Estrellas naranjas

Introducción a la diabetes mellitus en niños y adolescentes

PorNeha Suresh Patel, DO, University of Pennsylvania School of Medicine
Revisado porMichael SD Agus, MD, Harvard Medical School
Revisado/Modificado Modificado ene 2026
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Datos clave

La diabetes mellitus es un trastorno en el que la glucemia (concentración de azúcar o glucosa en sangre) es excesivamente alta porque el organismo no segrega suficiente insulina o no puede responder con normalidad a la insulina producida.

  • La diabetes incluye un grupo de trastornos con elevados niveles de glucosa en sangre (hiperglucemia) provocados por una disminución de la producción de insulina, por una disminución del efecto de la insulina, o por ambos motivos.

  • Los síntomas característicos en el momento del diagnóstico consisten en sed excesiva, exceso de micción y pérdida de peso.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en los resultados de los análisis de orina y de sangre.

  • El tratamiento depende del tipo de diabetes, pero incluye inyecciones de insulina u otros fármacos y cambios en la dieta, práctica de ejercicio y pérdida de peso (en caso de sobrepeso).

Los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de la diabetes son similares en los niños y en los adultos. Sin embargo, el enfoque médico de la diabetes en los niños es complejo y debe adaptarse al nivel de madurez física y emocional del niño y a las constantes variaciones en las ingestas de alimentos, la actividad física y el estrés.

Concentración de azúcar (glucosa) en sangre

La diabetes es un trastorno que afecta a la cantidad de glucosa, un tipo de azúcar, en la sangre.

Hay muchos tipos de azúcar y algunos tipos de azúcar son una combinación de dos azúcares simples. Los gránulos blancos de azúcar utilizados habitualmente en la cocina o añadidos al café o al té son sacarosa. La sucrosa (sacarosa) se encuentra de forma natural en la caña de azúcar y la remolacha azucarera. La sucrosa está compuesta de dos azúcares simples, glucosa y fructosa. Otro tipo de azúcar, la lactosa, está presente en la leche. los componentes de la lactosa son la glucosa y la galactosa.

La sucrosa (sacarosa) y la lactosa deben descomponerse en el intestino en sus azúcares simples antes de que el cuerpo pueda absorberlas. La glucosa es el principal azúcar simple que utiliza el organismo para producir energía, así que durante la absorción y después de ella, la mayoría de los azúcares se convierten en glucosa. Así, cuando los médicos hablan del azúcar en sangre, en realidad están hablando de la glucosa en sangre.

En condiciones normales, la glucemia varía a lo largo del día. Esta aumenta después de cada comida y vuelve a los niveles previos a la comida durante las 2 horas siguientes. La variación en la glucemia suele encontrarse dentro de un intervalo reducido, alrededor de 70 a 110 miligramos por decilitro (mg/dL) o 3,9 a 6,1 milimoles por litro (mmol/L) de sangre en condiciones normales. Si se ingiere una gran cantidad de carbohidratos, la glucemia aumenta.

Insulina

La insulina es una hormona secretada por el páncreas. La insulina controla la cantidad de glucosa en la sangre, y permite también que la glucosa pase de la sangre hacia el interior de las células. Se libera más insulina después de una comida, cuando los niveles de glucosa aumentan, y menos insulina una vez que la glucosa vuelve a los niveles previos a la comida. Sin una cantidad adecuada de insulina, la glucosa no se desplaza al interior de las células y se acumula en la sangre. Conforme los niveles de glucosa en la sangre aumentan, la glucosa comienza a aparecer en la orina. Esta glucosa arrastra más agua en la orina, por lo que el sujeto orina con más frecuencia (poliuria), experimenta sed y bebe más (polidipsia). Sin insulina pueden desarrollarse problemas con los electrolitos y se puede producir deshidratación. En ausencia de insulina, la glucosa no puede utilizarse como fuente principal de energía, lo que provoca la descomposición de grasas y proteínas.

