Medidas de rehabilitación para el tratamiento del dolor y la inflamación

Revisión completa: dic 2025 PorZacharia Isaac, MD, Brigham and Women's Hospital | Revisión de colegas realizada porBrian F. Mandell, MD, PhD, Cleveland Clinic Lerner College of Medicine at Case Western Reserve University
Última actualización: dic 2025
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Vista para pacientes

El tratamiento del dolor y la inflamación tiene como objetivo facilitar el movimiento y mejorar la coordinación de los músculos y las articulaciones. El tratamiento no farmacológico incluye el ejercicio terapéutico, el calor, la estimulación eléctrica, el frío, la tracción cervical, el masaje y la acupuntura. Estos tratamientos se utilizan para muchos trastornos de los músculos, los tendones y los ligamentos (véase tabla ). El uso de estas modalidades se basa en las preferencias del paciente y el médico y el juicio clínico. Estas modalidades se emplean en forma típica de manera adyuvantes más que como intervención única. A menudo se usan antes y después de la terapia con ejercicios y son componentes de la estrategia de rehabilitación. Los responsables de la indicación deben incluir:

  • Diagnóstico

  • Tipo de tratamiento (p. ej., ultrasonido, compresas calientes)

  • Sitio de aplicación (p. ej., hombro derecho, región lumbar)

  • Frecuencia (p. ej., 1 vez al día, en días alternos)

  • Duración (p. ej., 10 días, 1 semana)

Tabla
Tabla

(Véase también Generalidades sobre la rehabilitación y Dolor).

Calor

El calor proporciona alivio transitorio en los trastornos inflamatorios y traumáticos, subagudos y crónicos (1) (p. ej., esguinces, distensiones musculares, fibrositis, tenosinovitis, espasmos musculares, miositis, lumbalgia, lesiones cervicales, diversas formas de artritis, artralgia, neuralgia). El calor aumenta el flujo sanguíneo y la extensibilidad del tejido conectivo; también disminuye la rigidez articular, el dolor y el espasmo muscular y ayuda a aliviar la inflamación, el edema y los exudados. La aplicación de calor puede ser superficial (infrarrojos, compresas calientes, baño de parafina, hidroterapia) o profundo (ultrasonido). La intensidad y la duración de los efectos fisiológicos dependen sobre todo de la temperatura del tejido, la velocidad de la elevación de la temperatura y el área tratada.

El calor infrarrojo se aplica con una lámpara de calor, por lo general durante 20 min/día. Las contraindicaciones incluyen dispositivos metálicos implantados y alteración de la sensibilidad de la piel (en particular a la temperatura y el dolor). Deben tomarse precauciones para evitar quemaduras.

Las compresas calientes son paños de algodón rellenos de gel de silicato; se hierven en agua o se calientan en un horno de microondas y se aplican sobre la piel. Las compresas no deben estar demasiado calientes. Se envuelven en varias capas de toallas para proteger la piel de las quemaduras. Las contraindicaciones son similares a las de calor infrarrojo.

Para realizar un baño de parafina, el área afectada debe mojarse, sumergirse o pintarse con la cera fundida que se ha calentado a 49° C. El calor puede conservarse envolviendo el área afectada con toallas durante 20 min. La parafina suele aplicarse en las pequeñas articulaciones, en general por inmersión de una mano y al pintar una rodilla o un codo. La parafina no debe aplicarse en heridas abiertas o en pacientes alérgicos a ella. El baño de parafina es particularmente útil en caso de artritis de la mano.

La hidroterapia puede utilizarse para mejorar la cicatrización de heridas (2). El agua caliente agitada estimula el flujo de sangre y desbrida quemaduras y heridas. A menudo, este tratamiento se realiza en un tanque de Hubbard (una gran tina industrial) con agua calentada entre 35,5 a 37,7° C. La inmersión completa en agua calentada entre 37,7 a 40° C también puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el dolor. La hidroterapia es particularmente útil para los ejercicios de amplitud de movimiento.

La diatermia es el calentamiento terapéutico de los tejidos que emplea la oscilación de campos electromagnéticos de alta frecuencia, sea con onda corta o microondas. Estas modalidades no parecen ser superiores que las formas más simples de calentamiento y ahora rara vez se utilizan.

