastorno específico de la lectura que consiste en dificultades en la separación de palabras simples de grupos de palabras y partes de palabras (fonemas) dentro de cada palabra.

  • Los niños afectados tardan más en romper a hablar, tienen problemas de articulación del lenguaje (problemas de pronunciación) o dificultad para mezclar sonidos o identificar los sonidos de las palabras.

  • Se les somete a pruebas académicas y de inteligencia.

  • El tratamiento consiste en instrucciones directas para el reconocimiento de las palabras.

La dislexia es un tipo de trastorno del aprendizaje. No existen estimaciones sobre el número de niños afectados por dislexia, pero alrededor del 15% de los escolares reciben adaptaciones o instrucción especial para las dificultades de lectura. Se identifica más en varones que en niñas; sin embargo, con frecuencia simplemente puede no ser reconocido en las niñas. La dislexia tiende a aparecer en el seno de una misma familia.

La dislexia ocurre cuando el cerebro tiene dificultades para llevar a cabo la conexión entre sonidos y símbolos (letras). Esta dificultad tiene su origen en problemas poco conocidos en determinadas conexiones cerebrales. Estos problemas están presentes desde el nacimiento y pueden causar errores de deletreo y de escritura y una reducción en la velocidad y precisión al leer en voz alta. A pesar de que la inversión de las letras, que frecuentemente ocurre en los niños con dislexia, sugiere un problema de la vista, en la mayoría de los casos los problemas se relacionan con la forma en que son percibidos los sonidos. Las personas con dislexia no tienen problemas para comprender el lenguaje hablado.

Síntomas y diagnóstico

Los niños en edad preescolar con dislexia son lentos para hablar, tienen problemas de articulación del lenguaje (problemas de pronunciación) y experimentan dificultades para recordar los nombres de las letras, los números y los colores. Los niños con dislexia suelen tener dificultad para combinar los sonidos, rimar palabras, identificar las posiciones de los sonidos en las palabras, segmentar las palabras en sonidos e identificar el número de sonidos en las palabras. Los primeros indicios de dislexia son la lentitud o las vacilaciones para elegir las palabras, para sustituir una palabra por otra y para denominar letras y dibujos. Son frecuentes los problemas de memoria inmediata para los sonidos y para colocar los sonidos en el orden correcto.

Muchos niños con problemas de dislexia confunden letras y palabras con otras similares. Es frecuente la inversión de las letras mientras se escribe, por ejemplo es en vez de se y oír en vez de río; o confusión en las letras, por ejemplo b en vez de d, m en vez de w, n en vez de h. Sin embargo, muchos niños que no presentan dislexia invierten las letras durante el primer ciclo de educación primaria (entre los 6 y los 8 años de edad).

Los niños que no progresan en el aprendizaje del lenguaje hacia la mitad o al final del primer curso de primaria (6 años) deben ser sometidos a pruebas para determinar si presentan dislexia. La evaluación suele ser llevarse a cabo en el ámbito escolar e incluye pruebas de voz, expresión oral, audición e inteligencia, así como pruebas de habilidades académicas.

Tratamiento

El mejor tratamiento para identificar las palabras es la enseñanza directa, que incorpora aspectos multisensoriales. Este tipo de tratamiento consiste en el aprendizaje fonético con una variedad de indicadores o apoyos, por lo general separadamente y, a medida que sea posible, integrando este aprendizaje en un programa de lectura.

También es útil la enseñanza indirecta para identificar las palabras. Esta enseñanza suele consistir en un entrenamiento para mejorar la pronunciación de las palabras o la comprensión de la lectura. Se enseña a los niños cómo procesar los sonidos mediante la combinación de los mismos para formar palabras, separando las palabras en sílabas e identificando la posición de los sonidos en las palabras.

También es útil la enseñanza de habilidades funcionales para identificar las palabras. Consiste en enseñarles a combinar sonidos para formar palabras, a separar las palabras en partes e identificar las posiciones de los sonidos en las palabras.

A medida que los niños con dislexia se hacen mayores, las estrategias de compensación pueden ser útiles. Estas estrategias pueden consistir en el uso de audiolibros, lectores de pantalla (disponibles en la mayoría de computadoras), aparatos de registro digital y otras adaptaciones tecnológicas.

Se pueden utilizar tratamientos indirectos, diferentes de la identificación de palabras, pero no se recomiendan. Los tratamientos indirectos consisten en la utilización de lentes ahumadas que permiten leer las palabras y las letras con mayor facilidad, ejercicios de movimiento ocular o ejercicios de percepción visual. También se ensayan fármacos como el piracetam. Los beneficios de la mayoría de los tratamientos indirectos no han sido demostrados y pueden generar expectativas infundadas y retrasar la enseñanza que se necesita.

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