Tipos de diabetes en niños y adolescentes

Los tipos de diabetes en niños son similares a los de los adultos. Los tipos incluyen:

  • Prediabetes

  • Diabetes de tipo 1

  • Diabetes de tipo 2

Prediabetes

La prediabetes es un trastorno en el que la concentración de glucosa en sangre es demasiado alta para ser considerada normal, pero no lo suficiente para ser considerada diabetes. Entre los niños, la prediabetes es más frecuente entre los adolescentes obesos. Es temporal en algunos adolescentes, pero el resto desarrolla diabetes, especialmente aquellos que siguen ganando peso.

Diabetes de tipo 1

La diabetes de tipo 1 aparece cuando el páncreas produce poca insulina, o cuando no la produce. La diabetes tipo 1 es el tipo más común entre los niños, y causa cerca de dos tercios de todos los casos de diabetes. Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. A los 19 años, 1 de cada 450 niños ha desarrollado diabetes tipo 1.

Diabetes de tipo 2

La diabetes tipo 2 se debe a que las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina (lo que se denomina resistencia a la insulina). A diferencia de la diabetes tipo 1, el páncreas todavía puede fabricar insulina, pero no una cantidad suficiente de insulina para superar la resistencia a la insulina. A menudo, esta deficiencia se denomina deficiencia para superar la resistencia a la insulina. A menudo, esta deficiencia se denomina deficienciarelativa de insulina en contraposición a la deficiencia absoluta que ocurre en la diabetes tipo 1.

¿Sabías que...?

  • La diabetes tipo 2 suele ocurrir en personas con obesidad.

Formas monogénicas de diabetes

Las formas monogénicas de diabetes están causadas por defectos genéticos que afectan la función de las células del páncreas que producen insulina, la acción de la insulina o las partes de las células que producen energía. Las formas monogénicas de diabetes no se consideran de tipo 1 o de tipo 2 y son poco frecuentes. Las formas monogénicas de diabetes no se deben a una reacción autoinmunitaria ni a una inflamación del páncreas.

Síntomas de la diabetes en niños y adolescentes

Los niveles altos de glucosa en la sangre causa diversos síntomas inmediatos y complicaciones a largo plazo. En muchos niños, los síntomas incluyen sed excesiva y micción excesiva o síntomas vagos como fatiga. Otros niños a menudo no presentan síntomas iniciales. A veces, el primer síntoma de la diabetes es una complicación grave como la cetoacidosis diabética o el estado hiperglucémico hiperosmolar.

Diagnóstico de la diabetes mellitus en niños y adolescentes

  • Determinación de la glucosa en sangre

  • Prueba de hemoglobina A1c (HbA1C)

  • En algunas ocasiones, una prueba de tolerancia oral a la glucosa

  • Determinación del tipo de diabetes (tipo 1, tipo 2, otro)

  • A veces, pruebas de anticuerpos

El diagnóstico de la diabetes es un proceso de dos etapas. Primero se determina si los niños sufren diabetes, y después se determina de qué tipo se trata. En los niños que parecen tener complicaciones también son necesarias otras pruebas.

Detección de la diabetes en niños

Los niños que tienen hermanos o padres con diabetes tipo 1 pueden someterse a pruebas de detección de la enfermedad.

Los niños con sobrepeso y que presentan al menos un factor de riesgo adicional (antecedentes familiares de diabetes tipo 2 o una madre con diabetes gestacional, presión arterial alta, niveles anormales de colesterol, síndrome de ovario poliquístico o bajo peso al nacer) se someten a pruebas de detección de la diabetes tipo 2 a partir de los 10 años.

Diagnóstico de la diabetes en niños

Los médicos sospechan diabetes cuando los niños presentan síntomas característicos o cuando una prueba de detección sugiere la presencia de diabetes. Para confirmar el diagnóstico, los médicos miden los niveles de glucosa en sangre.

Los niveles de glucosa en sangre se pueden medir por la mañana antes de comer nada (lo que se denomina nivel de glucosa en ayunas) o independientemente de las comidas (lo que se denomina nivel de glucosa al azar). Se considera que los niños tienen diabetes si presentan síntomas y una concentración de glucosa en ayunas de 126 mg/dL (7,0 mmol/L) o superior. Si la concentración aleatoria de glucosa es de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o más, especialmente cuando hay síntomas de glucosa elevada o baja en sangre, es probable que los niños tengan diabetes, pero deben someterse a una prueba de glucosa en ayunas para confirmarlo.

