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Resfriado común

(Infección de las vías respiratorias superiores)

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

Información:
para pacientes

El resfriado común es una infección viral aguda autolimitada, en general afebril, que causa síntomas respiratorios altos, como rinorrea, tos y odinofagia. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica. El lavado de manos ayuda a prevenir su diseminación. El tratamiento es de apoyo.

Alrededor del 50% de los resfriados se debe a uno de > 100 serotipos de rinovirus. Los coronavirus causan algunos brotes, y las infecciones por los virus influenza y parainfluenza, enterovirus, adenovirus, virus sincitial respiratorio y metaneumovirus también pueden manifestarse como resfriado común, en particular en pacientes que experimentan una reinfección.

Las infecciones por rinovirus son más frecuentes durante el otoño y la primavera y menos frecuentes durante el invierno. Los rinovirus se diseminan con mayor eficiencia por el contacto interpersonal, aunque también pueden transmitirse a través de partículas grandes aerosolizadas.

La principal barrera contra la infección es la presencia de anticuerpos específicos neutralizadores en el suero y las secreciones, inducidos por la exposición previa al mismo virus o a virus estrechamente relacionados. La susceptibilidad a presentar un resfriado no se modifica por la exposición a temperaturas frías, por el estado de salud y nutrición del huésped o por la presencia de malformaciones en las vías respiratorias superiores (p. ej., aumento del tamaño de las amígdalas o las adenoides).

Signos y síntomas

Después de un período de incubación de entre 24 y 72 horas, los síntomas comienzan con irritación faríngea u odinofagia, seguida de estornudos, rinorrea, obstrucción nasal y malestar general. La temperatura suele ser normal, en particular cuando el virus patógeno es rinovirus o coronavirus. Las secreciones nasales son acuosas y abundantes durante los primeros días, pero luego pueden convertirse en mucoides y purulentas. Las secreciones mucopurulentas no indican una sobreinfección bacteriana. La tos suele ser leve, pero a menudo se extiende hasta la segunda semana. La mayoría de los síntomas provocados por resfriados no complicados se resuelven en 10 días. Los resfriados pueden exacerbar episodios de asma y bronquitis crónica.

En la infección por rinovirus, el esputo purulento o los síntomas significativos de las vías respiratorias inferiores son inusuales. La sinusitis purulenta y la otitis media pueden ser secundarias a la infección viral propiamente dicha o a una infección bacteriana secundaria.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El diagnóstico suele basarse en el cuadro clínico, es presuntivo y no requiere pruebas de diagnóstico. La rinitis alérgica es el diagnóstico diferencial más importante.

Tratamiento

  • Tratamiento sintomático

No hay un tratamiento específico para la enfermedad. Los antipiréticos y los analgésicos pueden aliviar la fiebre y la odinofagia. Los descongestivos nasales pueden reducir la obstrucción nasal. Los descongestivos nasales tópicos son más eficaces que los descongestivos por vía oral, pero la administración de fármacos tópicos durante > 3 a 5 días puede provocar congestión de rebote. La rinorrea puede disminuirse con antihistamínicos de primera generación (p. ej., clorfeniramina) o con bromuro de ipratropio intranasal (2 aerosoles de una solución al 0,03% dos o 3 veces al día); no obstante, deben evitarse estos fármacos en los ancianos y en las personas con hipertrofia prostática benigna o glaucoma. Los antihistamínicos de primera generación suelen producir sedación, pero los de segunda generación (no sedantes) no son eficaces para el tratamiento del resfriado común. No se recomienda la administración de antihistamínicos y descongestivos a niños < 4 años.

Se evaluó la actividad del cinc, las equináceas y la vitamina C para el tratamiento del resfriado común, aunque no se demostró con certeza que alguno de ellos logre resultados beneficiosos.

Prevención

No se desarrollaron vacunas contra el resfriado común. Las vacunas antibacterianas polivalentes, las frutas cítricas, las vitaminas, la luz ultravioleta, los aerosoles de glicol y otros remedios caseros no evitan el resfriado común. El lavado de manos y el uso de desinfectantes en ambientes contaminados pueden reducir la diseminación de la infección.

No deben administrarse antibióticos a no ser que se identifiquen signos claros de infección bacteriana secundaria. En los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, pueden administrarse antibióticos con menos restricciones.