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Conducta suicida

Por

Paula J. Clayton

, MD, University of Minnesota School of Medicine

Última revisión completa oct. 2019
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Datos clave
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Recursos de temas

La conducta suicida incluye el suicidio y el intento de suicidio. Las ideas de suicidio hacen referencia a la existencia de pensamientos y planes de suicidio.

  • El suicidio suele ser resultado de la interacción de muchos factores, entre los que se incluye la depresión.

  • Algunos métodos suicidas, como el empleo de armas de fuego, tienen mayor probabilidad de resultar mortales; no obstante, la elección de un método menos infalible no significa de manera necesaria que la intención de suicidio sea menos seria.

  • Se ha de prestar atención a las amenazas y a las tentativas de suicidio, proporcionando la ayuda y el apoyo adecuados.

  • Existen líneas directas de teléfono y de correo electrónico disponibles para las personas con ideas suicidas.

La conducta suicida incluye:

  • Suicidio consumado: acto autolesivo intencionado con resultado de muerte.

  • Intento de suicidio: acto autolesivo con intención de provocar la muerte, pero que finalmente no resulta mortal. Un intento de suicidio puede dar lugar a lesiones, pero no necesariamente.

La autoagresión no suicida es un acto autolesivo sin intención de provocar la muerte. Entre estos actos se incluyen: infligirse rasguños en los brazos, quemarse a uno mismo con un cigarrillo e ingerir una sobredosis de vitaminas. Una autoagresión no suicida puede ser una manera de reducir la tensión emocional o puede ser una petición de ayuda de las personas que aún desean vivir. Estos actos no deben tomarse a la ligera.

La información relativa a la tasa de suicidios proviene fundamentalmente de los certificados de defunción y de los informes procedentes de las investigaciones judiciales, y es probable que el verdadero índice esté subestimado. Aun así, la conducta suicida es un problema de salud muy frecuente. La conducta suicida ocurre en hombres y mujeres de todas las edades, etnias, credos, ingresos, niveles educativos y orientaciones sexuales. No hay un perfil típico del suicida.

Suicidios consumados a nivel mundial

Anualmente fallecen en todo el planeta casi 800 000 personas como consecuencia de un suicidio.

El suicidio fue la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad.

Las pruebas científicas indican que por cada persona que muere por suicidio hay muchas más personas que intentan suicidarse. Esta proporción varía ampliamente según el país, la región, el sexo, la edad y el método empleado.

Suicidios consumados en Estados Unidos

En Estados Unidos, en 2017 hubo casi 47 000 suicidios consumados. En promedio, se producen cerca de 129 suicidios cada día.

En 2016, la tasa de suicidios tuvo un

  • Máximo en personas de 45 a 64 años

  • Segundo máximo relativo en mayores de 85 años

El suicidio ocupa la décima posición total como causa principal de la muerte. Entre las personas más jóvenes, el suicidio ocupa las posiciones siguientes:

  • La segunda, entre las personas de 10 a 34 años.

  • La cuarta entre los 35 y los 54 años

  • La octava entre los 55 y los 64 años

En todos los grupos de edad, el número de hombres que se suicidan supera al de mujeres en una proporción de casi 4 a 1. Las razones no están claras, pero los siguientes factores pueden estar implicados:

  • Cuando los hombres tienen problemas, son menos propensos a buscar ayuda, ya sea de familiares o amigos y/o profesionales de la salud.

  • El abuso de alcohol y los trastornos por consumo de sustancias, que parecen contribuir al comportamiento suicida, son más frecuentes entre los hombres.

  • Los hombres son más agresivos y utilizan medios más letales cuando intentan el suicidio.

  • El número de suicidios en hombres incluye suicidios en el ejército y en veteranos. Ambos grupos tienen una mayor proporción de hombres respecto a mujeres.

En 2016, la tasa de suicidios más elevada correspondió a los indios americanos y los nativos de Alaska y la segunda más elevada correspondió a blancos no hispanos.

¿Sabías que...?

  • El suicidio es una de las causas principales de muerte entre los jóvenes, pero la mayor tasa de suicidios consumados tiene lugar entre las personas de 45 a 64 años de edad y la segunda tasa más elevada corresponde a personas de 85 años o más.