También se mide la concentración sanguínea de una proteína, denominada hemoglobina A1c (HbA1C) (hemoglobina glucosilada o glicosilada). La hemoglobina es una sustancia de color rojo, que transporta el oxígeno en el interior de los glóbulos rojos (eritrocitos). Cuando la sangre está expuesta a hiperglucemia durante un tiempo, la glucosa se une a la hemoglobina y forma hemoglobina A1c (HbA1C). Debido a que la hemoglobina A1C (HbA1C) necesita un tiempo relativamente largo para formarse y para degradarse, sus niveles sólo cambian a lo largo de semanas o meses, y no de minuto a minuto, como ocurre con los niveles de glucosa en sangre. Por ello, los niveles de hemoglobina A1C reflejan los niveles de glucosa en sangre durante un período de 2 a 3 meses de tiempo. Los niños cuyo nivel de HbA1C es del 6,5% o más se consideran diabéticos. Los niveles de hemoglobina A1C (HbA1C) son muy útiles para el diagnóstico de la diabetes tipo 2 en aquellos niños que no tienen los síntomas típicos.

En niños que no tienen síntomas o cuyos síntomas son leves, o no son los típicos, se puede realizar otro tipo de análisis de sangre que se denomina prueba de tolerancia oral a la glucosa. En esta prueba, se obtiene una muestra de sangre de los niños en ayunas para medir la glucemia en ayunas y, a continuación, se les da a beber una solución especial que contiene una elevada cantidad de glucosa. A continuación se miden las concentraciones de glucosa en sangre 2 horas más tarde. Si la concentración es igual o superior a 200 mg/dL (11,1 mmol/L), se considera que el niño sufre diabetes. Esta prueba es similar a la prueba que se realiza a las mujeres embarazadas para detectar si tienen diabetes gestacional.

Prueba analítica

Diagnóstico del tipo y el estadio de la diabetes

Para ayudar a distinguir la diabetes tipo 1 del tipo 2, los médicos realizar análisis de sangre para detectar anticuerpos contra diversas proteínas producidas por las células productoras de insulina del páncreas. Los anticuerpos son importantes para combatir las sustancias extrañas, como los gérmenes, pero a veces atacan a las células normales. En el caso de la diabetes, las células que producen insulina y otras sustancias químicas relacionadas con la insulina son ejemplos de células normales que pueden ser atacadas. Estos anticuerpos suelen estar presentes en los niños con diabetes tipo 1 y no suelen estar presentes en los niños con diabetes tipo 2. La diabetes tipo 1 es un ejemplo de trastorno autoinmunitario, en el que los anticuerpos atacan a las células normales.

La diabetes tipo 1 progresa por etapas, de modo que tras su diagnóstico, los médicos determinan el estadio en función del nivel de glucosa en sangre, los síntomas y la presencia de anticuerpos.

Pruebas después del diagnóstico

Los niños a los que se les diagnostica diabetes también deben someterse a pruebas para detectar otros problemas que a menudo afectan a personas con diabetes.

Tratamiento de la diabetes en niños y adolescentes

  • Educación sobre la diabetes

  • Nutrición y ejercicio

  • En la diabetes tipo 1, inyecciones de insulinaEn la diabetes tipo 1, inyecciones de insulina

  • Metformina para la diabetes tipo 2 y, a veces, Metformina para la diabetes tipo 2 y, a veces,insulina u otros medicamentos

El objetivo principal del tratamiento de la diabetes es mantener los niveles de glucosa en la sangre lo más cerca posible de los niveles normales sin que ello suponga un riesgo. Cuando las personas afectadas intentan con mucho empeño mantener los niveles de glucosa en sangre a niveles normales, aumenta el riesgo de que sus niveles sanguíneos de glucosa desciendan a veces demasiado. Una concentración baja de glucosa en la sangre se denomina hipoglucemia y puede ser peligrosa.

Aunque los avances en la tecnología para la diabetes han mejorado la calidad de la atención y el control de la glucosa en sangre, no todas las personas se han beneficiado. En Estados Unidos, los niños de ascendencia caucásica o no hispana presentan una menor tasa de complicaciones y malos resultados. La raza, el origen étnico, el estatus socioeconómico, el vecindario y el entorno físico, el acceso a alimentos saludables y el acceso a la atención médica son ejemplos de otros factores que contribuyen a que un niño con diabetes pueda controlar con éxito su glucosa en sangre.

