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Linfangitis

Por A. Damian Dhar, MD, JD

La linfangitis es la infección de uno o más vasos linfáticos habitualmente producida por una infección de estreptococos.

Los estreptococos suelen penetrar en los vasos linfáticos (parte del sistema inmunitario del cuerpo, ver ver figura Sistema linfático: una defensa contra la infección) a partir de un rasguño o una herida en un brazo o una pierna. A menudo, la infección estreptocócica de la piel y de los tejidos que se encuentran por debajo de ella (celulitis, ver ver Celulitis) se extiende hacia los vasos linfáticos. Algunas veces la causa es una infección por estafilococos u otras bacterias.

En la piel del brazo o la pierna afectados aparecen líneas rojas, irregulares, calientes y sensibles. Estas líneas suelen extenderse desde la zona infectada hasta un grupo de ganglios linfáticos, como los de la ingle o la axila. Estos ganglios aumentan de tamaño y se vuelven sensibles al tacto.

Los síntomas más frecuentes son fiebre, escalofríos violentos, aumento de la frecuencia cardíaca y dolor de cabeza. En algunas ocasiones, tales síntomas se manifiestan antes de que aparezcan las vetas o líneas rojas. La diseminación de la infección desde el sistema linfático al torrente sanguíneo puede provocar una infección en todo el organismo, a menudo a una velocidad alarmante. La piel o los tejidos cercanos a los vasos linfáticos infectados se inflaman. En contadas ocasiones, aparecen úlceras en la piel. En algunas ocasiones las bacterias entran en el torrente sanguíneo (bacteriemia).

La linfangitis se diagnostica a simple vista por su apariencia habitual. Si se realiza un análisis de sangre, el número de glóbulos blancos (leucocitos) habrá aumentado con el propósito de combatir la infección. Para los médicos resulta difícil identificar los microorganismos que causan la infección a menos que estos se hayan diseminado por el torrente sanguíneo o que pueda obtenerse pus de una herida en la zona afectada.

La mayoría de las personas se curan rápidamente con antibióticos efectivos contra los estafilococos y los estreptococos, como dicloxacilina, nafcilina u oxacilina.