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Trastorno por dolor genitopélvico/penetración

Por

Allison Conn

, MD, Baylor College of Medicine, Texas Children's Pavilion for Women;


Kelly R. Hodges

, MD, Baylor College of Medicine, Texas Children's Pavilion for Women

Última revisión completa ago. 2021
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El trastorno por dolor genitopélvico/penetración consiste en dolor durante el coito u otra actividad sexual que comporta penetración y la contracción involuntaria de los músculos que rodean la abertura de la vagina (síndrome del elevador del ano o vaginismo), lo que hace que el coito sea doloroso o imposible. Este trastorno también incluye ansiedad por los intentos de penetración y dificultad para mantener relaciones sexuales.

  • La mayoría de las mujeres con trastorno por dolor genitopélvico/penetración no toleran la introducción de ningún objeto en la vagina.

  • La mayoría de estas mujeres sienten temor y ansiedad por el dolor antes o durante la penetración de la vagina.

  • El dolor durante el coito o el intento de coito puede ser consecuencia de la sequedad vaginal o de trastornos de los órganos genitales.

  • Los médicos diagnostican el trastorno por dolor genitopélvico/penetración basándose en los síntomas, una exploración pélvica y criterios específicos.

  • Ungüentos anestésicos, lubricantes, ejercicios para relajar los músculos pélvicos, ejercicios para acostumbrar a la mujer a tocar la abertura de la vagina y hacer que su pareja la toque, o un cambio de posición para el coito.

  • Si se identifica la causa, se procede a su tratamiento.

El dolor durante el coito puede ser

  • Superficial (denominado vestibulodinia provocada): se produce cuando se presiona la abertura de la vagina (área genital o vulva)

  • Profundo (llamado dispareunia): ocurre cuando el pene se desplaza hacia el interior de la vagina

El dolor puede ser ardiente, agudo o cólico. Los músculos pélvicos tienden a tensarse, lo que incrementa el dolor, ya sea superficial o profundo.

El dolor, incluido el dolor durante las relaciones sexuales, se ve muy afectado por las emociones. Por ejemplo, un malestar menor puede sentirse como un dolor fuerte después de una experiencia sexual traumática, como una violación. Estar enojado con la pareja sexual, el miedo a la relación o al embarazo, una imagen propia negativa o la creencia de que el dolor nunca desaparecerá, pueden hacer que el dolor parezca peor.

En el trastorno por dolor genitopélvico/penetración, los músculos que rodean la abertura de la vagina se tensan involuntariamente sin razón física aparente, incluso aunque la mujer desee mantener relaciones sexuales.

Muchas mujeres con trastorno por dolor genitopélvico/penetración también tienen dificultad para excitarse y/o dificultades para alcanzar el orgasmo.

Causas

Las causas del dolor genitopélvico/trastorno de penetración varían dependiendo de si el dolor es superficial o profundo.

Dolor superficial

El dolor superficial puede ser consecuencia de los siguientes factores:

El síndrome genitourinario de la menopausia se refiere a los cambios en la vagina y las vías urinarias que se producen después de la menopausia. Los tejidos de la vagina pueden volverse delgados, secos e inelásticos, y la lubricación para el coito es insuficiente. Estos cambios se producen porque las concentraciones de estrógeno disminuyen con la edad. Estos cambios pueden hacer que el coito sea doloroso. Los síntomas urinarios que pueden ocurrir en la menopausia incluyen una necesidad imperiosa de orinar (urgencia urinaria) y frecuentes infecciones de las vías urinarias.

La vestibulodinia provocada puede presentarse la primera vez que se introduce algo (como un tampón, un espéculo o un pene) en la vagina (penetración). O bien puede presentarse en una mujer que ha experimentado una penetración cómoda y sin dolor. La vestibulodinia puede ser consecuencia de una combinación de factores, incluyendo los siguientes:

  • Inflamación o una reacción inmunitaria (que puede ser consecuencia del contacto con una sustancia irritante, un irritante de contacto, una infección o un fármaco)

  • Un aumento del número de fibras nerviosas (que a veces está presente al nacer), lo que hace que la zona sea más sensible al dolor

  • Disminución de la producción de hormonas

  • Problemas en los músculos del suelo pélvico (músculos que se encuentran en la parte inferior de la pelvis y que sostienen los órganos de la pelvis, incluida la vagina)

El himen es una membrana que rodea o, en muy pocas mujeres, cubre la abertura de la vagina. La primera vez que se tienen relaciones sexuales, el himen, si no se ha ensanchado previamente (por ejemplo, con el uso de tampones o la estimulación sexual con un dedo dentro de la vagina) puede desgarrarse y producir cierto dolor y sangrado. Algunas mujeres nacen con un himen anormalmente estrecho.