Los niños con diabetes deben llevar o usar una identificación médica (como una pulsera o una etiqueta) para alertar a los profesionales de la salud de urgencias de que se padece diabetes. De esta forma, pueden administrar de inmediato un tratamiento para salvar la vida, sobre todo, en caso de traumatismos o de alteraciones del estado mental.

Educación sobre la diabetes

Los niños con diabetes y sus cuidadores suelen participar en programas intensivos de educación sobre la diabetes. Estos programas se recomiendan para ayudar a los niños y a sus familias a controlar la afección y alcanzar sus objetivos de tratamiento. Los programas abordan todos los aspectos del control y de la convivencia con la diabetes.

Dieta y ejercicio

Los niños con cualquiera de los dos tipos de diabetes necesitan:

  • Come comidas y tentempiés de manera regular y constante

  • Limitar la ingesta de carbohidratos refinados y grasas saturadas

  • Hacer ejercicio de forma regular

  • Trabajar para alcanzar un peso saludable si hay sobrepeso

El control dietético general y la educación son especialmente importantes para todos los niños con diabetes. Las recomendaciones dietéticas para los niños con diabetes se basan en las recomendaciones de alimentación saludable para todos los niños y se dirigen a mantener el peso corporal ideal y un crecimiento óptimo, y a evitar las complicaciones a corto y a largo plazo de la diabetes. La terapia nutricional es de gran ayuda, incluidos los servicios de un dietista cuando resulta posible.

Todos los niños deben comer regularmente y no saltarse las comidas. Es importante establecer un plan de alimentación individualizado que tenga en cuenta las preferencias alimentarias y el nivel de actividad del niño. Aunque la mayoría de los regímenes dietéticos permiten cierta flexibilidad en la ingesta de carbohidratos y en la hora de las comidas, tener comidas y refrigerios programados aproximadamente a la misma hora todos los días y que contengan cantidades similares de carbohidratos es importante para el control óptimo de la glucosa. Dado que los carbohidratos de los alimentos se convierten en glucosa en el organismo, las variaciones en el consumo de carbohidratos provocan cambios de los niveles de glucosa en la sangre.

Aunque las pautas generales de alimentación saludable son las mismas para los niños con diabetes tipo 1 y tipo 2, aquellos con diabetes tipo 1 suelen centrarse más en el recuento de carbohidratos y en una dieta constante, mientras que los niños con diabetes tipo 2 a menudo se centran en la pérdida de peso.

Medicación

La base del tratamiento farmacológico para la diabetes tipo 1 es la insulina.La base del tratamiento farmacológico para la diabetes tipo 1 es la insulina.

En los niños con diabetes tipo 2 se suelen utilizar medicamentos antihiperglucémicos tanto orales como inyectables (que previenen la hiperglucemia o la hipoglucemia), así como insulina. Los niños con trastornos que aumentan su riesgo de enfermedad cardíaca también pueden tomar otros medicamentos, como inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o En los niños con diabetes tipo 2 se suelen utilizar medicamentos antihiperglucémicos tanto orales como inyectables (que previenen la hiperglucemia o la hipoglucemia), así como insulina. Los niños con trastornos que aumentan su riesgo de enfermedad cardíaca también pueden tomar otros medicamentos, como inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina obloqueadores de los receptores de angiotensina II.

Monitorización de los niveles de glucosa en la sangre (glucemia)

La frecuencia con que se realice el control depende del tipo de diabetes.

Las opciones de monitorización consisten en el autocontrol intermitente mediante pruebas de glucosa por punción digital o monitores continuos de glucosa, que se llevan de forma ininterrumpida.

