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Evaluación médica del conductor anciano

Por

Peggy P. Barco

, OTD, OTR/L, BSW, SCDCM, CDRS, FAOTA, Washington University Medical School;


David B. Carr

, MD, Washington University School of Medicine

Última modificación del contenido abr 2020
Información: para pacientes

La evaluación médica del conductor anciano incluye una revisión de las enfermedades y los fármacos que pueden afectar la capacidad de conducir. Tales enfermedades pueden ser enfermedades crónicas que deterioran importantes capacidades funcionales necesarias para los conductores (p. ej., degeneración macular que disminuye la visión), o los eventos agudos que alteran la conciencia (p. ej., convulsiones, síncope).

Fármacos

Es probable que los adultos mayores tengan múltiples comorbilidades y puedan estar tomando varios fármacos. Un número significativo de fármacos, típicamente aquellos que afectan el sistema nervioso central (p. ej., que causan confusión, sedación) pueden afectar la conducción. Muchos han demostrado afectar la conducción real en las pruebas de carretera, simuladores de conducción y se han asociado con un aumento en el riesgo de accidentes automovilísticos. A pesar de estos riesgos, muchos de estos fármacos no deben suspenderse en forma abrupta, sino que deben ser disminuidos en forma gradual. Es importante obtener la opinión del médico o el farmacéutico que lo prescribe antes de suspenderlos.

Los fármacos que se ha demostrado que aumentan el riesgo al conducir son los siguientes

  • Antihistamínicos, benzodiazepinas, opiáceos, anticolinérgicos, hipnóticos, antihipertensivos y antidepresivos tricíclicos, que pueden causar somnolencia, hipotensión arterial o arritmias

  • Agonistas dopaminérgicos antiparkinsonianos (p. ej., pergolida, pramipexol, ropinirol), que en ocasiones puedenestos fármacos causan ataques agudos de sueño, que exponen a un riesgo muy elevado de accidentes de tránsito.

  • Antieméticos (p. ej., proclorperazina) y relajantes musculares (p. ej., ciclobenzaprina): estos fármacos pueden afectar la percepción sensorial.

  • Medicamentos anticonvulsivos, que pueden causar sedación (puede ser necesario considerar alternativas)

Cuando un paciente recibe un fármaco nuevo que puede afectar la función visual, física o cognitiva, no debe conducir durante algunos días (según el tiempo requerido para alcanzar el estado estable)para asegurar que no experimenta efectos adversos.

Caídas

Las caídas y los accidentes automovilísticos comparten factores causales (p. ej., compromiso de la visión, fuerza muscular, función cognitiva). El antecedente de una caída en el pasado aumenta el riesgo de sufrir un accidente automovilístico en los adultos mayores y requiere una evaluación adicional de factores intrínsecos que pueden afectar la movilidad y la conducción (p. ej., destrezas visuales, cognitivas y motoras). (Véase Evaluación funcional del conductor anciano.)

Cardiopatías

La presencia de un trastorno cardíaco puede aumentar el riesgo al conducir, en particular trastornos que pueden afectar la conciencia o causar síncope (p. ej., arritmias). Los pacientes sometidos a procedimientos cardíacos (p. ej., colocación de endoprótesis coronarias o procedimientos de revascularización miocárdica, colocación de desfibrilador interno/marcapasos) o ciertos eventos agudos (p. ej., angina inestable, infarto de miocardio) deben abstenerse de conducir durante un breve período durante la recuperación; la duración de este período depende del procedimiento y el estado clínico del paciente. Los médicos deben consultar las guías y recursos nacionales (National Highway Traffic Safety Administration's Clinician's Guide to Assessing and Counseling Older Drivers, 4th edition). Los trastornos cardíacos pueden causar deterioro cognitivo crónico (p. ej., sedación, somnolencia) o deterioro agudo de la conciencia (p. ej., mareos, síncope).

Los pacientes con insuficiencia cardíaca grave (p. ej., insuficiencia cardíaca de clase IV, disnea en reposo o durante la conducción) no deben conducir hasta que puedan evaluarse mediante una prueba práctica mientras manejan y la aprobación de sus médicos.

Trastornos neurológicos

Las enfermedades neurológicas también aumentan el riesgo durante la conducción. Estas incluyen:

  • Accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio (AIT): los conductores que sufrieron un solo ataque isquémico transitorio deben esperar 1 mes para volver a conducir, mientras que los que experimentaron varios de estos ataques o un accidente cerebrovascular deben esperar al menos 3 a 6 meses para volver a conducir y recibir la autorización de su neurólogo o de un médico de atención primaria. Debe realizarse un examen físico para determinar el grado de discapacidad residual tras el accidente cerebrovascular, que puede afectar la capacidad de conducir. Considere derivar a las personas con deficiencias visuales, motoras o cognitivas persistentes a una clínica para la evaluación de la conducción a cargo de un terapeuta ocupacional.

  • Convulsiones: las regulaciones para los conductores con convulsiones son específicas para cada estado, pero la mayoría de los estados requieren un intervalo libre de convulsiones (en general de 6 meses) para recuperar el derecho de conducir. Los anticonvulsivos pueden controlar las convulsiones en forma adecuada en alrededor del 70% de los pacientes, aunque pueden producirse recidivas si se suspenden estos fármacos. La información estatal específica con respecto a la elegibilidad para la licencia de conducir en personas con convulsiones se puede buscar a través de Epilepsy Foundation State Driving Laws Database.

Enfermedad de Alzheimer o trastornos demenciales progresivos pueden eventualmente afectar todas las capacidades funcionales, incluyendo las requeridas para la conducción. Puede ser útil monitorizar a los pacientes en busca de nuevos errores de conducción que podrían atribuirse a cambios cognitivos o identificar alteraciones significativas en pruebas psicométricas. En estos casos se puede derivar a una evaluación en carretera y/o posiblemente cese de conducción. Varios estados estadounidenses requieren que los médicos informen el deterioro cognitivo significativo al Departamento de Vehículos Automotores del estado.

Muchas enfermedades neurológicas (p. ej., enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple) causan discapacidad y deben controlarse mediante evaluaciones funcionales y, cuando sea apropiado, con una evaluación de conducción práctica.

Diabetes mellitus

La diabetes mellitus expone a un riesgo elevado debido a que el paciente puede experimentar hipoglucemia mientras maneja. Los pacientes que presentaron un episodio de hipoglucemia reciente que afectó su nivel de conciencia no deben conducir durante 3 meses o hasta revisar y corregir los factores que contribuyeron al episodio (p. ej., dieta, actividad, horarios y dosis de insulina o de hipoglucemiantes). Los cambios sensitivos en las extremidades secundarios a neuropatía, retinopatía, o ambos asociados con diabetes también pueden afectar la capacidad de conducción.

La hiperglucemia grave se asocia con deterioro cognitivo, y los pacientes no deben conducir hasta que la glucemia y los síntomas estén mejor controlados.

Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño, sobre todo el síndrome de apnea obstructiva durante el sueño, pueden causar somnolencia, que a su vez puede ocasionar accidentes, por lo cual los pacientes no deben conducir hasta la administración de un tratamiento adecuado. Se ha demostrado que el uso de dispositivos de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) mejora el rendimiento en un simulador de conducción y reduce los accidentes automovilísticos.

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Más información

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