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Menopausia

Por

JoAnn V. Pinkerton

, MD, University of Virginia Health System

Última revisión completa mar 2018
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Datos clave
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La menopausia es el cese permanente de la menstruación y, por lo tanto, de la fertilidad.

  • Desde varios años antes de la menopausia hasta justo después de esta, los niveles de estrógenos varían mucho, los periodos se vuelven irregulares y pueden aparecer ciertos síntomas (como sofocos).

  • Después de la menopausia, la densidad ósea disminuye.

  • La menopausia se diagnostica cuando una mujer no ha tenido ningún periodo menstrual durante un año, pero pueden realizarse análisis de sangre para confirmarla.

  • Ciertas medidas, entre ellas la terapia hormonal y otros medicamentos, pueden disminuir los síntomas.

Durante los años fértiles, los periodos menstruales por lo general ocurren en ciclos de aproximadamente un mes, con un óvulo liberado del ovario (ovulación) aproximadamente 2 semanas después del primer día del ciclo. Para que este ciclo se produzca con regularidad, los ovarios deben producir suficiente cantidad de las hormonas estrógenos y progesterona.

La menopausia ocurre porque, a medida que se envejece, los ovarios dejan de producir estrógenos y progesterona. Durante los años anteriores a la menopausia, la producción de estrógenos y progesterona comienza a disminuir y los periodos menstruales y la ovulación se producen con menos frecuencia. Finalmente, los periodos menstruales y la ovulación cesan de forma permanente y el embarazo ya no es posible de forma natural. El último periodo solo puede identificarse posteriormente, después de no haber tenido la menstruación durante al menos 1 año (las mujeres que no desean quedarse embarazadas deben utilizar un método anticonceptivo hasta 1 año después de su último periodo menstrual).

La perimenopausia es el periodo que comprende los años previos y el año posterior al último periodo menstrual. El número de años de perimenopausia que preceden al último periodo menstrual es muy variable. Durante la perimenopausia, los estrógenos y la progesterona fluctúan ampliamente. Se cree que estas fluctuaciones causan los síntomas menopáusicos experimentados por muchas a partir de los 40 años de edad.

La transición a la menopausia es la parte de la perimenopausia que conduce al último periodo menstrual. Se caracteriza por los cambios en el patrón de los períodos menstruales.

La posmenopausia hace referencia al periodo de tiempo posterior al último periodo menstrual.

La edad media de la menopausia en Estados Unidos es de 52 años, No obstante, la menopausia puede ocurrir normalmente en mujeres con tan solo 45 años (e incluso 40) y hasta los 55 años de edad. La menopausia puede comenzar a una edad más temprana en mujeres que

  • Fuman

  • Viven a gran altitud

  • Están desnutridas

La menopausia se considera prematura cuando se produce antes de los 40 años de edad. La menopausia prematura también se llama fallo ovárico prematuro o insuficiencia ovárica primaria.

¿Sabías que...?

  • Los síntomas de la menopausia pueden comenzar años antes de desaparecer la menstruación.

  • La edad media de la menopausia es de unos 52 años, pero si se produce a cualquier edad entre los 40 y los 55+ se considera normal.

Síntomas

Síntomas de la perimenopausia

Durante la perimenopausia, los síntomas pueden ser inexistentes, leves, moderados o intensos. Pueden durar desde 6 meses hasta unos 10 años y en ocasiones más.

Los periodos menstruales irregulares suelen ser el primer síntoma de la perimenopausia. Por lo general, los periodos son más frecuentes y luego aparecen con menos frecuencia, pero cualquier patrón es posible. Los periodos pueden ser más cortos o más largos, más leves o más abundantes. Pueden desaparecer durante meses y después hacerse de nuevo regulares. En algunos casos, los periodos se producen regularmente hasta la menopausia.

Los sofocos afectan a entre el 75 y el 85% de las mujeres, y suelen comenzar antes de que desaparezcan los periodos. Duran un promedio de casi 7 1/2 años, pero pueden durar más de 10 años. Por lo general, los sofocos se suavizan y se producen con menos frecuencia a medida que pasa el tiempo.

