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Necrosis tubular aguda

Por Navin Jaipaul, MD, MHS, Loma Linda University School of Medicine;VA Loma Linda Healthcare System

La necrosis tubular aguda es la lesión renal causada por el daño a las células de los túbulos renales (células renales que reabsorben los líquidos y minerales de la orina a medida que va generándose esta).

  • Las causas más frecuentes son un bajo aporte de sangre a los riñones (por ejemplo, por hipotensión), fármacos que dañan los riñones e infecciones sistémicas graves.

  • Las personas están asintomáticas a menos que la lesión renal sea grave.

  • El diagnóstico se basa principalmente en los resultados de los análisis clínicos.

  • El tratamiento se dirige a la causa; por ejemplo, suspender la administración de fármacos que dañen los riñones, administrar líquidos por vía intravenosa para aumentar la presión arterial y prescribir antibióticos para tratar la infección.

La lesión de las células del túbulo renal daña la capacidad de los riñones para filtrar la sangre. Por lo tanto, los productos de desecho como la urea y la creatinina se acumulan en el torrente sanguíneo.

Causas

La necrosis tubular aguda suele aparecer en personas gravemente enfermas y hospitalizadas. Las causas más frecuentes son las siguientes:

  • Un episodio de hipotensión arterial que conduce a un flujo insuficiente de sangre a través de los riñones

  • Uso de fármacos que dañen los riñones

  • Infecciones graves generalizadas (septicemia)

Las causas de hipotensión más frecuentes que conducen a la necrosis tubular aguda son la pérdida significativa de sangre (debida a una lesión o cirugía mayor), quemaduras graves, infección generalizada grave (septicemia) y pancreatitis. La septicemia también puede dañar directamente las células renales, lo que empeora los efectos de la hipotensión causada por septicemia.

Los medicamentos que suelen dañar los riñones son, entre otros, los antibióticos aminoglucósidos (como la gentamicina y la tobramicina), la anfotericina B (un fármaco utilizado para tratar infecciones fúngicas sistémicas graves) y los antiinflamatorios no esteroideos. Los aminoglucósidos suelen ser la causa más probable entre las personas de edad avanzada, las que han sido sometidas a cirugía mayor o las que sufren graves trastornos del hígado, la vesícula biliar o las vías biliares. En raras ocasiones, la exposición a un medio de contraste durante una prueba de diagnóstico por la imagen puede causar daño renal (nefropatía por contraste, ver Introducción a las pruebas de diagnóstico por la imagen : Medios de contraste).

Las personas mayores, las que están gravemente enfermas o sufren trastornos renales subyacentes, diabetes, o ambos, son las más propensas a la necrosis tubular aguda.

Síntomas

Las personas con necrosis tubular aguda por lo general no presentan síntomas. Sin embargo, si la enfermedad es grave, aparece insuficiencia renal (pérdida de la mayor parte de la funcionalidad renal) y la producción de orina de la gente disminuye por debajo de lo normal. Si la insuficiencia renal pasa a ser grave, la persona puede vomitar, se debilita, presenta espasmos musculares involuntarios y confusión.

Diagnóstico

Por lo general, los médicos sospechan por primera vez del trastorno cuando los análisis de sangre revelan indicios de lesión renal en personas que han estado expuestas a un posible desencadenante, como cirugía mayor, un episodio de hipotensión o un medicamento que puede dañar los riñones. Las personas deshidratadas pueden presentar resultados similares en las analíticas, por lo que los médicos usan otros análisis de sangre y de orina para diagnosticar la necrosis tubular aguda.

Pronóstico

El desenlace de la enfermedad depende de la corrección del trastorno que causó la necrosis tubular aguda. Si ese transtorno responde rápidamente al tratamiento, se normaliza la función renal al cabo de entre 1 y 3 semanas. Las personas más gravemente enfermas, especialmente aquellas que requieren atención en una unidad de cuidados intensivos, presentan mayor riesgo de muerte.

Tratamiento

Debe suspenderse la administración de fármacos que estén dañando los riñones. Los médicos también administran líquidos por vía intravenosa, según sea necesario para mantener un aporte normal de sangre a los riñones. Se tratan las infecciones y otros trastornos subyacentes.

Prevención

Los médicos administran líquidos intravenosos y, a veces, medicamentos que mantengan la presión arterial en personas muy enfermas para tratar de mantener el aporte normal de sangre a los riñones. Los medicamentos que dañan los riñones se evitan en lo posible; si son necesarios, se vigila de cerca la función renal. En personas diabéticas se controla la concentración de azúcar en sangre.