Las técnicas de diagnóstico por imágenes se usan a menudo para evaluar a los pacientes con trastornos renales y urológicos.
Radiografías simples sin contraste
Pueden realizarse radiografías abdominales sin medios de contraste radiopacos para verificar la posición de los tutores ureterales, o para controlar la posición y el crecimiento de los cálculos renales. Sin embargo, para el diagnóstico inicial de la urolitiasis, las radiografías simples son menos sensibles y menos específicas que la TC y carecen de detalles anatómicos, por lo que no son el estudio de elección.
Radiografías con uso de contraste
Las imágenes obtenidas después de la administración de agentes de contraste hidrosolubles destacan los riñones y el sistema colector de orina. Los agentes no iónicos isoosmolares (p. ej., iohexol o iopamidol) se usan mucho; tienen menos efectos adversos que los agentes hiperosmolares más antiguos, pero aún conllevan un cierto riesgo de lesión renal aguda (nefropatía por contraste).
En la urografía se toma una radiografía después de la administración IV, percutánea anterógrada o retrógrada, o cistoscópica retrógrada de un agente de contraste radiopaco. Las principales contraindicaciones para todos los pacientes son la alergia al yodo y los factores de riesgo para la nefropatía por contraste.
Urografía IV (UIV)
La urografía intravenosa (a veces conocida como PIV, que significa pielografía intravenosa) ha quedado en gran medida relegada por la TC multidimensional y la RM con o sin agentes de contraste. Cuando se realiza una urografía intravenosa, las radiografías abdominales se toman en momentos específicamente programados para capturar los medios de contraste radiopacos (administrados por vía intravenosa) a medida que pasan por los riñones, el uréter y la vejiga. La compresión abdominal puede mejorar la visualización de la pelvis renal y de los uréteres proximales (al aplicarla) y de los uréteres distales (después de liberarla). Puede estar indicada la toma de radiografías adicionales, 12 y 24 h después de la administración del contraste, para la detección de la obstrucción posrenal o la hidronefrosis.
Urografía percutánea anterógrada
En la urografía percutánea anterógrada, se introduce un agente de contraste radiopaco a través de un tubo de nefrostomía ya colocado o, con menos frecuencia, a través de la punción percutánea de la pelvis renal guiada por fluoroscopia. En ocasiones, puede usarse una ureterostomía o un conducto ileal. La urografía anterógrada se usa en las siguientes circunstancias:
Cuando la urografía retrógrada no tuvo éxito (p. ej., debido a la obstrucción por un tumor a nivel de la vejiga)
Cuando deben evaluarse cálculos renales grandes que requieren cirugía percutánea
Cuando se sospecha un carcinoma de células transicionales del sistema colector superior
Cuando el paciente no puede tolerar la anestesia general o el grado de sedación necesario para la urografía retrógrada
Las complicaciones se relacionan con la punción y la colocación del tubo o sonda en el tracto urinario, e incluyen hemorragias, infección, lesión de los pulmones o el colon, hematuria microscópica, dolor y extravasación urinaria prolongada.
Urografía retrógrada
La urografía retrógrada utiliza la cistoscopia y el cateterismo uretral para introducir un agente de contraste radiopaco directamente en los uréteres y el sistema colector renal. Se requiere sedación o anestesia general. Esta técnica se puede utilizar cuando la TC y la RM con agentes intravenosos de contraste están contraindicadas (p. ej., en la enfermedad renal crónica), no están disponibles, o cuando los resultados son equívocos (p. ej., en la enfermedad renal en estadio terminal).
También es útil para un examen detallado del sistema colector pelvicalicial y los uréteres, para verificar la presencia de lesiones, estenosis o fístulas. La distensión excesiva y el reflujo de un riñón al sistema venoso crean una contrapresión que puede distorsionar los cálices y enmascarar los detalles. El riesgo de infección es mayor que con otros tipos de urografía. Son complicaciones infrecuentes el edema ureteral agudo y la formación de estenosis secundarias.