Se desconoce la causa de los sofocos. Sin embargo, puede implicar un reajuste del termostato del cerebro (hipotálamo), que controla la temperatura del cuerpo; como resultado, se nota mucho calor con cualquier pequeño aumento de la temperatura. Los sofocos pueden estar relacionados con las fluctuaciones en los niveles hormonales. No existen pruebas científicas de que los alimentos picantes o las bebidas alcohólicas desencadenen los sofocos.

Durante un sofoco, los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel se ensanchan (dilatan) y con ello aumenta el flujo sanguíneo, lo que hace que la piel, especialmente en la cabeza y en el cuello, se note enrojecida y caliente (sofoco). Las mujeres sienten calor, y la sudoración puede ser profusa. Los sofocos reciben su nombre debido a que la cara se puede enrojecer.

Un sofoco dura de 30 segundos a 5 minutos y puede ir seguido de escalofríos. Los sofocos que se producen por la noche se denominan sudores nocturnos.

En el momento de la menopausia pueden aparecer otros síntomas. Los cambios en las concentraciones de hormonas que tienen lugar en este momento pueden contribuir a lo siguiente:

  • Sensibilidad mamaria

  • Cambios de humor

  • Empeoramiento de las migrañas que ocurren justo antes, durante o justo después de los periodos menstruales (migrañas menstruales)

También se puede producir depresión, irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, trastornos del sueño (como insomnio), pérdida de concentración, dolor de cabeza y fatiga. Muchas mujeres experimentan estos síntomas durante la perimenopausia y asumen la menopausia como su causa. Sin embargo, no existen pruebas claras que corroboren una relación entre la menopausia y estos síntomas. Los síntomas no están directamente relacionados con los descensos en los niveles de estrógenos que se producen con la menopausia, y muchos otros factores (como el envejecimiento en sí mismo u otra enfermedad) podrían explicar los síntomas.

Los sudores nocturnos pueden dificultar el sueño, lo que contribuye a la fatiga, la irritabilidad, la pérdida de concentración y los cambios de humor. En tales casos, estos síntomas pueden relacionarse indirectamente (a través de los sudores nocturnos) con la menopausia. Sin embargo, durante la menopausia los trastornos del sueño son habituales incluso en las mujeres que no tienen sofocos. El estrés de la mediana edad (producido por la lucha con los adolescentes, la preocupación por la edad, el cuidado de los padres ancianos y los cambios en la relación de pareja) pueden contribuir a los trastornos del sueño. Por lo tanto, no queda clara la relación entre fatiga, irritabilidad, pérdida de concentración y cambios de humor con la menopausia.

Síntomas después de la menopausia

Muchos de los síntomas que aparecen durante la perimenopausia, aunque son molestos, se vuelven menos frecuentes y menos intensos después de la menopausia. Sin embargo, la disminución de los niveles de estrógenos provoca cambios que pueden seguir afectando negativamente a la salud (por ejemplo, aumentando el riesgo de osteoporosis). Estos cambios pueden empeorar, a menos que se tomen medidas para su prevención. Se pueden ver afectados los siguientes:

  • El aparato reproductor: el revestimiento de la vagina se vuelve más fino, más seco y menos elástico (una condición denominada atrofia vaginal o, a veces, denominada inapropiadamente vaginitis atrófica). Estos cambios pueden hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas. Otros órganos sexuales (labios menores, clítoris, útero y ovarios) disminuyen de tamaño. El deseo sexual (libido) también suele disminuir con la edad. La mayoría de las mujeres pueden seguir teniendo orgasmos, pero algunas requieren más tiempo para alcanzarlo.

  • El aparato urinario: el revestimiento de la uretra se adelgaza y la uretra se hace más corta. Debido a estos cambios, los microorganismos pueden entrar en el cuerpo más fácilmente, y algunas mujeres contraen infecciones del tracto urinario con mayor facilidad. Una mujer con una infección del sistema urinario puede sentir sensación de ardor al orinar. Después de la menopausia, la necesidad de orinar de pronto puede llegar a ser urgente (llamada urgencia urinaria), dando lugar en ocasiones a una incontinencia urinaria, es decir, una fuga involuntaria de orina. La incontinencia urinaria se hace más frecuente e intensa con la edad. Sin embargo, la forma en que la menopausia contribuye a la incontinencia no está clara. Muchos otros factores, como los efectos del parto, la obesidad y el uso de terapia hormonal, contribuyen a la incontinencia.

