Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Diverticulitis

Por Michael C. DiMarino, MD, Clinical Assistant Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology, Department of Medicine, Thomas Jefferson University

La diverticulitis es la inflamación o infección de uno o más de los sacos en forma de globo (divertículos).

  • La diverticulitis suele afectar el colon.

  • Los síntomas característicos de la diverticulitis son dolor en la parte inferior izquierda del abdomen, sensibilidad a la palpación y fiebre.

  • El diagnóstico se basa en los resultados de una tomografía computarizada y se confirma después con una colonoscopia.

  • Las personas con síntomas leves de diverticulitis se tratan con reposo, dieta líquida y a menudo antibióticos por vía oral, mientras que quienes presentan síntomas graves son hospitalizados y tratados con antibióticos por vía intravenosa y en ciertas ocasiones con cirugía.

La diverticulitis ocurre en personas con diverticulosis. Este trastorno se da al producirse un pequeño orificio en un divertículo, lo que permite a las bacterias intestinales salir a través de él. La diverticulitis afecta con mayor frecuencia al colon sigmoide, la última parte del intestino grueso justo antes del recto. La diverticulitis es más frecuente en personas mayores de 40 años. Puede ser grave en personas de cualquier edad, aunque reviste mayor gravedad en las personas de edad avanzada, especialmente en quienes toman corticoesteroides u otros fármacos que inhiben el sistema inmunitario y por lo tanto, aumentan el riesgo de infección, incluyendo la infección de colon. Entre las personas menores de 50 años que deben someterse a cirugía para tratar la diverticulitis, el número de varones es 3 veces mayor que el de mujeres, mientras que entre las personas de más de 70 años el número de mujeres es tres veces superior al de hombres.

Síntomas de la diverticulitis

Generalmente, la diverticulitis causa dolor o hipersensibilidad a la palpación (en especial en la parte inferior izquierda del abdomen) y fiebre. A diferencia de la diverticulosis, la hemorragia gastrointestinal no es característica de la diverticulitis.

Complicaciones de la diverticulitis

La inflamación intestinal puede conducir al desarrollo de fístulas (canales anómalos) que conectan el intestino grueso con otros órganos. Generalmente, se forman fístulas cuando un divertículo del intestino grueso está en contacto con otro órgano (como la vejiga) y el divertículo se perfora. La inflamación resultante, junto con los contenidos bacterianos del intestino grueso van penetrando lentamente en el órgano contiguo, lo que produce una fístula. La mayoría de las fístulas se forman entre el colon sigmoide y la vejiga, y son más frecuentes en hombres que en mujeres, aunque las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía (extirpación quirúrgica del útero) sufren un riesgo mayor, porque el intestino grueso y la vejiga ya no están separados por el útero. Si se forman fístulas entre el intestino grueso y la vejiga, el contenido intestinal, incluidas las bacterias normales del intestino, entran en la vejiga y ocasionan infecciones de las vías urinarias. Con menor frecuencia se desarrollan fístulas entre el intestino grueso y el intestino delgado, el útero, la vagina, la pared abdominal o incluso el muslo.

Complicaciones de la enfermedad diverticular

En la enfermedad diverticular, un divertículo puede sangrar dentro del intestino. Si un divertículo se rompe, el contenido del intestino, incluidas las bacterias y la sangre, se vierte a la cavidad abdominal, lo que con frecuencia provoca una infección. Se puede formar un canal anómalo (fístula) entre el intestino grueso y otro órgano, por lo general cuando se perfora un divertículo en contacto con dicho órgano.

Otras posibles complicaciones de la diverticulitis incluyen la inflamación de los órganos cercanos (como el útero, la vejiga u otras zonas del tubo digestivo), la perforación de la pared de un divertículo, un absceso (acumulación de pus) e infección del revestimiento de la cavidad abdominal (peritonitis). Los brotes repetidos de diverticulitis pueden causar un bloqueo intestinal, ya que la cicatrización y el engrosamiento del músculo pueden estrechar la parte interior del intestino grueso e impedir el paso de heces sólidas a través de este.

Diagnóstico de la diverticulitis

Si el médico sabe que la persona ya sufre diverticulosis, el diagnóstico de diverticulitis puede basarse casi por completo en los síntomas. Sin embargo, muchos otros trastornos que afectan al intestino grueso y a otros órganos del abdomen y la pelvis causan síntomas similares a los que aparecen con la diverticulitis, como apendicitis, cáncer de colon o de ovario, abscesos y neoplasias no cancerosas (benignas) en las paredes del útero (fibromas uterinos).

