Violencia de pareja

Revisión completa: ago 2026 PorErin G. Clifton, PhD, University of Michigan | Eve D Losman, MD, MHSA, University of Michigan School of Medicine | Revisión de colegas realizada porOluwatosin Goje, MD, MSCR, Cleveland Clinic, Lerner College of Medicine of Case Western Reserve University
Última actualización: ago 2026
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Vista para pacientes

La violencia de pareja incluye abuso físico, sexual y emocional o psicológico entre personas que viven juntas, incluidas las parejas sexuales o los cónyuges actuales o anteriores.

La violencia de pareja es un problema común. En los Estados Unidos, de 2003 a 2012, la violencia doméstica representó el 21% de todos los delitos violentos y el 15% de los delitos violentos correspondió a violencia de pareja (1). En todo el mundo, en promedio, una mujer o una niña es asesinada por alguien de su propia familia cada 11 minutos; 47.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por una pareja íntima o un miembro de la familia en 2020 (2).

La National Intimate Partner and Sexual Violence Survey (Encuesta Nacional sobre Violencia Sexual y de Pareja de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades [CDC] de los EE. UU.) encontró que, durante toda su vida, más del 34% de las mujeres y más del 17% de los hombres experimentan acoso, violencia física y/o violencia sexual por parte de una pareja; las mujeres tienen más probabilidades de experimentar violencia física grave o violencia sexual con contacto (3). La violencia por parte de la pareja se produce entre personas de todas las edades, razas y etnias. La violencia de pareja es tan prevalente en las mujeres homosexuales y bisexuales, los hombres homosexuales y bisexuales y las personas transgénero como en la población general (4, 5). Las mujeres tienen más probabilidades de ser asesinadas por su pareja que los hombres; en 2021, el 34% de las mujeres víctimas de homicidio y homicidio culposo fueron asesinadas por su pareja, frente al 6% de las víctimas masculinas (6). El riesgo es especialmente alto si el perpetrador tiene acceso a un arma de fuego (7).

El embarazo y el puerperio son períodos particularmente vulnerables. Los estudios indican una prevalencia muy variable para cualquier tipo de violencia de pareja durante el embarazo (aproximadamente entre el 6 y el 60%) (8, 9). Aproximadamente el 17% de las mujeres refieren haber sufrido violencia de pareja durante el primer año posparto (10).

Durante la pandemia de COVID-19, la violencia de pareja se hizo más prevalente en muchos países. Las razones probablemente incluyan el estrés debido a la pérdida de ingresos y el aislamiento de otras personas. Además, las personas que fueron maltratadas a menudo no pudieron escapar a un refugio u otro lugar seguro (11, 12).

La terminología para referirse a las personas que han sufrido violencia de pareja varía. La palabra "víctima" es un término utilizado por el sistema de justicia penal y también se emplea a menudo para designar a alguien que sufre violencia en la actualidad o que la ha experimentado recientemente. El término "sobreviviente" se utiliza a menudo para referirse a alguien que ha pasado por una recuperación. Los médicos deben preguntar a los pacientes acerca de los términos que prefieren (véanse RAINN [Rape, Abuse & Incest National Network]: Key Terms and Phrases y Women Against Abuse: The Language We Use).

(Véase también Maltrato infantil y Maltrato a personas mayores).

Referencias generales

  1. 1. Truman JL, Morgan RE, BJS statisticians: Nonfatal domestic violence, 2003-2012. U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs, Bureau of Justice Statistics. Accessed May 21, 2026.

  2. 2. United Nations Office on Drugs and Crime (UNDOC): Killings of women and girls by their intimate partner or other family members. Global estimated 2020. Data 3 matters [Internet] 2021. Accessed May 21, 2026.

  3. 3. Kudon HZ, Zhu S, Chen B, et al. The National Intimate Partner and Sexual Violence Survey: 2023/2024 Report on Intimate Partner Violence. National Center for Injury Prevention and Control, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Atlanta, GA, USA: 2026. Accessed May 21, 2026.

  4. 4. Brown TNT, Herman JL. Intimate partner violence and sexual abuse among LGBT people: A review of existing research. Williams Institute, 2015. Accessed May 21, 2026.