  • La piel: la disminución de los estrógenos, así como el propio envejecimiento, provocan un descenso en la cantidad de colágeno (una proteína que confiere resistencia a la piel) y de elastina (una proteína que hace que la piel sea elástica). Así, la piel puede volverse más delgada, más seca, menos elástica y más vulnerable a las lesiones.

  • El hueso: la disminución de los estrógenos a menudo provoca una disminución en la densidad ósea, y a veces osteoporosis, porque los estrógenos ayudan a mantener los huesos. Al tornarse los huesos menos densos y más débiles, aumenta la probabilidad de fracturas. Durante los primeros 5 años posteriores a la menopausia, la densidad ósea disminuye rápidamente. Tras este periodo, disminuye más o menos a la misma velocidad que en el caso de los hombres (alrededor de un 1 al 3% cada año).

  • Los niveles de grasa (lípidos): después de la menopausia aumentan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL, el colesterol malo), y los de las lipoproteínas de alta densidad (HDL, el colesterol bueno) se mantienen aproximadamente iguales que antes de la menopausia. Estos cambios en los niveles de LDL pueden explicar en parte por qué la ateroesclerosis, y por lo tanto, las arteriopatías coronarias, son más frecuentes entre las mujeres después de la menopausia. Sin embargo, no está claro si estos cambios son resultado del envejecimiento o de la disminución de los niveles de estrógenos tras la menopausia. Hasta el momento de la menopausia, los niveles altos de estrógenos pueden proteger contra las arteriopatías coronarias.

El síndrome genitourinario de la menopausia es un nuevo término, más preciso, utilizado para referirse a los síntomas que afectan a la vagina y a las vías urinarias y que tienen su origen en la menopausia, como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales, la urgencia urinaria y las infecciones de las vías urinarias.

¿Sabías que...?

  • El síndrome genitourinario de la menopausia es un nuevo término utilizado para referirse a los síntomas que afectan a la vagina y a las vías urinarias y que tienen su origen en la menopausia, como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales, la urgencia urinaria y las infecciones de las vías urinarias.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Con muy poca frecuencia, análisis de sangre para determinar los niveles hormonales

La menopausia es evidente en aproximadamente tres cuartas partes de las mujeres. Por lo tanto, no suele ser necesario realizar pruebas de laboratorio.

Si la menopausia comienza varios años antes de los 50 años de edad, o si los síntomas no están claros, pueden hacerse pruebas para detectar los trastornos que estén interrumpiendo la menstruación. En raras ocasiones, si hay que confirmar la menopausia o la perimenopausia, se realizan análisis de sangre para determinar los niveles de estrógenos y de hormona foliculoestimulante (que estimula a los ovarios para producir estrógenos y progesterona).

Antes de iniciar cualquier tratamiento, los médicos hacen lo siguiente:

  • Preguntan a la mujer acerca de su historial médico y familiar

  • Realizan una exploración física que incluye exploración de las mamas y de la pelvis y miden la presión arterial.

Durante el examen pélvico, los médicos verifican los cambios característicos en la vagina, que apoyan el diagnóstico de menopausia. Los médicos también buscan anomalías en los órganos reproductores.

El historial médico y familiar de la mujer ayuda al médico a determinar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos después de la menopausia.

La mamografía, si no se ha hecho recientemente, se hace como parte de la atención rutinaria. Pueden realizarse análisis de sangre;

La densidad ósea se mide en las mujeres siguientes:

Tratamiento

  • Medidas generales

  • Ciertos fármacos

  • Medicina alternativa y complementaria

  • Terapia hormonal

Entender lo que ocurre durante la perimenopausia puede ayudar a hacer frente a los síntomas. Por eso conviene hablar con otras mujeres que hayan pasado por la menopausia, o con un profesional.

El tratamiento de la menopausia se centra en aliviar los síntomas, como los sofocos y la sequedad vaginal. Las medidas generales pueden ayudar, pero cuando se necesita otro tratamiento, el más eficaz es

El término "progestágeno" se refiere a las formas sintéticas y naturales de la progesterona (una hormona femenina). Otro término, progestina, se refiere solo a formas sintéticas.