El término síndrome del elevador del ano ha reemplazado en gran medida al término vaginismo porque los síntomas del vaginismo suelen ser consecuencia de una disfunción del músculo elevador del ano. El síndrome del elevador del ano es una contracción involuntaria del elevador del ano, que es el principal músculo del suelo pélvico. Es el músculo que se contrae durante el orgasmo. Este trastorno puede ser consecuencia del temor a que el coito sea doloroso. A menudo comienza cuando se intenta mantener relaciones sexuales por primera vez, pero puede aparecer más tarde después de periodos de estrés. Si la mujer teme que el sexo sea doloroso, sus músculos pueden tensarse automáticamente cada vez que se toca el área alrededor de la vagina.

Dolor profundo

El dolor profundo durante o después del coito puede ser el resultado de:

La contracción fuerte e inconsciente (involuntaria) de los músculos de la pelvis (denominada hipertonía de los músculos pélvicos) puede causar o ser el resultado de un dolor profundo.

Síntomas

El dolor del trastorno por dolor genitopélvico/penetración puede ocurrir por primera vez cuando se introduce algo (tampón, espéculo o pene) en la vagina. O puede que la mujer nunca haya mantenido relaciones sexuales sin dolor. Por ejemplo, el dolor puede aparecer después de un período de relaciones sexuales sin dolor. El dolor se describe a menudo como ardor o dolor punzante.

Las mujeres con trastorno por dolor genitopélvico/penetración pueden experimentar un miedo intenso y ansiedad por el dolor antes o durante la penetración de la vagina. Cuando la mujer anticipa que el dolor se repetirá durante la penetración, sus músculos vaginales se tensan, haciendo que los intentos de relaciones sexuales sean aún más dolorosos. Sin embargo, la mayoría de estas mujeres pueden disfrutar con la actividad sexual que no comporta penetración.

La incapacidad para el coito puede provocar tensiones en una relación. La mujer puede sentirse avergonzada, incómoda, incapaz o deprimida. Causa un estrés significativo a las mujeres que desean tener un bebé.

Diagnóstico

  • Evaluación de un médico, en base a criterios específicos

Los médicos establecen el diagnóstico del trastorno de dolor genitopélvico/penetración según la descripción de la alteración que refiere la paciente y que incluye cuándo y dónde siente el dolor, además de los resultados de la exploración pélvica Exploración pélvica Para la atención ginecológica, una mujer debe escoger un profesional con quien pueda hablar con confianza de ciertos temas delicados, como el sexo, el control de la natalidad y el embarazo,... obtenga más información . La exploración pélvica puede detectar o descartar anomalías físicas. Sin embargo, el dolor de la mujer y la anticipación del dolor y la contracción involuntaria de los músculos alrededor de la abertura de la vagina pueden dificultar la exploración. El médico intenta hacer que la exploración sea lo más confortable posible. Son lo más amables posible y a menudo explican detalladamente lo que están haciendo. Los médicos pueden preguntarle a la mujer si desea sentarse y visualizar sus genitales en un espejo durante la exploración. Hacerlo puede darle una sensación de control y aliviar su ansiedad.

La zona del interior de la vagina y la zona que rodea su abertura se exploran con suavidad pero minuciosamente en busca de posibles causas, como signos de inflamación o anomalías. Si se detecta un área anómala, se obtiene una muestra para examinarla al microscopio (biopsia).

Para determinar dónde se produce el dolor, el médico puede usar un hisopo de algodón para tocar diferentes áreas alrededor de la vagina o de la propia vagina.

Se examina la tensión de los músculos pélvicos que rodean la vagina, introduciendo uno o dos dedos enguantados dentro de ella. Para detectar anomalías en el útero y los ovarios, el médico coloca la otra mano sobre la parte inferior del abdomen (lo que se denomina una exploración bimanual) y presiona estos órganos.

Los médicos también presionan la uretra y la vejiga para comprobar si hay dolor a la palpación.

También puede hacerse un tacto rectal.