  • Los varones tienen más probabilidades de cometer suicidio que las mujeres.

  • Por cada persona que se suicida, hay muchos más que lo intentan.

Intentos de suicidio en Estados Unidos

Cada año, en Estados Unidos, más de 1 millón de personas intentan suicidarse. Existen unos 25 intentos de suicidio por cada suicidio consumado. Muchas personas hacen repetidos intentos. Sin embargo, sólo entre el 5 y el 10% de las personas que hacen un intento acaban muriendo por suicidio. Las tentativas de suicidio son especialmente frecuentes entre las mujeres adolescentes. Las chicas de 15 a 19 años de edad realizan 100 intentos de suicidio por cada suicidio consumado e intentan suicidarse 100 veces más que los chicos. En todos los grupos de edad, las tentativas son 2 o 3 veces más frecuentes en las mujeres que en los varones, pero la probabilidad de consumar el suicidio es 4 veces mayor en varones. Entre las personas mayores se producen 4 intentos de suicidio por cada suicidio consumado.

La esperanza de vida de las personas que intentan suicidarse se reduce significativamente. Gran parte de la disminución de la esperanza de vida parece deberse a trastornos orgánicos y no a un suicidio consumado posterior.

Causas

Aproximadamente una de cada seis personas que se suicidan dejan una nota, que suele proporcionar las claves para explicar su conducta.

La conducta suicida suele ser el resultado de la interacción de varios factores.

El factor más frecuente que contribuye al comportamiento suicida es

La depresión, incluyendo la depresión que forma parte del trastorno bipolar, está involucrada en más del 50% de los intentos de suicidio y en un porcentaje aún mayor de suicidios consumados. La depresión puede ocurrir de forma inesperada, estar desencadenada por una pérdida reciente u otro evento perturbador o ser consecuencia de una combinación de factores. Los problemas en la relación matrimonial, un arresto reciente o problemas con la ley, las relaciones amorosas difíciles o que concluyen, los conflictos con los padres o el acoso escolar (en el caso de los adolescentes) o la pérdida reciente de un ser querido (sobre todo en la población de edad avanzada), pueden ser algunos de los desencadenantes de un intento de suicidio en las personas con depresión. El riesgo de suicidio es mayor si las personas con depresión también sufren un grado significativo de ansiedad.

Algunas personas que padecen determinadas enfermedades pueden desarrollar una depresión y llevar a cabo tentativas o consumaciones de suicidio. La mayoría de las enfermedades asociadas a un aumento del índice de suicidios afectan de forma directa el sistema nervioso central (como sucede en el sida, la esclerosis múltiple, la epilepsia del lóbulo temporal, los traumatismos craneoencefálicos), o bien implican tratamientos que pueden originar depresión (como ciertos fármacos antihipertensores).

En las personas mayores, aproximadamente el 20% de los suicidios puede ser, al menos en parte, una respuesta a trastornos físicos crónicos y dolorosos graves.

Las experiencias traumáticas de la infancia, incluyendo el abuso físico y sexual, aumentan el riesgo de intento de suicidio, quizás porque la depresión es frecuente entre las personas que han sufrido dichas experiencias.

El consumo de alcohol puede agravar un cuadro depresivo, lo que, a su vez, aumenta el riesgo de que aparezca conducta suicida. El alcohol también disminuye la capacidad de autocontrol. Cerca del 30% de las personas que llevaron a cabo tentativas de suicidio consumieron previamente alcohol y cerca de la mitad de estas personas estaban intoxicadas en ese momento. Puesto que el alcoholismo, en particular el consumo de alcohol en grandes cantidades, suele originar sentimientos de remordimiento durante los periodos de abstinencia, los alcohólicos son más propensos al suicidio incluso cuando se encuentran sobrios.

Casi todos los demás trastornos de la salud mental también se asocian a un mayor riesgo de suicidio.

Las personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos pueden sufrir delirios (creencias falsas fijas) con las que les resulte difícil convivir, o bien pueden oír voces (alucinaciones auditivas) que les ordenan matarse. Además, las personas con esquizofrenia son propensas a la depresión.