Las medidas efectivas que no comportan el uso de hormonas son

  • La hipnosis practicada por un profesional de la salud para ayudar a aliviar los sofocos

  • Terapia cognitivo-conductual

  • Otros medicamentos, como dos tipos de antidepresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o inhibidores de la recaptación de serotonina- norepinefrina [noradrenalina]) o el anticonvulsivo gabapentina

La terapia cognitivo-conductual ha sido adaptada para su uso durante la transición a la menopausia y la postmenopausia. Puede ayudar a las mujeres a controlar los sofocos y los sudores nocturnos.

Medidas generales

Para aliviar los sofocos se puede tener en cuenta:

  • Usar varias capas de ropa que puedan quitarse cuando se sienta calor y ponerse cuando se sienta frío ayuda a sobrellevar los sofocos.

  • Utilizar ropa que transpire (como ropa interior y para dormir de algodón) o que repela la humedad (como determinados tipos de ropa interior y ropa de deporte), aumenta la comodidad.

  • También puede ser beneficioso evitar ambientes cálidos y luces intensas.

  • Usar ventiladores o bajar el termostato puede ayudar.

Aunque el ejercicio regular y/o las técnicas de relajación pueden ser beneficiosas en general, no se cree que alivien los sofocos.

Para manejar los trastornos del sueño, la mujer puede seguir una rutina para calmarse antes de acostarse y cuando los sudores nocturnos la despiertan. Desarrollar buenos hábitos del sueño y practicar ejercicio también puede ayudar a mejorar el sueño.

El control de la vejiga puede mejorarse mediante losejercicios de Kegel. Estos ejercicios consisten en contraer los músculos pélvicos como si se quisiera detener el flujo de orina. Las mujeres pueden aprender a utilizar la biorretroalimentación para controlar sus músculos pélvicos. La biorretroalimentación (bioautorregulación) es un método que consiste en someter a un control consciente procesos biológicos que transcurren habitualmente de manera inconsciente. Implica el uso de dispositivos electrónicos para medir la información sobre estos procesos y devolverla a la mente consciente.

En caso de dolor vaginal durante el coito por sequedad en la zona, se recomienda utilizar una crema lubricante. Para algunas mujeres es beneficioso aplicar una crema hidratante vaginal cada 1 a 3 días. Mantener una vida sexual activa o masturbarse también ayuda a estimular el flujo de sangre hacia la vagina y los tejidos circundantes y a mantenerlos elásticos.

Fármacos o sustancias

Algunos de los síntomas asociados a la menopausia pueden aliviarse con varios tipos de fármacos.

La gabapentina, un anticonvulsivo, y los antidepresivos (como desvenlafaxina, fluoxetina, paroxetina, sertralina o venlafaxina) son útiles de algún modo para aliviar los sofocos, pero son menos eficaces que el tratamiento hormonal. Los antidepresivos también contribuyen a aliviar la depresión, la ansiedad y la irritabilidad.

A veces se recomienda un somnífero para aliviar el insomnio.

Tabla
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Algunos fármacos utilizados para tratar los síntomas y los efectos de la menopausia

Fármaco

Ventajas

Desventajas

Hormonas femeninas

*Terapia con estrógenos, con o sin un progestágeno

Alivia los sofocos, los sudores nocturnos, la sequedad vaginal y el dolor durante el coito

Contribuye a prevenir la osteoporosis y reduce el riesgo de fracturas óseas

Terapia combinada:

*Estrógenos solos:

  • Aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y los pulmones, accidente cerebrovascular, trastornos de la vesícula biliar e incontinencia urinaria

  • Aumenta el riesgo de cáncer de endometrio

  • Puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de mama, pero probablemente no durante muchos años

Un progestágeno, como el acetato de medroxiprogesterona o progesterona micronizada (una progesterona natural, mejor que sintética)

Reduce el riesgo de cáncer de endometrio, que se asocia con la toma de estrógenos solos

No es tan eficaz como el estrógeno para aliviar los sofocos

No alivia la sequedad vaginal

Puede causar hinchazón abdominal, sensibilidad mamaria, aumento de la densidad mamaria, alteraciones del estado de ánimo y/o dolor de cabeza

Aumenta los niveles de colesterol LDL (el colesterol "malo")

Puede aumentar el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones.