Los médicos diagnostican el trastorno de dolor genitopélvico/penetración según los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), Quinta edición (DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría). Estos criterios requieren la presencia de al menos uno de los elementos siguientes:

  • Dolor significativo durante el coito o los intentos de penetración

  • Miedo o ansiedad significativos por el dolor antes, durante o como consecuencia de la penetración vaginal

  • Tensión significativa de los músculos pélvicos (apretar los músculos pélvicos) durante los intentos de penetrar la vagina

Estos síntomas deben haber estado presentes durante al menos 6 meses y deben causar un malestar significativo a la mujer. Además, los médicos deben descartar cualquier otra causa de los síntomas, como otro trastorno, abuso sexual o consumo de fármacos u otras sustancias.

Tratamiento

  • Cremas anestésicas, baños de asiento y lubricantes

  • Si es posible, tratamiento de la causa

  • Terapias psicológicas

  • Fisioterapia del suelo pélvico

  • Desensibilización

El equipo de profesionales que imparte el tratamiento puede incluir médicos, fisioterapeutas y terapeutas sexuales.

No se ha determinado cuáles son los mejores tratamientos para el trastorno por dolor genitopélvico/penetración y los tratamientos varían según los síntomas. Sin embargo, se recomiendan algunas medidas generales.

Medidas generales

Las medidas generales incluyen el uso de ropa interior de algodón durante el día, el lavado con un jabón suave (empleo de jabón solo en las áreas pilosas de los genitales) y la evitación de las duchas vaginales y los desodorantes vaginales de venta libre. El uso de un lubricante sin perfume y sin sabor durante las relaciones sexuales puede reducir la sequedad vaginal, que causa dolor durante el coito.

Los lubricantes y humectantes vaginales incluyen aceites a base de alimentos (como el aceite de coco), lubricantes a base de silicona y productos a base de agua. Los lubricantes a base de agua se secan rápidamente y pueden tener que volver a aplicarse, pero son preferibles a la vaselina u otros lubricantes a base de aceite. Los lubricantes a base de aceite tienden a secar la vagina y pueden dañar los dispositivos anticonceptivos de látex, como condones y diafragmas. No deben usarse con condones. Los lubricantes a base de silicona se pueden utilizar con preservativos y diafragmas, al igual que los lubricantes a base de agua. La mujer puede preguntar a su médico qué tipo de lubricante le convendría.

Durante el tratamiento del trastorno por dolor genitopélvico/penetración, los médicos u otros miembros del equipo a menudo hacen lo siguiente:

Las actividades sexuales que no implican penetración pueden ayudar a las parejas a alcanzar el placer mutuo (incluyendo tener orgasmos y eyaculación). Un ejemplo es la estimulación con la boca, las manos o un vibrador.

Pasar más tiempo en los juegos previos puede aumentar la lubricación vaginal y, por lo tanto, hacer que el coito sea menos doloroso.

En caso de dolor profundo, conviene utilizar una posición diferente para el coito. Por ejemplo, ponerse encima proporciona a la mujer un mayor control de la penetración, y otra posición puede limitar la profundidad a la que se introduce el pene.

Terapias psicológicas

Algunas mujeres se benefician de psicoterapias, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia cognitiva basada en la conciencia plena. La conciencia plena consiste en concentrarse en lo que está sucediendo en cada momento, sin juzgar o controlar lo que está pasando. Tales terapias ayudan a las mujeres a controlar su miedo y su ansiedad por el dolor durante las relaciones sexuales.

El médico puede derivar a la mujer a un terapeuta sexual cualificado para recibir terapia psicológica.

Fisioterapia del suelo pélvico

La fisioterapia del suelo pélvico a menudo puede beneficiar a las mujeres con trastorno por dolor genitopélvico/penetración. Consiste en entrenamiento del suelo pélvico, a veces con biorretroalimentación, para enseñar a la mujer a relajar conscientemente sus músculos pélvicos. Estos ejercicios enseñan a la mujer a tensar estos músculos y luego relajarlos.

Los fisioterapeutas pueden utilizar otras técnicas para estirar y relajar los músculos pélvicos tensos. Las técnicas incluyen

El síndrome del elevador del ano (vaginismo) puede tratarse con desensibilización progresiva (manual o con dilatadores). Esta técnica permite a la mujer acostumbrarse gradualmente al contacto con la zona genital. Solo se avanza un paso cuando la mujer se siente cómoda con el paso anterior.

  • La mujer se toca a diario lo más cerca posible de la abertura de la vagina. Cuando el miedo y la ansiedad debidos al contacto con los genitales hayan disminuido, la mujer será más capaz de tolerar la exploración clínica.