Las personas con trastorno límite de la personalidad o con trastorno de personalidad antisocial, en especial las que presentan un historial de comportamiento violento, tienen también un mayor riesgo de suicidio. Las personas con estos trastornos toleran mal la frustración y reaccionan al estrés de manera impulsiva, lo que a veces conlleva autolesiones o comportamientos agresivos.

El hecho de vivir solo aumenta el riesgo de comportamiento suicida. El riesgo de consumación de suicidio es mayor entre las personas separadas, divorciadas o viudas. El suicidio entre la población que tiene pareja estable es menos frecuente que entre la población soltera o sin pareja estable.

Factores de riesgo del comportamiento suicida

  • Indio americano o nativo de Alaska

  • Hombres

  • Enfermedad dolorosa o incapacitante

  • Persona que vive sola

  • Recesión económica o deudas

  • Desempleo

  • Duelo o pérdida de un ser querido

  • Humillación o deshonra

  • Desesperación

  • Comportamiento impulsivo

  • Depresión, especialmente si va acompañada de ansiedad o forma parte de un trastorno bipolar

  • Hospitalización reciente para tratar la depresión

  • La mayoría de los demás trastornos mentales, como los trastornos de personalidad

  • Tristeza persistente, incluso aunque disminuya la intensidad de otros síntomas depresivos

  • Antecedentes personales de alcoholismo o drogadicción

  • Antecedentes personales de tentativas de suicidio

  • Antecedentes familiares de suicidio o de trastornos mentales

  • Experiencias traumáticas en la infancia, incluyendo abuso físico o sexual

  • Preocupaciones acerca de ideas suicidas y verbalizaciones de las mismas

  • Planes definidos de suicidio

Antidepresivos y riesgo de suicidio

El riesgo de tentativa de suicidio es mayor durante el mes previo al inicio del tratamiento antidepresivo y el riesgo de muerte por suicidio no aumenta una vez iniciado dicho tratamiento. Sin embargo, los antidepresivos aumentan ligeramente la frecuencia de pensamientos e intentos suicidas (pero no de consumación del suicidio) en niños, adolescentes y jóvenes. Así que los padres de niños y adolescentes deben ser advertidos de este posible aumento, y los niños y adolescentes deben ser controlados cuidadosamente para detectar la aparición de efectos secundarios como aumento de la ansiedad, inquietud, irritabilidad, ira, o un cambio en la hipomanía (cuando la persona se siente llena de energía y alegre, pero a menudo se irrita con facilidad, se distrae y se muestra inquieta), especialmente en las primeras semanas después de empezar a tomar el medicamento.

Debido a las advertencias efectuadas por los organismos de salud pública acerca de la posible asociación entre el consumo de antidepresivos y el incremento del riesgo de suicidio, la prescripción médica de antidepresivos en la población infantil y juvenil ha disminuido más de un 30%. No obstante, durante este mismo periodo de tiempo, la tasa de suicidio en la población juvenil ha aumentado (por ejemplo, en Estados Unidos el aumento ha sido de un 14%). Por tanto es posible que esas recomendaciones, que disuadieron del empleo de fármacos para el tratamiento de algunos casos de depresión, hayan provocado un efecto contrario al que pretendían, con el resultado de un aumento del número de suicidios consumados en lugar de una disminución.

Cuando se prescriben antidepresivos a las personas con depresión, los médicos toman ciertas precauciones para reducir el riesgo de comportamiento suicida:

  • Prescribir a las personas antidepresivos en cantidades que no causarían la muerte.

  • Programar visitas más frecuentes cuando se inicia el primer tratamiento.

  • Advertir claramente a las personas afectadas y a sus familiares y personas cercanas que estén alerta para detectar cualquier empeoramiento de los síntomas o la aparición de ideación suicida.

  • Dar instrucciones a las personas afectadas y a sus familiares y personas cercanas para que llamen inmediatamente al médico que prescribió el antidepresivo o busquen atención médica si los síntomas empeoran o se producen pensamientos suicidas.

¿Sabías que...?

  • La toma de antidepresivos se ha relacionado con un mayor riesgo de pensamientos y tentativas suicidas, pero no tomarlos puede aumentar mucho más el riesgo de suicidio.