Tiene menos efectos claros sobre el riesgo de otros trastornos

La progesterona micronizada: puede tener un efecto menos negativo sobre el estado de ánimo y el colesterol LDL que las progestinas sintéticas

Puede causar somnolencia (y, por ello, se suele tomar por la noche)

Parece tener menos efectos secundarios que otros progestágenos

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Ospemifeno

Alivia el dolor durante el coito

Puede empeorar los sofocos temporalmente

Estrógeno conjugado más bazedoxifeno

Estrógeno conjugado más bazedoxifeno (un MSRE)

Alivia los sofocos, mejora la calidad del sueño, previene la pérdida ósea y disminuye la atrofia vaginal (adelgazamiento y sequedad de la vagina con pérdida de elasticidad)

Disminuye la incidencia de sensibilidad y sangrado de las mamas

No parece aumentar la densidad mamaria o la incidencia de cáncer de mama

Protege el útero sin necesidad de un progestágeno

Puede aumentar el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones.

Antidepresivos

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como desvenlafaxina, fluoxetina, sertralina, paroxetina en dosis bajas y paroxetina de liberación prolongada

Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (noradrenalina) (como la venlafaxina)

Alivian la depresión, la ansiedad, la irritabilidad y el insomnio

Son en cierto modo eficaces para aliviar los sofocos

Según el fármaco, los efectos secundarios pueden ser disfunción sexual, náuseas, diarrea, pérdida de peso (en un tiempo breve), aumento de peso (a largo plazo), somnolencia (sedación), sequedad de boca, confusión y aumento o descenso de la presión arterial

Anticonvulsivos (solo uno)

Gabapentina

Es en cierto modo eficaz para aliviar los sofocos y puede ayudar a aliviar los sudores nocturnos

Puede ocasionar efectos secundarios, como somnolencia, mareo, cefalea, erupción cutánea, aumento de peso e hinchazón en las piernas

*Es difícil determinar si el riesgo de ciertos trastornos aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

HDL = lipoproteína de alta densidad; LDL = lipoproteína de baja densidad.

Medicina alternativa y complementaria

Algunas mujeres toman hierbas medicinales y otros suplementos para aliviar los sofocos, la irritabilidad, los cambios de humor y la pérdida de memoria. Sin embargo, el cohosh negro, otras hierbas medicinales (como el dong quai, la onagra, el ginseng y la hierba de San Juan) y los medicamentos de venta libre no parecen ser más eficaces que el placebo, que es eficaz aproximadamente el 50% de las veces. Además, estos remedios no están regulados como los medicamentos. Es decir, sus fabricantes no están obligados a demostrar que son seguros o efectivos, y cuáles son sus ingredientes y la cantidad de cada uno de ellos no han sido estandarizados (ver Introducción a los complementos dietéticos : Seguridad y efectividad).

Los estudios con proteína de soja han obtenido resultados mixtos. Un producto de soja, denominado S-equol, puede ayudar a aliviar los sofocos en algunos casos.

Algunos complementos (por ejemplo, la kava) pueden ser nocivos. Por otra parte, este tipo de suplementos puede interaccionar con otros fármacos y empeorar otras enfermedades.

Los problemas relacionados con el tratamiento hormonal convencional han llevado al interés por el uso de las hormonas derivadas de plantas como el ñame y la soja. Estas hormonas tienen prácticamente la misma estructura molecular que las que produce el organismo y, por lo tanto, se denominan hormonas bioidénticas. Muchas de las hormonas utilizadas en el tratamiento hormonal convencional también se denominan hormonas bioidénticas derivadas de las plantas. Sin embargo, las hormonas utilizadas en la terapia hormonal convencional han sido probadas y aprobadas, y su uso está estrechamente controlado.