  • La mujer se pasa el dedo por el himen. Se le indica que empuje hacia abajo mientras introduce un dedo para agrandar la abertura de la vagina y así facilitar la entrada.

  • Se introduce dilatadores especialmente diseñados que van aumentando de tamaño gradualmente. Dejar un dilatador en el interior durante 10 a 15 minutos ayuda a los músculos a aumentar suavemente la presión sin contraerse automáticamente. Después de tolerar el tamaño más pequeño, se introduce el siguiente y así sucesivamente.

  • La mujer permite que su pareja le ayude a introducir un dilatador durante un encuentro sexual para confirmar que puede entrar cómodamente cuando está sexualmente excitada.

  • La mujer debe permitir que su pareja toque el área alrededor de la abertura de la vagina con su pene o con un consolador, pero sin que entre en la vagina. Así, la mujer puede acostumbrarse a sentir el pene o el consolador en esta zona.

  • Finalmente, la mujer introduce parcial o totalmente en la vagina el pene de su pareja o un consolador, de la misma manera que colocó el dilatador. Puede sentirse más segura de sí misma si está encima de su pareja durante el coito.

La fisioterapia del suelo pélvico es clave para el dolor superficial porque la contracción involuntaria de los músculos que rodean la abertura de la vagina a menudo forma parte del problema. Puede ser beneficioso aplicar una pomada anestésica y tomar baños de asiento, así como aplicar generosamente un lubricante antes del coito.

Terapias específicas

Los tratamientos más específicos dependen de la causa:

El estrógeno se puede introducir en la vagina en forma de crema (con un aplicador de plástico), en forma de comprimidos o en forma de anillo (similar a un diafragma). Estas formas tópicas de estrógeno pueden aliviar los síntomas que afectan la vagina y las vías urinarias. Si la mujer también está sufriendo sofocos, el médico pueden recetar estrógeno tomado por vía oral o parches de estrógeno aplicados a la piel. A las mujeres que conservan el útero (es decir, las que no se han sometido a una histerectomía) se les administran estrógenos más progestágenos (una versión de la hormona progesterona) porque la toma de estrógeno solo aumenta el riesgo de cáncer del recubrimiento del útero Cáncer de útero El cáncer de útero se desarrolla en el revestimiento interno de este órgano (endometrio), por lo que se denomina también cáncer de endometrio. El cáncer de endometrio... obtenga más información Cáncer de útero (cáncer de endometrio). Se utilizan dosis bajas de estrógeno. Las mujeres posmenopáusicas suelen preferir los parches de estrógenos a los comprimidos.

En las mujeres posmenopáusicas, una forma sintética de dehidroepiandrosterona (DHEA) llamada prasterona, que se introduce en la vagina, también puede aliviar la sequedad vaginal y hacer que el sexo sea menos doloroso.

El ospemifeno (un fármaco modulador selectivo de los receptores de estrógeno, o SERM, por sus siglas en inglés) y los estrógenos afectan los tejidos vaginales de manera similar. Al igual que los estrógenos, el ospemifeno se puede utilizar para aliviar la sequedad vaginal y otros síntomas que afectan a la vagina y/o las vías urinarias.

Los fármacos utilizados para tratar el dolor neuropático Analgésicos secundarios En algunos casos, tratar la enfermedad subyacente elimina o minimiza el dolor. Por ejemplo, la inmovilización de una fractura o el tratamiento antibiótico para una articulación infectada reducen... obtenga más información (dolor debido a una lesión del sistema nervioso) pueden ayudar a disminuir el dolor de la vestibulodinia provocada. Entre ellos se encuentran los fármacos anticonvulsivos gabapentina y pregabalina y los antidepresivos amitriptilina y nortriptilina.

Se pueden aplicar directamente a la abertura de la vagina varias cremas que contienen gabapentina y amitriptilina. Estos tratamientos pueden ayudar a aliviar el dolor y tener menos efectos secundarios.

La toxina botulínica tipo A, inyectada en los músculos del suelo pélvico, se usa generalmente para tratar la vestibulodinia provocada cuando ningún otro tratamiento se ha demostrado eficaz. Se utiliza solo durante un corto periodo de tiempo.

La vestibulectomía (extirpación del área alrededor de la abertura de la vagina) rara vez se practica. Por lo general, se practica a mujeres que nunca han mantenido relaciones sexuales sin dolor.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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