  5. 5. Trujillo-Guablocho J, Mosquera Minaya C, Centeno-Terrazas G. (2025). Intimate partner violence in lesbian, gay, transgender, men who have sex with men, women who have sex with women, and bisexual people: A systematic review and meta-analysis of prevalence. Interacciones. 2025;11, e459. https://doi.org/10.24016/2025.v11.459

  6. 6. Smith EL, FBI Bureau of Justice Statistics. Female Murder Victims and Victim-Offender Relationship, 2021. Published December 2022. Accessed May 21, 2026.

  7. 7. Campbell JC, Webster D, Koziol-McLain J, et al. Risk factors for femicide in abusive relationships: results from a multisite case control study. Am J Public Health. 2003;93(7):1089-1097, 2003. doi:10.2105/ajph.93.7.1089

  8. 8. Chen XY, Lo CKM, Chen Q, et al. Intimate Partner Violence Against Women Before, During, and After Pregnancy: A Meta-Analysis. Trauma Violence Abuse. 2024;25(4):2768-2780. doi:10.1177/15248380241226631

  9. 9. Jahanfar S, Howard LM, Medley N. Interventions for preventing or reducing domestic violence against pregnant women. Cochrane Database Syst Rev. 2014;2014(11):CD009414. Published 2014 Nov 12. doi:10.1002/14651858.CD009414.pub3

  10. 10. American College of Obstetricians and Gynecologists; Society for Maternal-Fetal Medicine. Obstetric Care Consensus No. 8: Interpregnancy Care. Obstet Gynecol. 2019;133(1):e51-e72. doi:10.1097/AOG.0000000000003025

  11. 11. Noman AHM, Griffiths MD, Pervin S, et al. The detrimental effects of the COVID-19 pandemic on domestic violence against women. J Psychiatr Res. 2021;134:111–112. doi: 10.1016/j.jpsychires.2020.12.057

  12. 12. Irvin-Erickson Y, Natarajan M, Smith L, et al. Covid-19 pandemic, domestic violence, and victims’ access to services: Findings from a survey of victim service providers in the US. Crime Science. 2025;14(1). doi:10.1186/s40163-025-00253-x 

Tipos de violencia de pareja

El maltrato físico es la forma más evidente de violencia de pareja. Puede incluir golpes, bofetadas, patadas, puñetazos, rotura de huesos, tirones de pelo, empujones, torcedura de brazos o lanzamiento de objetos a la víctima. La víctima puede ser privada de comida, sueño o atención médica. Se pueden usar armas, tales como una pistola o un cuchillo, para amenazar o causar lesiones.

También es común el abuso o la coacción sexual; muchas mujeres que son agredidas físicamente por su pareja también son agredidas sexualmente por su pareja. La agresión sexual es cualquier tipo de actividad o contacto sexual que una persona no consiente. La agresión sexual implica el uso de amenazas o fuerza para forzar el contacto sexual e incluye contacto físico no deseado, agarrones, besos o contacto sexual con penetración. La coerción sexual puede abarcar desde suplicar y persuadir, o hacer que alguien se sienta obligado a mantener contacto sexual, hasta el contacto sexual forzado (1).

La coerción reproductiva es una forma de poder y control en la que un miembro de la pareja despoja al otro de la capacidad de controlar su propio sistema reproductor (1). Puede manifestarse como presión, sentimiento de culpa o vergüenza en relación con tener o desear hijos (o no tenerlos o no desearlos).

El abuso emocional o psicológico puede ser aún más común que el abuso físico y puede precederlo u ocurrir al mismo tiempo. El abuso emocional o psicológico implica cualquier comportamiento no físico que menoscaba o menosprecia a la víctima o que permite al perpetrador controlar a la víctima. El abuso emocional o psicológico puede incluir:

  • Lenguaje abusivo

  • Aislamiento social

  • Control económico

  • Abuso facilitado por la tecnología

A menudo, el perpetrador utiliza el lenguaje para denigrar, degradar, humillar, intimidar o amenazar a la víctima en privado o en público. Los perpetradores pueden abusar emocional o psicológicamente de las víctimas para que estas comiencen a cuestionar sus propios sentimientos, instintos y cordura (gaslighting [hacer luz de gas], una forma de abuso psicológico en la que una persona manipula a otra para que cuestione su cordura, sus recuerdos o su percepción de la realidad, este fenómeno se retrata en la famosa película “Gaslight”) y pueden hacer que las víctimas se sientan culpables o responsables de la relación abusiva.