A veces algunos farmacéuticos preparan fórmulas magistrales con hormonas bioidénticas de manera personalizada según la prescripción de un profesional de la salud. Se conocen como hormonas bioidénticas compuestas. Su producción no está regulada y, por lo tanto, es posible encontrar muchas dosis, combinaciones y formas, y la pureza, la consistencia y la potencia de los productos varían. A menudo las hormonas bioidénticas compuestas se comercializan como sustitutos del tratamiento hormonal estándar, y a veces como un tratamiento mejor y más seguro que el tratamiento hormonal estándar. Sin embargo, no hay pruebas de que los productos compuestos sean más seguros, más eficaces o incluso tan efectivos como el tratamiento hormonal estándar. A veces no se informa de que los productos de hormonas bioidénticas compuestas presentan los mismos riesgos que las hormonas convencionales.

Se aconseja a las mujeres que estén considerando tomar dichos suplementos que consulten antes con su médico.

La terapia hormonal para la menopausia

La terapia hormonal puede aliviar los síntomas de la menopausia entre moderados e intensos, como los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal. Sin embargo, la terapia hormonal puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos graves.

La terapia hormonal mejora la calidad de vida de muchas mujeres al aliviar sus síntomas, pero no mejora la calidad de vida si las mujeres no los tienen. Por lo tanto, la terapia hormonal no se administra de forma sistemática a las mujeres posmenopáusicas. Seguir una terapia hormonal es una decisión que debe ser consensuada entre la mujer y el médico en función de la situación individual.

En muchos casos, los riesgos son mayores que los beneficios potenciales, por lo que esta terapia no se recomienda. Sin embargo, en algunas mujeres, dependiendo de su estado de salud y sus factores de riesgo, los beneficios potenciales pueden superar a los riesgos.

Por ejemplo, la terapia hormonal puede recomendarse para mujeres que presentan un riesgo elevado de pérdida ósea o fractura más una de las características siguientes:

  • Son menores de 60 años.

  • La menopausia se diagnosticó hace menos de 10 años.

  • No pueden tomar otras fármacos (como los bisfosfonatos) para prevenir la pérdida ósea y las fracturas.

La terapia hormonal reduce la pérdida ósea y el riesgo de fractura en estos casos.

Por regla general, los médicos no recomiendan que las mujeres comiencen una terapia hormonal si

  • Son mayores de 60 años.

  • La menopausia se diagnosticó hace más de 10 años y hasta hace un máximo de 20.

Cuando se sigue una terapia hormonal, el médico prescribe la dosis más baja de hormonas que controle los síntomas y durante el menor tiempo necesario posible.

La terapia hormonal puede incluir

  • Estrógenos

  • Un progestágeno (como la progesterona o el acetato de medroxiprogesterona)

  • Ambas

Todas las hormonas que se usan en la terapia hormonal se fabrican en laboratorios, y pueden ser o no idénticas a las que crea el organismo, pero el modo de actuación es muy similar. Los progestágenos se asemejan a la progesterona, que es una hormona femenina producida por el organismo.

Los estrógenos y los progestágenos se comercializan en diferentes presentaciones. El estradiol y los estrógenos conjugados (una mezcla de estrógenos) son presentaciones de estrógeno utilizadas habitualmente.

Las mujeres que conservan el útero generalmente reciben estrógenos con un progestágeno (terapia hormonal combinada), porque tomar estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer del revestimiento uterino (cáncer de endometrio). El progestágeno contribuye a proteger contra este cáncer. Las mujeres que ya no tienen útero pueden tomar estrógenos solos.

Los beneficios y los riesgos de la terapia hormonal dependen de si las hormonas se toman solas o combinadas.

Estrógenos con o sin progestágenos: riesgos y beneficios potenciales

Los estrógenos tienen varios beneficios:

  • Sofocos y otros síntomas: los estrógenos son el tratamiento más eficaz para los sofocos.

  • Sequedad y adelgazamiento de los tejidos vaginales y de las vías urinarias: los estrógenos pueden evitar la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos. Por consiguiente, también pueden reducir el dolor en las relaciones sexuales. Si el único problema es la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos, se recomienda una presentación de estrógeno que se introduce en la vagina. Estas presentaciones incluyen comprimidos de estrógeno a dosis bajas, anillos de estrógeno a dosis bajas y una crema de estrógeno a dosis baja. Cuando se emplea una dosis baja de estrógeno, las mujeres que conservan el útero no tienen que tomar un progestágeno.