En la diabetes tipo 1, las personas afectadas deben utilizar el autocontrol para medir las concentraciones de glucosa en sangre antes de todas las comidas, antes de un refrigerio nocturno, durante una enfermedad y si los niños presentan síntomas de glucosa baja (hipoglucemia) o glucosa elevada (hiperglucemia). Puede ser necesario medir los niveles de glucosa en sangre de 6 a 10 veces al día mientras se establece el control de la glucosa. El autocontrol con una prueba de glucosa por punción digital se utiliza con mayor frecuencia para controlar la glucosa en sangre. La mayoría de los dispositivos de control de la glucosa en sangre (glucómetros) utilizan una gota de sangre obtenida pinchando la punta del dedo (punción en el dedo) con un pequeño instrumento llamado lanceta. Esta lanceta tiene una aguja minúscula con la que se pincha el dedo o que puede alojarse en un dispositivo con un resorte que la introduce en la piel de manera más fácil y rápida. La gota se coloca sobre una tira de prueba y la tira es leída por una máquina (glucómetro). La máquina informa del resultado en un monitor digital. Puesto que el ejercicio puede disminuir los niveles de glucosa durante un máximo de 24 horas, la glucosa se debe medir con mayor frecuencia los días que los niños hacen ejercicio o cuando tienen mayor actividad. A veces es necesario medir los niveles durante la noche.

En la diabetes tipo 2, las concentraciones de glucosa en sangre monitorizadas con autocontrol deben medirse regularmente, pero en general con menos frecuencia que en la diabetes tipo 1. Varios factores determinan la frecuencia de auto-monitorización, incluyendo los niveles de glucosa del niño entre las comidas y después de comer. La frecuencia de monitorización se debe aumentar a 3 veces al día como mínimo si el niño no tiene un buen control de sus concentraciones de glucosa, durante una enfermedad o cuando se notan síntomas de hipoglucemia o hiperglucemia. Una vez que se controla la glucosa, las pruebas realizadas en el domicilio se limitan a unas pocas mediciones semanales de la glucemia entre las comidas y después de las comidas.

Con la experiencia, los padres y muchos niños pueden ajustar la dosis de insulina según las necesidades para alcanzar un control óptimo. La transición para que los niños y los adolescentes realicen por sí mismos la monitorización de la glucosa y la administración de la medicación, primero bajo supervisión y luego de forma independiente, depende de la madurez y del nivel de habilidad del niño. Los médicos, los educadores en diabetes y el resto del equipo de atención trabajan en conjunto con los niños y sus familias para ayudarles a fomentar su independencia de manera segura y responsable.Con la experiencia, los padres y muchos niños pueden ajustar la dosis de insulina según las necesidades para alcanzar un control óptimo. La transición para que los niños y los adolescentes realicen por sí mismos la monitorización de la glucosa y la administración de la medicación, primero bajo supervisión y luego de forma independiente, depende de la madurez y del nivel de habilidad del niño. Los médicos, los educadores en diabetes y el resto del equipo de atención trabajan en conjunto con los niños y sus familias para ayudarles a fomentar su independencia de manera segura y responsable.

Los padres deben usar un diario, una aplicación, una hoja de cálculo, un medidor inteligente o un programa ubicado en la nube para mantener registros diarios detallados de todos los factores que pueden afectar al control de la glucosa en sangre, como las concentraciones de glucosa en sangre, el momento de administración y la cantidad de las dosis de insulina, la ingesta de hidratos de carbono, la actividad física y cualquier otro factor relevante (por ejemplo, enfermedad, refrigerio tardío u omisión de la dosis de insulina).

Los niños con cualquiera de los dos tipos de diabetes suelen tener programadas varias visitas médicas al año. El médico evalúa su crecimiento y desarrollo, revisa los registros de glucosa en sangre que guarda un progenitor o que son capturados por un dispositivo de monitorización, proporciona orientación y asesoramiento sobre nutrición y mide las concentraciones de hemoglobina glucosilada (hemoglobina A1C). El médico suele hacer pruebas para descartar o confirmar las posibles complicaciones a largo plazo de la diabetes mediante la determinación de proteínas en la orina, la realización de análisis para determinar el funcionamiento de la glándula tiroidea (pruebas de función tiroidea) y la realización de exámenes neurológicos (para detectar un posible daño neurológico) y oftálmicos. Las pruebas de cribado se pueden realizar una vez al año o a otros intervalos.