El agresor puede tratar de aislar parcial o completamente a la víctima al controlar el acceso de la víctima a los amigos, familiares y otras personas. El control puede incluir la prohibición del contacto por escrito, por teléfono, directo o por correo electrónico con los demás. El perpetrador puede manipular a la víctima para que piense que otros no pueden ayudar o no lo harán, o usar celos para justificar estas acciones. El perpetrador también puede evitar que la víctima acceda a la atención médica.

A menudo, el perpetrador retiene el dinero para controlar la víctima. La víctima puede depender del perpetrador para la mayor parte o la totalidad de su dinero. El perpetrador puede mantener el control evitando que la víctima consiga un trabajo, reteniendo información sobre sus finanzas y tomando dinero.

El abuso facilitado por la tecnología (abuso en línea) consiste en el uso de la tecnología para comunicarse con la pareja de manera emocional o psicológicamente abusiva, o en el uso de imágenes creadas. enviadas o compartidas mediante tecnología para intimidar, acosar, humillar o amedrentar a la pareja (1).

Después de un incidente de abuso, el perpetrador puede suplicar por perdón y hacer la promesa de cambiar y detener el comportamiento abusivo. Sin embargo, por lo general, el abuso continúa, y a menudo empeora.

Los estallidos de violencia del perpetrador tienden a ser episódicos e impredecibles. Por lo tanto, las víctimas pueden vivir con un miedo casi constante al próximo estallido.

Acecho es un patrón de atención y contacto repetidos y no deseados por parte de una pareja, que causa temor o preocupación por la propia seguridad o por la seguridad de alguien cercano a la víctima. El acecho puede incluir:

  • Llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes a través de las redes sociales, correo u obsequios (p. ej., flores) no deseados

  • Observar, espiar o seguir a la víctima desde la distancia

  • Intrusión en el hogar, el lugar de trabajo o la escuela de la víctima

Los perpetradores pueden utilizar la tecnología (p. ej., sitios web de redes sociales, teléfonos) para publicar videos o controlar o acosar a la víctima (2, 3). Además, los perpetradores pueden controlar los dispositivos de la víctima, a menudo sin que la víctima lo sepa.

Referencias sobre los tipos

  1. 1. National Domestic Violence Hotline. Types of Abuse. Accessed May 21, 2026.

  2. 2. Woodlock D. The abuse of technology in Intimate partner violence and stalking. Violence Against Women. 2017;23(5):584–602. doi: 10.1177/1077801216646277

  3. 3. Henry N, Powell A. Technology-facilitated sexual violence: A literature review of empirical research. Trauma, Violence, & Abuse. 2018;19(2), 195–208. doi: 10.1177/1524838016650189

Efectos de la violencia de pareja

Los sobrevivientes de todos los tipos de violencia de pareja íntima presentan un riesgo elevado de desarrollar problemas de salud mental, entre ellos trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos por consumo de sustancias, ansiedad, depresión (1, 2), autolesión y suicidio. Incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso emocional o psicológico a menudo continúa, lo que recuerda a las víctimas que pueden sufrir abuso físico en cualquier momento.

Las lesiones pueden afectar de manera negativa la capacidad de trabajo de la víctima, lo que puede conducir a la pérdida de ingresos. Las lesiones, así como la situación de abuso, pueden avergonzar a las víctimas, o los agresores pueden intentar evitar ser descubiertos impidiendo que una víctima con una lesión física visible acuda al trabajo o a reuniones sociales, lo que provoca que las víctimas se aíslen de familiares y amigos. Para escapar del agresor, las víctimas pueden mudarse o cambiar de empleo con frecuencia o de manera repentina, lo cual puede suponer una carga económica o social, o una interrupción en la educación de las víctimas o de sus hijos.