  • Necesidad urgente de orinar e infecciones urinarias recurrentes: las presentaciones de estrógeno que se introducen en la vagina (cremas, comprimidos o anillos) ayudan a aliviar estos problemas.

  • Osteoporosis: los estrógenos, con o sin un progestágeno, contribuyen a prevenir o retrasar el avance de la osteoporosis. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres ya no se recomienda tomar terapia hormonal con el único fin de prevenir la osteoporosis. La mayoría de las mujeres pueden tomar en su lugar un bisfosfonato u otro fármaco para ayudar a prevenir la osteoporosis (si bien estos fármacos comportan sus propios riesgos). Los bisfosfonatos aumentan la masa ósea reduciendo la cantidad de hueso que se destruye en la remodelación ósea. El organismo descompone y remodela los huesos continuamente para ayudarlos a adaptarse a las cambiantes demandas puestas en ellos. A medida que la persona envejece se descompone más hueso del que se remodela.

El estrógeno tomado sin un progestágeno aumenta el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que conservan el útero. El riesgo aumenta con las dosis altas de estrógenos y con el uso prolongado. Tomar un progestágeno junto con los estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio y reduce el riesgo por debajo del que tienen las mujeres que no toman terapia hormonal.

Los estrógenos, con o sin un progestágeno, aumentan el riesgo de:

  • Cáncer de mama: el riesgo de cáncer de mama comienza a aumentar en una cantidad muy pequeña tras tomar estrógenos junto con un progestágeno durante un periodo de unos 3 a 5 años. Pero si se toman estrógenos solos al inicio de la menopausia, el riesgo puede no aumentar hasta pasados 10 años o incluso 15.

  • Accidente cerebrovascular (ictus)

  • Trombosis en las piernas y los pulmones.

  • Trastornos de la vesícula biliar (tales como cálculos biliares)

  • Incontinencia urinaria: la administración de estrógenos aumenta el riesgo de aparición de incontinencia y empeora la ya existente.

En determinados trastornos es difícil determinar si el riesgo aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

Aunque la terapia hormonal aumenta el riesgo de todos los trastornos anteriores, el riesgo se mantiene bajo en las mujeres sanas que siguen una terapia hormonal durante un corto periodo de tiempo durante o poco después de la perimenopausia. El riesgo de la mayoría de estos trastornos aumenta con la edad, en especial a los 10 años o más de la menopausia, con independencia de si se ha recibido terapia hormonal o no. En las mujeres de edad avanzada, la administración de estrógenos en combinación con un progestágeno también aumentan el riesgo de arteriopatía coronaria.

Se cree que la mayoría de los riesgos de la terapia hormonal son menores si se utilizan dosis bajas de estrógenos. Los estrógenos en presentaciones para vía vaginal (como cremas de estrógenos o comprimidos o anillos con estrógenos) a menudo contienen dosis más bajas que los comprimidos orales.

El estrógeno administrado a través de un parche en la piel (forma transdérmica) parece comportar un riesgo menor de coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares y trastornos de la vesícula biliar (como cálculos biliares) que las formas tomadas por vía oral.

En general, las mujeres con cáncer de mama, arteriopatía coronaria o trombosis en las piernas, que han tenido un accidente cerebrovascular o presentan factores de riesgo para estos trastornos, no deben seguir una terapia con estrógenos.

La terapia hormonal combinada reduce el riesgo de:

  • Osteoporosis

  • Cáncer colorrectal

Progestágenos: beneficios y riesgos

Los progestágenos tienen algunos beneficios:

  • Cáncer de endometrio: tomar un progestágeno con estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que conservan el útero.

  • Sofocos: los progestágenos a dosis altas alivian los sofocos. Pero no son tan efectivos como el estrógeno.

Los progestágenos pueden aumentar el riesgo de:

  • Una aumento de los niveles de colesterol LDL (colesterol malo): los progestágenos pueden tener este efecto. Sin embargo, la progesterona micronizada (una progesterona natural en lugar de sintética) parece tener un efecto menos negativo sobre los niveles de HDL que progestágenos sintéticos.