  • Aunque la mayoría de los hombres y las mujeres que se suicidan usan armas, este método es dos veces más probable en hombres que en mujeres.

Métodos

La elección del método a menudo está influenciada por factores culturales y por la disponibilidad de los medios para suicidarse (por ejemplo, un arma). Además, puede reflejar o no la seriedad de la intención. Algunos métodos (como tirarse desde lo alto de un edificio) hacen que la supervivencia sea casi imposible, mientras que otros (como la sobredosis de fármacos), dejan abierta la posibilidad del rescate. Sin embargo, la elección de un método que no es mortal de necesidad no implica necesariamente que el intento sea menos serio que el que lleva a emplear métodos más mortales.

La sobredosis farmacológica y el envenenamiento son los principales procedimientos empleados en las tentativas de suicido. Los métodos violentos, como el disparo con arma de fuego o el ahorcamiento, son poco frecuentes en las tentativas de suicidio, ya que suelen tener como resultado la muerte de la persona.

En la mayoría de los suicidios consumados se utilizan armas de fuego. En Estados Unidos, las armas de fuego se emplean en cerca del 50% de los suicidios. Los hombres usan este método más que las mujeres. Otros métodos comprenden el ahorcamiento, el envenenamiento, el salto desde una altura y el uso de arma blanca. Algunos métodos, como tirarse por un precipicio con un vehículo, pueden poner en peligro a otras personas.

En todo el mundo, el envenenamiento con pesticidas representa aproximadamente el 30% de los suicidios consumados.

Prevención

Aunque algunas tentativas de suicidio o suicidios consumados constituyen golpes inesperados para los familiares y amigos, a menudo los suicidas han mostrado con anterioridad algún tipo de advertencia sobre su intención. Se ha de prestar atención a las amenazas y a las tentativas de suicidio. Si se ignoran, se puede perder una vida.

Si una persona amenaza con suicidarse de forma inminente o ya lo ha intentado con anterioridad, hay que avisar a la policía con el fin de que los servicios de urgencia lleguen lo antes posible. En tanto llega la ayuda, hay que procurar tranquilizar a la persona, hablándole con calma y proporcionándole apoyo.

El médico puede solicitar la hospitalización de una persona que ha manifestado tentativa o amenaza de suicidio. En la mayoría de estados de Estados Unidos el médico puede decidir el internamiento hospitalario en contra de la voluntad de la persona afectada, si cree que esta corre un riesgo elevado de atentar contra su vida o la de otras personas.

Intervención en suicidios: Red nacional de prevención del suicidio (en Estados Unidos, National Suicide Prevention Lifeline)

Las personas que amenazan con suicidarse están en crisis. En Estados Unidos existe la Red nacional de prevención del suicidio (1-800-273-TALK), que proporciona intervención de crisis para estos casos en todo el territorio estadounidense. Los centros de prevención del suicidio disponen de personal voluntario entrenado en este tipo de intervenciones.

Cuando las personas potencialmente suicidas llaman a la línea de ayuda, un voluntario hace lo siguiente:

  • Intenta establecer con ella una relación próxima, haciéndole presente a esta persona su propia identidad (por ejemplo, llamándola por su nombre de manera repetida).

  • Puede ofrecer una ayuda constructiva para afrontar el problema que motivó la crisis y animar a la persona a tomar acciones positivas para resolverla.

  • Puede tratar de facilitarle una asistencia profesional cara a cara.

En ocasiones, la persona llama a una línea de ayuda para decir que ya ha cometido el acto suicida (por ejemplo, que ya ha tomado una sobredosis de fármacos o ha abierto la llave del gas), o bien que está haciéndolo en ese mismo momento. En estos casos, el voluntario intenta siempre obtener la dirección de la persona. Si esto no es posible, otro voluntario contacta con la policía para tratar de localizar la llamada e intentar el rescate. Si es posible, se intenta que la persona siga hablando por teléfono hasta que la policía llegue a su encuentro.

Manejo

Los médicos toman en serio cualquier acto suicida, independientemente de si se trata de un gesto o un intento.