Una tomografía axial computarizada (TC) o una ecografía del abdomen son útiles para determinar que el problema es una diverticulitis y no una apendicitis ni un absceso.

Cuando la inflamación ha remitido o se ha tratado la infección, el médico realiza una colonoscopia (un examen del intestino grueso utilizando un tubo flexible de visualización) o una radiografía con enema de bario. Estas pruebas se llevan a cabo para confirmar la presencia de divertículos, evaluar su gravedad y descartar un cáncer de colon. La colonoscopia o las radiografías con enema de bario no se realizan hasta después de varias semanas de haber terminado el tratamiento, ya que podrían dañar o perforar el intestino inflamado. La cirugía exploratoria rara vez es necesaria para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento de la diverticulitis

La diverticulitis leve puede tratarse en casa con reposo, dieta líquida y antibióticos orales (como ciprofloxacino). Los síntomas de diverticulitis generalmente disminuyen con rapidez. Es posible que algunas personas no necesiten antibióticos para la diverticulitis. Después de unos días, la persona puede empezar a tomar una dieta blanda y baja en fibras durante 4 o 6 semanas, y después se practica una colonoscopia o un enema de bario para examinar el colon. Al cabo de 1 mes puede iniciarse una dieta rica en fibra.

Las personas con síntomas más graves de diverticulitis (como dolor abdominal, fiebre por encima de 38,3 °C, mala respuesta a los antibióticos orales y otros signos de infección grave o complicaciones) son hospitalizadas. En el hospital, se les administran líquidos y antibióticos por vía intravenosa, guardan reposo en cama y no consumen nada por vía oral hasta la desaparición de los síntomas.

Alrededor del 80% de las personas pueden ser tratadas de diverticulitis sin cirugía. Los abscesos pueden drenarse con una aguja que se inserta a través de la piel con la guía de una tomografía computarizada. Si el drenaje ayuda, las personas permanecen en el hospital hasta que los síntomas hayan remitido y se haya podido reanudar una dieta blanda.

Cirugía para la diverticulitis

La cirugía de emergencia es necesaria para las personas que han sufrido una perforación intestinal o una peritonitis y para aquellas con síntomas graves de diverticulitis que no responden al tratamiento no quirúrgico en un periodo de 48 horas. Las personas que sufren un aumento del dolor, sensibilidad a la palpación y fiebre también necesitan cirugía.

Una perforación intestinal siempre causa infección de la cavidad abdominal. El cirujano elimina la parte perforada del intestino, y los extremos se vuelven a unir de inmediato si la persona en cuestión está sana y no presenta perforación, absceso o inflamación intestinal grave. Otras personas necesitan una colostomía temporal (Qué es la colostomíaver figura Qué es la colostomía). Una colostomía es una abertura entre el intestino grueso y la superficie de la piel. Alrededor de 10 a 12 semanas más tarde (o incluso más), y después de que haya cedido la inflamación y haya mejorado el estado de la persona, los extremos del intestino que se habían cortado se vuelven a unir en una operación posterior, y la colostomía se cierra.

Para tratar una fístula se elimina la sección del intestino grueso donde empieza la fístula, se juntan los extremos del intestino grueso que fueron cortados y se repara la otra zona afectada (por ejemplo, la vejiga o el intestino delgado).

Diverticulitis: motivos para una cirugía programada

Trastorno

Motivo

Tres o más episodios de diverticulitis leve (o uno, en menores de 50 años)

Riesgo elevado de complicaciones graves

Estrechamiento del colon sigmoide (parte baja del intestino grueso) debido a cicatrización

Riesgo elevado de complicaciones graves

Masa abdominal persistente y dolorosa

Puede tratarse de un cáncer

La endoscopia o las radiografías muestran cambios sospechosos en el colon sigmoide

Puede tratarse de un cáncer

Dolor al orinar (disuria) o aire en la orina (neumaturia)

Puede ser un aviso inminente de la formación de una fístula entre el intestino grueso y la vejiga

Dolor abdominal súbito en personas que están tomando corticoesteroides

El intestino grueso puede haberse perforado hacia la cavidad abdominal

Recursos en este artículo