La violencia de pareja íntima puede ser mortal y puede ocasionar lesiones musculoesqueléticas a corto plazo o una discapacidad persistente. Las lesiones físicas pueden incluir moretones, hematomas oculares, cortes, rasguños, fracturas de huesos, pérdida de dientes, quemaduras y laceraciones u otras lesiones en los genitales. Es posible que las lesiones no sanen adecuadamente si las víctimas no reciben la atención médica apropiada debido a la vergüenza o porque el agresor les impide recibir atención médica.

Las víctimas de violencia de pareja íntima también presentan tasas más altas de afecciones de la salud reproductiva y sexual, incluidas infecciones de transmisión sexual, trastornos menstruales, dolor pélvico, dispareunia, síntomas menopáusicos y parto pretérmino (3).

La violencia de pareja íntima, actual o pasada, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves o crónicas, entre ellas cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias (4, 5).

Un estudio determinó que en Estados Unidos el 11% de los niños están expuestos a algún tipo de violencia familiar a lo largo de un año y el 26% están expuestos al menos a una forma de violencia familiar a lo largo de sus vidas (1). Estos niños pueden desarrollar problemas que incluyen (2):

  • Ansiedad excesiva o llanto

  • Miedo

  • Dificultad para dormir

  • Dificultad para concentrarse

  • Depresión y/o ansiedad

  • Retraimiento social

  • Dificultad en la escuela (por ejemplo, absentismo escolar, malas calificaciones o comportamientos agresivos hacia sus compañeros en el caso de los niños que ven la violencia como una forma legítima de resolución de problemas)

También pueden autoinculparse de esta situación.

Los niños mayores pueden huir de casa.

El agresor puede también maltratar físicamente a sus hijos. En los hogares donde existe violencia de pareja, los niños tienen más probabilidades de recibir maltrato físico.

1. Hamby S, Finkelhor D, Turner H: Children’s exposure to intimate partner violence and other forms of family violence: Nationally representative rates among US youth. OJJDP Juvenile Justice Bulletin - NCJ 232272, 1-12, 2011. Washington, DC: US Government Printing Office

2. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry: Domestic Violence and Children No. 109; Updated September 2023. Accessed May 26, 2026.

1. Hamby S, Finkelhor D, Turner H: Children’s exposure to intimate partner violence and other forms of family violence: Nationally representative rates among US youth. OJJDP Juvenile Justice Bulletin - NCJ 232272, 1-12, 2011. Washington, DC: US Government Printing Office

2. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry: Domestic Violence and Children No. 109; Updated September 2023. Accessed May 26, 2026.

Referencias de los efectos

  1. 1. Oram S, Khalifeh H, Howard LM. Violence against women and mental health. Lancet Psychiatry. 2017;4(2):159-170. doi:10.1016/S2215-0366(16)30261-9

  2. 2. Alejo K. Long-term physical and mental health effects of domestic violence. Themis. 2014;2(1). doi:10.31979/themis.2014.0205 

  3. 3. Miller E, McCaw B. Intimate Partner Violence. N Engl J Med. 2019;380(9):850-857. doi:10.1056/NEJMra1807166

  4. 4. Coker AL, Davis KE, Arias I, et al. Physical and mental health effects of intimate partner violence for men and women. Am J Prev Med. 23(4):260-268, 2002. doi:10.1016/s0749-3797(02)00514-7

  5. 5. Jones BW, Rossi SL, Goralski JL, et al. Associations between IPV and non-communicable diseases: a systematic review. BMC Public Health. 2025;25(1):3216. Published 2025 Sep 30. doi:10.1186/s12889-025-24498-y

Pruebas de cribado para detectar violencia en la pareja

Muchas organizaciones de expertos recomiendan la realización de pruebas de cribado en todos los pacientes, o en aquellos con mayor riesgo, al menos en los siguientes momentos de la atención médica (1, 2, 3):

  • Al iniciar la atención médica con un nuevo médico de atención primaria o de obstetricia y ginecología

  • Durante el embarazo, en la primera consulta prenatal, al menos una vez por trimestre, y durante la consulta posparto

  • Durante una consulta en el Departamento de Urgencias

  • En el momento del ingreso hospitalario

Las víctimas de violencia de pareja íntima a menudo acuden a los servicios de urgencias con lesiones físicas u otros síntomas. En un estudio de 964 víctimas de violencia de pareja íntima registradas en una base de datos policial, el 64% había recibido atención en un servicio de urgencias durante el año previo a la agresión índice (4).