  • Trombosis en las piernas y en los pulmones.

No está claro el efecto de los progestágenos solos sobre otros trastornos.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios de los estrógenos y los progestágenos, especialmente en dosis altas, pueden consistir en náuseas, mamas sensibles al tacto, cefalea, retención de líquidos y cambios de humor.

Presentaciones de la terapia hormonal

Los estrógenos y/o los progestágenos pueden administrarse de varias maneras:

  • Comprimidos de estrógenos o progestágenos administrados por vía oral (presentación oral)

  • Cremas, comprimidos o anillos de estrógenos introducidos en la vagina (presentación vaginal)

  • Lociones, aerosoles o geles de estrógenos aplicados externamente en la piel (presentación tópica)

  • Parches cutáneos de estrógenos o combinaciones de estrógenos-progestágenos (forma transdérmica)

En comprimidos por vía oral existen presentaciones de dos comprimidos o de uno solo que combina estrógenos y un progestágeno. Generalmente, los estrógenos y el progestágeno se toman diariamente. Esta pauta de administración puede causar un sangrado vaginal irregular durante el primer año o más de tratamiento. (Sin embargo, si el sangrado continúa durante más de un año, se debe acudir al médico.) Alternativamente, los estrógenos pueden tomarse a diario y administrar un progestágeno entre 12 y 14 días cada mes. Con esta pauta, la mayoría de las mujeres tienen un sangrado vaginal mensual los días posteriores a haber tomado el progestágeno.

Los estrógenos en presentaciones para vía vaginal se introducen en la vagina. Estas presentaciones son

  • Una crema que se introduce con un aplicador de plástico

  • Un comprimido que se introduce con un aplicador de plástico

  • Un anillo que contiene estrógeno (similar a un diafragma)

Existen muchos productos diferentes, con diversas dosis y que contienen distintos tipos de estrógenos. Las cremas y los anillos pueden contener una dosis alta o baja de estrógenos. Si se administra una dosis alta de estrógenos en presentaciones vaginales, también se administra un progestágeno para reducir el riesgo de cáncer de endometrio. Por lo general, una dosis baja es suficiente para los síntomas vaginales.

La administración de estrógenos por vía vaginal puede ser más efectiva que la administración de estrógenos por vía oral para los síntomas que afectan a la vagina (como sequedad o adelgazamiento de los tejidos). Este tratamiento contribuye a evitar que el coito sea doloroso, disminuye la urgencia urinaria y reduce el riego de infecciones de vejiga.

El estrógeno se puede aplicar a la piel en forma de loción, aerosol o gel.

También se puede aplicar a la piel en forma de parche, de estrógeno o de estrógeno más un progestágeno.

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Los MSRE (como raloxifeno y tamoxifeno) funcionan como los estrógenos en algunos aspectos, pero invierten los efectos de los estrógenos en otros aspectos. El raloxifeno se usa para tratar la osteoporosis y prevenir el cáncer de mama. El tamoxifeno se usa para tratar el cáncer de mama. El ospemifeno se puede utilizar para aliviar la sequedad vaginal.

Cuando una mujer toma MSRE, sus sofocos pueden empeorar de forma temporal.

El bazedoxifeno es un MSRE que se administra con estrógeno en un comprimido de combinación. Puede aliviar los sofocos y los síntomas de atrofia vaginal, reduce la sensibilidad mamaria, mejora el sueño y previene la pérdida de hueso. Como el estrógeno, este medicamento aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones, pero puede reducir el riesgo de cáncer de endometrio y afectar menos a las mamas.

Deshidroepiandrosterona (DHEA)

La deshidroepiandrosterona (DHEA) es un esteroide que se produce en las glándulas suprarrenales y que se convierte en hormonas sexuales ( estrógenos y andrógenos). Se comercializa en forma de supositorio para introducir en la vagina. La DHEA parece aliviar la sequedad vaginal y otros síntomas de la atrofia vaginal. También se usa para reducir el dolor durante las relaciones sexuales debido a la atrofia vaginal.

Fármacos mencionados en este artículo

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ESTRADERM, ESTROGEL, VIVELLE
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