Los sistemas de monitorización continua de la glucosa (MCG) constituyen un método común para controlar las concentraciones de glucosa en sangre y reemplazan el autocontrol rutinario de la glucosa en sangre en algunos niños. En los sistemas de monitorización continua de la glucosa, un pequeño sensor de glucosa colocado debajo de la piel mide las concentraciones de glucosa en sangre cada 1 a 5 minutos y las 24 horas del día. El sensor transmite en tiempo real y de forma inalámbrica los resultados de las medidas de las concentraciones de glucosa en sangre a un dispositivo que puede estar integrado en una bomba de insulina, a un monitor inalámbrico que se puede llevar en el cinturón o a una aplicación de teléfono inteligente o de reloj inteligente. Los sistemas también registran los resultados para su revisión posterior por parte del médico. Se pueden configurar alarmas en los sistemas de monitorización continua de la glucosa para que suenen cuando los valores de la glucemia bajen o suban demasiado, de manera que las personas con diabetes tipo 1 puedan detectar con rapidez posibles cambios preocupantes en la glucemia que puedan suponer una amenaza inmediata. El uso de dispositivos de monitorización continua de la glucosa puede ayudar a reducir las concentraciones de hemoglobina A1C (HbA1C).

Actualmente existen dos tipos de sistemas de monitorización continua de la glucosa: la monitorización continua de la glucosa en tiempo real y la monitorización continua de la glucosa escaneada de forma intermitente.

La monitorización continua de la glucosa en tiempo real puede utilizarse en niños de 2 años de edad y mayores. Este tipo de sistema transmite automáticamente un flujo continuo de datos de glucosa al usuario en tiempo real, proporciona alertas y alarmas activas y también transmite datos de glucosa a un receptor, un reloj inteligente o un teléfono inteligente. La monitorización continua de la glucosa en tiempo real debe realizarse lo más cerca posible a una frecuencia diaria a fin de obtener el máximo beneficio.

La monitorización continua de la glucosa con escaneo intermitente puede utilizarse en niños a partir de 4 años de edad. Este tipo de sistema proporciona el mismo tipo de datos sobre la glucosa que la monitorización continua de la glucosa en tiempo real, pero requiere que el usuario escaneé a propósito el sensor para obtener información. Muchos sistemas de monitorización continua de la glucosa con escaneo intermitente disponen de alertas y alarmas opcionales. La monitorización continua de la glucosa con escaneo intermitente se debe realizar con frecuencia, al menos una vez cada 8 horas.

Los niños que usan un dispositivo de monitorización continua de la glucosa, de cualquier tipo, deben ser capaces de medir su glucosa en sangre con una punción en el dedo para calibrar el monitor y verificar las lecturas de glucosa si no coinciden con sus síntomas.

Aunque los dispositivos de monitorización continua de la glucosa se pueden utilizar con cualquier régimen de insulina, típicamente son utilizados por los usuarios de bombas de insulina. Cuando se utiliza junto con una bomba de , típicamente son utilizados por los usuarios de bombas de insulina. Cuando se utiliza junto con una bomba deinsulina, la combinación se conoce como terapia con bomba reforzada por sensor.

Otros sistemas de monitorización continua de la glucosa están integrados a una bomba y también pueden reducir la dosis de insulina si la glucemia desciende demasiado. Esta integración puede reducir el número de episodios en los que la glucosa en sangre desciende demasiado, incluso en comparación con la terapia con bomba reforzada por sensor.

Las bombas de insulina en bucle cerrado pueden utilizarse en niños a partir de los 2 años de edad. Proporcionan automáticamente la cantidad correcta de insulina mediante el uso de sofisticados algoritmos informáticos que se encuentran en un teléfono inteligente o en un dispositivo similar y conectan un sensor de medición continua de la glucosa a una bomba de insulina para determinar las concentraciones de glucosa en sangre y controlar la liberación de insulina. Los sistemas de bucle cerrado no están completamente automatizados porque requieren que los usuarios proporcionen manualmente insulina para las comidas y los tentempiés y realicen ajustes para el ejercicio. Estos sistemas ayudan a controlar más estrechamente la dosis de insulina y limitar los episodios en los que los niveles sanguíneos de insulina son demasiado altos o demasiado bajos. Un sistema de bucle cerrado totalmente automatizado, conocido a veces como páncreas artificial, aún no está disponible comercialmente.