Terapia con láser de bajo nivel

La terapia con láser de bajo nivel (también conocida como láser frío) aplica energía de la luz a los tejidos más profundos y puede proporcionar analgesia en una variedad de condiciones, que incluyen esguinces, distensiones, dolor de cuello y espalda, dolor de hombro y fibromialgia (3). No debe usarse sobre los ojos, y se requieren gafas de seguridad apropiadas. Tampoco debe usarse en un sitio en el que se encuentra una neoplasia maligna confirmada, sobre un feto en vías de desarrollo, sobre un marcapasos u otro dispositivo implantado, o sobre la glándula tiroides. La terapia con láser de bajo nivel también puede desencadenar una convulsión en pacientes con epilepsia fotosensible y debe usarse con precaución en estos pacientes. Aunque cierta evidencia sugiere un beneficio potencial de la terapia con láser de bajo nivel para enfermedades musculoesqueléticas específicas, los resultados son mixtos dependiendo de la condición específica que se trata y las comparaciones de tratamientos.

Ultrasonido

El ultrasonido utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para penetrar en la profundidad (aproximadamente 4 a 10 cm) del tejido; sus efectos son térmicos, mecánicos, químicos y biológicos (4). Puede usarse para tendinitis, bursitis, contracturas, artrosis, lesiones óseas y síndrome de dolor regional complejo. El ultrasonido no debe aplicarse en el tejido isquémico, áreas anestesiadas o de infección aguda, ni debe usarse para tratar diátesis hemorrágica o cáncer. Además, no debe aplicarse sobre los ojos, el cerebro, la médula espinal, los oídos, el corazón, los órganos reproductivos, el plexo braquial o los huesos que estén sanando activamente (p. ej., fracturas recientes).

Frío

La elección entre el tratamiento con calor y frío suele ser empírico. Cuando el calor no funciona, se aplica el frío. Sin embargo, para lesiones agudas o dolor, se usa frecuentemente el frío (5). El frío puede ayudar a aliviar los espasmos musculares, el dolor miofascial o traumático, la lumbalgia y la inflamación aguda; también puede ayudar a inducir cierta anestesia local.

El frío se usa generalmente durante las primeras horas o el día después de una lesión. La duración y la frecuencia de la crioterapia varían. Por ejemplo, la terapia con frío, utilizando una bolsa de hielo picado, una bolsa fría comercial envuelta en una toalla húmeda delgada, o un aerosol refrigerante, puede aplicarse de 3 a 5 veces al día durante las primeras 24 a 72 horas después de la lesión; cada sesión debe durar de 10 a 20 minutos. Entre sesiones, permita al menos 1 hora para el recalentamiento. En el espasmo muscular o miofascial focal puede indicarse masaje con hielo durante 5 a 10 minutos. El frío debe suspenderse una vez resuelto el edema o si ocurre entumecimiento o molestia excesivos.

El frío puede aplicarse localmente. La propagación del frío sobre la piel depende del espesor de la epidermis, el tejido adiposo y el músculo subyacente, el contenido de agua del tejido y la velocidad del flujo sanguíneo. Debe tenerse cuidado para evitar el daño tisular (p. ej., congelación) y la hipotermia. El frío no debe aplicarse sobre áreas con mala perfusión.

Estimulación eléctrica

La estimulación eléctrica nerviosa transcutánea (TENS) utiliza corriente baja en oscilaciones de baja frecuencia para aliviar el dolor, aunque existen pocos estudios que demuestren un beneficio definitivo. Los pacientes sienten una sensación de hormigueo suave sin aumento de la tensión muscular. A menudo, se enseña a los pacientes a usar el dispositivo TENS (por las siglas en inglés de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea) y decidir cuándo aplicar el tratamiento con frecuencia y duración variables. La terapia con TENS no debe aplicarse sobre o cerca del área donde se implanta un dispositivo electrónico, porque este podría afectar el funcionamiento de este tipo de dispositivos.