Cistografía y cistouretrografía
En la cistografía y la cistouretrografía, el agente de contraste radiopaco se introduce directamente en la uretra y la vejiga a través de un catéter. En la cistografía, se obtienen imágenes con la vejiga llena y posmiccionales, que proporcionan información sobre anomalías estructurales en la vejiga y filtraciones vesicales. La cistouretrografía evalúa la vejiga y la uretra y proporciona más detalles que otros estudios de imagen para la evaluación de lo siguiente:
Infecciones urinarias recurrentes
Traumatismo sospechado en la uretra o la vejiga (p. ej., perforación)
La cistouretrografía miccional se obtiene durante la micción y se usa principalmente para observar la cara posterior de la uretra (p. ej., para observar estenosis o válvulas). Los efectos adversos son las infecciones urinarias y la urosepsis.
Angiografía
La angiografía por catéter convencional ha sido reemplazada en gran medida por las técnicas de obtención de imágenes vasculares no invasivas (p. ej., la angiografía por resonancia magnética, la angiografía por TC, la ecografía o la gammagrafía). Las indicaciones que aún quedan para esta técnica son la determinación de renina en la venal renal y, en pacientes con estenosis de la arteria renal, la angioplastia y colocación de tutores. La arteriografía también se usa en pocos casos para la evaluación y el tratamiento de las hemorragias renales y antes de las cirugías con conservación renal. La angiografía digital por sustracción no se usa cuando se dispone de TC multidimensional de secuencia rápida o TC helicoidal.
Ultrasonido
La ecografía puede proporcionar imágenes útiles de muchas estructuras genitourinarias sin exponer a los pacientes a la radiación ionizante. Las imágenes se interpretan como se adquieren, por lo que el técnico puede centrarse en las áreas de interés y obtener información adicional si es necesario. Sus principales desventajas son la necesidad de un operador experto y el tiempo requerido. La vejiga llena ayuda a proporcionar mejores imágenes de ciertas estructuras, pero no se necesita otro tipo de preparación.
Las estructuras que pueden observarse y las indicaciones comunes son las siguientes:
Riñones: hidronefrosis, cálculos y tumores
Vejiga: volúmenes de la vejiga (p. ej., el volumen posmiccional, evaluado inmediatamente después de la micción; ante la sospecha de retención urinaria debido a obstrucción de la desembocadura de la vejiga), divertículos, y cálculos
Escroto: hidroceles, espermatoceles, tumores testiculares, varicoceles y torsión testicular (con la medición del flujo sanguíneo mediante Doppler)
Próstata: determinación del volumen de la próstata (p. ej., para ayudar a evaluar la hiperplasia benigna de próstata o interpretar los resultados del antígeno prostático específico) y para guiar la biopsia con aguja
Pene: ayuda en la evaluación de la enfermedad de Peyronie; con Doppler, para estimar el flujo sanguíneo (al evaluar la disfunción eréctil)
Uretra: medición de la longitud y el calibre de las estenosis uretrales
En pacientes con dolor testicular agudo, la ecografía Doppler se utiliza con mayor frecuencia que la gammagrafía con radionúclidos porque es más rápida.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada brinda una visión amplia del tracto urinario y de las estructuras que lo rodean. Los escáneres convencionales o helicoidales se usan para la mayoría de las indicaciones con o sin la administración IV de agentes de contraste. El uso de estos agentes de contraste con cualquiera de las técnicas se asemeja a la urografía intravenosa (UIV), pero aporta más detalles. Anteriormente, en pacientes con traumatismos, preocupaba el hecho de que el uso de contraste dificultara la distinción entre la hemorragia abdominal y la disrupción del tracto urinario, pero esta distinción puede establecerse con las técnicas y protocolos de imagenología disponibles actualmente. La TC helicoidal sin agente de contraste es el estudio de elección para obtener imágenes de los cálculos; los escáneres de energía doble pueden proporcionar información adicional para ayudar a determinar la composición del cálculo.
La principal desventaja de la TC es que expone a los pacientes a una dosis relativamente grande de radiación ionizante.
La angiografía por TC es una alternativa menos invasiva a la angiografía convencional.