¿Sabías que...?

  • Los niños con diabetes tipo 1 siempre necesitan inyecciones de insulina, independientemente de su peso o de lo que coman.

Adolescentes con diabetes

Algunos niños con diabetes se desenvuelven muy bien y controlan su diabetes sin esfuerzo o conflicto. En otros casos, en cambio, la diabetes se convierte en una fuente constante de estrés familiar, lo cual perjudica el control de la enfermedad. Los adolescentes pueden tener problemas específicos para controlar el nivel de glucosa en sangre por diversas causas:

  • Cambios hormonales durante la pubertad: estos cambios afectan a la respuesta del organismo a la insulina. Como resultado, se necesitan dosis más altas durante esta etapa.

  • Estilo de vida y desafíos del adolescente: la presión del grupo, el aumento de la actividad, los horarios irregulares, la preocupación por la imagen corporal o los trastornos de la conducta alimentaria pueden interferir con el régimen de tratamiento prescrito, en particular con su plan dietético y la atención al control glucémico.

  • Experimentación con alcohol, cigarrillos y drogas: los adolescentes que experimentan con estas sustancias suelen descuidar su régimen de tratamiento y pueden exponerse a un mayor riesgo de complicaciones derivadas de la diabetes (como la hipoglucemia y la DCA).

  • Conflictos con los padres y otras figuras de autoridad: estos conflictos hacen que los adolescentes estén menos dispuestos a seguir su régimen de tratamiento.

Por estos motivos, algunos adolescentes necesitan que sus progenitores u otro adulto reconozcan estos problemas y se les dé la oportunidad de comentarlos con un profesional de la salud. El asesoramiento por parte de un profesional de la salud puede ayudar a asegurar que los adolescentes sigan centrados en mantener el control de las concentraciones de glucosa en sangre. Los padres y los profesionales de la salud deben colaborar con los adolescentes para ayudarlos con la monitorización de la glucosa y el tratamiento.

Los adolescentes se benefician si el médico y la familia tienen en cuenta su horario, sus actividades y sus preferencias alimentarias y adoptan un enfoque flexible para la resolución de problemas, trabajando con el adolescente en lugar de imponer soluciones.

Tratamiento complementario

Los problemas de salud mental afectan a los niños con diabetes y a sus familias. Algunos niños viven con tristeza o enojo el hecho de darse cuenta de que tienen un trastorno con el que tendrán que convivir durante toda la vida; a veces, incluso, niegan sufrir la enfermedad. Los padres pueden buscar un médico, un psicólogo o un consejero que pueda hacer frente a estas emociones y ayudar al niño a cumplir con el régimen requerido de alimentación, actividad física, pruebas de glucosa en sangre y medicamentos. Los problemas de salud mental no tratados pueden conducir a dificultades para controlar la glucosa en sangre.

Los campamentos de verano para niños con diabetes les permiten compartir sus experiencias mientras aprenden a asumir una mayor responsabilidad personal hacia la enfermedad, en un entorno físicamente activo.

Para el tratamiento de la diabetes, el médico de familia trabaja en equipo con otros profesionales, como un endocrinólogo pediátrico, un nutricionista, un educador en diabetes, un asistente social o un psicólogo. También son beneficiosos los grupos de apoyo familiar. El médico proporciona a los padres información para que la transmitan a los educadores con el fin de que el personal de la escuela sepa cómo debe actuar.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no es responsable del contenido de los recursos.

  1. American Diabetes Association: (Asociación estadounidense para la diabetes): información completa sobre la diabetes, incluyendo recursos para vivir con diabetes

  2. Breakthrough TD1 (anteriormente llamada JDRF, y Juvenile Diabetes Research Foundation [Fundación para la investigación sobre la diabetes juvenil]): información general sobre la diabetes tipo 1

  3. International Society for Pediatric and Adolescent Diabetes: Resources for people with diabetes (Recursos para las personas con diabetes)

  4. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases: (Instituto nacional para la diabetes y las enfermedades digestivas y renales): información general sobre la diabetes, incluyendo la investigación reciente y programas de alcance comunitario

Información del fármaco para el tema

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