La detección sistemática de la violencia de pareja íntima, o la evaluación de un paciente en quien se sospecha dicha violencia, es crucial para proteger a las víctimas de un daño mayor.

Varios principios clave de las pruebas de cribado incluyen:

  • Garantice la privacidad y la confidencialidad: evalúe a los pacientes cuando estén solos. Se puede pedir a la pareja y a cualquier otro acompañante que se retiren; los niños también deben salir y quedar al cuidado de otro progenitor o cuidador. Utilice un intérprete médico profesional si es necesario. Asegúrele al paciente que todo lo que diga se mantendrá confidencial.

  • Enmarque la conversación: comenzar con una pregunta introductoria puede hacer que el paciente se sienta más cómodo y aliviar la sensación de vergüenza. Un ejemplo es: "Hablamos con todos nuestros pacientes sobre relaciones seguras y saludables porque puede tener un gran impacto en la salud", o "Debido a que la violencia es tan común en la vida de muchas personas, les pregunto a todos mis pacientes sobre sus relaciones".

  • Haga una sola pregunta, como "¿Su pareja actual alguna vez le ha amenazado o le ha hecho sentir miedo?", o utilice una herramienta de detección validada con varias preguntas.*

  • Pregunte directamente y use un tono de voz neutro y sin emitir juicios.

  • Proporcione soporte y empatía.

  • Si el paciente informa sobre maltrato, evalúe la seguridad y elabore un plan adecuado para garantizar la seguridad inmediata y posterior.

  • Proporcione recursos que aborden los componentes médicos, emocionales o psicológicos y financieros de la violencia de pareja íntima y los factores que contribuyen a ella.

  • Documente cuidadosamente; considere que la pareja puede tener acceso al expediente médico del paciente a través de un portal en línea para pacientes.

El perpetrador también puede lastimar físicamente a los niños. En los hogares donde hay violencia de pareja, los niños tienen muchas más probabilidades de sufrir maltrato físico.

Las leyes que rigen la denuncia de violencia de pareja varían según el estado y a veces según el tipo de profesional clínico (véase MandatedReporter.com).

ACOG Committee Opinion No. 518: Intimate partner violence. Obstet Gynecol. 2012;119(2 Pt 1):412-417. doi:10.1097/AOG.0b013e318249ff74

US Preventive Services Task Force, Silverstein M, Wong JB, et al. Screening for Intimate Partner Violence and Caregiver Abuse of Older or Vulnerable Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2025;334(4):329-338. doi:10.1001/jama.2025.9009

* There are several validated screening tools for intimate partner violence, including: Iverson KM, King MW, Resick PA, et al. Clinical utility of an intimate partner violence screening tool for female VHA patients. J Gen Intern Med. 2013;28(10):1288-1293. doi:10.1007/s11606-013-2534-x; Sohal H, Eldridge S, Feder G. The sensitivity and specificity of four questions (HARK) to identify intimate partner violence: a diagnostic accuracy study in general practice. BMC Fam Pract. 2007;8:49. Published 2007 Aug 29. doi:10.1186/1471-2296-8-49; Wathen CN, Jamieson E, MacMillan HL; McMaster Violence Against Women Research Group. Who is identified by screening for intimate partner violence?. Womens Health Issues. 2008;18(6):423-432. doi:10.1016/j.whi.2008.08.003

ACOG Committee Opinion No. 518: Intimate partner violence. Obstet Gynecol. 2012;119(2 Pt 1):412-417. doi:10.1097/AOG.0b013e318249ff74

US Preventive Services Task Force, Silverstein M, Wong JB, et al. Screening for Intimate Partner Violence and Caregiver Abuse of Older or Vulnerable Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2025;334(4):329-338. doi:10.1001/jama.2025.9009