Tracción cervical

La tracción cervical se usa frecuentemente para tratar el dolor crónico de cuello debido a espondilosis cervical, radiculopatía cervical, lesiones por latigazo cervical o tortícolis, aunque los datos que apoyan su efectividad son poco consistentes (6). La tracción vertical (con pacientes en posición sentada) y la tracción horizontal (con pacientes recostados en la cama) son los 2 métodos utilizados. Tanto para la tracción rítmica intermitente motorizada como para la tracción estática, la cantidad de peso utilizado varía, pero en general debe proporcionar un estiramiento suave de los músculos del cuello pero no causar dolor. En general, debe evitarse la hiperextensión del cuello porque puede aumentar la compresión de la raíz nerviosa en los agujeros intervertebrales. La tracción suele combinarse con otro tipo de fisioterapia, como ejercicios y estiramiento manual. En general, se evita la tracción en pacientes con artritis reumatoide de larga data u otras artropatías inflamatorias que comprometen la columna cervical.

Masaje

El masaje puede movilizar los tejidos contracturados, aliviar el dolor y reducir la inflamación y la induración asociadas con el traumatismo (p. ej., fractura, lesión articular, esguince, distensión muscular, contusión) y puede proporcionar cierto alivio del dolor a corto plazo (7). El masaje debe considerarse para el dolor lumbar, la fibromialgia, la hemiplejía, el dolor miofascial, la parálisis cerebral y la amputación. No debe utilizarse para tratar infecciones o tromboflebitis. Sólo deben ser realizados por un masajista certificado para el tratamiento de una lesión, debido a la variabilidad en la formación y la capacitación de los terapeutas.

Acupuntura

En la acupuntura—una práctica que pretende promover la curación o aliviar el dolor estimulando nervios, músculos y tejidos conectivos—se insertan agujas delgadas a través de la piel en puntos específicos del cuerpo (puntos de acupuntura) para lograr el efecto deseado (8). Sin embargo, hay datos limitados no concluyentes que apoyan los diversos mecanismos de acción propuestos. Parecen obtenerse algunos beneficios con el uso de acupuntura como adyuvante para el tratamiento de afecciones de dolor crónico, incluyendo dolor lumbar (9).

Referencias

  1. 1. Clijsen R, Stoop R, Hohenauer E, et al. Local Heat Applications as a Treatment of Physical and Functional Parameters in Acute and Chronic Musculoskeletal Disorders or Pain. Arch Phys Med Rehabil. 2022;103(3):505-522. doi:10.1016/j.apmr.2021.06.015

  2. 2. Burke DT, Ho CH, Saucier MA, Stewart G. Effects of hydrotherapy on pressure ulcer healing. Am J Phys Med Rehabil. 1998;77(5):394-398. doi:10.1097/00002060-199809000-00006

  3. 3. Clijsen R, Brunner A, Barbero M, Clarys P, Taeymans J. Effects of low-level laser therapy on pain in patients with musculoskeletal disorders: a systematic review and meta-analysis. Eur J Phys Rehabil Med. 2017;53(4):603-610. doi:10.23736/S1973-9087.17.04432-X

  4. 4. Watson T. Ultrasound in contemporary physiotherapy practice. Ultrasonics. 2008;48(4):321-329. doi:10.1016/j.ultras.2008.02.004

  5. 5. Bleakley C, McDonough S, MacAuley D. The use of ice in the treatment of acute soft-tissue injury: a systematic review of randomized controlled trials. Am J Sports Med. 2004;32(1):251-261. doi:10.1177/0363546503260757

  6. 6. Graham N, Gross A, Goldsmith CH, et al. Mechanical traction for neck pain with or without radiculopathy. Cochrane Database Syst Rev. 2008;(3):CD006408. Published 2008 Jul 16. doi:10.1002/14651858.CD006408.pub2

  7. 7. Bervoets DC, Luijsterburg PA, Alessie JJ, Buijs MJ, Verhagen AP. Massage therapy has short-term benefits for people with common musculoskeletal disorders compared to no treatment: a systematic review. J Physiother. 2015;61(3):106-116. doi:10.1016/j.jphys.2015.05.018

  8. 8. Vickers AJ, Vertosick EA, Lewith G, et al. Acupuncture for Chronic Pain: Update of an Individual Patient Data Meta-Analysis. J Pain. 2018;19(5):455-474. doi:10.1016/j.jpain.2017.11.005

  9. 9. Mu J, Furlan AD, Lam WY, Hsu MY, Ning Z, Lao L. Acupuncture for chronic nonspecific low back pain. Cochrane Database Syst Rev. 2020;12(12):CD013814. Published 2020 Dec 11. doi:10.1002/14651858.CD013814

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