Si la persona afectada se ha provocado daños importantes, los médicos evalúan y tratan la lesión y, por regla general, ingresan a la persona en el hospital. Si han tomado una sobredosis de un fármaco potencialmente letal, los médicos toman inmediatamente las medidas necesarias para evitar la absorción de la droga y acelerar su eliminación del cuerpo. También se les administran los antídotos adecuados, en caso de haber alguno, y se les proporciona tratamiento de apoyo, por ejemplo mediante la colocación de una tubo de respiración asistida.

Después de la evaluación inicial, las personas que han intentado suicidarse se derivan a un psiquiatra, que trata de identificar los problemas que contribuyeron a la tentativa e instaura un plan de tratamiento adecuado.

Para identificar los problemas, los psiquiatras hacen lo siguiente:

  • Escuchan lo que tiene que decir la persona

  • Tratan de comprender qué hizo que la persona intentara suicidarse, qué le condujo a intentarlo y dónde y cómo ocurrió

  • Preguntan acerca de síntomas de trastornos mentales que aumentan el riesgo de conducta suicida

  • Preguntan si la persona está recibiendo tratamiento por un trastorno mental, incluso si está tomando algún medicamento para tratarlo

  • Evalúan el estado mental de la persona afectada en busca de signos de depresión, ansiedad, agitación, crisis de angustia, insomnio grave, otros trastornos mentales y abuso del alcohol o de las drogas

  • Preguntan sobre las relaciones personales y familiares, así como las redes sociales, porque a menudo son relevantes para el intento de suicidio y el tratamiento de seguimiento

  • Hablan con familiares cercanos y amigos y les preguntan sobre el consumo de alcohol, marihuana, analgésicos y drogas de abuso que realiza la persona afectada

  • Ayudan a la persona a identificar elementos que desencadenan pensamientos suicidas y le ayudan a planificar formas de lidiar con los desencadenantes

Debido a que la depresión aumenta el riesgo de comportamiento suicida, los médicos controlan cuidadosamente a las personas con depresión para detectar la aparición de conductas o pensamientos suicidas.

Algunas pruebas científicas indican que el consumo de litio, antidepresivos y antipsicóticos para tratar los trastornos del estado de ánimo en personas con riesgo de suicidio puede reducir la cantidad de suicidios consumados. El tratamiento de la esquizofrenia con clozapina reduce el riesgo de suicidio.

Impacto

La muerte por suicidio tiene un marcado efecto emocional sobre las personas del entorno. Los familiares, los amigos y los médicos pueden sentirse culpables, avergonzados o con remordimientos por no haber sido capaces de prevenir el suicidio. También pueden sentir rabia o ira con respecto a la persona que se ha suicidado. Con el tiempo comprenderán que no podrían haberlo evitado.

A veces terapeutas o grupos de autoayuda colaboran para resolver los sentimientos de culpa o de pesar de la familia y de los amigos. El médico de atención primaria o el servicio local de salud mental (por ejemplo a nivel municipal o estatal) pueden ayudar a encontrar estos recursos. Además, organizaciones nacionales de algunos países, como American Foundation for Suicide Prevention (en EE.UU) mantienen en funcionamiento directorios de grupos locales de apoyo. También se encuentran recursos disponibles en internet.

El efecto que tiene sobre el entorno la tentativa de suicidio es semejante. Sin embargo, los familiares y amigos cuentan con la posibilidad de manejar mejor sus sentimientos al responder de forma apropiada a la petición de ayuda que la persona está haciendo.

Ayuda médica para morir (eutanasia) (antiguamente, suicidio asistido)

La ayuda médica para morir (eutanasia) se refiere a la ayuda que prestan los médicos a aquellas personas que desean poner fin a sus vidas. Se trata de una cuestión muy controvertida porque supone un procedimiento contrario al objetivo habitual del médico, que es preservar la vida. Sin embargo, la ayuda médica para morir es legal en 9 Estados de Estados Unidos (California, Colorado, Hawái, Maine, Montana, Nueva Jersey, Oregón, Vermont y Washington) y el Distrito de Columbia. El suicidio asistido también es legal en Suiza, Alemania, Japón y Canadá. En el resto de Estados Unidos, los médicos pueden proporcionar un tratamiento paliativo del sufrimiento físico y emocional, pero no están autorizados a acelerar la muerte de forma intencionada.

La ayuda médica para morir también es legal en algunos otros países.

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