Resonancia magnética
En comparación con la TC, los procedimientos de resonancia magnética (RM) son más seguros para los pacientes en riesgo de nefropatía por contraste, no exponen a los pacientes a radiación ionizante y proporcionan un detalle de tejidos blandos superior (pero visualizan mal los huesos y los cálculos). La resonancia magnética está contraindicada en pacientes con implantes de metales ferromagnéticos (es decir, que contienen hierro) y algunos dispositivos activados por magnetismo o controlados electrónicamente (p. ej., marcapasos cardíacos). Aunque algunos dispositivos más nuevos se consideran "condicionales para RM" y permiten la obtención de imágenes solo bajo condiciones específicas, se recomienda precaución. Véase también MRI safety web site.
La resonancia magnética con contraste de gadolinio está contraindicada en pacientes con una tasa de filtración glomerular (TFG) < 30 mL/minuto debido al riesgo de fibrosis sistémica nefrogénica, un trastorno raro pero potencialmente mortal que implica fibrosis de la piel, los vasos sanguíneos y los órganos internos.
La aplicación urológica de la RM incluye la evaluación de los quistes renales y las masas renales pequeñas. La urografía por resonancia magnética (URM) emplea un protocolo especializado para visualizar el sistema colector. La angiografía por RM es útil en la obtención de imágenes de los vasos sanguíneos (p. ej., en la estenosis de la arteria renal y la trombosis de la vena renal). una
La RM multiparamétrica es el estudio de diagnóstico por imágenes de elección para la estadificación del cáncer de próstata y para imágenes seriadas de pacientes con cáncer de próstata en vigilancia activa. Una RM multiparamétrica incluye contraste paramagnético y consiste en 3 técnicas de diagnóstico por imágenes separadas (parámetros): imágenes ponderadas en T2, imágenes ponderadas en difusión e imágenes con contraste dinámico. Una técnica conocida como biopsia por fusión con RM a veces se utiliza para la biopsia de próstata. Se obtiene una RM de la próstata antes de la biopsia de próstata bajo guía ecográfica, durante la cual la imagen de RM se combina digitalmente (se fusiona) con la imagen de la ecografía para identificar mejor las lesiones que necesitan biopsia.
Gammagrafía con radionúclidos
Los marcadores corticales que se unen a las células de los túbulos proximales (p. ej., ácido dimercaptosuccínico con tecnecio-99m [99mTc DMSA]) se usan para obtener imágenes del parénquima renal. Los marcadores de excreción, que se filtran rápidamente y se excretan en la orina (p. ej., iotalamato de yodo-125, ácido dietilentriaminopentaacético con 99mTc [DTPA], mercaptoacetiltriglicina-3 con 99mTc [MAG3]), se utilizan para evaluar la tasa de filtración glomerular (TFG) y la perfusión y función renal general. También tiene el beneficio de no requerir contraste IV y puede usarse de manera segura en pacientes con riesgo de nefropatía por contraste. También brinda más información que la urografía intravenosa o las imágenes transversales en los siguientes casos:
Embolias renales segmentadas
Fibrosis del parénquima renal debido a reflujo vesicoureteral
Significado funcional de la estenosis de la arteria renal
Función del riñón en donantes vivos antes del trasplante
El pertecnetato de 99mTc puede usarse para observar el flujo de sangre a los testículos y para distinguir una torsión de una epididimitis en pacientes con dolor testicular agudo, aunque la ecografía Doppler se utiliza con más frecuencia porque es más rápida. No se necesita preparar al paciente para la gammagrafía, pero debe indagarse previamente sobre la presencia de alergias conocidas a la sustancia marcadora.
Los agentes para tomografía por emisión de positrones (PET) pueden detectar el cáncer de próstata metastásico. La PET de rutina con FDG no es muy útil en la mayoría de los casos de cáncer de próstata, pero puede ser útil en otros tumores genitourinarios como el cáncer de riñón o testicular. Las imágenes de PET incluyen la búsqueda del PSMA (antígeno de membrana específico de la próstata) sobre la superficie de las células del cáncer de próstata. Estos estudios de PET con PSMA a menudo pueden detectar lesiones metastásicas con niveles de antígeno prostático específico (PSA) muy bajos, incluidas las que recurren localmente después de la cirugía, así como las lesiones en los ganglios linfáticos, los huesos y otros sitios metastásicos.