* There are several validated screening tools for intimate partner violence, including: Iverson KM, King MW, Resick PA, et al. Clinical utility of an intimate partner violence screening tool for female VHA patients. J Gen Intern Med. 2013;28(10):1288-1293. doi:10.1007/s11606-013-2534-x; Sohal H, Eldridge S, Feder G. The sensitivity and specificity of four questions (HARK) to identify intimate partner violence: a diagnostic accuracy study in general practice. BMC Fam Pract. 2007;8:49. Published 2007 Aug 29. doi:10.1186/1471-2296-8-49; Wathen CN, Jamieson E, MacMillan HL; McMaster Violence Against Women Research Group. Who is identified by screening for intimate partner violence?. Womens Health Issues. 2008;18(6):423-432. doi:10.1016/j.whi.2008.08.003

Referencias de cribado

  1. 1. US Preventive Services Task Force, Silverstein M, Wong JB, et al. Screening for Intimate Partner Violence and Caregiver Abuse of Older or Vulnerable Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2025;334(4):329-338. doi:10.1001/jama.2025.9009

  2. 2. Phares TM, Sherin K, Harrison SL, et al. Intimate Partner Violence Screening and Intervention: The American College of Preventive Medicine Position Statement. Am J Prev Med. 2019;57(6):862-872. doi:10.1016/j.amepre.2019.07.003

  3. 3. ACOG Committee Opinion No. 518: Intimate partner violence. Obstet Gynecol. 2012;119(2 Pt 1):412-417. doi:10.1097/AOG.0b013e318249ff74

  4. 4. Kothari CL, Rhodes KV. Missed opportunities: emergency department visits by police-identified victims of intimate partner violence. Ann Emerg Med. 2006;47(2):190-199. doi:10.1016/j.annemergmed.2005.10.016

Evaluación de la violencia en la pareja

  • Anamnesis y examen físico

  • Cuestionarios de cribado

  • En algunos casos estudios de diagnóstico por imágenes

Los profesionales clínicos pueden sospechar violencia de pareja sobre la base de lesiones, síntomas inconsistentes o desconcertantes, y/o el comportamiento de la víctima y/o la pareja (p. ej., la pareja es reacia a dejar a la víctima sola con el profesional clínico). O una víctima puede denunciar el abuso.

Las víctimas de violencia de pareja íntima presentan lesiones con patrones de distribución anatómica que pueden orientar el reconocimiento clínico. El rostro, particularmente el tercio medio facial (huesos nasales, órbitas, mandíbula), es el sitio lesionado más frecuente (1). También pueden ocurrir lesiones en la cabeza, el cuello (incluido el estrangulamiento), el tórax (las fracturas de costillas, esternón y clavícula son comunes) y en los órganos abdominales. Las lesiones en los miembros también son comunes, y las fracturas de los dedos, la mano y el antebrazo se consideran típicas de lesiones defensivas (lesiones que ocurren cuando las víctimas levantan la mano para protegerse).

Se evalúa el traumatismo físico conocido o sospechado. Si se sospecha agresión sexual, también se evalúa de manera apropiada. Los pacientes con una prueba positiva en la detección de violencia de pareja íntima también deben ser evaluados para detectar afecciones de salud mental, ya que presentan un mayor riesgo.

Si los médicos sospechan violencia de pareja íntima, deben utilizar el mismo enfoque que en la detección de rutina.

Los médicos también deben intentar determinar si la víctima puede regresar a su hogar de manera segura antes de abandonar el centro de salud. La seguridad está en duda en las siguientes circunstancias:

  • La víctima ha amenazado con abandonar la relación (el desencadenante más común del homicidio) (2, 3).

  • Aumento de la violencia, con riesgo de lesión o muerte (p. ej., los actos de violencia se agravan con inclusión de asfixia).

  • El compañero tiene acceso a armas.

  • La pareja ha amenazado con matar o herir a la víctima.

Si se sospecha violencia de pareja, los profesionales clínicos deben proporcionar información sobre los recursos de apoyo. Si se confirma la violencia de pareja, es posible que se exija a los profesionales clínicos que documenten las pruebas de maltrato, a menudo fotografiando las lesiones. Esta documentación se puede utilizar para apoyar un caso legal contra el perpetrador. Las leyes que rigen la denuncia de violencia de pareja varían según el estado y a veces según el tipo de profesional clínico (véase MandatedReporter.com).

