La biopsia de las vías urinarias requiere un especialista entrenado (nefrólogo, urólogo o radiólogo intervencionista).
Biopsia renal
Las indicaciones para la biopsia diagnóstica incluyen síndrome nefrítico o síndrome nefrótico de causa desconocida o lesión renal aguda o sospecha de neoplasia renal maligna. A veces la biopsia se realiza para evaluar la respuesta a un tratamiento. Las contraindicaciones relativas son la diátesis hemorrágica y la hipertensión no controlada. Puede ser necesaria una sedación preoperatoria leve con una benzodiazepina. Los anticoagulantes y agentes antiplaquetarios deben suspenderse antes del procedimiento.
Las biopsias se realizan con el paciente acostado boca abajo sobre la mesa de exploración para la biopsia de un riñón nativo, o en decúbito supino para la biopsia de un riñón trasplantado. La piel sobre el sitio se limpia y se anestesia. Se inserta una aguja de biopsia a través de la piel hacia el riñón, frecuentemente bajo guía ecográfica o por TC, y normalmente se toman de 2 a 3 muestras. Tras la biopsia, se aplica presión en el sitio para minimizar el sangrado. Las complicaciones son raras, pero pueden incluir hemorragias renales que requieran transfusiones o intervenciones radiológicas o quirúrgicas.
Biopsia de la vejiga
La biopsia de la vejiga está indicada para diagnosticar ciertos trastornos (p. ej., cáncer vesical, a veces cistitis intersticial o esquistosomiasis) y, en ocasiones, para evaluar la respuesta a un tratamiento. Las contraindicaciones son la diátesis hemorrágica y la cistitis tuberculosa aguda. Son necesarios los antibióticos previos a la intervención sçolo si hay presente una infección urinaria activa. Los anticoagulantes y agentes antiplaquetarios deben suspenderse antes del procedimiento.
El instrumento para la biopsia se introduce en la vejiga a través de un cistoscopio; pueden usarse instrumentos rígidos o flexibles. Los procedimientos con cistoscopios rígidos, que ofrecen mejor óptica y canales más grandes, permiten la obtención de muestras de tejido más grandes, pero deben realizarse bajo anestesia regional o general. Los procedimientos con cistoscopios flexibles son menos invasivos, pueden realizarse en el ámbito ambulatorio bajo anestesia local, y se utilizan con frecuencia para el diagnóstico inicial y la monitorización continua. El sitio de la biopsia se cauteriza para prevenir la hemorragia. Según la extensión de la biopsia, se puede dejarse un catéter de drenaje para facilitar la curación y el drenaje de los coágulos. Las complicaciones incluyen sangrado excesivo, retención urinaria, infección urinaria y perforación de la vejiga.
Biopsia de próstata
La biopsia de la próstata suele realizarse para diagnosticar el cáncer de este órgano. Las contraindicaciones son la diátesis hemorrágica, la prostatitis aguda y las infecciones urinarias. La preparación del paciente incluye la suspensión apropiada de la aspirina, los antiagregantes plaquetarios y los anticoagulantes antes de la biopsia; antibióticos preoperatorios; y un enema para limpiar el recto. Con el paciente en posición lateral o de litotomía, se localiza la próstata por palpación o, de preferencia, por ecografía transrectal, durante la cual se inserta una sonda en el recto para obtener imágenes que ayuden a guiar la colocación de la aguja para la biopsia. La aguja se inserta típicamente a través de la sonda de ecografía o, como alternativa, se puede insertar a través del periné. Por lo general, se toman múltiples muestras (10 a 20). Cuando esté disponible, una imagen de RM multiparamétrica puede combinarse digitalmente (fusionarse) con la imagen ecográfica para identificar mejor las lesiones que necesitan biopsia. Los resultados de la resonancia magnética multiparamétrica se califican según el sistema MRI PI-RADS en el que el potencial maligno de una lesión se expresa en una escala de 1 (riesgo bajo) a 5 (riesgo más alto) de que se identifique un cáncer agresivo (1, 2).
Las estructuras superiores (perineo o recto) se anestesian, se introduce una aguja de biopsia cargada en la próstata y se obtienen muestras de tejido. Las complicaciones incluyen las siguientes:
Sepsis urológica
Hemorragia (incluyendo hematuria y proctorragia)
Hematospermia (a menudo durante 3 a 6 meses después del procedimiento)
Citología de la orina
La citología urinaria es en ocasiones útil para diagnosticar cánceres de los riñones y las vías urinarias. Para individuos de alto riesgo —por ejemplo, personas que fuman, que trabajan con productos petroquímicos y aquellas con sangrado indoloro— la citología urinaria puede utilizarse como cribado para detectar el cáncer. En pacientes a los que se ha extirpado un tumor vesical o renal, la técnica puede emplearse para la evaluación de seguimiento. La sensibilidad de la citología urinaria varía según el grado histológico del tumor, pero su especificidad es alta, lo que sugiere que un resultado positivo es un indicador fiable de cáncer en las vías urinarias. El análisis de marcadores tumorales aumenta la sensibilidad de la prueba y puede ayudar en la estratificación de riesgo y la planificación del tratamiento (3).
Referencias
1. Barentsz JO, Richenberg J, Clements R, et al. ESUR prostate MR guidelines 2012. Eur Radiol. 2012;22(4):746-757. doi:10.1007/s00330-011-2377-y
2. American College of Radiology® Committee on PI-RADS®. PI-RADS 2019 v2.1. Available at: https://www.acr.org/-/media/ACR/Files/RADS/PI-RADS/PIRADS-V2-1.pdf. American College of Radiology. Accessed on January 12, 2026.
3. Sullivan PS, Chan JB, Levin MR, Rao J. Urine cytology and adjunct markers for detection and surveillance of bladder cancer. Am J Transl Res. 2010;2(4):412-440.