Referencias de la evaluación

  1. 1. Tang A, Wong A, Khurana B. Imaging of Intimate Partner Violence, From the AJR Special Series on Emergency Radiology. AJR Am J Roentgenol. 2023;220(4):476-485. doi:10.2214/AJR.22.27973

  2. 2. Auchter, B. Men who murder their families: what the research tells us. NIJ Journal, No. 266 (June 2010), pp. 10–12

  3. 3. Nicolaidis C, Curry MA, Ulrich Y, et al. Could we have known? A qualitative analysis of data from women who survived an attempted homicide by an intimate partner. J Gen Intern Med. 2003;18(10):788-794. doi:10.1046/j.1525-1497.2003.21202.x

Manejo de la violencia de pareja

Si se conoce o se sospecha violencia de pareja íntima, la primera prioridad es tratar las lesiones agudas y garantizar la seguridad del paciente.

Las lesiones físicas se tratan. Si ha habido exposición a infecciones de transmisión sexual o riesgo de embarazo no deseado, se ofrecen medidas para prevenirlos. Se proporciona asesoramiento de salud mental, si corresponde.

Los médicos deben poner al paciente en contacto con profesionales y organizaciones de atención médica para brindar ayuda inmediata y posterior que garantice la seguridad física y emocional o psicológica. Las intervenciones multicomponente para la violencia de pareja íntima combinan aspectos que abordan específicamente la violencia con aquellos que apoyan al paciente en cuanto a factores contextuales, incluidas las necesidades de salud, familiares o sociales (1). 

Es posible que los pacientes necesiten ayuda para desarrollar un plan de seguridad. Los médicos pueden colaborar en esto, pero deben respetar la autonomía de los pacientes y dejar que ellos tomen la iniciativa. Debe incluir cómo el paciente (y los niños, si también están en riesgo) puede alejarse del agresor si es necesario, dónde acudir en busca de ayuda y cómo acceder a dinero y otros tipos de apoyo (p. ej., vivienda).

A veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, porque la violencia de pareja continúa, sobre todo entre los agresores muy violentos. Además, incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso emocional o psicológico puede persistir. La decisión de abandono no es simple ni fácil. Las víctimas a menudo se sienten incapaces de abandonar una relación abusiva por múltiples motivos, incluido el temor a represalias y la dependencia económica del abusador.

Después de que el autor sabe que la víctima ha decidido dejarlo, el riesgo para la víctima de sufrir un daño grave y la muerte puede ser mayor. En este momento, las víctimas deben tomar medidas adicionales (p. ej., para protegerse a sí misma y a sus hijos, pueden obtener una orden de protección o de restricción) (aunque este tipo de orden no le garantiza seguridad).

En los Estados Unidos, la ayuda está disponible a través de refugios para sobrevivientes de violencia de pareja (incluidos los de las comunidades LGBTQ+), grupos de apoyo, tribunales y una línea directa nacional (1-800-799-SAFE o, para mensajes de texto, 1-800-787-3224). La National Domestic Violence Helpline (Línea Nacional de Atención a la Violencia Doméstica) también tiene opciones de chat si la víctima no puede hacer una llamada de voz.

Referencia de manejo

  1. 1. US Preventive Services Task Force, Silverstein M, Wong JB, et al. Screening for Intimate Partner Violence and Caregiver Abuse of Older or Vulnerable Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2025;334(4):329-338. doi:10.1001/jama.2025.9009

Conceptos clave

  • La violencia de pareja incluye abuso físico, sexual y emocional o psicológico entre personas que viven juntas, incluyendo parejas sexuales y cónyuges.

  • Como consecuencia pueden producirse lesiones físicas, problemas emocionales o psicológicos, aislamiento social, pérdida de empleo, dificultades financieras e incluso la muerte.

  • Mantenerse a salvo, por ejemplo, tener un plan de escape, es la consideración más importante.

  • Debido a que la violencia de pareja tiende a continuar, a veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, lo que requiere preparación y precauciones adicionales para garantizar la seguridad.

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